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UNIVERSIDAD NACIONAL DE TRUJILLO

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UNIVERSIDAD NACIONAL DE TRUJILLO

FACULTAD DE ENFERMERÍA UNIDAD DE SEGUNDA ESPECIALIDAD

Requisitos de autocuidado y episodios de crisis asmática en adultos

TESIS PARA OPTAR EL TÍTULO DE SEGUNDA ESPECIALIDAD PROFESIONAL EN ENFERMERÍA

MENCIÓN: EMERGENCIAS Y DESASTRES

Autora: Lic. Gamboa Velásquez, Patricia Asesora: Dra. Mendo Zelada, Teresa Antonieta

Trujillo - PERÚ 2022

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iii DEDICATORIA:

A mi madre: por ser ejemplo de superación esfuerzo y perseverancia.

A mi padre: que, aunque no está presente físicamente sé que me cuida desde el cielo.

A mis hijas: que son la razón de mi esfuerzo y ganas de seguir adelante cada día a pesar

de los difíciles retos de la vida.

AGRADECIMIENTO:

A Dios, nuestro padre celestial: por darme la vida, mantenerme con salud y guiar mis pasos cada día.

A mi asesora Dra. Teresa A. Mendo Zelada por haberme brindado sus valiosas enseñanzas y haber dedicado su tiempo en la asesoría

del presente trabajo de investigación.

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iv ÍNDICE:

Pág.

Resumen………...v

Abstract………..vi

I. Introducción……….1

II. Diseño de la investigación……….23

III. Resultados……… 30

IV. Discusión y análisis………..33

V. Conclusiones………. 41

VI. Recomendaciones……….42

VII. Bibliografía………...………...43

VIII. Anexos………...53

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v RESUMEN

Investigación de tipo descriptivo, correlacional, de corte transversal realizado en el Servicio de Emergencia del Hospital de Especialidades Básicas La Noria, a fin de determinar la relación entre el cumplimiento de los requisitos de autocuidado y el número de episodios de crisis asmática en adultos. El universo muestral estuvo constituido por 63 adultos que cumplieron los criterios de inclusión. Se utilizó como instrumento una guía de entrevista estructurada y la Escala de Requisitos de Autocuidado (ERA) elaborado por Roldán. Los resultados fueron: el 50.8% de adultos cumple con los requisitos de autocuidado, el 38.1%

han reportado un episodio de crisis asmática en los últimos seis meses, 41.3% han presentado entre 2 y 3 episodios y el 20.6% han reportado 4 a más episodios. Luego de realizar el análisis estadístico se concluye que no se encuentra una relación entre las variables de estudio (p >

0.05).

Palabras clave: requisitos de autocuidado, crisis asmática, adulto.

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vi ABSTRACT

This is a descriptive, correlational and cross-sectional study conducted in the Emergency Department of the Hospital de Especialidades Básicas La Noria, whose aim is to determine the relationship between compliance with self-care requirements and the number of episodes of asthmatic crisis in adults. The sample universe consisted of 63 adults who met the inclusion criteria. A structured interview guide and the Self-Care Requirements Scale (ERA) developed by Roldán were used as instruments. The results were: 50.8% meet the self-care requirements, 38.1% of the adults have reported one episode of asthmatic crisis in the last six months, 41.3% have presented between 2 and 3 episodes and 20.6% of the adults have reported 4 or more episodes. After performing the statistical analysis, it is concluded that there is no relationship between the variables’ study (p > 0.05).

Key words: self-care requirements, asthmatic crisis, adult.

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1 I. INTRODUCCIÓN

El aumento de la esperanza de vida y la prevalencia de las enfermedades crónicas en los últimos años se presenta como consecuencia de un cambio poblacional y epidemiológico por las mejores condiciones de vida y el desarrollo de la salud pública y de la atención en salud necesitándose la creación de nuevos modelos organizativos y de carteras de servicio que consideren mayor involucramiento de los pacientes a través del autocuidado como elemento fundamental, como el Chronic Care Model y el Innovative Care for Chronic Conditions de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en los cuales las personas con enfermedades crónicas satisfacen sus necesidades asistenciales de forma más efectiva.

(Nuño-Solinis, et al., 2013).

Para Lorig & Holman (2003, citado en Nuño-Solinis, et al., 2013) “el autocuidado puede definirse como el conjunto de tareas que lleva a cabo la persona en el manejo de su enfermedad crónica, incluyendo aspectos médicos, de conducta y emocionales” (p. 333). La educación sanitaria y las intervenciones de apoyo a través de programas multidisciplinarios que contribuyan a aumentar la aptitud y confianza del paciente en el manejo de su enfermedad constituyen estrategias de apoyo al autocuidado en los cuales las personas dejan de tener un rol pasivo en el propio cuidado de su salud logrando un mayor control sobre las decisiones y acciones que lo afectan. (World Health Organization, citado enNuño-Solinis et al., 2013).

Dorothea Orem (1993, citado en Espitipia, 2011) en su “Teoría General del Déficit de Autocuidado” define el autocuidado como “las acciones personales que emprende y realiza cada individuo con el fin de mantener su vida, su salud y su bienestar; y responde de manera constante a sus necesidades en materia de salud”. Asimismo, menciona los requisitos de autocuidado como expresiones de los tres tipos de autocuidado intencionados que el

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2 individuo requiere y que son: los derivados de las necesidades fundamentales del ser humano tales como oxigenación, alimentación, hidratación, actividad y reposo, etc., los derivados de las necesidades específicas en determinados momentos tales como en la niñez, embarazo, vejez, etc., y de desviación de la salud. Este último está asociado con defectos genéticos y desviaciones humanas estructurales y funcionales, con sus efectos y con las medidas de diagnóstico y tratamiento médico, tales como las que se presentan ante un padecimiento crónico que haga preciso realizar determinadas acciones para enfrentarse a ellas y sus consecuencias. (p. 30-34)

Para satisfacer los requisitos de autocuidado, la persona debe adquirir conocimientos, actitudes y capacidades para desarrollar acciones para el cuidado de la salud de forma deliberada, lo cual constituye la agencia de autocuidado. (Naranjo, et al., 2017, p. 4-8). A la vez, Dorothea Orem ha identificado ocho actividades que son esenciales para el logro del autocuidado, denominados requisitos de autocuidado universales; éstos son comunes a todos los seres humanos durante todas las etapas del ciclo vital, de acuerdo a su edad, estado de desarrollo y factores ambientales entre otros. Están asociados a los procesos vitales, al mantenimiento de la estructura y del funcionamiento humano, y al bienestar general abarcando los elementos físicos, psicológicos, sociales y espirituales esenciales para la vida y cada uno de ellos es importante para el funcionamiento del individuo (Espitia, 2011;

Naranjo et al., 2017 y Roldán, 2011).

Por otro lado, según la OMS, las enfermedades no transmisibles (ENT) se constituyen en uno de los desafíos más importantes para el siglo XXI, pues originan mucho sufrimiento para las personas que los padecen y, al ir en aumento, se convierten en mayor carga económica para los países, los cuales deben desarrollar diversas medidas para afrontarlas y prevenirlas, a la vez que se consideran la principal causa de muerte en el mundo entero, habiendo causado 38 millones (el 68%) de los 56 millones de defunciones registradas en

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3 2012. Más del 40% de ellas (16 millones) fueron muertes prematuras ocurridas antes de los 70 años de edad. Casi las tres cuartas partes de todas las defunciones por ENT (28 millones) y la mayoría de los fallecimientos prematuros (el 82%) se produjeron en países de ingresos bajos y medios. (OPS, 2014, p. 2-7; OMS, 2014, p. 5-10)

El asma es considerada como una de las enfermedades crónicas alérgicas más frecuentes, que no sólo afectan al paciente sino también a su familia. Se considera que las enfermedades alérgicas se desarrollan comúnmente por factores genéticos y ambientales, por lo cual la prevención se constituye en medida importante para su diagnóstico y tratamiento adecuado, siendo necesario el automanejo de la enfermedad para permitir un adecuado control del mismo. (Romero-Tapia, 2002, p. 82-85).

Según la OMS (2021) el asma es un importante problema respiratorio crónico que aqueja a personas de cualquier edad y condición en todo el mundo y se deduce que en el 2019 afecto a 262 millones de personas a nivel mundial y a pesar de los notables avances terapéuticos causó 461,000 muertes (la mayoría en países de ingresos bajos y mediano bajos) habiendo aumentado la prevalencia de esta enfermedad en los últimos 30 años en los países industrializados, pero ahora parece que se ha estabilizado, con una frecuencia de alrededor de 10 a 12% en adultos y de 15 a 30% en niños. En los países en vías de desarrollo, donde la prevalencia era mucho menor, se ha observado un incremento, al parecer relacionado con la mayor urbanización. (OMS, 2021).

En los últimos años tanto la morbilidad como la mortalidad por asma está creciendo de

una forma preocupante, a la vez es considerada la enfermedad crónica más frecuente en países desarrollados, de ahí que se reporta un aumento en la prevalencia del asma en EE.UU.

Inglaterra, Australia y Nueva Zelanda, en este último la prevalencia llega por encima del 30%. En Latinoamérica la media se estima en 17 %, pero con fluctuaciones entre los países

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4 que van de 5 % en algunas ciudades de México a 30 % en Costa Rica. La alta prevalencia en países como Brasil y Costa Rica lleva a una gran carga socioeconómica para los sistemas de salud y la sociedad. La prevalencia estimada en Cuba es de 8,2 % y la población urbana está ligeramente más afectada que la rural. En Colombia su prevalencia es de aproximadamente un 7,4% y su mortalidad es de 10,1 por cada 100000 casos. (De La Vega 2010; Reyes, et al., 2014, p. 191-192; Mallol, Crane y Von Mutius, et al.2012, citado en Ocampo, et al., 2017, p. 189).

A nivel nacional “se estima que el asma afecta a un 25% de la población, siendo una de las tasas más altas que se registran en América Latina”, calculándose que afecta a cerca de 3 millones de peruanos y en Lima metropolitana a más de 1 millón de personas, con una prevalencia acumulada de 7,4% en La Libertad en los años 2002-2003. (MINSA, 2004).

El PURA (The Peru Urban versus Rural Asthma) fue un estudio de corte transversal que incluyó a 1441 adolescentes entre 13 y 15 años y tuvo como objetivo primordial obtener datos epidemiológicos sobre el asma en 2 áreas de Perú con diferente grado de urbanización:

Lima (zona urbana) y la región de Tumbes (zona rural); encontrando como resultados una prevalencia de asma de 12 % en Lima y 3 % en Tumbes, y de éstos, 5 y 14 % fueron clasificados con asma grave persistente, respectivamente. En el estudio ISAAC (The International Study of Asthma and Allergies in Childhood) realizado en 2003 en Lima se encontró una prevalencia de asma de 19.6 %. (Ocampo, 2017 p. 193).

La razón por la que el Perú es el país con mayor incidencia de asma a nivel latinoamericano coincide con que Lima es la segunda ciudad con mayor contaminación atmosférica de Latinoamérica: casi seis veces superior a lo establecido por la Organización Mundial de la Salud. Además de los altos niveles de contaminación atmosférica, el asma se agrava en nuestro país debido a sus altos niveles de humedad, principalmente entre los meses

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5 más fríos. En el Perú se calcula que uno de cada cinco niños sufre de esta enfermedad, es decir, alrededor de 265,000 niños menores de cinco años tienen asma, encontrándose la mayoría de los casos en las ciudades de Lima y Callao, seguidas por Chimbote, Chiclayo, Ica y Piura. (ESSALUD, 2017).

Según los resultados de la encuesta del año 2012, el 4,3% de la población adulta mayor declaró haber sido informada por un médico que tenía asma; en relación con el año 2011, se incrementó en 0,6 punto porcentual. En La Libertad se reportaron 502 casos de adultos mayores con asma que equivalen a 1.4% del total de población adulta mayor. (INEI, 2012).

No se encontraron estadísticas a nivel nacional y local de casos de asma en población adulta.

En relación a personas que padecen enfermedades crónicas, como el asma, la mayoría puede lograr un buen control de la enfermedad, a través de medidas de autocuidado pudiendo necesitar poca o ninguna medicación sintomática, llevar una vida productiva y físicamente activa, tener una función pulmonar normal o casi normal y evitar las exacerbaciones (crisis o ataques) asmáticas graves. (GINA, 2016, p.12-13).

Bateman et. al. (2008, citado en Reyes et. al., 2014) argumenta que:

El asma es un trastorno inflamatorio crónico de las vías aéreas asociado con hiperreactividad de las mismas que conlleva episodios recurrentes de sibilancias, disnea, opresión torácica y tos, particularmente en la noche o en la mañana; estos episodios generalmente se asocian con obstrucción de las vías aéreas que a menudo es reversible de manera espontánea o con tratamiento. El patrón inflamatorio encontrado es característico en toda enfermedad alérgica: activación de mastocitos, eosinófilos, células naturales killer y linfocitos T ayudadores o colaboradores que contribuyen a la liberación de mediadores y exacerbación de los síntomas, además

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6 de la respuesta inflamatoria, hay cambios estructurales característica relacionada con la severidad de la enfermedad y representados con respuesta inflamatoria crónica.

El estudio ISAAC (citado en Ortiz, et al., 2012) afirma que “como respuesta a la inflamación crónica de las vías aéreas, en el asma, éstas desarrollan hiperreactividad caracterizada por obstrucción espiratoria al flujo de aire cuando se ponen en contacto con factores precipitantes” (p. 127).

Bjorksten y Holt (1994 y 1990 respectivamente, citados en Romero-Tapia, 2002) consideran que las exposiciones a los alérgenos ambientales constituyen la principal causa de crisis asmática por la hiperreactividad bronquial que originan al exponerse a ellos, permanente e inconscientemente dentro de los mismos hogares, originando una inflamación progresiva de las vías aéreas en relación al tiempo de la exposición, el cual puede ser debido a una variedad de estímulos y factores ambientales desencadenantes que incluyen exposición al tabaco, a alérgenos (polvo de casa, cucaracha, gato, perro, aves de corral, alimentos), exposición a hongos, contaminantes atmosféricos (principalmente ozono, partículas de diésel, azufre, etc.), factores socioeconómicos (hacinamiento), dieta (ablactación temprana, introducción temprana de leche de vaca, alimentos industrializados, colorantes artificiales, etc.), factores relacionados al clima (polinización masiva, cambios barométricos, humedad relativa alta, etc.). (p. 83-84). Según Cohen et al. (2008, citado en Bolaños et al. s/f) el componente emocional y el estrés son factores importantes de crisis asmáticas en diversas publicaciones de Subramanian en India y en Puerto Rico. (p.123-124) Del mismo modo, algunos autores como GINA (Global Initiative for Asthma) , Khot, Mc Fadden y Leher (citados en De La Vega, 2010) señalan como otros factores desencadenantes de crisis asmática la ingesta de algunos alimentos (leche, huevo, pescado, alimentos envasados y frutos secos) en personas sensibilizadas, el ejercicio físico, el clima

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7 frio y los estímulos estresantes; por lo cual, para la prevención y tratamiento de las crisis asmáticas en este tipo de personas es importante la identificación y control de los factores que desencadenan la inflamación y obstrucción de las vías aéreas, los cuales deben ser modificados al mismo tiempo que se debe propiciar el cumplimiento del tratamiento a través del seguimiento preventivo del paciente por parte de la familia y personal de salud. La educación del paciente y su familia sobre identificación de factores desencadenantes y medidas de control ambiental, se convierte en un pilar importante y necesarias para prevenir y disminuir la sintomatología y necesidad de medicación en este tipo de pacientes.

Con respecto a la etapa de vida adulto, según el Ministerio de Salud (2008), lo constituyen las mujeres y varones con edades comprendidas desde los 20 hasta los 59 años, los cuales son considerados actores fundamentales en el ejercicio de sus derechos y responsabilidades como ciudadanos en un entorno democrático de respeto y dignidad. El derecho a la salud es un derecho incluyente que considera libertades en aspectos relacionados al mismo, así como de influir sobre sus factores determinantes. Las personas adultas en su dimensión biopsicosocial, precisa un abordaje en salud que considere aspectos en atención preventiva- promocional, de tratamiento y recuperación, atendiendo sus necesidades de manera integral e incorporando acciones en el quehacer habitual de ellos mismos. (MINSA, 2008, p. 10-11) En el Perú, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (2016), la población con edades comprendidas entre 18-29 años constituye 21.2% de la población total, seguidas de la población con edades entre 30-59 años que constituye el 35.9% y la población con edades mayor a 60 corresponde al 9.9%. (INEI, 2016).

La edad adulta es una de las etapas más amplias del ciclo vital, donde después de la adolescencia las personas alcanzan los niveles más altos de maduración biológica y los procesos psicológicos ya no dependen tanto de ella como de la asimilación de sus propias

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8 experiencias. El concepto de sujeto “adulto” en relación a la dimensión biológica se refiere a un individuo que ha terminado de crecer o de desarrollarse y desde un punto de vista psicológico la madurez implica la plenitud de las funciones intelectuales y afectivas, que a su vez están encaminadas a la procreación tanto en los aspectos biológico, laboral y social.

Además, los cambios psicológicos específicos que se producen en la edad adulta son determinados principalmente por la necesidad de afrontamiento de las nuevas tareas del desarrollo del individuo (Uriarte, 2005, p. 145-160)

Es durante el comienzo de la vida adulta que abarca de los 20 a los 40 años, que alcanzamos el punto de máximo desempeño físico. El desarrollo cognoscitivo continúa en el adulto joven, siendo la aparición del pensamiento dialéctico, las responsabilidades y los compromisos, así como el uso flexible de la inteligencia, algunas de las características destrezas cognoscitivas de los jóvenes. Por otro lado, la mediana edad va aproximadamente de los 40 a los 60 o 65 años, pero el lapso varía según las reacciones individuales a diversas situaciones sociales, físicas y psicológicas. Aunque algunos sienten mayor control sobre su vida, otros sufren varias crisis físicas y emocionales y creen que se trata de un período de declinación. A menudo aparecen por primera vez enfermedades y desórdenes teniendo ambos sexos una incidencia más elevada de enfermedad cardiovascular, cáncer, diabetes y enfermedad respiratoria. A la vez muchos adultos maduros se preocupan por tener un estilo de vida más saludable, teniendo consecuencias positivas en la salud mental y física en cuanto incrementa la sensación de bienestar, reduce la propensión hacia la depresión y ansiedad y reduce el riesgo de enfermedades coronarias. (Craig & Baucum, 2009, p. 409-516).

Cabe destacar que, las tendencias de salud son los hábitos personales y estilos de vida que contribuyen a la vida longeva, de ser positivos, o a la mortalidad, de ser negativos.

Dentro de las dimensiones del bienestar se consideran la autoaceptación, el reconocimiento, relaciones positivas con los demás, autonomía, autodeterminación e independencia en las

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9 acciones, propósito en la vida, tener metas y un sentido de dirección de la vida; y crecimiento personal, ver el yo en desarrollo continuo y apertura a nuevas experiencias. (Papalia, 2009, p. 40, 143).

Teniendo en cuenta las características mencionadas, sobre todo de madurez y autonomía para llevar a cabo el autocuidado, que caracterizan a la persona adulta, se considera importante conocer el cumplimiento de los requisitos de autocuidado en personas adultas que padecen asma ya que según la bibliografía revisada las crisis asmáticas pueden ser prevenidas evitando factores desencadenantes y llevando estilos de vida saludable mediante acciones de cuidado de la salud encaminadas al cumplimiento de los requisitos de autocuidado.

Basándose en la teoría de Orem, Roldán (2011) desarrolló una herramienta que permite valorar conocimientos, actitudes y capacidades para desarrollar acciones para el cuidado de la salud de forma deliberada constituyendo la agencia de autocuidado. Dicha herramienta es denominada “Escala de Requisitos de Autocuidado (ERA)” la cual fue diseñada basándose en los ocho requisitos universales, distribuidos en seis dimensiones siendo estos comunes a todos los seres humanos durante todas las etapas del ciclo vital.

La primera dimensión corresponde a los requisitos de autocuidado I, II, III, donde se valora el mantenimiento de un aporte de agua, aire y alimentos. En relación al aporte de agua, los expertos reconocen que la ingesta de agua es vital para mantener una buena salud e incluso prevenir enfermedades no contagiosas relacionadas con la nutrición. En el humano adulto alrededor de 60% del peso corporal es agua, por lo cual la ingesta de agua debe reponer la pérdida cotidiana; la misma que está compuesta de tres fuentes principales: el agua que tomamos, el agua de lo que comemos y el agua que producimos. (Arredondo, et al., 2017)

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10 En relación al aporte de aire se podría mencionar que la función respiratoria básica es el intercambio gaseoso de oxígeno y dióxido carbono; lo que implica un perfecto equilibrio y control entre los componentes del sistema respiratorio. La respiración, para muchos, es sinónimo de oxigenación. pero tan importante como la oxigenación es la eliminación de dióxido de carbono, siendo estos dos parámetros que se utilizan para determinar la eficiencia de la respiración El aire contiene 20,93% de oxígeno, el cual es inspirado para llegar al alvéolo y el dióxido de carbono que se difunde de la sangre al alvéolo es evacuado del pulmón con la espiración; así, la respiración es un fenómeno de intercambio de gases para lo cual se requiere un buen funcionamiento pulmonar y sistémico. (Patiño, et al., 2015) Según la GINA (2002, citado en Ortiz et al., 2012) las crisis de asma son episodios de progresiva o repentina dificultad para respirar, con disnea, tos o sensación de opresión torácica o una combinación de estos síntomas. Al ser un trastorno inflamatorio crónico de las vías aéreas, muchas veces desencadenado por factores medioambientales, es importante evitar la exposición a los mismos para que la persona preserve lo mejor posible su capacidad respiratoria permitiendo la realización de sus actividades cotidianas, una mejor calidad de vida, evitando exacerbaciones de la enfermedad y complicaciones a largo plazo. (p. 127).

En cuanto los cambios del sistema digestivo y la alimentación tenemos que la persona adulta debe consumir una dieta equilibrada que incluya frutas, verduras, legumbres, cereales, pescado fresco y carnes blancas; debe tomar 2 litros de agua al día; evitar frituras, grasas, embutidos, quesos mantecosos, bebidas gaseosas, ají, alimentos enlatados, exceso de sal y azúcar en las comidas y carnes rojas. Debe desarrollar actividad física como caminar 30 minutos de preferencia diaria o inter diaria para favorecer la función digestiva. (OMS, 2018).

Según GINA (2006, citado en Canal, et al., 2015), en relación a la dieta, algunos estudios sugieren que “ciertas características de las dietas occidentales, tales como uso creciente de

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11 alimentos procesados y reducción de antioxidantes, aumento n-6 del ácido grasos poli- insaturados, y disminución de productos poli-insaturados del ácido graso n-3 (encontrado en pescados) hayan contribuido a los aumentos recientes en asma y enfermedades atópicas”.

(p. 17)

La segunda dimensión corresponde a los requisitos de autocuidado IV donde se valora la provisión de cuidados asociados con los procesos de eliminación. La necesidad de eliminación se define como “la necesidad que tiene el organismo de deshacerse de las sustancias perjudiciales e inútiles que resultan del metabolismo. La excreción de deshechos se produce principalmente por la orina y las heces y también a través de la transpiración, respiración pulmonar y la menstruación”. Tiene una gran importancia para la vida ya que con ella mantenemos el equilibrio de líquidos y sustancias del medio interno, y al eliminar las sustancias de deshecho mantenemos un funcionamiento adecuado de los diferentes órganos. La cantidad y calidad de los alimentos que ingerimos va a determinar directamente la eliminación posterior, es así que existen alimentos ricos en agua y fibra como las frutas y verduras que facilitan el tránsito intestinal y la eliminación; del mismo modo la ingestión de líquidos favorece la eliminación urinaria y fecal. A la vez, es importante destacar que cada individuo tiene un patrón de eliminación aprendido en la infancia bajo la influencia familiar y sociocultural de su entorno. (Potter, 1996, p. 1409-1508)

La tercera dimensión corresponde a los requisitos de autocuidado V, donde se valora el mantenimiento del equilibrio entre la actividad y el reposo. En relación a este requisito de autocuidado se considera que, durante toda la vida, el ser humano tiene la necesidad fisiológica de dormir, pues para poder mantener la salud es fundamental recuperar la energía perdida en la realización de las actividades diarias. Se puede definir el sueño como “un estado fisiológico necesario y reparador, normalmente periódico y reversible, caracterizado por una depresión de los sentidos, de la conciencia, de la motricidad espontánea, en el que

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12 la persona puede despertarse con estímulos sensoriales”. La situación patológica en personas que padecen una enfermedad y la preocupación que esto conlleva implica un gasto extra de energía por lo cual la necesidad de descanso y sueño aumenta y/o pueden verse alterados.

(Houssay, 2000, citado en Medina, Feria, Orozco, 2009). Del mismo modo, los trastornos del sueño a menudo están vinculados al estrés relacionado con alguna situación, como una enfermedad, envejecimiento y tratamiento con fármacos, presentándose entre el 12 y el 25%

de la población en general. (Walsleben, 1982, citado en Medina et. al, 2009).

También mencionaremos que, según El centro para el control y prevención de enfermedades, la hiperreactividad de las vías aéreas producida por el ejercicio físico en asmáticos, se incrementa en clima frio y la obstrucción de la misma puede mejorar espontáneamente en pocos minutos de cesada la actividad, siendo ésta una característica singular de este tipo de desencadenante. (De la Vega, 2010). Algunos estudios mencionan a la actividad física como una causa periódica y común de las exacerbaciones agudas del asma bronquial, al igual que otras investigaciones asocian el ejercicio con las crisis asmáticas hasta entre 70 y 90% de los casos. En personas asmáticas que no desarrollan crisis originadas por en ejercicio físico, la recomendación es de no interrumpirlo, salvo en las exacerbaciones (Beydon, 2007, citado en De La Vega, 2010)

La cuarta dimensión corresponde a los requisitos de autocuidado VI, donde se valora el mantenimiento del equilibrio entre soledad e interacción social. Los acontecimientos sociales y los retos a los que se enfrentan los jóvenes más que los factores biológicos, son considerados, según muchos investigadores del desarrollo humano como factores determinantes de la transición a la vida adulta, los cuales procuran al joven la independencia que necesitan para ser adulto. El inicio de la vida adulta está marcado por cinco acontecimientos sociales, según K. Schaie y S. Willis (2003), siendo estos: la finalización de la formación académica y profesional; el trabajo y la independencia económica; el vivir

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13 independiente respecto de los padres; el matrimonio; y tener el primer hijo. La identidad personal y la comunicación con los demás tiene relación con la edad y con el estatus social de la edad. (Uriarte, 2005).

A la vez, la etapa adulta se considera una etapa muy condicionada por factores sociales, siendo importantes variables de la personalidad adulta el sentido del propio yo, la responsabilidad en los diversos contextos, el sentido de autodirección de la propia vida, los cambios en los roles sociales, en las actitudes, valores y comportamientos, las experiencias emocionales intensas, etc. Los problemas derivados de una falta de interacción social podrían estar relacionadas con el desarrollo de emociones negativas, cuadros de ansiedad, depresión y estrés. (Uriarte, 2005, p. 147-150).

Leher (1993, citado en De La Vega, 2010) afirma que, en relación a la persona asmática, el modelo de desregulación autonómica de Miller describe la relación entre factores psicológicos, su repercusión en la reactividad de las vías aéreas y su manifestación clínica.

Propone que factores como la desesperanza, la depresión y el enojo estimulan vías autonómicas distintas en pacientes asmáticos con y sin depresión. Algunos autores, refieren que estímulos estresantes no controlados pueden empeorar los síntomas del asma poco controlada, aunque también se relaciona con la forma de enfrentarse a ellos siendo determinante el tipo de personalidad del paciente.

La quinta dimensión corresponde a los requisitos de autocuidado VII que valora la prevención de peligros para la vida, el funcionamiento y el bienestar humano. En relación a estos requisitos de autocuidado se consideran las prácticas de higiene que, según la definición del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), “la higiene trata sobre las medidas para prevenir y mantener un buen estado de salud, cuya práctica, con el transcurso del tiempo, se hace un hábito”. La higiene es una intervención que tiene como

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14 objetivo proporcionar bienestar y comodidad, a la vez que actúa como una medida preventiva contra las infecciones. Por definición, la higiene es una ciencia que enseña las medidas adecuadas que se han de tomar para conservar la salud que, según la OMS, es el estado completo de bienestar físico, mental y social. La necesidad de satisfacer este requisito de autocuidado es inherente a todas las personas en general. (UNICEF, 2005, p. 3-8)

Además, se puede mencionar que diversos investigadores consideran que en la prevención y tratamiento de las crisis asmáticas es importante la identificación y control de los factores que desencadenan la inflamación y obstrucción de las vías aéreas, tales como la exposición a factores irritantes y contaminantes y las infecciones virales los cuales deben ser evitados o modificados, al mismo tiempo que se debe propiciar el cumplimiento del tratamiento. (De La Vega, 2010; Ortiz et al., 2012).

También son consideradas conductas de riesgo para la salud el consumo de bebidas alcohólicas y cigarros los cuales deben ser evitados principalmente en personas asmáticas.

Según Jaakkola y Becklake (1996, citado en Aguilar, 2008) fumar cigarrillo se ha asociado con disminución acelerada de la función pulmonar en pacientes asmáticos, con aumento del número y severidad de las crisis, pudiendo hacer que los pacientes respondan menos al tratamiento y reduciendo el control de la enfermedad. En general en el adulto, son ampliamente conocidas las asociaciones entre consumo activo y pasivo de tabaco con distintos tipos de cáncer, principalmente del sistema respiratorio alto y bajo, páncreas y vejiga; cardiopatía coronaria; enfermedad vascular periférica y EPOC. (p. 121-126)

En relación a las actividades laborales la literatura menciona cientos de sustancias sensibilizantes se han asociado al asma ocupacional, estimando que dichos sensibilizantes ocupacionales causan cerca de 1 en cada 10 casos de asma en adultos de edad trabajadora por lo cual se considera que este tipo de asma predomina en este grupo. El asma ocupacional

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15 se define como el asma causada por la exposición a un agente encontrado en el ambiente del trabajo, siendo los trabajos que se asocian a un alto riesgo para tener asma ocupacional los relacionados al cultivo y trabajo agrícola, el pintar principalmente con aerosoles, trabajos de limpieza y la fabricación de plástico, entre otros. (Canal et al., 2015, p.16).

La sexta y última dimensión corresponde al requisito de autocuidado VIII valora la promoción del funcionamiento y desarrollo humano dentro de los grupos sociales. Según la teoría de Erickson, la crisis psicosocial del adulto se caracteriza por “el conflicto de la generatividad versus el estancamiento”, donde después de la paternidad el impulso generativo incluye la capacidad de la productividad y la creatividad, es decir, la generación de nuevas ideas para el bien de las nuevas generaciones, la persona es capaz de amar y trabajar por el bienestar de su círculo familiar y de la sociedad; por otro lado, el estancamiento representa una regresión psicosocial y la necesidad obsesiva de pseudo- intimidad, acompañada de sentimientos de infecundidad personal y social y percibido en la incapacidad de generar, producir y criar, pudiendo generar a la vez en rechazo, el cual es un sentimiento de aislamiento y alejamiento de los otros, pudiendo percibir las personas, los grupos, las culturas, naciones y la misma humanidad como una amenaza. Cuando el rechazo social es inhibido se puede volver contra la propia persona, como auto-rechazo. (Bordignon, 2005. p. 57-59).

En relación al asma, esta enfermedad sigue suponiendo “una carga inaceptable para los sistemas sanitarios y para la sociedad como consecuencia de la pérdida de productividad laboral y por la alteración de la vida familiar”. (GINA, 2016, p. 2), lo cual podría repercutir en la aparición de sentimientos de estancamiento y depresión en la persona adulta que padece esta enfermedad pudiendo constituirse en factores precipitantes de crisis asmáticas. (Leher, 1993, citado en De La Vega, 2010).

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16 No se han encontrado investigaciones relacionadas al cumplimiento de requisitos de autocuidado aplicadas a adultos asmáticos, pero si en otro tipo de población tales como

“Consultoría de enfermería: identificación de los requisitos universales de autocuidado en estudiantes de una licenciatura en enfermería”, relizada en México,que tuvo como resultado que los requisitos universales encontrados son la Ingesta de alimentos por colesterol alto en 67.2%, triglicéridos altos 59%; 50.8% presentaron colitis y gastritis, 26.2% obesidad y sobrepeso. En actividad y descanso, 79.2% presentaron sedentarismo. En prevención de peligros para la vida, 50.8% nunca ha asistido a consulta de enfoque sexual y el 11% ha sido diagnosticado por infección de transmisión sexual; concluyendo que detectaron alteraciones en los Requisitos universales de ingesta de alimento, eliminación-excreción, actividad- descanso y prevención de peligros para la vida. (Rivas, et al., 2018).

En la investigación de Marchena (2019) sobre “Factores sociodemográficos y requisitos de autocuidado en adultos mayores”, realizado en un Centro del Adulto mayor del Distrito de La Esperanza, tuvo como resultado que el 56.9% fueron adultos mayores jóvenes (60-74 años) y el 62.2% sexo femenino. El análisis estadístico se realizó con la prueba estadística

“Chi cuadrado” en correlación de Pearson y se concluye que si existe relación estadísticamente significativa entre Sexo y Cumplimiento de los Requisitos de Autocuidado (p < 0.05) y no de este con la edad (p > 0.05).

En otro estudio sobre “Valoración de la salud mental positiva y de los requisitos de autocuidado, en pacientes hospitalizados diagnosticados de esquizofrenia, según la teoría de enfermería de Dorothea Orem”, realizado en España, mostró que a mas años de la evolución de la enfermedad y mayor edad del paciente más déficit de autocuidado, a la vez encuentra que la capacidad global de autocuidado a partir de la escala de ERA mostró una relación estadisticamente significativa (SM+) con la escala de salud mental positiva en los requisitos de autocuidado de la esfera psicosocial de la persona. (Miguel, 2014).

(23)

17 También se encuentra algunos estudios encaminados a medir el nivel de conocimientos y medidas de autocuidado de personas con asma y con otras enfermedades crónicas, entre ellos el “Nivel de conocimientos y autocuidado de adultos con asma que asisten a la consulta externa de Neumología del Hospital General de Zona N°33 del Instituto Mexicano del Seguro Social” , que tiene como resultado que a mayor edad menor conocimiento de la enfermedad; a mayor escolaridad mayor conocimiento y autocuidado; y que, con el incremento del tiempo de padecer asma, también se incrementó el nivel de conocimientos y autocuidado. (Saldaña, et al., 2016).

En el 2011, Espitipia realizó un estudio con el objetivo de determinar la asociación entre los Factores básicos condicionantes del autocuidado y la capacidad de agencia de autocuidado en personas con hipertensión arterial que asisten al Hospital Universitario la Samaritana. La muestra estuvo constituida por 432 personas a quienes se les aplico la ficha

“Factores básicos condicionantes del autocuidado” y la “Escala de apreciación de capacidad de agencia de autocuidado”. El estudio permitió concluir que los participantes presentan niveles de autocuidado regular y bajo (51 y 48%); que de los diez factores básicos condicionantes que plantea la Teoría de Orem, la edad, el estado de desarrollo, el estado de salud, los factores del ambiente y los patrones de vida tienen una asociación fuerte con la capacidad de autocuidado. (Espitipia, 2011)

Ognio y Pimentel, en el 2016, realizaron una investigación sobre “Agencia del autocuidado en pacientes post infarto del miocardio en el Instituto Nacional Cardiovascular”

con el objetivo de determinar el nivel de agencia de autocuidado en los pacientes post infarto al miocardio que acuden a la consulta externa del Instituto Nacional Cardiovascular en los meses de julio-octubre del 2014, de una muestra de 110 pacientes adultos de 40 a 80 años, obtuvieron como resultados que el 55.8% de los pacientes post infarto al miocardio presentan

(24)

18 una muy buena agencia de autocuidado y el 44.2% presentan una buena agencia de autocuidado. (Ognio y Pimentel, 2016)

En la investigación de Barzola, Guimac y Horna sobre “Efectividad de la intervención educativa en el nivel de conocimiento de diabetes mellitus II y prácticas de autocuidado 2017”, realizada en la Casa del Adulto de Surquillo, se realizó con dos grupos, con un total de 39 participantes en el grupo experimental y 39 en el grupo control aplicando un pre-test y pos test, la variable de intervención fue un programa educativo, luego de dos meses ejecutaron el pos test, obteniendo como resultado que después de la intervención educativa el nivel de conocimiento sobre las prácticas de autocuidado en el grupo experimental resultó con un nivel alto con el 76.9%, concluyendo que la intervención educativa fue efectiva resultando significativo en forma comparativa. (Barzola, et al., 2017).

En el 2006, Medina y Mego, realizaron un estudio sobre” Conocimientos y prácticas de cuidar de los padres y/o cuidadores y su influencia en la gravedad del asma bronquial en niños de 5 a 9 años realizado en el Hospital Regional Docente de Trujillo” encontrando que el 9% de padres tienen inadecuado nivel de prácticas de cuidar y el 91% de padres tiene adecuada prácticas de cuidar lo cual tienen influencia directa sobre el nivel de gravedad del asma bronquial de los niños de 5 a 9 años. (Medina y Mego, 2006)

En un estudio sobre “Conocimientos y calidad de autocuidado en pacientes sometidos a hemodiálisis del Centro de Diálisis Virgen de la Puerta” realizado en Trujillo en el año 2017, Aliaga encontró que 68.2% (15 pacientes) presentan mediano nivel de conocimiento con una calidad de autocuidado regular, seguido de un 53% (8 pacientes) con un nivel de conocimiento alto y buena calidad de autocuidado, finalmente 46.2% (6 pacientes) con un nivel de conocimiento bajo y regular calidad de autocuidado.(Aliaga, 2017)

(25)

19 La investigación de Asmat con la finalidad de determinar la relación entre los factores demográficos y las prácticas de autocuidado del paciente adulto con crisis hipertensiva que acude al Hospital Cascas entre los meses de marzo a octubre 2017, llegó a las siguientes conclusiones: el 53.8 % de los pacientes adultos fueron mayores de 60 años, 42.3 % entre las edades de 40 a 59 años de edad y solo el 3.8 % edades entre 20 a 39 años de edad. El 51.3 % de sexo masculino y el 48.7 % femenino, el 53.8 % sin grado de instrucción, el 35.9

% primaria incompleta, el 7.7 % primaria completa y solo el 2.6 % secundaria completa. El 78.2 % presentaron regulares prácticas de autocuidado, el 12.8 % buenas prácticas y solo el 9 % bajas prácticas de autocuidado, encontrando relación altamente significativa entre la edad y grado de instrucción y las prácticas de autocuidado. (Asmat, 2019)

En el 2019, Rodríguez realizó un estudio que tuvo como objetivo establecer la relación que existe entre el nivel de conocimiento y las prácticas de autocuidado en pacientes con tratamiento de Hemodiálisis, en el Hospital Víctor lazarte Echegaray, Trujillo, la cual estuvo conformada por 67 pacientes, obteniendo como resultados que el 43.3 % presentó un nivel de conocimiento alto, el 95.5 % realizaron regular prácticas de autocuidado. Al aplicarse la prueba estadística para establecer la relación se comprobó que no existe relación significativa entre ambas variables. (Rodríguez, 2019).

(26)

20 Justificación del estudio:

En la actualidad existen factores de riesgo predisponentes, causales y contribuyentes que están relacionadas con las condiciones del medio o entorno que favorecen el desarrollo algunas enfermedades crónicas, las cuales se constituyen en uno de los principales problemas de salud a nivel mundial. Por ello es de suma importancia asumir conductas de autocuidado que las personas emprendan en relación con su situación de salud, con la finalidad de seguir viviendo, mantener la salud, prolongar su desarrollo personal, conservar su bienestar, que involucra a la persona como actor competente con capacidad para tomar decisiones, controlar su propia vida y asegurar la posibilidad de gozar de un buen estado de bienestar.

En este sentido, el autocuidado al adulto permite alcanzar una mejor disposición y aptitud, a través del fortalecimiento de su autonomía y de la responsabilidad en sí mismo, indispensables para tener un envejecimiento pleno y saludable (Fenton, 2005, citado en Bernárdez, et al., 2012).

Del mismo modo, cabe mencionar que las personas con enfermedades crónicas como el

asma consumen un elevado porcentaje de recursos sanitarios tanto en Atención Primaria como en Atención Especializada y la crisis asmática es una de las principales causas de consulta en Urgencias. A la vez, genera gran impacto en la sociedad y especialmente en las familias al ocasionar limitaciones en las actividades físicas, días escolares perdidos y disminuir la productividad de las personas que lo padecen y/o cuidadores por perder días de trabajo durante las crisis de asma. La prevalencia, morbilidad y mortalidad mundial relacionadas al asma está en aumento y la asistencia médica de urgencia es frecuente sobre todo en las noches o madrugadas debida a las crisis agudas recurrentes que se suelen presentar por esta enfermedad. (Graham, 2015, citado en Saldaña, et al., 2016. p. 104).

(27)

21 Al no encontrar investigaciones referentes al cumplimiento de los requisitos de autocuidado en personas adultas asmáticas se consideró pertinente realizar el presente estudio con la finalidad de conocer la relación que existe entre el cumplimiento de los requisitos de autocuidado basada en la Teoría del Déficit de autocuidado de Orem y el número de episodios de crisis asmática en adultos que se atienden en el Servicio de Emergencia del Hospital de Especialidades Básica La Noria, considerando que, para dar tratamiento de Emergencia a las personas que padecen crisis asmática, se tiene que enfrentar con la saturación de estos servicios, el cual es un problema nacional que afecta a miles de pacientes cada día repercutiendo en la calidad de atención y la seguridad de las personas.

Con los resultados obtenidos se conocerá la magnitud del problema y se podría utilizar estos datos como punto de inicio de estrategias educativas en salud para que estas personas mejoren sus medidas de autocuidado, lo cual podría repercutir en una disminución de los episodios de crisis asmática.

Problema científico:

¿Cuál es la relación entre el cumplimiento de los requisitos de autocuidado y el número de episodios de crisis asmática en adultos atendidos en el Servicio de Emergencia del Hospital de Especialidades Básicas La Noria en el transcurso de dos meses desde diciembre del 2019?

Hipótesis:

A mayor cumplimiento de los requisitos de autocuidado disminuirá los episodios de crisis asmática.

(28)

22 Objetivo general:

Establecer la relación entre el cumplimiento de los requisitos de autocuidado y el número de episodios de crisis asmática en adultos atendidos en el Servicio de Emergencia del Hospital de Especialidades Básicas La Noria.

Objetivos específicos:

- Determinar el cumplimiento de los requisitos de autocuidado en adultos atendidos en el Servicio de Emergencia del Hospital de Especialidades Básicas La Noria.

- Determinar el número de episodios de crisis asmática en los últimos 6 meses en adultos atendidos en el Servicio de Emergencia del Hospital de Especialidades Básicas La Noria.

(29)

23 II. DISEÑO DE LA INVESTIGACIÓN:

2.1. Tipo de investigación: El presente estudio es una investigación cuantitativa de tipo descriptiva correlacional de corte transversal.

2.2. Población de estudio y universo muestral:

2.2.1. Población de estudio: Constituido por la totalidad de adultos que fueron atendidas por crisis asmática en el Servicio de Emergencia del Hospital de Especialidades Básicas La Noria (HEBLN), 31 adultos por mes en promedio en los años 2018 y 2019 (Oficina de Estadística e Informática HEBLN).

2.2.2. Universo muestral: Estuvo conformado por 63 adultos atendidos por crisis asmática en el Servicio de Emergencia del HEBLN en el transcurso de dos meses desde diciembre del 2019 y que cumplieron los siguientes Criterios de Inclusión:

- Adultos de ambos sexos

- Edades comprendidas de 20 a 65 años

- Que aceptaron voluntariamente participar en el estudio mediante consentimiento informado.

2.3. Unidad de análisis: Está constituida por cada adulto que cumplió con los criterios de inclusión ya mencionados.

2.4. Instrumentos: Para la recolección de datos del presente trabajo se utilizó un instrumento conformado por dos partes las cuales fueron:

Guía de entrevista estructurada de datos generales, así como de morbilidad (Anexo 1) Elaborada por la autora para los fines del estudio, donde se obtuvo los datos de edad, sexo y número de episodios de crisis asmática.

(30)

24 Escala de Requisitos de Autocuidado (ERA) (Anexo 1)

Elaborado por Roldán (2011) y, adaptado por la autora para efectos del estudio, consta de 30 ítems distribuidos en seis dimensiones. Las puntuaciones de cada dimensión se obtienen de la siguiente manera:

Dimensión 1: Requisitos de autocuidado I: Mantenimiento de un aporte suficiente de aire. Requisitos de autocuidado II: Mantenimiento de un aporte suficiente de agua.

Requisitos de autocuidado III: Mantenimiento de un aporte suficiente de alimentos. Esta dimensión consta de 6 ítems: con Puntajes de 1 a 5 cada uno haciendo una puntuación mínima de 6 y máxima de 30.

Dimensión 2: Requisitos de autocuidado IV: Provisión de cuidado asociado con los procesos de eliminación. Esta dimensión consta de 2 ítems: con puntajes de 1 a 5 cada uno haciendo una puntuación mínima de 2 y máxima de 10.

Dimensión 3: Requisitos de autocuidado V. Mantenimiento del equilibrio entre la actividad y el reposo. Esta dimensión consta de 6 ítems: con puntajes de 1 a 5 cada uno haciendo una puntuación mínima de 6 y máxima de 30.

Dimensión 4: Requisitos de autocuidado VI. Mantenimiento del equilibrio entre la soledad y la interacción social. Esta dimensión consta de 3 ítems: con puntajes de 1 a 5 cada uno haciendo una puntuación mínima de 3 y máxima de 15.

Dimensión 5: Requisito de autocuidado VII. Prevención de peligros para la vida, el funcionamiento y el bienestar humano. Esta dimensión consta de 7 ítems: con puntajes de 1 a 5 cada uno haciendo una puntuación mínima de 7 y máxima de 35.

(31)

25 Dimensión 6: Requisito de autocuidado VIII. Promoción del funcionamiento y desarrollo humano dentro de los grupos sociales. Esta dimensión consta de 6 ítems: con puntajes de 1 a 5 cada uno haciendo una puntuación mínima de 6 y máxima de 30.

Cada ítem es valorado según cinco posibilidades, aumentando en función del déficit de autocuidado, siendo 1 la ausencia de déficit y 5 el déficit total. La puntuación total de la ERA es la suma de los puntajes de todos los ítems siendo el puntaje máximo 150 puntos y la mínima 30 puntos y se clasifica en:

- Cumple con los requisitos de autocuidado: De 30 a 59.

- No cumple con los requisitos de autocuidado: De 60 a 150.

2.5. Control de calidad de los instrumentos:

Prueba Piloto: Se aplicó a 20 adultos atendidos por crisis asmática en el Servicio de Emergencia del Hospital de Especialidades Básicas La Noria días previas a la ejecución del estudio, que cumplieron con los criterios de inclusión y no fueron incluidos en la población muestral. La aplicación de esta prueba permitió evaluar la redacción de los ítems, comprensión y tiempo de aplicación proporcionando las bases necesarias para la prueba de confiabilidad la que se determinó a través de la prueba estadística de valores de alfa de Crombach obteniendo un valor de 0,894 para la encuesta de guía de entrevista estructurada de datos generales y Escala de Requisitos de autocuidado (ERA), valores considerados satisfactorios para la aplicación de la encuesta en este tipo de pacientes. (Anexo 2).

Validez: Roldán (2011) en un estudio métrico transversal con el objetivo de construir y validar un instrumento de valoración de enfermería, basado en los requisitos de autocuidado según la teoría de enfermería de Dorothea E. Orem, para pacientes diagnosticados de esquizofrenia, diseña y construye la Escala de Requisitos de Autocuidado (ERA) para pacientes con esquizofrenia tratados en la comunidad concluyendo que la escala ERA tiene

(32)

26 una alta validez de contenido al ser evaluada por profesionales expertos en fundamentos de enfermería, por profesionales con experiencia a nivel asistencial y por profesionales expertos en psicometría. La escala ERA ha demostrado ser aceptable y fácil de administrar en los pacientes atendidos en los Centros de Salud Mental (CSM), por su fiabilidad y validez esta escala puede ser utilizada tanto en la investigación como en la práctica clínica diaria.

2.6. Procedimiento de recolección de datos:

La información se obtuvo mediante la aplicación de los instrumentos descritos anteriormente, para lo cual se cumplió los siguientes pasos:

- Se coordinó con el director del Hospital de Especialidades Básicas la Noria, con la finalidad de exponer los objetivos trazados y solicitar permiso para la ejecución de la investigación.

- Se aplicó la entrevista estructurada de Escala de Requisitos de Autocuidado (ERA) a los adultos que cumplieron los criterios de inclusión y que fueron atendidos por crisis asmática al finalizar la atención médica, explicándoles previamente el propósito de la investigación, como prueba de aceptación de manera voluntaria firmaron una hoja de consentimiento informado (Anexo 3).

- La aplicación del instrumento fue a través de una entrevista, en un tiempo promedio de 25 minutos por cada sujeto de estudio, dicha entrevista se realizó en el Servicio de Emergencia del Hospital de Especialidades Básicas la Noria; a los pacientes que por algún motivo no se les pudo realizar la entrevista en el hospital se les realizó una visita domiciliaria con la finalidad de recabar los datos.

(33)

27 2.7. Procesamiento de datos: Para el procesamiento de información y análisis se utilizó:

- Estadística descriptiva (construcción de tablas de distribución de frecuencias).

- Estadística inferencial para determinar la relación entre las variables de estudio (prueba estadística de Chi Cuadrado, anexo 2).

2.8. Definición y operacionalización de variables:

* Variable independiente: Requisitos del Autocuidado.

a. Definición Conceptual: son manifestaciones de autocuidados intencionales o los resultados que se quieren alcanzar y son 8 requisitos de autocuidado siendo: Requisitos de autocuidado I, II, III: Mantenimiento de un aporte suficiente de aire, agua y alimentos.

Requisitos de autocuidado IV: Provisión de cuidado asociado con los procesos de eliminación. Requisitos de autocuidado V: Mantenimiento del equilibrio entre la actividad y el reposo. Requisitos de autocuidado VI: Mantenimiento del equilibrio entre la soledad y la interacción social. Requisito de autocuidado VII: Prevención de peligros para la vida, el funcionamiento y el bienestar humano. Requisitos de autocuidado VIII: Promoción del funcionamiento y desarrollo humano dentro de los grupos sociales (Orem, 2001 citado en Roldán 2011, p. 32)

b. Definición operacional:

- Cumple con los requisitos de autocuidado: 30 a 59 puntos que representa la ausencia de déficit en el cumplimiento de autocuidado.

- No cumple con los requisitos de autocuidado: 60 a 150 puntos que representa el déficit en el cumplimiento de autocuidado.

* Variable dependiente: Número de episodios de crisis asmática

(34)

28 a. Definición conceptual: son exacerbaciones recurrentes de sibilancias, disnea, opresión torácica y tos, particularmente en la noche o en la mañana; estos episodios generalmente se asocian con obstrucción de las vías aéreas que a menudo es reversible de manera espontánea o con tratamiento que en ocasiones requieren asistencia médica urgente y que pueden ser mortales. (Batemam et. al., citado en Reyes et. al. 2014: GINA, 2016, p.4) b. Definición operacional:

- Un episodio de crisis asmática durante los últimos 6 meses, incluido el que presenta actualmente

- De 2 a 3 episodios de crisis asmática durante los últimos 6 meses, incluido el que presenta actualmente

- De 4 a más episodios de crisis asmática durante los últimos 6 meses, incluido el que presenta actualmente.

2.9. Consideraciones éticas y aplicaciones según Informe Belmont:

En esta investigación se empleó los principios éticos básicos considerados en el Informe Belmont los cuales fueron el respeto a las personas, la beneficencia y la justicia.

- Respeto a las personas: el cual se refiere a que todos los individuos deben ser tratados como agentes autónomos y a que todas las personas cuya autonomía está disminuida tienen derecho a ser protegidas.

- Beneficencia: el cual no solo se refiere a que se debe respetar las decisiones de las personas y protegerlas de daño, sino también esforzarse en asegurar su bienestar y maximizar los beneficios posibles disminuyendo los posibles daños.

- Justicia: este principio estuvo representado por el derecho a un trato de equidad, a la privacidad, anonimato y confidencialidad.

(35)

29 En relación a la aplicación de los principios éticos también se tuvo en cuenta:

- Consentimiento informado: Mediante previa explicación de los objetivos y características del estudio de forma clara, ofreciendo a la persona la oportunidad de hacer preguntas y de retirarse de la entrevista en cualquier momento, los adultos pudieron tomar la decisión de participar de la investigación de manera voluntariaevidenciando su consentimiento mediante una firma o huella digital. (Anexo 3).

(36)

30 III. RESULTADOS

Tabla 1

Distribución de adultos con crisis asmática según Cumplimiento de los requisitos de autocuidado. Servicio de Emergencia del Hospital de Especialidades Básicas La Noria, Trujillo.

Cumplimiento de requisitos N. %

de autocuidado

Cumple 32 50.8

No cumple 31 49.2

Total 63 100.0

(37)

31 TABLA 2

Distribución de adultos con crisis asmática según número de episodios en los últimos seis meses. Servicio de Emergencia del Hospital de Especialidades Básicas La Noria, Trujillo.

Número de episodios N. %

1 24 38.1

2 – 3 26 41.3

4 a más 13 20.6

Total 63 100.0

(38)

32 Tabla 3

Distribución de adultos con crisis asmática según Cumplimiento de los requisitos de autocuidado y número de episodios en los últimos seis meses. Servicio de Emergencia del Hospital de Especialidades Básicas La Noria, Trujillo.

. Cumplimiento de los requisitos de autocuidado

Número de episodios

Cumple No cumple Total

% % %

1 15 46.9 9 29.0 24 38.1

2 - 3 12 37.5 14 45.2 26 41.3

4 a más 5 15.6 8 25.8 13 20.6

Total 32 100.0 31 100.0 63 100.0

2 = 2.34 p > 0.05

(39)

33 IV. DISCUSIÓN Y ANÁLISIS

El asma se considera un problema socio sanitario de primera magnitud a nivel global en relación a la elevada morbilidad, mortalidad y discapacidad que produce, por este motivo es de gran importancia el reconocimiento precoz de los signos predictores de las crisis asmáticas, la gravedad del mismo y los factores de riesgo relacionados con una mayor mortalidad. Del mismo modo, la capacidad de afrontamiento que tienen las personas adultas con asma depende muchas veces de la aceptación de su enfermedad y de los estilos de vida saludables incluyendo el autocuidado. (Sánchez, et al., s/f; Saenz-Granda, 2004, citado en Saldaña, 2016, p. 103-108; MINSA, 2008, p.13; GINA, 2016, p. 3-4, 12-13, 21-22).

De los resultados obtenidos, en la tabla 1 se observa que, del total de adultos con crisis asmática, el 50.8 por ciento reportan cumplimiento de los requisitos de autocuidado. Al respecto, no se han encontrado estudios realizados sobre cumplimiento de los requisitos de autocuidado en pacientes asmáticos, pero si relacionados a autocuidado frente a otras enfermedades crónicas, donde el 67,6 por ciento no cumple con los requisitos de autocuidado (Infante, 2018).

Las capacidades de autocuidado están determinadas conceptualmente por Orem en la teoría del Déficit de Autocuidado y las define como el desarrollo de habilidades especializadas que le permite a las personas cuidar de su propia salud y que pueden ser adquiridas de manera intencional en estados de salud o enfermedad. A la vez, en personas que padecen asma es muy importante el reconocimiento temprano de los signos que predicen la aparición y gravedad de las crisis asmáticas, así como de los factores de riesgo que aumentan la mortalidad, por lo cual, estas personas deben colaborar fielmente en su control y continuar permanentemente con el cumplimiento de las medidas profilácticas

(40)

34 recomendadas, pasando a ser éstas un hábito más en su vida cotidiana a través del autocuidado. (Saldaña, 2016, p.104).

El resultado de la presente investigación podría estar relacionado a que la muestra está constituida por una población adulta joven y adulta madura (Anexo 4, tabla 4), los cuales en su mayoría estudian o trabajan lo cual podría repercutir al limitar las acciones para el cuidado de su salud al conllevar problemas relacionados a falta de tiempo, estrés laboral y ansiedad (Osorio, Cárdenas, 2017, p. 82), así como también la ingesta de dieta inadecuada por comer en la calle o inadecuada ingesta de agua, ya que, según Orem, algunos factores condicionantes básicos internos o externos a los individuos afectan sus capacidades para ocuparse de su autocuidado, entre ellos, las variables edad, sexo, estado de desarrollo, orientación sociocultural, patrón de vida, disponibilidad y adecuación de los recursos, estado de salud y factores ambientales. (Naranjo, et al., 2017).

En relación a estos dos últimos factores mencionados también podrían influir en los resultados del presente estudio ya que la bibliografía menciona que el cuidar de uno mismo se inicia con la toma de conciencia del propio estado de la salud y puede afectar la capacidad que tenga el individuo para realizar las actividades de autocuidado; es así que, debido a que la muestra estuvo constituidas por personas que padecen asma éstas podrían limitarse de realizar algunas actividades deportivas y recreacionales o limitarse de ingerir ciertos alimentos por temor a desarrollar una crisis de asma, a la vez que esto podría afectar su estado emocional. Del mismo modo, el resultado podría estar influenciado por factores ambientales, ya que las personas encuestadas viven en una zona urbana y se sabe que las urbes muchas veces lidian con problemas como el hacinamiento y la contaminación atmosférica los cuales podrían repercutir negativamente en el no cumplimiento de los

(41)

35 requisitos de autocuidado, pues estos factores son difíciles de modificar. (Sánchez et al. s/f;

Romero-Tapia, 2002, p. 83-86; Bernardes, 2012).

De igual forma, el resultado del presente estudio también podría estar influenciado por limitaciones físicas, hábitos y costumbres arraigadas, así como por deficiente conocimiento sobre autocuidado ya que, según Orem, estas limitaciones del cuidado constituyen barreras cuando la persona carece de conocimientos suficientes sobre sí misma y quizás no tenga deseos de adquirirlos. (Naranjo, et al., 2017). De igual forma, Orem plantea que, para lograr el propósito de mantener nuestro bienestar, salud y desarrollo, los seres humanos tenemos requisitos que son básicos y comunes a todos cuyo cumplimiento son afectados por las creencias, cultura, hábitos y costumbres de la familia y de la sociedad. (Prado, et al., 2014).

En la tabla 2 respecto al número de episodios asmáticos, el 38.1% de los adultos han reportado un episodio de asma en los últimos seis meses, un 41.3% han presentado entre dos y tres episodios durante ese periodo, mientras que el 20.6% de los adultos han reportado cuatro a más episodios también en ese periodo.

Este resultado se puede contrastar con el realizado por Rioja (2018) en su estudio sobre

“Factores de riesgo y su influencia en la crisis asmática en los pacientes del servicio de medicina del hospital II Essalud- Tarapoto, febrero - junio 2018.”, el cual fue una investigación no experimental, cuantitativa, descriptiva y correlacional. La muestra estuvo constituida por 63 pacientes del servicio de medicina y obtuvo como resultado según tipos de crisis asmática que, el 31,7% se ubica en la clase moderada y persistente, respectivamente, el 20,6% en severa y el 15,9% en intermitente. A la vez, Blas (2018), encuentra que los casos de crisis asmática continúan siendo uno de los motivos de consulta más frecuente en nuestro país, siendo la prevalencia de ingreso a Emergencias de hasta un 20%.

(42)

36 En relación a esta variable, GINA (2007, citado en De La Vega, 2010), considera crisis asmática episódica ocasional los de pocas horas o días de duración, menos de una vez cada 10-12 semanas y máximo 4-5 crisis al año, episódica frecuente los episodios menores de una vez cada 5-6 semanas con un máximo 6-8 crisis/año y persistente los episodios mayores de una vez cada 4-5 semanas; esta clasificación, basada en la frecuencia y gravedad de las crisis asmáticas, es ventajosa porque de manera práctica permite iniciar tratamiento oportuno y posteriormente establecer un plan de control.

Al respecto, GINA (2017) menciona que la crisis de asma es un episodio progresivo o repentino de dificultad para respirar, con disnea, tos o sensación de opresión torácica o una combinación de estos síntomas. Los objetivos principales en la atención a este tipo de pacientes son la identificación temprana de la crisis asmática y el tratamiento inmediato y oportuno pues la demora en el reconocimiento del mismo y el tratamiento insuficiente se relacionan comúnmente con el aumento de la morbimortalidad por asma. (Asensi, 2017).

En el resultado del presente estudio se observa que el mayor porcentaje corresponde a episodios de crisis asmática considerados episódicas frecuentes (de 2 a 3 en los últimos 6 meses) seguido por ocasionales (1 en los últimos 6 meses) y en menor porcentaje persistentes (más de 4 en los últimos 6 meses), siendo éstos últimos los que se relacionan a mayor mortalidad por esta causa. (De La Vega, 2010). Por lo anteriormente mencionado se consideró importante determinar el número de crisis asmática en los últimos 6 meses, ya que según la bibliografía revisada este dato constituiría un factor importante que podría incrementar el riesgo de morir en este tipo de personas, por lo cual se debería intervenir en su prevención.

Estos resultados podrían deberse, a que estas personas tienen un relativo control de su enfermedad y cumplen con el tratamiento prescrito, así como también conocen las medidas

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