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UNIVERSIDAD NACIONAL DE TRUJILLO FACULTAD DE ENFERMERÍA

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UNIVERSIDAD NACIONAL DE TRUJILLO FACULTAD DE ENFERMERÍA

ESCUELA PROFESIONAL DE ENFERMERÍA

Efectividad de un programa educativo en el nivel de conocimiento materno sobre alimentación complementaria

Autoras : Br. Araujo Cruz, Isaura Abigail

Br. Flores Marceliano, Araceli Giovanna

Asesora : Dra. Chunga Medina, Janet Julia

Trujillo – PERÚ 2021

TESIS

PARA OPTAR EL TÍTULO PROFESIONAL DE

LICENCIADA EN ENFERMERÍA

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DEDICATORIA

A MIS AMADOS PADRES:

ESTANISLADO Y MANUELA, por ser un ejemplo de lucha, perseverancia y su apoyo incondicional para así poder culminar una etapa de mi carrera profesional.

.

A MIS HERMANOS (A):

JAIRO, MIRIAN Y SAULO, por siempre estar conmigo impulsándome a seguir adelante en mi carrera profesional y en la vida.

A MI HIJA:

AYELEN BRIGGITE SHESID, por ser el motor y motivo en mi vida gracias por existir y darme las fuerzas que siempre necesito para salir adelante y lograr muchas cosas

juntas.

ISAURA ARAUJO

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DEDICATORIA

A MIS PADRES:

GONZALO Y MARGARITA, por haberme forjado como la persona que soy en la actualidad, gracias por su apoyo incondicional, por creer en mí, por inculcarme valores,

por impulsarme hacer mejor cada día y así poder lograr esta meta de ser profesional.

A MI ESPOSO E HIJO:

A JORGE, por su sacrificio, por creer en mi capacidad; aunque hemos pasado momentos difíciles siempre ha estado brindándome su comprensión y amor.

A mi amado hijo JOSIAS, por ser mi fuente de inspiración y fortaleza para poder superarme cada día más por un futuro mejor.

ARACELI FLORES

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AGRADECIMIENTO

A DIOS:

Por darnos la oportunidad de vivir y por estar con nosotras en cada paso que damos, por fortalecer nuestros corazones e iluminarnos nuestra mente y por haber puesto en

nuestros caminos a aquellas personas que han sido nuestro soporte y compañía.

ASESORA:

JANET JULIA CHUNGA MEDINA, Por habernos brindado la oportunidad de recurrir a su capacidad y conocimiento profesional, así como también habernos tenido toda la

paciencia del mundo para guiarnos durante todo el desarrollo de la tesis.

LAS AUTORAS

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ÍNDICE

RESUMEN ... vii

ABSTRACT ... viii

I. INTRODUCCIÓN ... 1

II. MATERIAL Y MÉTODO ... 34

III. RESULTADOS ... 43

IV. ANÁLISIS Y DISCUSIÓN ... 46

V. CONCLUSIONES ... 62

VI. RECOMENDACIONES ... 63

VII. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ... 64

ANEXOS ... 76

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RESUMEN

Investigación cuantitativa, descriptivo, correlacional de tipo pre experimental; se realizó en el puesto de Salud Alto Moche, durante los meses de enero y febrero del 2020, con la finalidad de determinar la efectividad del programa educativo “Comiendo Sanito” en el nivel de conocimiento materno sobre alimentación complementaria en madres de lactantes de 5 meses. La muestra estuvo constituida por 15 madres de lactantes que cumplieron con los criterios de inclusión. Para la recolección de datos se utilizó el instrumento: Cuestionario para determinar el nivel de conocimiento de las madres sobre alimentación complementaria, siendo la información obtenida, procesada y analizada mediante la prueba estadística de correlación de T-Student. Los resultados se presentan en tablas estadísticas de una y doble entrada. Se llegó a las siguientes conclusiones: Antes de la aplicación del programa educativo, el 60.0% de madres tuvo nivel de conocimiento medio, el 26.7% conocimiento alto y el 13.3% conocimiento bajo. Después de la aplicación del programa educativo, el 93.3% de madres tuvo nivel de conocimiento alto y el 6.7% conocimiento medio. Existe relación altamente significativa entre el programa educativo “comiendo sanito” y el nivel de conocimiento materno sobre alimentación complementaria (p = 0.000).

Palabra clave: Conocimiento, materno, alimentación, complementaria.

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ABSTRACT

Quantitative, descriptive, correlational research of a pre-experimental type; It was carried out at the Alto Moche Health post, during the months of January and February 2020, in order to determine the effectiveness of the educational program “Comiendo Sanito” in the level of maternal knowledge about food complementary feeding in mothers of 5-month-old infants.

The sample consisted of 15 mothers of infants who met the inclusion criteria. For data collection, the following instrument was used: Questionnaire to determine the mothers’ level of knowledge about complementary feeding, the information being obtained, processed and analyzed using the statistical correlation test of T-Student. The results are presented in single and double entry statistical tables. The following conclusions were reached: Before the application of the educational program, 60.0% of mothers had a medium level of knowledge, 26.7% had high knowledge and 13.3% had low knowledge. After the application of the educational program, 93.3% of mothers had a high level of knowledge and 6.7% had medium knowledge. There is a highly significant relationship between the educational program

“eating healthy” and the level of maternal knowledge about complementary feeding (p=0.000).

Key words: Knowledge, maternal, feeding, complementary

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I. INTRODUCCIÓN

La Organización Mundial de la Salud (OMS, 2019), señala que la alimentación complementaria (AC) es un transcurso que inicia cuando la leche materna ya no es capaz de cubrir las exigencias nutricionales del lactante, y por eso es necesario otros alimentos y líquidos, diferentes a la leche materna. El cambio de la leche materna exclusiva a los alimentos habituales, se conoce como alimentación complementaria, generalmente comprende la etapa que va de los 6 a 24 meses de vida. Esta es una etapa decisiva del desarrollo de los lactantes en el que las deficiencias nutricionales y las enfermedades cooperan a las altas tasas de desnutrición en los menores de cinco años a nivel mundial.

La Academia Americana de Pediatría y la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica decretan que la alimentación complementaria es el inicio de otros alimentos y líquidos distintos a la leche materna y fórmulas lácteas infantiles, con el fin de abarrotar las brechas de energía y nutrientes que requiere un lactante (Fewtrell et al., 2017).

Cabe destacar que la alimentación complementaria, conocida también en español como destete, se debe entender como un evento temporal, en el que se inicia con la introducción de cualquier alimento que no sea leche materna o alguno de sus sucedáneos.

Esta alimentación se suministra después de los primeros seis meses de vida, teniendo en cuenta que después de este periodo, la Lactancia Materna Exclusiva (LME), ya no cubre las necesidades energéticas ni de micronutrientes del infante, principalmente hierro y zinc, por lo que es necesario ofrecer alimentos complementarios apropiados (Sierra et al., 2017).

Al ser el destete un periodo crítico del crecimiento y desarrollo infantil, es importante resaltar que las carencias de nutrientes y las enfermedades, contribuyen a aumentar las tasas

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de desnutrición principalmente en menores de cinco años. El inicio precoz de la alimentación complementaria, es decir antes de los 6 meses de edad, se asocia con un aumento significativo en la prevalencia de sobrepeso y obesidad en edades posteriores, lo cual se debe entre otras causas a la transición nutricional que ha ocurrido en la mayoría de los países.

(Organización Panamericana de la Salud (OPS), 2013, Kramer & Kakuma, 2012, Sierra et al., 2017).

En una revisión de Cochrane, se encontró que el inicio precoz de la alimentación complementaria se asoció con mayor riesgo de infecciones gastrointestinales. El retraso en la introducción de la alimentación complementaria, tampoco es aconsejable, debido a que la LME después de los 6 meses, no proporciona suficiente energía y nutrientes, llevando a deterioro del crecimiento, desnutrición y al aporte inadecuado de micronutrientes (OPS, 2013, Kramer & Kakuma, 2012, Sierra et al., 2017).

OMS (2021), de acuerdo con la Convención sobre los Derechos del Niño, todos los lactantes y niños tienen derecho a una buena nutrición ya que son 52 millones de lactantes menores de 5 años presentan emaciación, 17 millones padecen emaciación grave, y 155 millones sufren retraso del crecimiento, mientras que 41 millones tienen sobrepeso o son obesos y aproximadamente un 40% de los lactantes de 0 a 6 meses se alimentan exclusivamente con leche materna y son pocos los lactantes que reciben alimentación complementaria segura y adecuada desde el punto de vista nutricional; en muchos países, menos de un cuarto de los lactantes de 6 a 23 meses cumplen los criterios de diversidad de la dieta y frecuencia de las comidas apropiados para su edad.

Alrededor de un 15% de la población residente en Madrid son extranjeros, especialmente latinoamericanos, del este de Europa, del norte de África, subsaharianos y de

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Extremo Oriente. Cada población utiliza los alimentos que están más a su disposición o excluye algunos por tradición o preceptos religiosos. En lo que respecta a la alimentación complementaria, es útil conocer algunas peculiaridades presentes en cada grupo cultural para poder aconsejar y contribuir a la prevención y manejo de problemas nutricionales, desde los carenciales a la obesidad (Arana, 2019).

En algunas culturas la clasificación de los alimentos en fríos y calientes, diversos ritos de alimentación pre-láctea, el rechazo del calostro o la introducción precoz de los alimentos son actitudes que pueden dificultar la lactancia o tener algunos riesgos nutricionales. Por el contrario, en otras ocasiones, la aculturación puede ser contraproducente por la pérdida de hábitos saludables. Un aspecto muy relevante es el nivel socioeconómico como factor adicional de aculturación ya que, si es bajo, algunas familias pueden retrasar demasiado la introducción de la alimentación complementaria o adoptar hábitos alimentarios inadecuados en los países desarrollados a los que emigran (Arana, 2019).

Por otro lado, la mayoría de los inmigrantes en Madrid son de Rumanía, Bulgaria, Ucrania o Polonia. Suelen trabajar en la construcción, sector servicios o doméstico. Las guías de alimentación del lactante en Rumanía son excelentes y adecuadas a las recomendaciones internacionales. Suelen ofrecer primero cereales de trigo, arroz o maíz y después verduras y patatas o raíces (de perejil, zanahoria o colinabo) (Arana, 2019).

En Letonia, inician la carne y el pescado en este orden: papilla, albóndigas y en trozos. Predominan las carnes de ave, cerdo o cordero. Ofrecen con frecuencia vísceras, pescados de río como carpa y trucha, manzanas, naranjas y frutos del bosque. Es frecuente dar mamaliga a partir de los 8 meses (su “pan” para acompañar las comidas). Con el

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crecimiento el lactante toma una dieta familiar en la que hay tendencia a consumir leche y lácteos fermentados, mantequilla y manteca como grasa animal, pescado en menor cantidad, sobre todo ahumado, semillas (de lino, soja, girasol, brotes de pino) y carnes rojas en salazón (pastrami) (Arana, 2019).

En China, el gobierno intenta promover la lactancia materna, debido al gran descenso en la duración de la LME durante el último decenio por la alta tasa de mujeres trabajadoras.

La alimentación complementaria en áreas urbanas sigue unos patrones similares a los países desarrollados, con un 17% de introducción de alimentos complementarios antes de los 6 meses suelen comenzar con caldos de carne donde añaden arroz, muy triturado o en harina, zumos de fruta, y como fuente proteica los huevos antes que carnes o pescados. Las legumbres son lo último y su consumo es menor (Arana et al., 2019).

En Ecuador, Perú y Colombia los cereales son los primeros alimentos que se suelen introducir: arroz, avena, maíz y también la quínoa, o los tubérculos: patata, yuca o zanahoria.

Suelen empezar con frutas no cítricas como plátano. En algunos lugares de Colombia se ofrecen los jugos de frutas a partir de los 3 meses. En Ecuador y Perú la yema de huevo o la espinaca se introducen a los 6 meses según consta en las guías. Suelen utilizar aceites de girasol, palma o coco en la preparación de los purés. Sería preciso pues estimular el consumo de aceite de oliva. En los inmigrantes bolivianos se recomienda evitar usar la sal o suplementos de vitamina A, ya que es una costumbre añadirlos en la alimentación del lactante (Arana et al., 2019).

Los dominicanos suelen introducir primero el maíz y el arroz, la patata o la yuca, el ñame y más precozmente algunas legumbres o raíces como la malanga, las semillas de chía, aceites de soja, maní o girasol y yema de huevo. Con el progreso de la alimentación, la

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población latinoamericana prepara los platos en forma de “sopas” (patatas, vísceras, plátano, pescados, carnes, maíz, arroz). No tienen tendencia a hacer ensaladas, sino que añaden la verdura en las sopas. El peligro nutricional principal en esta población es el consumo excesivo de jugos de fruta (comerciales o no) o bebidas dulces (Smoothies, etc.), como sustituto de la leche o como bebida durante las comidas. La población latinoamericana es especialmente sensible a la obesidad y esteatohepatitis (Arana, 2019).

De acuerdo a la OMS (2017), el periodo de 6 a 24 meses de edad es uno de los momentos más críticos para el crecimiento y si la alimentación complementaria es inadecuada, existe un riesgo mucho mayor de que el lactante esté desnutrido o con obesidad;

y de que aumente la morbilidad. Entre el 33% y el 45% de las muertes de lactantes menores de cinco años se deben a la desnutrición subyacente, incluido el retraso del crecimiento, la emaciación grave, las deficiencias de vitamina A y zinc y la LM no óptima. La incidencia del retraso del crecimiento es mayor en los dos primeros años de vida, con consecuencias para toda la vida.

El Instituto Nacional de Estadística e Informática INEI (2021), al publicar el documento PERÚ: Indicadores de Resultados de Programas Presupuestales-2020; elaborado con información recopilada por la Encuesta Demográfica y Salud Familiar (ENDES) según el Patrón de la Organización Mundial de la Salud (OMS), da a conocer que en el 2020, el 12.1% de la población menor de 5 años de edad del país sufrió desnutrición crónica, donde el área urbana, la desnutrición crónica afectó al 7,2% y en el área rural al 24,7%. Además, el 40,0% de la población de 6 a 35 meses de edad tiene anemia, registrándose mayor incidencia en área rural 48,4%, que la urbana 36,7% y la población menor de seis meses de edad el 68,4% recibió lactancia materna, según el nivel de educación de la madre, esta

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práctica fue mayor entre las madres con nivel educativo primaria o menor nivel (81,0%), en comparación con las madres con nivel educativo superior (60,7%).

Conforme al Ministerio de Salud (MINSA, 2019), la educación en salud y Alimentación Complementaria orientada a las madres debe: Recuperar y reconsiderar los hábitos y costumbres apropiados sobre LM y alimentación complementaria. Motivándoles con los materiales educativos necesarios, integrando a la familia en común concientizando sobre la importancia de la LM y alimentación complementaria de los lactantes.

Por ello la educación es considerada la vía más adecuada para alcanzar el desarrollo humano y sostenible, por cuanto además de intervenir en determinantes sociales de orden estructural, fomenta el desarrollo de competencias que incluyen conocimientos, habilidades y destrezas que desarrolla una persona para comprender, transformar y participar en el mundo en el que vive, por tanto se hace necesario abordarla, no solo desde el ámbito de las instituciones educativas y de los individuos, sino desde las formas de gobierno, desde el desarrollo de políticas educativas, el acceso y calidad de la educación (OPS/OMS,2017).

Siendo esta una categoría que busca experiencias que se basen en uno de los ejes fundamentales de la promoción de la salud como es la educación y la comunicación para lograr la salud y el desarrollo humano. Se entiende la educación para la salud con enfoque integral como un proceso de generación de aprendizajes, no solo para el autocuidado individual, sino para el ejercicio de la ciudadanía, la movilización y la construcción colectiva de la salud en la cual participan las personas y los diferentes sectores del desarrollo (OPS/OMS, 2017).

Y por esto un programa educativo es un documento que permite organizar y detallar el proceso de este, brindando orientación al personal de Enfermería respecto a los contenidos

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que debe impartir, la forma en que tiene que desarrollar su actividad de enseñanza y los objetivos a conseguir; de esta manera, se espera que todos los participantes dispongan de una cierta base de conocimientos que se considera imprescindible por motivos culturales, históricos o de otro tipo (Pérez y Merino, 2019).

También, un programa educativo son acciones que se ponen en práctica por un gobierno con el objetivo de mejorar la salud de los lactantes, promoviendo campañas de prevención y promoción de la salud, garantizando el acceso a los centros de atención, por ende, el programa es una herramienta para poner en práctica las políticas de salud a través de la planeación, ejecución y evaluación de acciones de promoción, prevención, tratamiento y recuperación de la salud (Andrade, 2019).

Mediante los programas educativos podemos enseñar a la madre del lactante a mejorar en la preparación de alimentos nutritivos y así evitar una alimentación inadecuada que son constantemente un determinante en el consumo de los alimentos insuficientes que la disponibilidad de ellos en el hogar. La OMS ha formulado un protocolo para aceptar las sugerencias alimentarias que permite a los ejecutores de programas a identificar las costumbres locales alimentarias, dudas habituales relacionados con la alimentación y los alimentos complementarios idóneos. El protocolo se basa en la información disponible e induce la realización de estudios a domicilio para ejecutar las recomendaciones destinadas a mejorar la alimentación (OMS, 2021).

La OMS aconseja utilizar el protocolo para mejorar la alimentación complementaria con intervenciones que forman parte del proceso de la aplicación de la estrategia de Atención Integrada a las Enfermedades Prevalentes de la Infancia (AIEPI). Los estudios revelan que

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las madres necesitan un soporte de un profesional para alimentar a los lactantes adecuadamente (OMS, 2021).

Según el Reglamento de Alimentación Infantil 2006, en MINSA (2019), las sugerencias de salud pública mundial, indica que los lactantes en los primeros seis meses de vida deben ser alimentados solo con leche materna, para un crecimiento y desarrollo sin enfermedades. En adelante, deben de satisfacer sus necesidades nutricionales en desarrollo, los lactantes recibirán alimentos complementarios adecuados desde el punto de vista nutricional, sin abandonar la lactancia materna hasta los veinticuatro meses de edad.

El Reglamento Alimentación Infantil 2006, en MINSA (2019), la Alimentación Complementaria debe ajustarse a las normas legales sobre los alimentos o productos alimenticios industriales usados en la preparación, envasado, almacenaje y transporte, a efecto de proteger su calidad sanitaria e integridad nutritiva.

El profesional, establecimientos públicos y privados de la salud son responsables de las acciones y promoción de la LM y Alimentación Complementaria del lactante hasta los veinticuatro meses de edad, garantizando su crecimiento y desarrollo óptimo. Artículo 19°

El fomento y la promoción de la lactancia materna y de la alimentación del lactante hasta los veinticuatro meses de edad, debe ser oportuna y de fácil comprensión para las madres, que permitan la construcción de conocimientos que pongan en prácticas saludables (MINSA, 2019).

Según el MINSA (2018), a Nivel Nacional considera al Control de Crecimiento y Desarrollo (CRED) como una actividad preventiva, importante porque vela por el óptimo desarrollo de los lactantes a través del CRED se puede observar si está ganando peso y talla adecuado para su edad; también permitirá evaluar el desarrollo de sus habilidades

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psicomotoras. Además, las madres podrán recibir información oportuna de alimentación complementaria de los profesionales de la salud, para un buen desarrollo de sus lactantes y de esa manera crecerán sanos y fuertes.

Arana (2019), es preciso conocer la educación y estilos de vida de la familia (madre), para fomentar una buena alimentación complementaria en ambientes agradables favoreciendo la independencia del lactante e incluir a la mesa familiar y a la preparación de los alimentos, de acuerdo a su edad; es por eso que se debe explicar a las madres los comportamientos esperados de acuerdo al desarrollo de sus lactantes (variaciones o disminución del apetito, en determinadas etapas o coincidiendo con procesos infecciosos frecuentes en los lactantes, el rehusó a degustar nuevos alimentos, las “manías” por otros, etc.).

La finalidad no es que el lactante se alimente, sino que desee comer, de forma saludable y al momento de su alimentación sea una ocasión placentera con su familia y ambiente. En conclusión, desarrollar un buen habito alimenticio. El Personal de Salud debe favorecer este proceso. Para ello, atenderá sin subestimar las inquietudes de las madres, siguiendo el desarrollo de su lactante; generando conductas saludables, detectará factores de riesgo y vigilará la aparición de posibles signos de alarma de trastornos alimentarios para orientar en caso sea necesario (Arana, 2019).

Hace mucho tiempo el personal de salud prioriza la importancia de las prácticas de una alimentación saludable, para lograr una nutrición optima durante los primeros años de vida del niño y con ello favorecer su crecimiento y desarrollo. Además; planifican como instalar estos buenos hábitos en toda la familia y sobre todo en la madre que se encarga de la crianza de sus hijos (Mejía, Morillo y Rivel, 2020).

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MARCO TEÓRICO CONCEPTUAL

Gutiérrez y Saavedra (2020), la alimentación complementaria constituye un proceso de transición en el que un lactante pasa de ser alimentado exclusivamente con leche humana, con fórmula infantil, o con ambas, a una etapa en la que se agregan alimentos sólidos o líquidos diferentes a la leche de su dieta, los cuales deben garantizar una adecuada nutrición, óptimo crecimiento y desarrollo, además de preservar la salud y prevenir o mejorar alguna enfermedad en caso de que exista.

Soler y Roger (2017), la OMS, Unicef, American Academy of Pediatrics (AAP), Asociación Española de Pediatría (AEP). Demás sociedades médicas recomiendan comenzar a introducir alimentos distintos del pecho a partir de los seis meses de edad y nunca antes de los cuatro. Esto quiere decir que hasta entonces, nada de casitos de cereal antes de dormir, infusiones, zumos, agua, nada por el estilo. Solo leche. Sin embargo, lo habitual es que antes de los seis o incluso de los cuatro meses, la mayoría de los bebés hayan probado alimentos diferentes a la leche maternal o artificial. Antes de los cuatro meses, esta introducción de alimentos diferentes a la leche puede suponer problemas a nivel inmunitario, gastrointestinal, renal o respiratorio.

Perea y Saavedra (2019), la alimentación complementaria, como un proceso educativo, se traduce en la influencia que tienen las conductas alimentarias y del inicio de la alimentación a temprana edad, para el establecimiento de preferencias y comportamientos que privilegien el consumo de alimentos saludables, convirtiéndose en una oportunidad crucial para la prevención de estado de mal nutrición sistémica o específica como la anemia, la carencia de Zinc, calcio y vitamina D, por el contrario, ante el exceso de sobre peso y

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enfermedades no transmisibles (ENT), de prevalencia creciente en edades cada vez más tempranas.

MINSA (2021), la alimentación complementaria, son prácticas determinantes en el proceso de crecimiento físico y desarrollo del lactante. En el país como el nuestro, durante el periodo de alimentación complementaria los lactantes se encuentran en un riesgo elevado de desnutrición, con frecuencia la alimentación complementaria ofrecidos son de baja calidad nutricional y son introducidos demasiado temprano o tarde, en cantidades pequeñas o con poca frecuencia. Durante el periodo de 6-18 meses, la velocidad de crecimiento físico es mayor, por lo que es necesario que los alimentos puedan cubrir la brecha nutricional considerando su consistencia del alimento, cantidad, frecuencia y su calidad.

Gómez (2018), es importante esperar hasta alrededor de los 6 meses para poder ingerir alimentos diferentes a la leche y es conveniente que el organismo tenga la maduración necesaria a nivel neurológico, renal, gastrointestinal e inmune. Se considera que un lactante está preparado cuando adquiere las destrezas psicomotoras que permiten manejar y tragar de forma segura los alimentos. Como cualquier otro hito del desarrollo, no todos los lactantes lo van a adquirir al mismo tiempo, aunque en general estos cambios suelen ocurrir en torno al sexto mes como presentar un interés activo por la comida, la desaparición del reflejo de extrusión (expulsión de alimentos no líquidos con la lengua), ser capaz de coger comida con la mano, llevarla a la boca y mantener la postura de sedestación con apoyo.

Marcus y Araujo (2017), saber cuándo iniciar la alimentación complementaria es indispensable. De lo contrario, podemos introducirle alimentos a su dieta sin que realmente los aproveche o aumentar el riesgo de alergias. Por ello, hay que tomar en cuenta la madurez gastrointestinal del lactante. A partir de los seis meses de edad, las enzimas digestivas ya

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están completas, el sistema inmunológico ha madurado y sus riñones puede soportar mayor carga de solutos. Así mismo, la madures neurológica es fundamental: el control de su cabeza, la capacidad de sentarse apoyado en algo, la masticación, el desarrollo de la lengua esta sincronizado con el sistema digestivo; es tiempo de comenzar la alimentación complementaria, no antes.

MINSA (2021), es importante tener en cuenta para estimular la cantidad de alimentos (sólidos y/o líquidos) ofrecer por tiempo de comida según la capacidad del estómago del lactante siendo de 30g/kg de peso. Es fundamental no ser muy estricto en cuanto a las cantidades de alimentos que deben ser consumidos, porque las necesidades de cada lactante varían debido a la ingesta de leche materna y la variabilidad de su crecimiento. Siendo importante empezar a los seis meses de edad con cantidades pequeñas de alimentos y aumentar gradualmente la cantidad conforme crece el lactante.

Los alimentos de la alimentación complementaria deben tener la cantidad de nutrientes necesario que son de 0.6 y 1 kcal/gramo, y en general es deseable que su densidad energética sea entre 0.8 y 1 kcal/gramo. Los alimentos apropiados del lactante dependen de la edad y del desarrollo neuromuscular. Al inicio de los seis meses, el lactante debe comer alimentos sólidos o semisólidos, en forma de puré o aplastados. A los ocho meses, la mayoría de los lactantes puede comer alimentos sólidos o triturados. A los 12 meses los lactantes pueden comer los mismos alimentos consumidos por el resto de la familia (MINSA, 2021).

En consecuencia, iniciar la alimentación complementaria en los lactantes no significa abandonar la LM. Esta debe acompañar a la alimentación complementaria hasta los dos años de edad y debe ser dada a libre demanda, debido a que en este periodo sólo una parte de los requerimientos calóricos totales del lactante son cubiertos por la alimentación

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complementaria. La LM puede aportar más de la mitad de los requerimientos energéticos totales en un lactante entre 6 y 12 meses de edad y continúa aportando nutrientes adecuados, junto con los alimentos complementarios; por lo tanto, el objetivo fundamental en esta etapa es que el lactante acepte los nutrientes que son necesario e indispensables a lo largo de su vida (Fewtrell et al., 2017).

Cuando se habla de alimentación complementaria se refiere al momento en que se ofrece los alimentos distintos de la leche materna o, en su defecto de la fórmula Infantil, con la finalidad de aumentar el aporte de algunos nutrientes como el hierro y prepararlos para la llegada del momento de incorporarse a la mesa familiar, por lo que será importante ir dándoles diferentes texturas y sabores que nos ayuden en la tarea de educar su paladar, para así lograr instaurar una dieta saludable en el futuro (LLorca y Gómez, 2018).

La cantidad de comida se incrementa de manera gradual, mes a mes, a medida que el lactante crece y se desarrolla. Esta cantidad debe fraccionarse a lo largo del día, aumentando el número de comidas. La cantidad de comidas diarias que debe recibir el lactante dependerá de la energía que necesite para completar su requerimiento, de acuerdo a su capacidad gástrica y la densidad energética del alimento ofrecido (Romero et al., 2016).

En suma, una buena alimentación complementaria es rico en energía, proteínas y micronutrientes (hierro, zinc, selenio, calcio, vitamina A y folatos); no es picante, dulce, ni salado; el lactante puede comerlo con facilidad; es fresco, poco voluminoso e inocuo; debe ser de su agrado; está disponible localmente y es asequible. Los alimentos complementarios deberían brindar suficiente energía, proteína, lípidos, carbohidratos y micronutrientes para cubrir las brechas de energía que deja la leche materna. La alimentación complementaria debe basarse en alimentos que consume la familia, que dependerán de factores culturales y

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económicos. La dieta del lactante debe tener alimentos básicos, ricos en determinados nutrientes (Cuadros et al., 2017).

Estos nutrientes están constituidos por cereales sin gluten; constituyen el grupo de alimentos con el que más se inicia la alimentación complementaria. Los cereales sin gluten aportan principalmente carbohidratos (almidón y polisacáridos), además de vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales, y están suplementados con hierro. Son preparados hidrolizados a base de arroz, maíz o soya, que pueden diluirse de forma instantánea, sin necesidad de cocción, tanto en la leche materna, como en las fórmulas lácteas infantiles, manteniendo un aporte lácteo adecuado. En algunos casos, y si hay rechazo por parte del lactante, se pueden añadir a la papilla frutas o al puré de verduras o caldos (Fewtrell et al., 2017).

Los cereales son una fuente importante de fibra y de energía, dado su contenido en hidratos de carbono, por lo que se recomienda su ingesta a diario, además de aportar proteínas de origen vegetal, minerales, ácidos grasos esenciales y vitaminas (especialmente tiamina). No es imprescindible la utilización de cereales hidrolizados, salvo que se pretenda introducirlos antes de los 6 meses, por su mayor digestibilidad. A partir de esa edad el lactante puede digerir sin problema el cereal entero. Cualquier variedad de cereal de grano entero es válida: pan integral, maíz, avena, quinoa, etc, según las costumbres de cada familia.

Únicamente se debe evitar un consumo elevado de arroz integral porque contiene arsénico proveniente de las aguas de cultivo (Arana et al., 2019).

Igualmente, existen una variedad de frutas y verduras en cada país, para integrar en la alimentación complementaria. Las frutas aportan agua, hidratos de carbono, fibra, vitaminas y minerales. Las de color naranja son ricas en caroteno, precursor de vitamina A

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y C. Deben prepararse peladas para no sobrepasar los 5 g/día de fibra recomendados durante el primer año del lactante, evitando que el exceso de fibra interfiera en la absorción de micronutrientes, como el hierro y el zinc. Las frutas deben ser maduras para una mejor digestión, además se debe evitar al principio las verduras que causan flatulencias (coliflor, repollo) y las que contienen sustancias sulfuradas (ajo, cebolla, espárragos) responsables de sabores fuertes, que pueden parecer desagradables para al lactante (Perdomo y De Miguel 2021).

La carne es una buena fuente de proteínas de alto valor biológico (contiene todos los aminoácidos esenciales), hierro, Zinc y de ácido araquidónico (el principal ácido graso poliinsaturado de cadena larga de la serie omega 6, por eso es uno de los alimentos elegidos para comenzar la alimentación complementaria. Los nutrientes están más concentrados en la carne magra que en la grasa. En cuanto a las vísceras (hígado, sesos...) no ofrecen ninguna ventaja sobre la carne magra salvo su riqueza en vitaminas y hierro (además de su precio) (Arana et al., 2019).

Por otro lado, el pescado aporta proteínas de alto valor biológico, vitaminas, minerales como hierro, yodo, zinc, fósforo, sal y constituye una excelente fuente de ácidos grasos poliinsaturados de omega 3 y 6, presentes sobre todo en el pescado azul, de importancia en el neurodesarrollo y por su efecto beneficioso al aumentar el HDL-colesterol.

Por ello se recomienda iniciar a partir de los 9-10 meses, comenzando con pequeñas cantidades (unos 20-30 g) de pescado blanco o azul que se irán aumentando paulatinamente hasta 40-60 g/día para favorecer su tolerancia y en menores de 3 años, deben evitarse los pescados, como: pez espada, atún rojo, debido a su alto contenido de mercurio potencialmente perjudicial para el neurodesarrollo del niño (Perdomo y De Miguel 2021).

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El huevo constituye una fuente importante de proteínas y sus grasas son ricas en fosfolípidos con predominio de los ácidos grasos poliinsaturados sobre los saturados.

Aunque su contenido en hierro es bastante alto, está ligado a fosfoproteínas y albúmina por lo que es menos biodisponible. Los huevos se deben administrar bien cocinados para evitar la salmonelosis. Un huevo contiene 6 gr de proteínas, (el equivalente a 30 gr de carne magra), ácidos grasos esenciales, vitaminas y hierro. La yema se debe iniciar a los 6 meses de edad, y seguidamente la clara del huevo cocida en cantidades crecientes, debido a su poder alergénico de (ovoalbúmina) que contiene. No se recomienda la administración del huevo crudo puesto que se digiere en menos del 50% (Arana et al., 2019).

En cuanto a las legumbres estas contienen fibra, hidratos de carbono, proteínas, vitaminas y hierro, Además, tienen un elevado contenido de nitratos, por lo que se recomienda iniciar en pequeñas cantidades para favorecer su digestión y evitar flatulencia, a partir de los 6-7 meses por lo que su biodisponibilidad es baja debido al elevado contenido en fibra y fitatos (Cuadros et al., 2017).

La leche materna sigue siendo fundamental de la dieta una vez introducida la alimentación complementaria; siendo este la principal fuente nutritiva durante el primer año de vida y, si es posible, mantenerla durante el segundo año o hasta que la madre desee. Si hablamos de introducir otro tipo de leche ejemplo la de vaca es una fuente pobre en hierro y no debería utilizarse como bebida principal antes de los 12 meses, sin embargo, resultaría aceptable la ingesta de pequeñas cantidades antes de esa edad. Otras fuentes de lácteos aceptados incluyen el yogur natural y el queso. A partir de los 6 meses, no se debe añadir sal ni azúcar en la alimentación complementaria de los lactantes hasta el primer año de vida, pues ambos componentes se encuentran en cantidades suficientes de forma natural en sus alimentos (MINSA, 2021).

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También, la miel de abeja no procesada puede contener esporas de Clostridium Botulinum, que provoca un tipo de intoxicación de alimentos sumado al déficit de ácido gástrico del lactante que facilitaría el desarrollo de botulismo, por el alto componente cariogénico que ataca al sistema nerviosos y puede provocar hasta la muerte (Arana et al., 2019).

Los alimentos con soya no son recomendados porque contienen fitatos que interfiere con la absorción del hierro y otros nutrientes, además de favorecer el depósito de aluminio.

Los embutidos no deben darse antes del primer año de edad por su elevado contenido de sodio, nitritos y grasas saturadas por lo que se aconseja introducir en cantidades mínimas supervisadas a partir del primer año de vida (Cuadros et al., 2017).

Por otro lado, antes de los tres años de edad los alimentos son peligrosos como:

nueces, cacahuates, maíz (palomitas de maíz), uvas pasas, entre otros, para los lactantes debido a que el tamaño de estos condiciona riesgo de broncoaspiración y la probabilidad de que sean introducidos en las fosas nasales u oídos por curiosidad. Es por ello que estos alimentos pueden darse molidos o machacados y mezclarse con el resto de su comida de forma segura (Prats, 2017).

La alimentación complementaria conlleva a un aumento de solutos y de carga osmolar por lo que se debe ofrecer pequeñas cantidades de agua a lo largo del día. Los lactantes amamantados reciben líquidos suficientes, ya que la LM tiene un elevado contenido de agua (87%) en su composición y habitualmente no necesitan suplementos de agua salvo en situaciones puntuales de calor excesivo o enfermedad febril. Hay que evitar las bebidas excitantes, como café, té o infusiones, por su escaso valor energético e interfieren con la

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absorción del hierro, así como los zumos artificiales y bebidas carbonatadas (gaseosa, jugos envasados) porque disminuyen la absorción del calcio (Perdomo y De Miguel 2021).

Además, el hierro, es un mineral importante que se encuentra en el ser humano y se utiliza para producir las proteínas hemoglobina (glóbulos rojos) y mioglobina (músculos) que transportan el oxígeno, también se encuentra en enzimas y en neurotransmisores, de allí que su deficiencia tenga consecuencias negativas en el desarrollo conductual, mental y motor. El hierro hem, se encuentra en alimentos de origen animal (hígado, sangrecita, bazo, bofe, riñón, carne de cuy y res, etc.). Tiene una absorción del 10 y 30 % y el hierro no heminico, se encuentra en los alimentos de origen vegetal y tiene una absorción de hasta el 10% tales como habas, lentejas, arvejas, con mayor nivel de absorción y las espinacas, acelgas y hojas de color verde oscuro, con menor nivel de absorción (MINSA, 2017).

MINSA (2017), de acuerdo a lo dispuesto en la Resolución Ministerial N° 907- 2016/MINSA., que aprueba el Documento Técnico: “Definiciones Operacionales y Criterios de Programación y de Medición de Avances de los Programas Presupuestales” y están enmarcadas en el Producto “NIÑOS CON SUPLEMENTO DE HIERRO Y VITAMINA A”

del Programa Articulado Nutricional. La dosis de Vitamina “A” a administrar por el personal de salud según edad de los lactantes es de 6 a 11 meses con Vitamina A: es de 01 dosis de 100,000 UI de Vitamina “A” y lactantes de 12 a 59 meses con Vitamina “A”: es de 01 dosis de 200,000 UI de Vitamina “A” cada 06 meses como parte del control de crecimiento y desarrollo, según esquema vigente.

De todo esto descrito anteriormente sobre la importancia de todo las vitaminas y nutrientes necesarios que debe consumir el lactante en su alimentación complementaria, es preciso señalar que la madre como cuidadora del lactante debe haber adquirido los

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conocimientos necesarios sobre alimentación complementaria mediante la información recibida en las instituciones de salud o medios de comunicación; de lo contrario, la salud del lactante podría estar en riesgo.

Martí y Estrada (2018), sabiendo todo esto, el profesional de enfermería que educa a las madres de los lactantes deberá cumplir un rol de educador, brindar la información apropiada y estimulando el intercambio, de manera que facilite el aprendizaje, en todo tipo de situaciones; la enseñanza requiere por parte de enfermería una capacitación previa, adecuada continua, con un pensamiento crítico fundado en conocimientos científicos, dado que debe transmitir la información de manera clara, segura y satisfactoria para la madre del lactante. Dejando así al descubierto lo humano de la profesión de enfermería, brindando cuidados de calidad con un gran sentimiento de amor y entrega.

Aguilar, Bolaños y Villamar (2017), el conocimiento se da en manera totalizante y unitaria; es decir, que el aspecto sensible y el aspecto intelectual conforman un todo cognitivo y “forma en su conjunto una estructura dinámica”. De aquí, que la estructura cognitiva humana subraya el hecho de que no se puede concebir al conocimiento sin integrar los diversos elementos que la conforman.

Aguilar, Bolaños y Villamar (2017), esta estructura cognitiva humana está compuesta por dos dimensiones: la dimensión sensible y la dimensión intelectual. En cada una de estas dimensiones se pueden distinguir, a nivel pedagógico, unas fases que explican de alguna manera el mecanismo del conocimiento humano. es oportuna la aclaración de que, en sede epistemológica: “El problema que concierne a los filósofos no es determinar los factores causales que posibilitan la actividad sensorial un problema empírico, que

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concierne principalmente a los científicos sino determinar si el resultado de esa actividad merece el honorable título de conocimiento”.

Rojas (2017), en suma, el conocimiento no es un producto del ambiente ni un resultado del mismo si no es una acumulación de ideas que la madre va adquiriendo a lo largo de su vida diaria. Formando esquemas mentales, construyendo y relacionando los conocimientos previos que tiene con la nueva información y lo finaliza cuando adquiere el conocimiento y lo aplica lo aprendido en una situación nueva de acuerdo a su realidad y a su experiencia vivida.

Alan y Cortez (2018), el conocimiento en la madre surge cuando relaciona lo conocido con la información nueva que va adquiriendo. En el proceso de aprendizaje de nuevos conocimientos, se introduce en la realidad propia de lo que se quiere aprender. Se percibe y asimila un conocimiento en tres niveles: sensible (conocer un objeto a través de los sentidos; ejemplo las imágenes percibidas por la vista), conceptual (la capacidad que posee la madre para relacionar conceptos en forma de lenguaje, transmitirlos por medio de símbolos abstractos. Holístico (hace referencia a la forma de ver, entender e interpretar las cosas en su totalidad y complejidad).

Alan y Cortez (2018), también el conocimiento se determina por el grado de entendimiento que va adquiriendo la madre en su vida diaria y se denomina por niveles:

Conocimiento empírico-no científico denominado conocimiento popular, cotidiano, experiencial, ordinario o vulgar porqué proviene del sentido común no es preciso, su leguaje es dudoso.

Alan y Cortez (2018), el nivel de conocimiento científico, tiene la finalidad de comprender y descubrir las leyes o procesos que rigen la naturaleza, modificando en

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beneficio de la colectividad. En este conocimiento se espera entender las causas de los hechos o fenómenos, mediante su demostración de manera sistemática; es así que, el conocimiento científico se coloca sobre del conocimiento empírico. En cambio, el nivel de Conocimiento filosófico se obtiene de la recopilación de información escrita, la cual es

“analizada y corroborada en la búsqueda del porqué de los fenómenos y se basa fundamentalmente en la reflexión sistemática para descubrir y explicar”.

MINSA (2019), según el Reglamento de Alimentación Infantil. Decreto Supremo N°

009-2006-SA, del Artículo 18°: El personal de salud y los establecimientos de salud públicos y privados son responsables de la promoción de la alimentación del lactante hasta los veinticuatro (24) meses de edad, con el objetivo de asegurar su óptimo crecimiento y desarrollo.

MINSA (2019), en el Artículo 19°, 20º y 22º.- La promoción de la alimentación del lactante debe darse en forma sencilla, oportuna y de fácil comprensión, que permitan adquirir nuevos conocimientos y lo conviertan en prácticas de vida saludables, es por eso que las actividades de promoción deben ser dirigidas a las madres de acuerdo a las siguientes fases:

Despertar el interés de la madre de los lactantes en general, para los cambios de actitud frente a las prácticas de alimentación complementaria, a través de material informativo, demostrativo, recreativas. Además, el MINSA debe impulsar la participación de los medios informativos sociales, difundiendo mensajes que promocionen el incremento de las prácticas saludables de alimentación complementaria en el lactante.

Romero et al. (2016), es importante señalar que la alimentación complementaria en todos los entornos se debe educar y orientar a las madres sobre el uso y consumo de sus alimentos disponibles; además se debe incorporar la suplementación de micronutrientes o el

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uso de alimentos fortificados cuando la alimentación sea deficiente y no aporten las cantidades necesarias de nutrientes que requiere un lactante de acuerdo a su edad.

MINSA (2019), la educación impartida a las madres debe ser desarrollada participativamente entre el guiador de salud (enfermera) y las madres responsables del cuidado del lactante a través de la educación, se procurara proveer información “objetiva, coherente y completa” acerca de las prácticas saludables de una buena alimentación complementaria, de esta manera las madres estarán informadas del momento de inicio de la alimentación complementaria, tipos de alimentos, cantidad y con qué frecuencia; y cómo darlos de forma correcta.

MINSA (2019), además, la enfermera debe orientar a la madre sobre la alimentación complementaria del lactante, haciendo uso de los programas educativos empleando las técnicas de comunicación y escucha activa; el mensaje sea claro y sencillo respetando el contexto sociocultural de la madre; facilitando así a identificar los factores que influyen en la salud, nutrición y desarrollo del lactante, analizando los problemas encontrados en la evaluación e identificando acciones y prácticas que permitan mantener el crecimiento y desarrollo adecuado para el lactante; fortaleciendo las prácticas adecuadas y corrigiendo las de riesgo, así como la utilización de los medios a disposición y/o alcance de la madre.

OPS (2020), la promoción de la salud según la OMS es "el proceso que permite a las personas incrementar el control sobre su salud". Esto se pone en práctica usando enfoques participativos; organizando a las comunidades e instituciones para que colaboren en la creación de condiciones que garanticen la salud y el bienestar para todos (lactante).

Fomentando cambios saludables que promueven y protegen la salud.

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Aristizábal, Blanco, Sánchez y Ostiguìn (2018), la Teoría de Nola Pender define el

“Modelo de Promoción de la Salud”, que es una herramienta utilizada por las enfermeras el cual explica: “las características y experiencias de las madres, así como los conocimientos y afectos específicos de su conducta” y esto induce a la madre a participar o no en comportamientos de salud, siendo el mayor beneficiario su lactante. El primer componente del Modelo, trata sobre características y experiencias individuales de la madre y abarca dos conceptos: Conducta previa y factores personales esto se relaciona con características de las madres; en lo biológico (edad); en lo psicológico (estado de salud percibido y definición de salud); y sociocultural (raza, formación académica y conocimientos previos).

Aristizábal, Blanco, Sánchez y Ostiguín (2018), el segundo componente del modelo, se relaciona con los conocimientos específicos de la conducta, la cual comprende seis conceptos: “Beneficios percibidos por la acción”: El acudir continuamente a sus controles en el servicio de CRED, y la administración oportuna, adecuada de los alimentos al lactante esto se verá reflejado en el crecimiento y desarrollo adecuado que tendrá el lactante de acuerdo a su edad, así como también se podrá detectar tempranamente algunas alteraciones que pongan en riesgo la vida del lactante.

Aristizábal, Blanco, Sánchez y Ostiguín (2018), la segunda es, “Las barreras percibidas para la acción”: Son señalados por el desinterés, el tiempo de espera para ser atendidos, entre otros. “Autoeficacia percibida”: Disminución de las barreras presentes (promocionando la importancia de la salud en los lactantes con programas educativos).

“Afecto relacionado con el comportamiento”: mientras la madre perciba los controles de CRED son importante para la salud de su hijo, cuyo estado de salud nutricional influirá en su desarrollo físico, intelectual, social; su actitud será positiva.

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Aristizábal, Blanco, Sánchez y Ostiguín (2018) Y las “Influencias interpersonales e Influencias situacionles”: Se perciben entre su entorno frente al control de CRED, de acuerdo al tiempo de residencia (trabajo, familia). Por ello la enfermera, desempeña un rol primordial en la promoción de la salud, a través de “la educación manifestada en programas educativos con actividades diseñadas para cada tipo de persona”, teniendo presente todas sus características personales; favoreciendo su capacidad de auto evaluar a sus lactantes.

MINSA (2017), los programas educativos favorecen el aprendizaje en las madres sobre los alimentos nutritivos en la combinación y preparación de ellos, estimulando a las prácticas saludables en beneficio del lactante. La metodología toma como punto de partida los conocimientos de las madres y la variedad de alimentos disponibles en su la localidad, así como las hortalizas y frutas de colores anaranjado, amarillo, rojo, hojas de color verde oscuro y las menestras como habas, frejoles, arvejas, lentejas, entre otras disponibles.

OMS (2021), por lo tanto, si se facilita a las madres de los lactantes un programa educativo sobre alimentación complementaria que sea consistente y acorde a los valores culturales en el que se recomiende la utilización de alimentos autóctonos, se contribuirá a que en el hogar se preparen y administren alimentos saludables ya que nuestra región cuenta con diversidad de alimentos agropecuarios. Siendo fundamental para mejorar la alimentación complementaria, fomentando un crecimiento y desarrollo saludable puesto que la nutrición óptima durante este periodo reduce la morbilidad y la mortalidad, así como el riesgo de enfermedades crónicas.

La UNICEF (2019), resuelve una pregunta sencilla ¿Qué deberían comer los niños?, porque para las madres, la respuesta no es fácil. La composición exacta de lo que constituye una alimentación saludable dependerá de cada contexto individual y local; pero el principio

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básico de una dieta sana es que contenga frutas y verduras, cereales integrales, fibra, nueces y semillas, y, durante la fase de alimentación complementaria, alimentos de origen animal.

MARCO EMPÍRICO

Al desarrollar la revisión bibliográfica, se encontraron las siguientes investigaciones acerca del tema estudiado:

A Nivel Internacional:

Sierra et al. (2017), en la investigación realizada: “Conocimientos maternos sobre alimentación complementaria en Latinoamérica”: revisión narrativa. Colombia; se resume el porcentaje de cumplimiento de los criterios STROBE de cada uno de los estudios. “En cuanto a las categorías para calificar el grado de conocimientos maternos sobre alimentación complementaria, dos de los estudios los clasificaron como buenos o regulares (21-23) y 7 calificaron en las categorías de alto, medio y bajo (17-20, 22, 24, 28). Tres estudios encontraron conocimientos altos (17, 20, 23)”.

Sierra et al. (2017), El estudio peruano realizado por Castañeda en 2007 (17), muestra una equivalencia entre los conocimientos altos e intermedios y el más reciente de este país, llevado a cabo por Castro en 2016, donde se encontró un nivel bajo de conocimientos. Perú es el país que muestra más interés en la evaluación de conocimientos maternos en alimentación complementaria. La mayoría de sus estudios no han sido presentados como artículos originales, sino como literatura gris. Una fortaleza de los estudios peruanos es que todos utilizaron alguna estrategia para validar sus instrumentos de medición.

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A Nivel Nacional:

Quispe (2020), en la investigación realizada: “Efectividad de una intervención educativa en los conocimientos de madres y/o cuidadores de niños de 6 a 12 meses acerca de la alimentación complementaria en un centro materno infantil. Lima 2019”. Antes de la aplicación de la intervención educativa, se observa que “un 70% conoce poco acerca de la alimentación complementaria, 6% conoce y 24% no conoce. Mientras que después de la aplicación de la intervención educativa se observa que un 96% conoce acerca de la alimentación complementaria, 4% conoce poco y 0% no conoce”.

Barzola (2019), en su investigación titulada: “Los conocimientos y prácticas sobre alimentación complementaria en madres con niños de 6 a 24 meses de edad que acuden a un centro de salud de SJM- Lima 2018”, llego a la siguiente conclusión: “Un 70% de las madres conocen y el 30% no conocen acerca de la alimentación complementaria”; mientras que el

“60% de madres tienen prácticas adecuadas y el 40% tienen prácticas inadecuadas”.

Gala (2019), realizo la investigación titulada: “Efecto de la intervención educativa de enfermería en las prácticas de alimentación complementaria en madres o cuidadores de niños de 6 a 12 meses. Centro de Salud Carlos Cueto Fernandini Lima 2018”. Antes de la intervención educativa de enfermería, “la gran mayoría de las madres 96,6%, tenían prácticas entre regulares y malas, mientras que después de la intervención educativa de enfermería el 93% tuvieron prácticas entre muy buenas y buenas”.

Quiroz (2019), realizó una investigación: “Nivel de conocimiento de las madres sobre alimentación complementaria en lactantes de 6 a 24 meses en un centro de salud de Lima”. Sus resultados que obtiene es que el: “100% de madres encuestadas, el 63% poseen

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conocimiento regular, seguido del 20% con un nivel de conocimiento bueno y por último el 17% de las madres tienen conocimiento deficiente”.

Quispe y Riveros (2019). Realizaron la investigación titulada, “Conocimiento de las Madres Sobre Alimentación Complementaria en Lactantes De 6 - 12 Meses De Edad, en el Consultorio de CRED en el Centro de Salud San Cristobal, Huancavelica-2019”. Obtuvieron los siguientes resultados: Del 100% madres que acudieron al Consultorio de Crecimiento y Desarrollo, en la dimensión capacidad cognitiva de la alimentación complementaria de lactantes de 6 a 12 meses de edad; “45.95% nivel medio, 28.38% nivel alto y 25% nivel bajo”. Finalmente, en el consolidado sobre nivel de conocimiento de alimentación complementaria en lactantes de 6 a 12 meses de edad, el “41.89% nivel medio, 32.43% nivel alto y 25.68% nivel bajo”.

Córdova y Díaz (2018), en su trabajo de investigación titulado: “Efectividad del programa de educación temprana “familia feliz”, en el nivel de conocimiento sobre alimentación complementaria en madres con niños menores de 1 año que asisten al establecimiento de salud Pacaipampa. Piura”. obtuvieron como resultados “antes de la aplicación del programa educativo aprox. la mitad de las madres tenían un nivel medio o regular con 43.3% y educación temprana el 36.7% madres un nivel alto, un 20.0% tienen un nivel de conocimiento bajo”. Después de la intervención, se muestra que el “93.3% de madres presenta un nivel de conocimiento alto, y un 6.7% tienen un nivel de conocimiento medio o regular”.

Varillas (2018), en su estudio de investigación, “efectividad de un programa de educación alimentaria y nutricional en la mejora de conocimientos y prácticas en alimentación complementaria - Lima”. Donde los resultados obtenidos muestran que, en el

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Pos Test, “el 100 % de madres alcanzó un nivel de conocimientos Alto y el 88.5% tuvo buenas prácticas”.

Correa y Guzmán (2018), en el presente estudio “determinar la efectividad de un programa educativo en el conocimiento y prácticas sobre alimentación complementaria en madres de niños de 6 a 23 meses de edad del Puesto de Salud Ciudad de Gosen Villa María del Triunfo- Lima 2018”. Obtuvieron los siguientes resultados: el “73.3% de las madres tenían un nivel de conocimiento medio sobre alimentación complementaria y el 26.7% alto”.

Posteriormente a la intervención educativa el “100% de las madres tuvieron un alto nivel de conocimiento”.

Birreo y Ayala (2017), en su investigación titulada “Eficacia del programa educativo

“Aliméntate, crece y sé el mejor” para mejorar los conocimientos, actitudes y prácticas sobre alimentación complementaria en madres primerizas con niños de 6 a 24 meses del Puesto de Salud Los Choferes - Juliaca, 2017”. Obtuvieron los siguientes resultados: Antes de aplicar el programa “el 55,2% de las madres primerizas obtuvo un nivel de conocimiento alto en alimentación complementaria, 34,5% con un nivel de conocimiento medio y un 10,3% con un nivel conocimiento bajo”, después de la aplicación del programa educativo, el “100 % de las madres obtuvo un nivel de conocimiento alto".

Tasayco (2016), en su trabajo de investigación titulado: “Nivel de conocimiento sobre alimentación complementaria en madres relacionadas al estado nutricional en niños menores de 1 año centro de Condorillo – Chincha”, obtuvo como resultados en razón del nivel de conocimiento sobre alimentación complementaria “fue medio (48%); en tanto que el estado nutricional fue normal según los indicadores P/E, 79%; T/E, 79% y P/T, 81%”.

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Destacándose además que las madres de mayor edad tenían mejor conocimiento, asimismo, las madres que tenían grado de instrucción secundaria tenían mejor conocimiento.

Cisneros y Vallejos (2015), en la investigación titulada “Efectividad del programa educativo en conocimientos, practicas, actitudes sobre alimentación complementaria de madres con niños 6-24 meses – Reque, Chiclayo 2014”. Los resultados muestran que el Pos Test “96.7% de madres alcanzaron un nivel de conocimientos Alto”, luego en prácticas se muestra el “76 % de las madres tenían una práctica adecuada”, y el “24 % practicas inadecuadas”, finalmente “6.7 % de madres tienen actitudes inadecuadas”, asimismo el “93.3

% de las madres tienen actitudes adecuadas”

A nivel Local:

Rodríguez y Bringas (2019), en su trabajo investigación realizada: “El nivel de conocimiento materno sobre alimentación complementaria y estado nutricional del lactante - Huamachuco”. Los resultados evidencian que: El “61.7 por ciento de madres presentan nivel medio de conocimiento sobre alimentación complementaria, el 33.3 por ciento nivel alto y el 5 por ciento nivel bajo”.

Cabrera et al (2016), en la investigación titulada: “Influencia de un taller de alimentación complementaria dirigido a madres de niños menores de un año que acuden al centro de salud Guadalupe”, obtuvieron como resultados que “del 100% de las madres, antes de participar en el taller educativo, los resultados se clasificaron en: Alto 0%, medio 7% y bajo 93%; y después de realizar el taller educativo, los resultados se clasificaron en: Alto 76%, medio 20% y bajo 4%”.

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Segura (2015), en la investigación: “Conocimiento Materno Sobre Alimentación Complementaria en la Nutrición del Lactante, en Trujillo”, obtuvo como resultado que “el 66,7% de las madres tienen un alto nivel de conocimientos sobre alimentación complementaria; 31,7%, nivel regular y 1,7%, nivel bajo”.

JUSTIFICACIÓN

El personal de salud (enfermera), es la principal responsable del crecimiento y desarrollo del ser humano en todas las etapas de vida, a la ves es la encargada de planificar, organizar y desarrollar una atención adecuada en el consultorio de CRED. es por ello que tiene la responsabilidad de educar y orientar sobre alimentación y nutrición del lactante a las madres.

Por ello, una adecuada alimentación en los primeros años de vida es esencial para un buen crecimiento y desarrollo, principalmente entre las edades de 6 a 12 meses de edad ya que esto es importante por el rápido crecimiento de los lactantes. En esta etapa presentan una alta vulnerabilidad a los nutrientes por lo que requieren de ellos, ya que la leche materna no otorga la cantidad necesaria de nutrientes que necesita el lactante, los cuales debe estar presentes en la alimentación complementaria.

En el transcurso de nuestros estudios universitarios, comunitarias realizadas en el Puesto de salud Alto Moche, se observó que, en el área de CRED, las madres no acudían a los controles de sus lactantes citados, por ello se tenía que salir hacer las visitas domiciliarias por lo cual las madres en busca de una excusa referían que no acuden al puesto de salud porque sus lactantes tienen ESSALUD ya que sus esposos trabajan en empresas agroindustriales.

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También se pudo observar en las visitas domiciliarios y controles, que había madres primerizas adolescentes y jóvenes con estudios primarios y pocas habían terminado la secundaria. Al interactuar con las madres pudimos ver que alimentaban a sus lactantes con comida chatarra para saciar su hambre y tenían dudas, preguntas de cómo preparar un buen alimento para su lactante por ello nace el deseo de realizar este estudio sobre alimentación complementaria ya que es fundamental saber cómo preparar los alimentos rico en nutrientes, para un buen crecimiento y desarrollo del lactante.

Según, la Gerencia Regional de Salud La Libertad de la Oficina de Estadística e Informática en el año 2019 reporto que, en el Puesto de salud de Alto Moche, conto con 120 lactantes menores de 1 año de los cuales el 29.2 % al ser evaluados presentaron diagnósticos de Anemia Leve, siendo un ente principal para motivarnos a realizar nuestra investigación en estudio.

Además, cabe resaltar que el personal de enfermería que lleva trabajando varios años en el Centro de Salud Alto Moche refiere que durante todo su tiempo laboral se pudo observar que un 20 % de madres manifiestan haber dado a sus niños agüitas y sopitas antes de los 6 meses, además que la madre joven tiene dificultades para preparar alimentos nutritivos para sus niños ya que a veces le preparan solo arroz y no lo acompañan con menestras porque a ellas no les gusta.

También las madres que asisten a sus controles la mayoría les da a sus niños alimentos chatarra al momento de refrigerio como, por ejemplo: Jugos envasados, chizitos, etc. Siendo esto muy preocupante ya que ponen en riesgo la salud de estos lactantes y se requiere educar a las madres para que puedan brindar una buena alimentación complementaria.

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Por eso nace la necesidad de investigar y realizar el estudio teniendo como finalidad de averiguar la efectividad de un programa educativo sobre la alimentación complementaria en el conocimiento materno, evaluando, educando y fortaleciendo sus conocimientos a las madres sobre alimentación complementaria, para que puedan ofrecer al lactante una alimentación con los micronutrientes necesarios para un buen crecimiento y desarrollo;

rigiéndonos a las normas del MINSA.

PROBLEMA

¿Qué efectividad tiene el Programa Educativo “Comiendo sanito” en el nivel de conocimiento sobre alimentación complementaria en madres de lactantes que acuden al Consultorio de Crecimiento y Desarrollo del Puesto de Salud de Alto Moche, 2020?

OBJETIVOS

OBJETIVO GENERAL:

Establecer la efectividad del Programa Educativo “Comiendo sanito” en el nivel de conocimiento sobre alimentación complementaria en madres de lactantes que acuden al Consultorio de Crecimiento y Desarrollo del Puesto de Salud de Alto Moche, 2020.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

 Determinar el nivel de conocimiento sobre alimentación complementaria antes de la

aplicación del programa educativo “Comiendo sanito” en el nivel de conocimiento sobre alimentación complementaria en madres de lactantes que acuden al Consultorio de Crecimiento y Desarrollo del Puesto de Salud de Alto Moche, 2020.

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 Determinar el nivel de conocimiento sobre alimentación complementaria después de la

aplicación del programa educativo “Comiendo sanito” en el nivel de conocimiento materno sobre alimentación complementaria en madres de lactantes que acuden al Consultorio de Crecimiento y Desarrollo del Puesto de Salud de Alto Moche, 2020.

HIPÓTESIS:

H0. El programa educativo “Comiendo sanito” no se considera efectivo al no incrementar en un 30 % el nivel de conocimiento sobre alimentación complementaria en madres de lactantes que acuden al Consultorio de Crecimiento y Desarrollo del Puesto de Salud de Alto Moche, 2020.

H1. El programa educativo “Comiendo sanito” se considera efectivo al incrementar en un 30% el nivel de conocimiento sobre alimentación complementaria en madres de lactantes que acuden al Consultorio de Crecimiento y Desarrollo del Puesto de Salud de Alto Moche, 2020.

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II. MATERIAL Y MÉTODOS

2.1. TIPO DE INVESTIGACIÓN

Esta investigación es de tipo cuantitativo, de corte transversal, pre experimental con diseño pre prueba y post prueba con grupo único (Hernández, 2018). Se realizó con madres de lactantes que acudieron al Puesto de Salud Alto Moche, los meses de enero - febrero del 2020.

2.2. POBLACIÓN MUESTRAL

Es constituido por 15 madres de lactantes que se atendieron en el Consultorio de Crecimiento y Desarrollo del Puesto de Salud de Alto moche. Esta muestra fue tomada del registro del padrón de cada sectorista encargado de la atención mensual de los lactantes en el Puesto de Salud Alto Moche.

2.3. CRITERIOS DE INCLUSIÓN

 Las madres con lactantes de 5 meses que asisten al Control de Crecimiento y Desarrollo en el Puesto de Salud Alto Moche.

 Las madres que estuvieron dispuestas y aceptaron voluntariamente en la participación del estudio de investigación.

 Las madres primíparas y multíparas con lactantes de 5 meses.

 Madres pertenecientes de la jurisdicción de Alto Moche.

 Madres que saben leer y escribir.

2.4. UNIDAD DE ANÁLISIS

Estuvo constituida por cada una de las madres de los lactantes, que asistieron regularmente al Consultorio de CRED del Puesto de Salud Alto Moche, cumpliendo los criterios de inclusión seleccionados para el cuestionario.

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2.5. INSTRUMENTOS

Para la recopilación de datos del actual estudio de investigación se utilizaron los siguientes instrumentos.

I. Cuestionario para determinar el nivel de conocimiento de las madres sobre alimentación complementaria (“CNCAC”) (ANEXO 01).

El cuestionario fue elaborado por Piscoche (2011), modificado por las autoras Araujo y Flores (2019), tomando en cuenta las “Las Guías Alimentarias para la Población Peruana” Aprobado por Resolución Ministerial Nº 1353-2018/ MINSA. El presente cuestionario evalúa el nivel de conocimiento que tienen las madres de los lactantes sobre Alimentación Complementaria, teniendo en cuenta sus características personales y sociodemográficas de las madres de los lactantes en estudio cuyos datos generales son: edad y grado de instrucción.

El presente cuestionario consto de 19 preguntas con relación a los Conocimientos básicos de alimentación complementaria distribuido en: 3 preguntas (definición, importancia y edad adecuada), 4 preguntas (tipos de alimentos nutritivos y no nutritivos), 8 preguntas sobre alimentación de acuerdo a su edad (cantidad, consistencia y frecuencia), 4 preguntas relacionados con calidad e higiene (riesgos, formas de preparación, ambiente). Cada respuesta acertada se le dio un punto y la errónea cero.

El total del puntaje máximo es de 19 puntos, siendo la clasificación general:

- Nivel de Conocimiento Alto: de 15 a 19 puntos - Nivel de conocimiento Medio: de 10 a 14 puntos - Nivel de conocimiento Bajo: de 0 a 9 puntos

Referencias

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