Acerca del cómputo que Marino hace impropiamente de la di- mensión longitudinal de la ecumene.
1. Cuál sea la extensión latitudinal de la ecumene debe quedar claro a partir de lo anteriormente expuesto. Respecto a la lon- gitud, Marino la delimita por dos meridianos distanciados quince horas. Aquí también nos parece que la extendió de más hacia el este. Una reducción razonable de la extensión longi- tudinal daría una distancia horaria poco menor a doce aún si, de la misma manera, tomamos como límite occidental las Islas de los Bienaventurados79 y como partes más orientales Sera,80 Sinai81 y Catigara.82
2. Dado que la distancia entre las Islas de los Bienaventurados y el paso del Éufrates hacia Hierápolis,83 fue medida como si <se estuviese> en el paralelo que pasa por Rodas, se puede seguir el número de estadios establecido <por Marino> para las dis- tancias parciales. Ello debido a que se le cotejó constantemen- te y a que, al parecer, <Marino> tomó en cuenta las correccio- nes que debían realizarse respecto a las grandes distancias en función de los rodeos y de las irregularidades en los trayectos.
Además, atribuyendo a un grado (360ava parte del gran círculo),
79 También conocidas como Islas Afortunadas, se trata de las actuales Islas Canarias.
80 Sera es “la metrópoli de los pueblos de la seda (o Seres)” (cf. notas 86 y 182), como indica el propio Ptolomeo más adelante en este mismo capítulo. Según señalan Berggren-Jones (2000, 178) se le identifica frecuentemente con Luoyang, la capital Han de la China de los tiempos de Ptolomeo.
81 Sinai refiere a China o, más precisamente, a los chinos, y de ahí al territorio por ellos ocupado. Berggren-Jones consideran que el nombre puede ser un derivado de la dinastía Ch’in (o Ts’in), del tercer siglo antes de nuestra era.
82 Sobre Catigara –localizable para la mayoría de los críticos cerca de la actual Hanoi– véase la nota 11.
83 Manbiy, en la actual Siria.
500 estadios sobre la superficie terrestre, lo cual concuerda con las medidas generalmente aceptadas, atribuye a un arco similar en el paralelo de Rodas, esto es, distante en 36º del Ecuador, aproximadamente 400 estadios.
3. Se puede ignorar, en una primera aproximación, el pequeño excedente que sigue de la exacta comparación de los paralelos.
4. Sin embargo, <Marino> establece una distancia de 876 eské- nos84 o 26,280 estadios entre el paso del Éufrates y la Torre de Piedra,85 mientras que evalúa la distancia de la Torre de
84 Dando cuenta de las dimensiones de Egipto, Heródoto indica respecto a dos tipos de medidas: “[…] la parasanga vale treinta estadios y cada eskeno, siendo medi- da egipcia, sesenta estadios”, II.6 (versión de Arturo Ramírez Trejo). Transcribi- mos σχοῖνος como eskeno, y el plural σχοῖνοι como eskenos, siguiendo esta ver- sión. En la Historia natural (XII.53), Plinio indica que para Eratóstenes el eskeno correspondía a 40 estadios, mientras que “para otros” –señala– equivale a 32. En su edición de la Geografía de Eratóstenes, Duane W. Roller explica: “The schoinos (“rod” or “rope”) was a land measurement, probably Egyptian in origin. Herodo- tos (2.6) reported that in Egypt it was a distance of 60 stadia, but Strabo (17.1.24) said that it varied from 30 to 120 stadia, even over different parts of the same route. Pliny’s calculation of five miles for the schoinos used by Eratosthenes results in a length of 9.4 km., but it is unlikely that Eratosthenes was consistent since by his own admission he used distances “handed down” (FGrHist #131), each source would have had its own schoinos, and the stadion itself also varied (see infra, pp.
271–3). The schoinos became widely used in the Persian Empire and beyond: the Parthian Stopping Points of Isidoros of Charax (FGrHist #781, F2), written in the Augustan period, is an itinerary in schoinoi from the Euphrates to Alexandria in Arachosia, which demonstrates the longevity of the unit despite several hundred years of Greek rule. Because of the extensive data that were available to Eratosthenes only in schoinoi, it was important to establish a conversion between schoinoi and stadia, but this did not solve the problem that both units were of varying lengths”, Eratosthenes’ Geography, 142.
85 La Torre de Piedra era plausiblemente el lugar de encuentro e intercambio de mercancías entre los comerciantes del extremo oriente y los Asia occidental o, en general, occidente. A partir de los elementos que se encuentran en Ptolomeo, Aujac considera plausible que la Torre de Piedra corresponda en su localización a la actual Tashkurgán, en la China contemporánea, cerca de la frontera tayika.
Aujac no deja de señalar que para J. Desanges –nombre al que habría que agregar el de M. Mollat du Jourdin–, en Les routes millénaires, Paris: Nathan, 1988, se trataría de la ciudad afgana del mismo nombre. Cf. Aujac, 1993, 333-334, n. 43;
Berggren-Jones, 2000, 72, n. 44. La ruta de la que aquí se trata y de la que se seguirá comentando en el siguiente capítulo corresponde a la ruta de la seda (Berggren-Jones, 2000, 71, n. 42).
Piedra a Sera, metrópolis de los seres,86 en siete meses de via- je o 36,200 estadios contados como <si estuviesen> sobre el mismo paralelo. Estas distancias deben ser reducidas con la corrección apropiada. Parece que <Marino> no eliminó el ex- ceso debido a los rodeos y, para la segunda <distancia>, cayó en los mismas incoherencias en las que cayó respecto al viaje de los garamantes a la región de Agisimba.
5. En este último caso, partiendo de un total de estadios equiva- lentes a cuatro meses y catorce días, se vio forzado a sustraer más de la mitad, admitiéndose que el viaje no podía hacerse de manera continua en tan largo tiempo. Razonablemente, para un trayecto de siete meses, una reducción mayor debe hacerse que para el camino de Garama.
6. Éste, en efecto, se realizaba bajo <la dirección> del rey del país, con preparación, con buen tiempo en todo el trayecto. Pero <el trayec- to> de la Torre de Piedra a Sera, presenta tormentas violentas (pues de acuerdo a las suposiciones <de Marino>, la ruta cae bajo los paralelos que pasan por el Helesponto y por Bizancio), por lo que muchas pausas deben hacerse durante el viaje.
Además, es por el comercio que se conoce <esta ruta>.
7. Dice <Marino> que Maes, también llamado Titianos, un mace- donio de padre comerciante, registró dichas distancias, aún cuando él mismo no haya ido, enviando a otros al <país de los>
Seres.87
El mismo <Marino> parece no confiar en los registros de los comerciantes.
86 Seres, indican Berggren-Jones, es el pueblo de la seda, específicamente los pue- blos chinos conocidos por medio del comercio terrestre y, así, que habitan el extremo nororiental de la ecumene ptolemaica; cf. notas 80 y 182.
87 Recordando la carencia de elementos sobre el personaje y las expediciones men- cionadas, Aujac considera plausible ubicarlas a inicios del siglo II de nuestra era.
8. No acepta, por lo menos, el relato de Filemón,88 en el que fija en veinte días de viaje la extensión longitudinal de este a oes- te de la isla de Hibernia, ya que <Filemón> lo escuchó de los comerciantes. En efecto, dice <Marino>, ocupados con su co- mercio, no se preocupan por la verdad; por fanfarronear, en muchas ocasiones exageran las distancias.
Otro elemento que muestra la exageración respecto a la duración del viaje<es> que en un viaje de siete meses nada más fuese digno de registrarse o de memoria.
88 Berggren-Jones, indican que no existen datos sobre este personaje, pero que probablemente se trate de un geógrafo. De ello, como recuerda Aujac, testimonia Plinio, quien lo menciona como un geógrafo griego que en el Periplo del mar exterior (texto actualmente perdido) habría descrito el norte de Europa; cf. Aujac, 1996, 335, n. 45.