UNIVERSIDAD NACIONAL DE TRUJILLO
FACULTAD DE ENFERMERÍA UNIDAD DE SEGUNDA ESPECIALIDAD
Conocimiento y prácticas de autocuidado en la prevención de enfermedades renales crónicas en adolescentes.
TESIS PARA OPTAR EL TITULO DE SEGUNDA ESPECIALIDAD PROFESIONAL EN ENFERMERIA
MENCION: NEFROLOGIA
Autora: Lic. Espinoza Yzquierdo, Yesenia Mercedes Asesora: Dra. Chunga Medina, Janet Julia
Trujillo- PERÚ 2021
ii
iii DEDICATORIA
A mi Dios, porque gracias el tengo todo, salud, una familia hermosa, trabajo, y sobre todo las ganas de seguir luchando y superando las adversidades.
A mis hijos Adriano y Aitana, por darme motivos para seguir luchando, y ser mis inspiraciones para ser cada día mejor. Por brindarme ese cariño sincero. Los amo hijos.
A mi esposo, Alan, mi compañerito de vida, gracias por todo el amor, por ser mi apoyo y respaldo durante mucho tiempo, y por el tiempo que nos queda por vivir.
A mis padres, Elizabeth y Alfredo, personas que me dieron la vida, por estar en los momentos buenos y malos incondicionalmente.
A mi abuelita Lidia, un ser de luz, de corazón tan noble, siempre agradecida de sus cuidados y atenciones en varias etapas de mi vida.
iv AGRADECIMIENTOS
A mi querida Universidad Nacional de Trujillo, porque fue mi casa de estudio responsable de mi crecimiento profesional, siempre orgullosa de esta grande institución.
A mis DOCENTES de la facultad de enfermería, quienes impartieron todos sus conocimientos, tanto practico como teórico para sacar los mejor de mi como profesional.
A usted, querida asesora Janet Chunga, quien la encontré en el momento adecuado y acepto asesorarme y ser mi guía en esta travesía.
v SUMARIO
Pág.
RESUMEN vi
ABSTRACT vii
I. INTRODUCCIÓN 1
II. MATERIAL Y MÉTODOS 32
III. RESULTADOS 41
IV. ANÁLISIS Y DISCUSIÓN 44
V. CONCLUSIONES 50
VI. RECOMENDACIONES 51 ANEXOS
vi RESUMEN
La presente investigación cuantitativa es de tipo descriptiva, correlacional, de corte transversal, ejecutada en adolescentes de la I.E. Pedro Mercedes Ureña de Trujillo, para determinar la relación existente entre el nivel de conocimiento y la práctica de autocuidado sobre las enfermedades renales crónicas(ERC). El universo muestral fue conformado por 128 adolescentes de 4to año de secundaria según los criterios de inclusión establecidos; en quienes se aplicó dos cuestionarios: Nivel de conocimiento sobre la ERC y Práctica de autocuidado para prevenir ERC. El procesamiento de los resultados se desarrolló con SPSS versión 25 y fueron organizados en cuadros simples y doble entrada, utilizando distribución numérica y porcentual. Para el análisis estadístico de estudio se empleó la prueba de Independencia de criterios Chi- Cuadrado. Referente a los resultados, se concluyó: El nivel de conocimientos sobre la enfermedad renal crónica en adolescentes fue mayoritariamente regular (59.4 por ciento), malo en un 33.6 por ciento y, en menor proporción, bueno (7 por ciento); las prácticas de autocuidado, fueron 53.1 por ciento en autocuidado medio, autocuidado bajo con 45.3; mientras que, la de autocuidado alto, 1.6 por ciento. Por lo cual, existe relación altamente significativa entre el nivel de conocimientos y las prácticas de autocuidado (p<0.01).
Palabras clave: Enfermedad renal, Conocimiento, Autocuidado
vii ABSTRACT
This quantitative research is a descriptive, correlational, cross-sectional study, carried out on adolescents from the Pedro Mercedes Ureña School of Trujillo, to determine the relationship between the level of knowledge and the practice of self-care on chronic kidney disease (CKD). The sample universe consisted of 128 adolescents in the 4th year of secondary school according to the established inclusion criteria; two questionnaires were applied: Level of knowledge about CKD and Self-care practice to prevent CKD. The results were processed with SPSS version 25 and were organized in single and double-entry tables, using numerical and percentage distribution. For the statistical analysis of the study, the Chi-Square test of independence of criteria was used. Regarding the results, it was concluded that: The level of knowledge about chronic kidney disease in adolescents was mostly fair (59.4 percent), 33.6 percent poor and, to a lesser extent, good (7 percent); self-care practices were 53.1 percent in medium self-care, low self-care with 45.3 percent, while high self-care was 1.6 percent. Therefore, there is a highly significant relationship between the level of knowledge and self-care practices (p<0.01).
Key words: Kidney disease, Knowledge, Self-care.
1 I. INTRODUCCIÓN
Las enfermedades crónicas del siglo XXI, constituyen un fenómeno novedoso en la historia de la humanidad, y que se inició su reconocimiento durante la Segunda Guerra Mundial. Asimismo, sucedió la significativa transición nutricional (primero en los países desarrollados y, posteriormente, en las otras partes del mundo) con tecnologías que permiten la síntesis de moléculas “desconocidas en la naturaleza”, un rápido acrecentamiento de la exposición a toxinas ambientales y un aminoramiento de movimiento corporales (Kathleen y Raymond,2017).
Estas enfermedades no se transmiten directamente, son afecciones de duración amplia que, generalmente, se desarrollan paulatinamente y perjudican a las diferentes etapas de vida, siendo considerada un problema de salud pública, causante de la morbilidad, en el marco del proceso de envejecimiento de la población en nuestro país y por el estilo de vida poco saludable (Instituto Nacional de Estadística e Informática [INEI],2016).
Las enfermedades crónicas son aquellas que originan las mayores tasas de mortalidad en el mundo, siendo las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, cáncer, las enfermedades crónicas respiratorias y renales, las de su mayor representación. Estas enfermedades se relacionan con una variedad de factores de riesgo comunes, siendo las más relevantes: la alimentación inadecuada, la inactividad física, el consumo de tabaco y el consumo de alcohol (Ministerio de la Salud de Argentina [MSAL],2018, p.7-9).
La Enfermedad Renal Crónica (ERC) es conocida, mundialmente, como un problema de salud pública. Según el estudio Global “Burden of Disease 2015”, esta enfermedad ocasionó 1,1 millones de decesos a nivel mundial, considerándosela como la 12ª causa de muerte. La tasa de muertes por ERC se ha acrecentado en un 31,7 % en la última década, convirtiéndola en una letales junto con la diabetes y la demencia [Red Nacional de Epidemiología [RENACE],2018).
En la actualidad, vienen perjudicando, aproximadamente, 850 millones de personas en todo el mundo. Por cada diez adultos, uno padece de ERC. Su carga global va en aumento y se avisora convertirse en la quinta causa más frecuente en la perdida de años de vida en todo el mundo para 2040.
La enfermedad renal crónica es considerada como aquella generadora de grandes pérdidas económicas
2 para el sector salud en un país. La inversión realizada para diálisis y trasplantes acaparan del 2 al 3% del presupuesto anual para servicios de salud en países de altos ingresos. Mientras que, en aquellos de ingresos bajos y medianos, gran parte de su población, con falla renal, poseen limitado acceso a diálisis y trasplante de riñón (Sociedad Peruana de Nefrología [SPN],2021).
Más del 10% de la población mundial padece enfermedad renal crónica (ERC), ubicándose en la sexta posición de causas de muerte de más rápido crecimiento( más de 2 millones reciben tratamiento con diálisis o un trasplante de riñón). Sin embargo, un elevado porcentaje de las personas con una disfunción en los riñones no están diagnosticadas, lo que impide que se intervenga a tiempo de evitar que la enfermedad progrese y tengan que someterse a tratamientos agresivos como la diálisis o un trasplante renal( World Kidney Day[ WKD],2021).
La enfermedad renal crónica es un gran problema de salud que genera altos costos sociales y económicos en los Estados. En el mundo, son 800 millones de personas que la experimentan, ocasionando el deceso de 2.4 millones anualmente, siendo esta situación la que la ubica como la sexta causa de muerte a nivel mundial (Seguro Social de Salud [ ESSALUD],2019).
En el mundo, y según estudios de The Global Kidney Health Atlas de 2017, la prevalencia aproximada de la ERC por continentes fluctúa del “7% en Asia Meridional al 8% en África hasta el 11%
en América del Norte y el 12% en Europa, Oriente Medio, Asia Oriental y América Latina. Entre los países con ingresos altos, Arabia Saudí y Bélgica tienen la prevalencia estimada de ERC más alta (24%), seguidos por Polonia (18%), Alemania (17%), Reino Unido y Singapur (16%). Noruega y los Países Bajos tienen la prevalencia más baja con un 5%” (Sociedad Española de Nefrología [SENEFRO],2021).
De igual manera, en Estados Unidos, la prevalencia se considera en un 14%, siendo en Canadá y Australia el 13%, condición en el que este informe ubica a España, ligeramente sobre la media europea.
La Hipertensión Arterial (HTA), Diabetes Mellitus (DM), la Dislipemia, el Tabaquismo y la Obesidad son los principales factores de riesgo de poblaciones para desarrollar la ERC a nivel mundial (Sociedad Española de Nefrología [SENEFRO],2021).
La ERC tiene una implicancia de gran relevancia en la salud global, atribuyéndosela como la causante directa de morbilidad y mortalidad global; así mismo, como un elemento de riesgo de gran importancia para la enfermedad cardiovascular. Esta afección se puede evitar y asumir en gran medida,
3 para la toma de decisiones en políticas de salud pública, específicamente, en lugares con tasas socio- demográfica baja y media (Chronic Kidney Disease,2020).
Hoy en día, en el mundo, se brinda mayor importancia a la ERC, debido al acelerado crecimiento de su prevalencia, los altos costos que ocasionan su tratamiento y su papel en el mayor riesgo de enfermedad cardiovascular. Además, la ERC es una enfermedad encubierta, de condición progresiva, en donde ya se conoce medidas de prevención (Loza y Ramos ,2016, P.13,14).
Estos factores provocan que la ERC sea considerada una afección importante para las autoridades en salud, ya sea en los países de gran desarrollo como en aquellos países de distinta condición, de difícil resolución, ya que la población mundial que vive con bajos o medianos ingresos, representa un 85 %. Se espera que la implicancia epidemiológicas, clínicas y socioeconómicas de la enfermedad, sean muy grandes (Loza y Ramos ,2016, P.17).
Una de cada cuatro personas es adolescente; de ellos, nueve de cada diez, viven en países de menor desarrollados. La OMS considera que el 70% de fallecimientos prematuros, en adultos, se deben a comportamientos emprendidos en la adolescencia. En este sentido, esta etapa constituye un referente esencial para la incorporación de actitudes que, a futuro definirán una adultez más saludable (Programa Nacional Municipios y Comunidades,2016).
Los adolescentes constituyen, aproximadamente, un quinto por ciento de la población de América Latina y el Caribe. En la primera población, se percibe una transición alimentaria en donde la prevalencia de sobrepeso va en aumento, perjudicando, actualmente, el 16,6% y 35,8% de las y los adolescentes entre 12 y 19 años. Entre los efectos que ocasiona la obesidad, se encuentran las enfermedades crónicas no transmisibles (como la enfermedad renal crónica en la etapa adulta) (Céspedes y Robles,2016, P.7,9).
Cada día hay más enfermos renales, gracias al incremento desmedido de diabetes mellitus, sobre todo tipo 2, de la hipertensión arterial y de la posibilidad de tener una mayor supervivencia, lo cual trae consigo complicaciones propias y tardías de las enfermedades crónico degenerativas, manifiestan cada vez a edades más tempranas (Méndez y Rivera,2017).
“En niños mayores y adolescentes la hipertensión esencial o primaria es la más frecuente y su prevalencia está en aumento, el incremento progresivo de la misma en las últimas décadas, influido por
4 factores ambientales tales como el aumento de la obesidad, el sedentarismo, la ingesta de sal y hábitos tóxicos, que se agudizaron más en esta pandemia mundial” (Aparicio y De la Cruz,2019).
La obesidad, en la infancia y la adolescencia, representa una enfermedad crónica y compleja que suele iniciarse esta etapa. Actualmente, se le considera una problemática importante y creciente en la salud pública en estas poblaciones. La atención que ha generado no solo se debe a su creciente prevalencia, sino también en las comorbilidades secundarias a ella. Esta enfermedad forma parte del desarrollo de diversas complicaciones de tipo metabólico y cardiovascular, usualmente, presentes en adulto; sin embargo, pueden evidenciase desde la adolescencia e incluso infancia (García, Moraleda, Tejera y Luis ,2019, P.7,8).
“El director de Atención Especializada, Juan Antonio López, ha subrayado que la aparición de la enfermedad renal obedece a diferentes motivos como causas hereditarias, hipertensión arterial, diabetes y obesidad, entre otros, y su detección precoz ayuda a poner en marcha los mecanismos de prevención que eviten la evolución hacia la insuficiencia renal en el futuro” (Rioja Salud, 2019).
Además, “el III Plan de Salud de La Rioja, recomienda mejorar prácticas de autocuidado desde edades tempranas para evitar el desarrollo de factores de riesgo como la obesidad, la hipertensión arterial o la diabetes, siendo estos factores prevenibles, por lo que debemos fomentar en nuestros niños y adolescentes una vida sana, un ocio saludable basado en el ejercicio regular y una dieta acorde a la actividad física y edad de desarrollo en la que se encuentran, para evitar los factores de riesgo que favorecen la aparición de la enfermedad renal crónica” ( Rioja Salud, 2019).
La dificultad sanitaria, económica y social de la covid-19, en este tiempo, ha provocado la adopción de acciones extraordinarias para prevenir nuevos contagios de esta enfermedad, siendo el confinamiento, la que más se exigió en la población mundial. Esta medida ha perjudicado de forma directa a la práctica de actividades físicas. Por eso, algunos autores, consideran que, actualmente, nos enfrentamos a dos pandemias de manera simultánea: la pandemia de la covid-19 y una pandemia de inactividad física y comportamiento sedentario (Fundación Lovexair,2020).
Una de las cuestiones más preocupantes sobre el sedentarismo es que perjudica, especialmente, a los adolescentes, por las restricciones a la participación en actividades al aire libre, así como los desplazamientos a escuelas, universidades y parques, reduciendo el tiempo destinado a la ejecución de
5 actividades físicas y según las estadísticas de la OMS, "el 81% de los adolescentes no hacen suficiente actividad física", una cifra tres veces mayor que la de los adultos (BBC News Mundo,2021).
“Otro efectos de la pandemia por la COVID-19 es la nutrición en los adolescentes y jóvenes, según el sondeo rápido ,que se realizó entre julio y agosto de 2020 a través de U-Report, una plataforma que fomenta la participación de adolescentes y jóvenes ,donde participaron 8.949 adolescentes y jóvenes de 13 a 29 años de diferentes países y territorios, indica que 1 de cada 2 jóvenes de América Latina y el Caribe ha tenido dificultades al acceso a alimentos saludables y ha disminuido la actividad física(Fondo de las naciones unidas para los niños” [UNICEF],2020) .
“El sondeo también da cuenta que las principales barreras para el acceso a alimentos saludables fueron tener menos dinero para comprar (69%), y el temor a contraer el virus (34%), también se ha producido un aumento del consumo de bebidas azucaradas (35%), snacks y dulces (32%), y comida rápida y productos precocinados (29%); y una disminución del consumo de frutas y verduras (33%) y agua (12%)” (UNICEF,2020).
La pandemia y las medidas de aislamiento social adoptadas por las autoridades de los distintos países tiene consecuencias desproporcionadamente adversas en los cambios de hábitos de vida en las diferentes etapas de vida, sobre todo en los patrones de alimentación y la actividad física, contribuyendo de esta manera a la enfermedad renal crónica a largo plazo (Robinson ,2020).
Las alteraciones, en patrones alimentarios, se debe, muchas veces, a causas multifactoriales.
Los prolongados tiempos de estadía, en los hogares, provocan modificaciones en la rutina diaria, incremento del estrés, ansiedad y del aburrimiento. Esto se relaciona con el mayor deseo de ingerir alimentos de baja calidad nutricional (“comida chatarra”), caracterizándose, fundamentalmente, por sus altos índices en azúcares, grasas saturadas, sodio y con escasa o nula contribución en micronutrientes y fibra dietética (Rubio ,2020).
“Un estudio efectuado en Europa, registró la información de casi 1200 progenitores españoles e italianos acerca de sus hijos entre 3 a 18 años, evidenciando, en orden decreciente, las siguientes alteraciones conductuales y emocionales: falta de concentración, aburrimiento, irritabilidad, ansiedad, soledad, preocupaciones, beligerancia, tristeza, miedo a contagiarse de COVID-19 y desórdenes alimenticios y del sueño. Estos indicios se identificaron en rangos del 20 al 70%” (Lewis ,2021).
6 La nefropediatra del Hospital Castro Rendón, Flavia Ramírez expresa: “Queremos resaltar que es imprescindible tomar conciencia de que la buena salud renal en los adultos comienza con adquirir y conservar hábitos de vida saludables durante la infancia y la adolescencia, además que cada uno de nosotros, desde nuestro lugar, debe asumir la responsabilidad para que esto pueda transformarse en una realidad” (Ministerio de Salud y Desarrollo,2016).
“Integración del manejo de los adolescentes y sus necesidades sugiere un enfoque centrado en las y los adolescentes, sus derechos, capacidades y necesidades básicas de aprendizaje para el autocuidado de su salud. Este considera que en la salud intervienen no solo las acciones de cuidado que realizan los servicios de salud, sino también y en igual medida, las acciones de autocuidado/cuidado mutuo que llevan a cabo las y los adolescentes a partir de las informaciones y apoyo que obtienen de su red social, y que resultan importante a la hora de tomar decisiones respecto de su propia salud y la de los demás” (Organización Panamericana de Salud [OPS], s.f.).
Una de cada diez personas en España que padece insuficiencia renal crónica en nuestro país lo desconoce, siendo esta una patología silenciosa que puede carecer de síntomas o que pueden pasar inadvertidos durante mucho tiempo, por eso la importancia de concienciar a las personas sobre la necesidad de una adecuada información y educación, esto resulta fundamental para prevenir o realizar una detección precoz, pues saber todo lo posible sobre la enfermedad puede ayudarle a enfrentarse a su vida cotidiana de una forma más sencilla ( Organización Médica Colegial de España[OMC],2021).
“En Argentina, el 10% de la población padece de enfermedad renal crónica y la mayoría desconoce esta condición. Además, el 2% de la población está en alto riesgo de presentar algún evento cardiovascular o evolucionar hacia la diálisis y la necesidad de trasplante, debido a unas malas prácticas de autocuidado” (OPS,2017).
Según el Dr. César Loza, jefe del Hospital Nacional Cayetano Heredia del Ministerio de Salud, aproximadamente un millón y medio de peruanos presentaría algún tipo de enfermedad renal y desconoce su diagnóstico por la falta de una cultura de prevención y conocimiento sobre la importancia del papel que cumplen los riñones en la salud de las personas (MINSA, 2018).
Es ahí, donde la educación para la salud y el autocuidado adquiere una importancia fundamental y una potencial trascendencia en mejorar la salud de las personas de con la finalidad de preservar la vida,
7 la salud y el bienestar. Con mayor razón, en un contexto en donde la mitad de la población se ubica en condición de pobreza (Vega – Michel y Camacho ,2018).
“Algunos países latinoamericanos comparten sus datos con el United States Renal Data System (USRDS), y en la comparación internacional del reporte de 2018 de este registro muestran una gran variabilidad en sus tasas de incidencia de pacientes en terapia de reemplazo renal (TRR), que van desde las más altas como en el caso de México (debe aclararse que México no tiene un registro nacional de diálisis y, en su lugar, el Registro Estatal de Diálisis y Trasplante del Estado de Jalisco aporta sus datos), pasan por tasas intermedias como las de Guatemala, Brasil, Chile, Uruguay y Argentina, y llegan hasta cifras de las más bajas como las de Colombia y Perú” (Cueto,2019).
“Según estimaciones del Institute of Health Metrics and Evaluation (Instituto de Sanimetría y Evaluación Sanitaria, IHME, acrónimo en inglés) la ERC se cuenta entre las diez causas principales de pérdida de años de vida ajustados por discapacidad (AVAD), en función de la edad, en América Latina Central (que incluye Centroamérica, Colombia, México y Venezuela). De hecho, los AVAD perdidos por ERC se duplicaron (aumento de 102%) en esta región entre 1990 y 2015, y su posición como causa de AVAD perdidos subió del puesto número 18 al puesto 5” (OPS,2017).
“Este aumento es cinco veces mayor que el registrado para los AVAD perdidos por ERC a nivel mundial durante ese mismo período, que fue de 18%. En América Latina Central, los AVAD perdidos por ERC constituyen un problema más grave en los hombres, pero con tasas también notablemente elevadas en las mujeres; la tasa femenina ha aumentado un 95% en el mencionado período de 25 años, frente a 108% en los hombres. De forma coherente con este patrón, en los veinte últimos años se han publicado numerosos trabajos en los que se describe un exceso de casos de ERC en Centroamérica” (OPS,2017).
Los países latinoamericanos, en comparación con los del resto del mundo, presentan, según la USRDS, una gran variabilidad en términos de prevalencia. México y Chile son aquellos países con las tasas más elevadas. Les sigue Uruguay, Argentina y Brasil con tasas intermedias; mientras que, Colombia, Perú y Guatemala, son aquellos países con los menores índices. En el RLADT (2016), la prevalencia promedio, en países con las mayores tasas, la tuvieron Puerto Rico, México, Chile y Uruguay.
Entre los países que evidenciaron tasas menores, tenemos a Honduras, Paraguay, Costa Rica y El Salvador. El crecimiento observado de la prevalencia ha sido constante por más de 30 años, con un crecimiento anual aproximado del 10 % (Cueto ,2019).
8 En lo que corresponde, propiamente, a Centroamérica, las tasas de ERC suelen ser más altas en los varones en edad de trabajar y, la enfermedad, suele encontrarse ya avanzada en el momento del diagnóstico. No obstante, los estudios comunitarios de tamizaje muestran que también se ven afectadas las mujeres, especialmente en los países con mayor índice de muertes (OPS,2017).
Un reciente análisis pone en evidencia tasas de mortalidad incrementadas y crecientes por insuficiencia renal crónica en los países centroamericanos en el período comprendido entre 1997 y 2013.
En este mismo estudio, se evidencia una llamativa distinción en cuanto a tendencias de decesos entre los países centroamericanos, con tasas extremadamente incrementadas en El Salvador y Nicaragua, especialmente, en los varones. Cuando el análisis se centra en los menores de 30 años, se percibe claramente que la tasa de mortalidad por insuficiencia renal crónica en los países de alto riesgo se acrecienta considerablemente en comparación con las de los Estados Unidos y Cuba (países de referencia) desde las edades más tempranas, con niños y niñas perjudicados por igual (OPS,2017).
Desde la edad de 10 a 14 años, las tasas se acrecientan de manera exponencial, seguramente, en algún momento tras su incorporación a la vida laboral. Solamente en la edad adulta, las tasas masculinas pasan a superar a las femeninas. Estos informes de mortalidad son también parecidos al patrón de mortalidad descrito para la provincia de Guanacaste en Costa Rica, donde la tasa de mortalidad se incrementó casi por nueve en cuatro decenios (de 1970 a 2012): de 4,4 a 38,5 por 100 000 en los hombres y de 2,3 a 10,7 por 100 000 en las mujeres (OPS,2017).
“En Bolivia, según el informe del Registro Latinoamericano de Diálisis y Trasplante13, al cierre de 2017 había 2 220 pacientes en tratamiento sustitutivo de la función renal, con una tasa de incidencia de 94,8 pmp y una prevalencia de 245,1 pmp. Una de las tasas más bajas de la región, que en opinión de los autores se debe al sub registro de pacientes, dado porque solo se reflejan los datos de pacientes que presentan seguro médico” (Chipi y Femandini ,2019).
Nuestro país no se encuentra libre de este grave problema de salud global. Es por ello que el MINSA, en el año 2009, invitó a varios expertos de los hospitales nacionales para realizar un diagnóstico situacional del problema de la ERC en el Perú y efectuar propuestas para combatirlo a corto y mediano plazo. Las conclusiones de dicha comisión fueron las siguientes: La ERC es un problema de salud estatal en el Perú y existe una gran demanda de pacientes en estadio 5 (Fase terminal) y muy poca oferta de servicios para su tratamiento. Como la hemodiálisis es una de sus principales formas de terapia de
9 sustitución renal, la infraestructura física y el equipamiento es insuficiente y están colapsados, es importante buscar alternativas de solución (Loza y Ramos ,2016, p.16,17).
“En el Perú los estudios publicados sobre prevalencia de ERC en sus diferentes estadios solo muestran tasas referenciales. Algunos datos de estudios locales en poblaciones urbana y semiurbana en el 2011 reportan una prevalencia global de ERC de 16,8 % (IC 95 %:13,5–20,9), es más alta en adultos mayores, mujeres, consumidores de alcohol, población con menor grado de instrucción, hipertensos (HTA) y diabéticos y la prevalencia se incrementa con la edad en ambos sexos. Igualmente, otro reporte en una población muy selectiva de alto riesgo (diabéticos e hipertensos) muestran que el 17,1 % de diabéticos, el 17,6 % de hipertensos y el 24.7 % de pacientes HTA y diabéticos ya tienen algún grado de deterioro de la función renal importante” (Loza,2018).
En el 2012, en el Perú, la insuficiencia renal se convirtió en una de las diez causas principales en decesos, representando el 3,3 % que la ocasiona a nivel nacional. Sin embargo, gracias a diversas acciones y políticas médicas ejecutadas como la mejora en el acceso a resumen TRR en EsSalud y MINSA (a través del SIS), esta tendencia fue reduciendo pasando de 13,4 por cien mil habitantes el año 2000 a 11,5 por cien mil habitantes el año 2012 (Loza, 2018).
Las regiones de Puno, Apurímac, Huancavelica, Cusco, Ayacucho y Moquegua son las que presentan mayor mortalidad por ERC. Según regiones naturales, la tasa de mortalidad ajustada para el período del 2000-2012 fue marcadamente superior en los departamentos de la sierra (155 por cien mil habitantes) en comparación con los de la costa (113 por cien mil) y selva (85 por cien mil) (Loza,2018).
“Según el Análisis de la Situación de la Enfermedad Renal 2015, se estima que en el Perú dos millones y medio de personas mayores de 20 años tienen algún estadio de Enfermedad Renal Crónica y, aproximadamente, 12,067 personas se encuentran en estadio V o enfermedad renal crónica terminal y requieren diálisis o trasplante renal” (MINSA,2019).
“La tasa ajustada de mortalidad por períodos (2000-2006 y 2006-2012) por ERC según departamento de residencia habitual ha disminuido levemente de 12,9 casos por 100 000 habitantes a 10,2 por 100 000, esta misma tendencia se puede observar en forma general en todas las regiones.
También se puede apreciar que las regiones de Puno, Apurímac, Huancavelica, Cusco, Ayacucho y Moquegua son las regiones con mayor mortalidad relacionada a la ERC” (Loza y Ramos,2016, p.45).
10 Las sugerencias finales se enfocaron en generar la Estrategia Sanitaria de Salud Renal;
implementar programas de prevención a mediano plazo de la ERC estadios 1 – 4, alterar el sistema de ingreso de pacientes con ERC estadio 5 para recibir tratamiento dialítico financiados por el SIS, provocando el acceso universal a todos los pacientes a cualquiera de las terapias de sustitución renal como la hemodiálisis crónica, diálisis peritoneal crónica y trasplante renal (Loza y Ramos ,2016, p.41)
“Los Registros de Diálisis y Trasplante renal (RDT), constituyen una herramienta útil para la investigación epidemiológica, la planificación de la atención de salud y la mejora de la calidad de la respuesta. Su éxito depende de la representatividad, oportunidad y calidad de sus datos. Los datos del análisis de situación de salud 2015, reporta estimaciones y en base a los datos de la encuesta NHANES de los EEUU, se estima que, en el Perú, 2 507 121 personas tendrían ERC en estadio pre-diálisis, 19 197 personas tendrían ERC terminal (ERC-t) con requerimiento de terapia de reemplazo renal (TRR) (Diálisis y Trasplante) y la brecha no atendida en el Seguro Integral de Salud (SIS) para estos pacientes sería de 7 778 pacientes” (Loza,2018)
“La demanda de servicios para hemodiálisis crónica (HDC) en EsSalud está sobresaturada y la demanda de servicios de HDC en el MINSA solo constituye el 20 % de la demanda real. Estas brechas se limitan especialmente a las regiones de Amazonas, Apurímac, Ayacucho, Cajamarca, Pasco, Huancavelica, Madre de Dios, Puno y San Martín. La prevalencia global de las TRR en el Perú en el 2015 fue de 415 pacientes por millón de población (pmp). Estas tasas variaban según el tipo de financiamiento, ya que había 942 pacientes pmp en Essalud y 101 pacientes pmp en el MINSA” (Loza ,2018).
“Para el 2017, los datos preliminares del Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades del Perú (CDC-Perú) muestran incrementos significativos, reportándose una tasa de prevalencia de 583 pacientes pmp en TRR. La hemodiálisis crónica (HDC) es una de las formas de TRR más prevalentes con una tasa de 477 pacientes pmp, le sigue la diálisis peritoneal (DP) con 56 pacientes pmp y finalmente el trasplante renal con 50 pacientes pmp con un injerto viable. El 82 % de la población se encuentra en un programa de HDC, el 10 % en DP y el 8 % de los pacientes viven con un riñón trasplantado viable” (Loza y Ramos,2016).
“En el periodo 2010-2017 se registraron en la base de datos del MINSA, 188 686 casos de ERC, de los cuales 99 122 (52,5%) correspondieron al grupo etario mayor de 60 años, 68 091 (36,1%) al grupo etario de 30 a 59 años, 11 180 (5,9%) al grupo etario de 18 a 29 años, 6404 (3,4%) al grupo etario de 12
11 a 17 años y 3889 (2,1%) al grupo etario de menores de 12 años. La prevalencia ajustada por edad de la ERC en Perú incrementó de 0,5 a 1,5 por cada 1000 pacientes entre el 2010 y 2017, respectivamente.
Las regiones con mayor incremento de prevalencia fueron Tumbes (1519,6%), Ucayali (612,3%) y Piura (464,4%); mientras que los de mayor diminución fueron Apurímac (-19,3%) y Callao (-11,4%)” (Herrera, Atamari y Flores ,2019).
“Para el 2017, la prevalencia de TRR muestra una gran variación entre los dos grandes sistemas de salud; la prevalencia de TRR en EsSalud se ha incrementado a 1137 pacientes pmp y en el MINSA casi se ha duplicado a 209 pacientes pmp. Estos datos epidemiológicos siguen mostrando inequidad en el suministro de TRR, con una gran brecha en el acceso a los servicios de diálisis, entre Essalud y el MINSA, peor aún el Ministerio de Salud no ha llegado a cubrir con creces la demanda esperada” (Loza y Ramos ,2016).
El trasplante Renal es un procedimiento médico con más elevado costo efectivo para paliar los efectos de la ERC en la población general, pero el número de trasplantes y donación de órganos en el Perú es muy bajo en comparación al promedio en Latinoamérica. Esta deficiencia es más evidente en MINSA, donde una gran cantidad de la población no tiene acceso a esta modalidad, por ausencia, básicamente, de instituciones especializadas y descentralizadas para ejecutar estos procedimientos (Loza y Ramos ,2016, p.65).
El Centro Nacional de Salud Renal, actualmente considerada como la unidad de diálisis más grande de nuestro estado, del Seguro Social de Salud (EsSalud), hoy brinda atención especializada a 4,500 pacientes con enfermedad renal crónica, de manera ambulatoria, a través de los diferentes locales de atención en Lima y el Callao, realizando el servicio de hemodiálisis a los asegurados y sus derechohabientes, con enfermedad renal crónica de manera continua durante los 365 días del año(Essalud,2019).
El tratamiento con diálisis es realizado por EsSalud, en el territorio nacional, a 11 mil 500 pacientes que sufren de enfermedad renal crónica, que perciben como la mejor opción de tener calidad de vida el trasplante de riñón. Cada año, en dicha institucion, el número de pacientes que ingresan a diálisis se acrecienta en un 8%, lo que significa alrededor de unas 90 personas, según reporte de la Gerencia de Procura y Trasplante de la entidad (Essalud,2019).
12
“Para el 2017, Essalud ha informado 1 475 pacientes con un injerto renal funcionante y el MINSA solo 87 trasplantes renales funcionantes. El 86 % de los trasplantes renales han sido efectuados por EsSalud y solo un 6 % por el MINSA. Estas cantidades evidencian la inequidad existente en el acceso al trasplante renal en el Perú” (Loza ,2018, p.292).
En pro de la salud: desarrollo sostenible y equidad, el Plan Estratégico de la Organización Panamericana de la Salud /Organización Mundial de la salud (OPS/ OMS), 2014-2019, define por primera vez una meta concreta acerca de la enfermedad renal crónica: lograr una prevalencia del tratamiento de sustitución de la función renal de por lo menos 700 pacientes por millón de habitantes en 2019” (Loza y Ramos ,2016, p,61-63).
“La tasa de prevalencia a nivel nacional de menores de 18 años que estarían recibiendo TRR sería de cinco niños pmp; dicha tasa es de cuatro niños pmp para el MINSA y de cinco niños pmp para EsSalud. Asimismo, un 42% del total de niños se encuentran en hemodiálisis crónica y un 58% en diálisis Peritoneal crónica. El mayor porcentaje los niños son atendidos en el Hospital Cayetano Heredia con un 36,7%” (Loza y Ramos ,2016, p.71-72).
La totalidad de los programas de salud renal están dirigidos, fundamentalmente, a la población adulta, pero también deben considerar a la población pediátrica. La prevalencia de la ERC en personas menores de 18 años en general es baja. La información que se muestra a continuación han sido calculados en base al número de pacientes aceptados en los programas de diálisis solo de Lima Metropolitana y de la Provincia Constitucional del Callao no considerando a los niños trasplantados. No se dispone información de los servicios de hemodiálisis y diálisis peritoneal para niños menores de 18 años. La prevalencia de niños menores de 18 años que reciben TRR en las ciudades de Lima y Callao es de 14 niños/Millón de Población (Loza y Ramos,2016, p.81-83).
Hay informes que muestran que en general los pacientes pediátricos solo estarían recibiendo alguna forma de TRR en las ciudades de Lima y Callao. Según la información obtenida, la Tasa de Prevalencia de niños menores de 18 años que estarían recibiendo TRR sería de 5 niños /Millón de Población para el Perú. Para el MINSA sería de cuatro niños/millón de población y, para EsSalud, cinco niños/millón de población. El mayor porcentaje de niños son atendidos en el Hospital Cayetano Heredia con un 36,7%. Asimismo, un 42% del total de niños están en hemodiálisis y un 58%, en diálisis peritoneal (Loza y Ramos,2016, p.81).
13 Se ha comunicado que la tasa de prevalencia de pacientes pediátricos menores de 20 años que son atendidos con alguna forma de TRR es de 60 /millón en Uruguay, de la misma manera que en Escocia, Canadá y Nueva Zelanda. Una tasa de prevalencia de 80,6 /millón de población para EEUU y de 68,3/millón de población para Canadá es reportado por la USRDS. Estas cantidades comparativamente a las tasas en el Perú, muestran que el ingreso a la población pediátrica es muy restringido. La información es similar tanto para EsSalud y para el MINSA. Si el crecimiento, desarrollo y la calidad de vida es imprescindible para los niños con ERC-t, la TRR electiva para los niños es el trasplante renal (Loza y Ramos ,2016, p.61).
La reducida cantidad de pacientes trasplantados en el Perú, no describe las bajas tasas descritas para los niños; por el contrario, muestra la desigualdad en el ingreso a cualquiera de las modalidades de TRR. Después del trasplante renal la terapia de elección es la DP y los datos evidencian que en mayor porcentaje los niños se ubican en esta modalidad (Loza y Ramos ,2016, p.62).
Además, en nuestro país existen enfermedades que presentan riesgo para el desarrollo de la ERC: “La diabetes y la hipertensión arterial, constituye el 90% de los casos, y son el riesgo principal para la Enfermedad Renal Crónica y pueden favorecer en elevar más estas tasas de frecuencia de ERC en el futuro próximo. Al respecto, cabe indicar que el 23% de la población del país padece de hipertensión, mientras que el 10% sufre de diabetes (Montalvo, 2012).
En el año 2010, según reporte de El Plan Nacional de Prevención de Essalud para el 2012, se registraron 29,462 casos de hipertensión arterial y el riesgo de adquirir la ERC por esta causa es de 341 por cada 100,000 asegurados. De igual manera, en ese mismo año, se presentaron 18,245 casos nuevos de Diabetes Mellitus, significando una amenaza de adquirir la ERC, por este motivo, es de 211 casos por cada 100,000 asegurados (Montalvo, 2012).
“La Red Asistencial La Libertad de EsSalud informó que atendió más de 850 pacientes que sufren con insuficiencia renal crónica (IRC), en los hospitales Víctor Lazarte Echegaray de Trujillo y Virgen de La Puerta de La Esperanza durante la pandemia por la COVID-19 y fueron atendidos en las unidades de hemodiálisis y con diálisis peritoneal, procedimiento médico de vital importancia para todos los asegurados que padecen de la mencionada enfermedad” ( Merejildo , 2021)
14 En el departamento de La Libertad, con respecto a las primeras causas de las enfermedades renales crónica, de enero a diciembre del 2014, se reportaron en los establecimientos de salud del MINSA que existen 69 casos de hipertensión arterial en adolescentes y 41 casos de diabetes de la misma edad (MINSA, 2019).
El director del hospital Víctor Lazarte, Marco Capristán Díaz, expresó que solo en esta institución se atendió 650 pacientes con insuficiencia renal crónica, quienes reciben su tratamiento de hemodiálisis.
“De este grupo, 80 pacientes con IRC, reciben tratamiento con su terapia de Diálisis Peritoneal, iniciando en la Unidad de Diálisis Peritoneal; luego continúan sus procedimientos en su propio domicilio”, precisó (Merejildo, 2021).
Según las estadísticas de Hemodiálisis del HRDT, refiere que dicho nosocomio viene dando atención a los pacientes renales desde el año pasado, teniendo hasta la fecha 190 pacientes que se dializaron en el hospital, siendo 122 de sexo masculino y 68 de sexo femenino, que dividiéndolo por etapas de la vida fueron: niños 2, adolescentes 1, adultez 87 y adulto mayor 100 (HRDT,2021).
Después de haber mencionado la realidad problemática acerca de le ERC se hace necesario considerar en relación a la población adolescente en su tránsito hacia la vida adulta, la inclusión en las instituciones educativas elementos de información, promoción, prevención y atención sobre la ERC, debido a que uno de los elementos fundamentales para el cambio, es el conocimiento, la cual logra a su vez transformar al ser humano en las prácticas de autocuidado (Borja y Pozo,2017).
La práctica de autocuidado está relacionada directamente con los conocimientos adquiridos. Es una actividad que aparece súbitamente en situaciones concretas de la vida y que la persona orienta hacia sí mismo o hacia el entorno, para regular los factores que perjudican a su propio desarrollo y actividades en beneficio de su vida, salud y bienestar. Se sabe que la enfermedad renal crónica demora años en presentarse y finalmente conduce a la discapacidad, a una menor calidad de vida e incluso la muerte.
Afortunadamente, estas complicaciones pueden prevenirse y/o retrasarse con un óptimo autocuidado fundamentado en un conocimiento correcto por parte de las personas (Chaname,2018).
La presenta investigación tiene como conceptos teóricos: el conocimiento de Nieto (2010), autocuidado según Orem de Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (2017), enfermedades renales crónicas de Osuna (2016) y adolescentes según OMS de López y Cortes (2019)
15
“El conocimiento es la información y habilidades que los seres humanos adquieren a través de sus capacidades mentales; y se adquiere a través de la capacidad que tiene el ser humano de identificar, observar y analizar los hechos y la información que le rodea. A través de sus habilidades cognoscitivas lo obtiene y lo usa para su beneficio. El conocimiento, como tal, es un término muy amplio, este puede ser práctico o teórico, además de existir numerosas ramas y áreas del mismo” (Nieto, 2010).
“El conocimiento es una habilidad humana por medio de la cual se relaciona un sujeto que conoce y un objeto por conocer, se adquiere en diversas maneras y niveles de profundidad de acuerdo con los distintos enfoques culturales Los elementos del conocimiento son el sujeto que conoce, el objeto que va ser conocido, la relación entre ambos y una representación mental del objeto conocido” (Gómez y Gómez, 2017, como se citó en Quintero y Zamora,2020).
Según Zepeda (2015), plantea cinco tipos: Conocimiento intuitivo, que se obtiene sin necesidad de utilizar un análisis o razonamiento anterior y se emplea en la vida cotidiana, al permitir solucionar problemas, reaccionar a estímulos y realidades inéditas; Conocimiento religioso, basado en una prejuicio que no se puede demostrar en forma real, aunque conlleva a la realización de determinadas acciones, además de sentir confianza y relacionarse con lo demás; Conocimiento empírico, referido al conocer que se logra a través de la experiencia, percepción o repetición, cuya atención dirige a lo que existe y sucede, pero no en situaciones abstractas (Carreño , Antonio , Montoya y González , 2020).
“También considera el Conocimiento filosófico, aquel razonamiento puro que no ha pasado por un proceso de praxis o experimentación metodológica para probarlo como cierto y finalmente el conocimiento científico, se apoya en la investigación, analizar, buscar una explicación factible, reconocer y recorrer un camino para llegar a largas conclusiones, independiente de la voluntad o subjetividad de las personas que participan en el proceso de investigación” (Carreño, Antonio , Montoya y González , 2020) Según Valhondo (2010), el conocimiento que se obtiene de los individuos, no es algo simple y nítido, es algo tan valioso y al mismo tiempo es algo complejo de manejar, que pueden transmitirlo haciendo uso de medios estructurados, como documentos y libros, o a través de la interacción personal mediante conversaciones y aprendizaje (Urdaneta y Magdaniel,2019).
“El conocimiento surge de la relación entre el sujeto que conoce y el objeto conocido. En el proceso de conocimiento, el ser humano se introduce en la realidad propia de los objetos para tomar
16 posesión de ellos, sabiendo que, esta realidad se presenta en diferentes niveles de abstracción. De acuerdo a Vázquez (2011), las personas pueden percibir y asimilar un conocimiento en tres niveles:
sensible, conceptual y, por último, el holístico” (Alan y Cortez, 2018, p.52).
“Nivel de conocimiento sensible o sensorial es aquel que permite conocer un objeto a través de los sentidos; un claro ejemplo de él son las imágenes percibidas por el órgano de la vista. Gracias a los sentidos, en especial, el de la vista es posible aglomerar en la mente mucha información relacionada con las imágenes, colores, estructuras y dimensiones, las cuales forman nuestros recuerdos y experiencias, estructurando de esta forma nuestra realidad interna, privada o personal. También, la audición es fundamental entender y procesar el lenguaje y para la transmisión de los saberes. En consecuencia, la vista y la audición son los sentidos que mayormente son utilizados por el hombre” (Alan y Cortez, 2018, p.55).
“El nivel de conocimiento conceptual, es aquella capacidad que tiene el hombre para establecer conceptos en forma de lenguaje, transmitirlos por medio de símbolos abstractos, En este nivel, una vez que recibe los estímulos de los sentidos, la persona los designa, clasifica, enumera, interpreta, o categoriza con un palabra o frase descriptiva, la misma que representa de manera precisa una realidad conocida. Con respecto a los procesos de razonamiento, planificación y recuerdos, éstos están subordinados por la actividad del conocimiento conceptual guardados en la memoria, lo cual es posible por el cúmulo de saberes interrelacionados, que pueden ser abstraídos para utilizarlos en otras circunstancias” (Alan y Cortez, 2018, p.57).
Finalmente, el nivel de conocimiento holístico. Etimológicamente, el término holístico corresponde a la palabra griega holos, que significa “entero”, “completo”, así como también “íntegro” y “organizado”.
La holística se presume de considerar el todo sin reducirlo al conocimiento de sus partes, permitiendo la comprensión de los hechos desde una perspectiva de múltiples interacciones. Esta se caracteriza por ser un nivel de conocimiento con una actitud integradora y explicativa de la teoría, dirigida al entendimiento total de los procesos, de los sujetos y objetos en sus respectivos contextos. Hace referencia a la forma de ver, entender e interpretar la realidad en su totalidad y complejidad, ya que de esta manera se pueden apreciar sus interacciones, características y procesos (Alan y Cortez, 2018, p.60).
“La ERC es cuando una lesión, necrosis o cicatrización del parénquima renal causa perdida de la función renal, la cantidad de sustancias que se filtran por el riñón disminuye. Sin embargo, muchos
17 aspectos de la función renal se someten a cambios adaptativos que preservan la homeostasis y, así mismo, reducen al mínimo los trastornos en las concentraciones tisulares de sustancias que de manera normal se excreta por el riñón y el plasma. Las adaptaciones que se destacan en las nefronas que aún son funcionales son: hipertrofia, aumento en el flujo sanguíneo e incremento en la tasa de filtración glomerular” (TFG) (Osuna, 2016, p.10).
“La ERC en el adulto se define como la presencia de una alteración estructural o funcional renal (sedimento, imagen, histología) que persiste más de 3 meses, con o sin deterioro de la función renal; o un filtrado glomerular (FG) < 60 ml/min/1,73 m2 sin otros signos de enfermedad renal. Las guías KDIGO han introducido a los pacientes trasplantados renales, independientemente del grado de fallo renal que presenten” (Lorenzo , 2021).
“En la mayoría de casos, la falla renal es causada por problemas de salud que han hecho daño permanente a tus riñones poco a poco, por paso del tiempo y cuando tus riñones están dañados, pueden dejar de trabajar como deberían. Si el daño a tus riñones continúa a empeorar y tus riñones son cada vez menos avilés a hacer su trabajo, tú tienes enfermedad renal crónica, siendo la Falla renal, la última etapa (la más severa) de la enfermedad renal crónica. Por esta razón, la falla renal es llamada enfermedad renal de etapa terminal, o ERET (ESRD por sus siglas en ingles), teniendo como causa principal la diabetes y como segunda más común la presión arterial alta” (American Kidney Fund [AKF]
,2020).
Los signos y síntomas de la enfermedad renal crónica son: calambres musculares, náuseas, vómitos, pérdida de apetito, fatiga y debilidad, problemas de sueño, alteraciones en la producción de orina, reducción de la agudeza mental, hinchazón de pies y el tobillo y presión arterial , desarrollándose con el transcurrir de los años y de esta manera el daño renal suele progresar paulatinamente(AKF, 2021).
“Se han descrito numerosos factores de riesgo de inicio y de progresión de la ERC, que, a su vez, pueden potenciar el efecto de la enfermedad renal primaria si es el caso. La coexistencia simultánea de estos factores es frecuente y modulan el daño renal: las Condiciones no modificables: edad, género, raza, bajo peso al nacer; y las Alteraciones comórbidas potencialmente modificables, y que de forma directa o indirecta pueden inducir o agravar el daño renal: HTA, diabetes, obesidad, dislipemia, tabaquismo, hiperuricemia y enfermedad cardiovascular” (Lorenzo,2021).
18
“La ERC se asocia pues con factores no controlables, como género y edad, pero también con hábitos y estilos de vida y por tanto con factores de riesgo evitables, como la obesidad. Así, diferentes estudios a nivel mundial han puesto de manifiesto que las personas con obesidad tienen un 83% más de posibilidades de desarrollar ERC. Se estima, asimismo, que el 13,8% de la ERC en hombres y el 24,9%
de la ERC en mujeres de países industrializados pueden estar asociados con sobrepeso u obesidad” ( Lorenzo ,2021).
Las 8 Reglas de Oro para menguar la amenaza de las enfermedades renales crónicas son:
mantenerse en forma y activo, mantener un control regular de los niveles de glucosa en sangre, controlar tu presión arterial, alimentarse saludablemente y mantener tu peso bajo control, ingerir líquidos saludables, no fumar, no auto medicarse y revisar tu función renal si tienes uno o más factores de alto riesgo (World Kidney Day [WKD],2021).
“Por lo general, la enfermedad renal en etapa temprana no muestra signos o síntomas. Las pruebas son la única forma de saber cómo están funcionando sus riñones. Es importante que se haga un chequeo por enfermedad renal si tiene los principales factores de riesgo: diabetes, presión arterial alta, enfermedades del corazón o una historia familiar de insuficiencia renal” (National Institutes of Health [NIH],2017).
“La detección temprana de una ERC, permite prolongar la vida funcional de los riñones, disminuir los casos de diálisis y el riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular. Las pruebas renales específicas incluyen: Tasa de filtración glomerular , que es Uno de los análisis de sangre más comunes para la enfermedad renal crónica y Muestra qué tan bien filtran sus riñones ; Prueba de creatinina en sangre y orina , Chequea los niveles de creatinina, un producto de desecho que sus riñones eliminan de la sangre” (NIH,2017)
“También está el Análisis de albúmina en orina que Busca la presencia de albúmina, una proteína que puede aparecer en la orina si los riñones están dañados ; las Pruebas de imagen como una ecografía que Proporciona imágenes de los riñones, las que ayudan al médico a visualizar el tamaño y forma de los riñones, y ver si hay algo inusual y por último la Biopsia de riñón que Consiste en tomar una pequeña muestra de tejido del riñón para analizarla en un microscopio. Comprueba la causa de la enfermedad renal y qué tan dañados están sus riñones” (NIH,17).
19 Habiendo presentado la información referida, es de suma importancia tener un conocimiento adecuado sobre la enfermedad renal, siendo necesario que este conocimiento sea habilitado a edades más temprana, como es la adolescencia, cabe recordar que en esta etapa es la que se presentan cambios físicos, psíquicos, sociales, morales y espirituales de gran intensidad, con el crecimiento, desarrollo y maduración que conllevan a la madurez cabal de la edad adulta , es por eso que es una etapa fundamental para sentar los cimientos para una buena salud en la edad adulta e influir en una conducta adecuada y duradera(OPS, 2006) .
Si no se corrigen los problemas relacionados con la salud que se evidencian o complican durante la adolescencia (consumo de tabaco y alcohol, hábitos de alimentación y ejercicio físico, sobrepeso y obesidad), pueden experimentar efectos contraproducentes para la salud y el desarrollo de los adolescentes de hoy, así como resultados devastadores en su salud cuando sean adultos, padeciendo alguna enfermedad no transmisible como la renal crónica (OMS, 2020)
“Según la OMS define la adolescencia como el periodo de crecimiento y desarrollo humano que se produce después de la niñez y antes de la edad adulta, entre los 10 y los 19 años. Se trata de una de las etapas de transición más importantes en la vida del ser humano, que se caracteriza por un ritmo acelerado de crecimiento y de cambios, superado únicamente por el que experimentan los lactantes. Esta fase de crecimiento y desarrollo viene condicionada por diversos procesos biológicos. El comienzo de la pubertad marca el pasaje de la niñez a la adolescencia” (López y Cortes, 2019, p.7y 8).
“La adolescencia se caracteriza por ser un momento vital en el que se suceden gran número de cambios que afectan a todos los aspectos fundamentales de una persona. A los largos de estos años, se modifica nuestra estructura corporal, nuestros pensamientos, nuestra identidad y las relaciones que mantenemos con la familia y la sociedad” (Moreno,2016).
“Durante la adolescencia ocurre un aumento en la capacidad y el modo de pensar que ensancha la conciencia, la imaginación, el juicio y el discernimiento. Estas mayores habilidades también llevan a una rápida acumulación de conocimiento que abre un conglomerado de temas y problemas que complican y enriquecen la vida de los muchachos. El desarrollo cognoscitivo en esta edad está señalado por un pensamiento abstracto creciente y el uso de destrezas meta cognoscitivas” (Ayala,2018).
20
“La adolescencia se clasifica en tres grupos: Adolescencia temprana, período se comprende de los 10 a los 13 años de edad, desarrollan diferentes cambios físicos, que generalmente empiezan con un crecimiento acelerado del adolescente, sobre todo cambios observados en la glándula mamaria de las niñas, los cambios genitales de los varones y el vello púbico en ambos sexos y las características sexuales secundarias, así como el entusiasmo para los individuos cuyos cuerpos están sobrellevando la transformación dinámica de cada etapa” (Programa de educación sexual, 2017).
En esta etapa, las alteraciones que se presentan son muy identificables en el aspecto físico como el cambio de voz, crecimiento del vello púbico, en las axilas y la cara, aumento de tamaño de las manos.
En este periodo, los adolescentes buscan amigos que correspondan al mismo sexo, buscan su autonomía, ya no es de su agrado compartir con la familia y si comparten con el sexo opuesto, lo realizan de manera grupal, buscan tener privacidad y tienen, mayormente, conductas inestables (Programa de educación sexual, 2017).
Así también tenemos la Adolescencia media, “es la fase de los 14 a los 16 años de edad. Para entonces, ya se han tenido lugar a los cambios físicos más importantes de desarrollo de los y las adolescentes, aunque el cuerpo sigue desarrollándose, y el cerebro también continúa desarrollándose y reorganizándose, adquiriendo la capacidad para el pensamiento analítico y reflexivo aumenta notablemente durante el desarrollo físico e intelectual. en esta Etapa, finalizan los cambios puberales, llegan a alcanzar características de los adultos, inicio de la menarca, les gusta tener amistades del sexo opuesto, tienen curiosidad por temas relacionados a la sexualidad y deseos de experimentación, lucha por la mayor aceptación, les gusta invertir dinero en su apariencia, se integra de una mejor manera a los diferentes grupos sociales, religiosos y culturales” (Programa de educación sexual, 2017)
Finalmente, sobre la adolescencia tardía, “ocurre entre los 17 y los 19 años, en ella surgen los principales cambios repentinos de tipo hormonal, hasta el punto en el que al abandonar esta fase el cuerpo es muy distinto al que se tenía durante la preadolescencia, por las diferentes etapas de desarrollo que se experimentan en el cuerpo, en lo físico y emocional. En este período busca su propia independencia e identidad en su ámbito familiar, social y espiritual. Esta etapa finaliza el desarrollo físico, sexual y ya se tiene un estado de ánimo personal más estable, donde se logra obtener su propia identidad, se vuelve independiente, selecciona sus propias amistades, se vuelve una persona responsable y es la edad que precede inmediatamente a la edad adulta” (Programa de educación sexual, 2017).
21 Por esa característica que presenta el adolescente ,se convierte “en una población o grupo vulnerable a problemas de salud que pueden ser evitables o tratables a tiempo, pero hoy en día es evidente que los adolescentes enfrentarán serios problemas relacionados con las prácticas de autocuidado, que van desde las vitales como estar más expuestos a un medio ambiente contaminado, por humo o consumo de cigarrillos, lo cual interferirá con una adecuada oxigenación, provocara problemas de salud a corto y largo plazo, también tener una mala malnutrición por deficiencia o exceso de alimentos, mal aspecto físico por la falta de actividad deportiva. Estas prácticas de auto cuidado serán determinantes para la calidad de vida de los futuros adultos” (Chuc ,2020).
Con el conocimiento adquirido se entiende, es posible actuar, moverse, hacer, de alguna manera, lo que se desea o anhela; de aquí que es fácilmente comprensible que se hace consciente y coherentemente conforme se conoce. Es decir, lo hecho, las acciones que se realizan y llevan a cabo en lo cotidiano, en forma consciente o inconsciente, acontecen porque se dispone de un conocimiento básico, bien sea empírico, científico o fruto de su combinación (Gutiérrez e Hincapié,2019).
La información distorsionada corresponde a uno de los principales obstáculos para que las personas asuman conductas saludables, considerando la hipertensión como una enfermedad casi exclusiva de los adultos, pero, actualmente, los casos de "hipertensión primaria o esencial" están incrementándose, en especial, en adolescentes, entre 12 y 18 años de edad (Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial[SAHA], 2018).
Generalmente, se actúa, se realizan acciones correctas o incorrectas, porque se basan en un conjunto de conocimientos preestablecidos, adquiridos por la vía de la experiencia de vivir y hacerlo con otros, de la formación en la escuela, de los medios masivos de comunicación, de combinación de estas u otras formas, Se hace conforme se conoce, las acciones constituidas parte del autocuidado que realiza la persona para cuidarse previo del conocimiento (Gutiérrez y Hincapié ,2019).
Según Orem (1969), “El autocuidado se considera como una contribución constante del individuo a su propia existencia: El autocuidado” Es una actividad del individuo aprendido por este y orientada hacia un objetivo”. Es una conducta que aparece en situaciones concretas de la vida y que el individuo dirige hacia sí mismo o hacia el entorno para regular los factores que afectan a su propio desarrollo y actividad en beneficio de la vida, salud o bienestar” (Servicio de Salud de Castilla-La Mancha, 2017).
22
“El autocuidado debe aprenderse y aplicarse de forma deliberada y continúa en el tiempo, siempre en correspondencia con las necesidades de regulación que tienen los individuos en sus etapas de crecimiento y desarrollo, estados de salud, características sanitarias o fases de desarrollos específicas, factores del entorno y niveles de consumo de energía” (Naranjo ,2019).
Según Dorothea Orem (1969), existen tres grupos de requisitos de autocuidado: Los Requisitos Universales, son acciones destinadas a satisfacer necesidades básicas acerca de la integridad estructural y funcional humana en los diversos periodos del ciclo vital. Los Requisitos del Desarrollo, donde se han identificado tres conjuntos: provisión de condiciones que promueven el desarrollo, implicación en el autodesarrollo y evitar o vencer las implicancias de las condiciones y de las situaciones vitales que pueden afectar de manera negativa al desarrollo humano. Por último, los Requisitos de Alteraciones o Desviaciones de Salud para las personas que están enfermas o sufren alguna lesión (Naranjo, 2019).
El autocuidado es “la forma más eficaz de evitar que se produzca una enfermedad renal a largo plazo, como mantenerse en forma y activo, controlar regularmente el nivel de azúcar en sangre, vigilar la presión sanguínea, comer sano y controlar el peso, mantener una ingesta de líquidos sano, no fumar, no tomar medicamentos sin receta médica regularmente y comprobar la función renal si se presentan uno o más factores de “ alto riesgo’” (Nefrouros Unidad Renal ,2019)
“La alimentación del adolescente debe favorecer un adecuado crecimiento y desarrollo y promover hábitos de vida saludables para prevenir trastornos nutricionales. Esta etapa puede ser la última oportunidad de preparar nutricionalmente al joven para una vida adulta más sana. Pero, por otra parte, en esta época pueden adquirirse nuevos hábitos de consumo de alimentos, debido a varios factores:
influencias psicológicas y sociales, de los amigos y compañeros, el hábito de comer fuera de casa, el rechazo a las normas tradicionales familiares, la búsqueda de autonomía y un mayor poder adquisitivo”
(Miguelsanz, Corral y Belinchon,2017).
La alimentación es una actividad importante en la vida de las personas. Por un lado, cumple un rol fundamental en la socialización del ser humano y su relación con el medio que le circunda, y, por otra, es por donde obtenemos los nutrientes que nuestro cuerpo necesita para producir energía y materia; para que, de esta manera, las células de nuestro organismo cumplan sus funciones correctamente (Martínez y Pedrón,2016, p.7).
23 Existen una variedad de nutrientes, que cumplen, cada uno de ellos, funciones distintas: Los macronutrientes son aquellos que necesitamos en grandes proporciones (proteínas, hidratos de carbono y grasas); Los micronutrientes son aquellos que sólo necesitamos en cantidades muy pequeñas (vitaminas y minerales); y, por último, encontramos al agua y la fibra (no considerándose, propiamente, como un nutriente), que también necesitamos en proporciones adecuadas (Martínez y Pedrón,2016, p.7).
Las proteínas son grandes moléculas cuyo rol fundamental es crecer, reparar y formar sus músculos. Cerca del 15% al 25% de las calorías del adolescente deberían proceder de las proteínas, procurando que éstas provengan de ambas fuentes, animal y vegetal, incrementando el consumo de cereales y legumbres frente a la carne (La Oficina de Prevención de Enfermedades y Promoción de la Salud [ODPHP], 2021).
Para un correcto funcionamiento del sistema, la OMS sugiere fijar una cantidad máxima de 500g de carne a la semana, equivalente a un consumo de 2-3 veces por semana. Según estudios realizados, las personas que comen más carne roja, están más propensas a padecer enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, obesidad, cáncer colorrectal y otros tipos de cáncer”(Clint,2019),
Además, la OMS recomienda “evitar en consumo de “Los embutidos y carnes procesadas, esto se debe a que tienen un exceso de sal por su propio proceso de elaboración, que puede oscilar entre 1,9 y 2,3 g por cada 100 g”, sabiendo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que el consumo diario de sodio en adultos sea menor a 2 grs., el incremento de sal elevaría la cantidad de sodio en sangre, situación que baja la capacidad de los riñones para eliminar el agua (Getty,2020).
Los hidratos de carbono también llamados carbohidratos o glúcidos, tiene como función principal constituir la primera fuente de energía para el ser humano, contribuyendo, aproximadamente, 4 kcal por cada gramo. Debido a esto, se aconseja que la cantidad y calidad sean las mismas que para un adulto sano, entre un 50-55% de todas las calorías de la dieta (Martínez y Pedrón ,2016).
“Estos a la vez se clasifican en Hidratos de carbono simples, son azúcares de rápida y fácil absorción, se empiezan a digerir desde la saliva, sus componentes son glucosa, fructosa y sacarosa. Lo encontramos en los dulces, azúcar refinada, mermelada, miel, harina blanca, refrescos y frutas; y los Hidratos de carbono complejos: contienen grandes cantidades de fibra, vitaminas y minerales, su absorción es mucho más lenta, lo que es beneficioso para la salud. Se consumen en forma de almidón,
24 alimentos sin refinar, cereales integrales y derivados, lo encontramos en las caraotas o frijoles, lentejas, garbanzos, hortalizas, legumbres y verduras” (Martínez y Pedrón ,2016).
“Las grasas son componentes importantes de la alimentación y la fuente de energía más concentrada. Son insolubles en agua y transportan las vitaminas A, D, E y K y proporcionan al organismo los ácidos grasos esenciales, necesarios para la producción de otras sustancias como hormonas y enzimas. sin embargo, si el organismo recibe más alimento del que necesita, la grasa se deposita debajo de la piel y alrededor de algunos órganos internos. Si esta situación se prolonga por un largo período de tiempo, puede contribuir junto a otros factores de riesgo (fumar, alcoholismo, consumo excesivo de sal, sedentarismo y una alimentación no saludable entre otros), a desarrollar enfermedades crónicas”
(Breastcancer, 2013).
“Las vitaminas son sustancias orgánicas de composición variable. Las necesitamos en pequeñas cantidades, pero son indispensables para el buen funcionamiento del cuerpo. Su principal función es la reguladora, pues actúan ordenando múltiples reacciones químicas del metabolismo que ocurren en las células. Existen dos grandes tipos de vitaminas: Vitaminas liposolubles, son las vitaminas A, D, E y K.
Se llaman así porque son solubles en lípidos y necesitan de éstos para ser absorbidas. Se encuentran especialmente en alimentos grasos y la Vitaminas hidrosolubles: son las vitaminas del grupo B (B1, B2, B3, B5, B6, B8, B9, B12) y la vitamina C. Se llaman así porque son solubles en agua” (Martínez y Pedrón ,2016).
“Los minerales son sustancias inorgánicas. Algunos se encuentran disueltos en nuestro organismo y otros, como el calcio, forman parte de estructuras sólidas como los huesos o los dientes. Sus funciones son muy variadas, actuando como reguladores de muchos procesos del metabolismo y de las funciones de diversos tejidos” (Martínez y Pedrón ,2016).
El agua es necesaria para el correcto funcionamiento de nuestro organismo; por esta razón, nutricionistas del Instituto Nacional de Salud (INS) del Ministerio de Salud recomiendan “beber entre 6 y 8 vasos de agua al día a fin de prevenir cuadros de deshidratación por el incremento del calor. Esta cantidad de agua ayuda a llevar un proceso digestivo normal, previene el estreñimiento, transporta los nutrientes a las células del cuerpo, regulariza la eliminación de residuos a través de la orina y contribuye a la oxigenación el cerebro, indicaron” (MINSA,2018).
25
“El nutricionista del Instituto Nacional de Salud, Luis Aguilar, explicó que nuestro cuerpo se hidrata básicamente a través de dos formas: Bebidas (70-80%) especialmente agua pura o agua sola, y de refrescos o jugos naturales, y el Agua contenida en los alimentos (20-30%), proveniente en su mayoría de frutas y verduras. Entre las frutas recomendadas destacan la sandía, melón, pepino dulce, piña, papaya, mandarina, naranja, granadilla, blanquillo, fresa, uvas, tumbo, etc.; mientras que entre las verduras se encuentran la lechuga, pepinillo, espinaca, betarraga, zapallito italiano, rabanito, zanahoria, tomate, nabo, cebolla, hojas de acelgas, entre otras” (MINSA,2020).
El Dr. Douglas Bettcher, director del Departamento de Prevención de Enfermedades No Transmisibles de la OMS, “la ingesta de azúcares libres, entre ellos los contenidos en productos como las bebidas azucaradas (gaseosas, néctares, jugos envasados industrialmente, helados, etc.), es uno de los principales factores para presentar obesidad y diabetes” (OMS, s.f.)
La desnutrición es una situación delicada de salud que perjudica tanto a los niños como a los adolescentes de diferentes formas. Por ejemplo, en el periodo de la infancia, presenta efectos adversos que, en el resto de la vida, son evidentes: tallas bajas y escaso desarrollo en el sistema inmunológico.
Así mismo, el sobrepeso y la obesidad contribuyen a la aparición de enfermedades como la diabetes, problemas circulatorios, del corazón o de los riñones, repercusiones graves que afectan la calidad y la esperanza de vida (UNICEF, 2016).
Además de fortalecer las prácticas de autocuidado con una alimentación saludable, también es importante fortalecer la actividad física, definida como “cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos, con el consiguiente consumo de energía”. La actividad física hace mención a todo movimiento, incluso durante el tiempo de ocio, para movilizarse a determinados lugares y desde ellos, o como parte del trabajo de una persona. Esta actividad, tanto moderada como intensa, optimiza la salud (OMS,2020).
“La práctica regular de actividad física reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares, hipertensión, diabetes y diversos tipos de cáncer, contribuyendo al control adecuado del peso. Del mismo modo, mejora el estado muscular y la función cardiorrespiratoria, así como la salud ósea y funcional.
Adicionalmente, contribuye a disminuir el estrés, reduciendo los síntomas de depresión y ansiedad.
Considerando estos beneficios, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda mantener niveles adecuados de actividad física durante todas las etapas de vida. Así, es importante que cada uno de los