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EVALUACIÓN DE LA CREATIVIDAD

In document Tesis doctoral (página 80-88)

ÍNDICE DE TABLAS

CAPÍTULO 2: CREATIVIDAD

2.3 EVALUACIÓN DE LA CREATIVIDAD

creativo representado por autores como Guildford o Torrance, los cuales han desarrollado pruebas de evaluación psicométrica, hoy en día, importantes y muy utilizadas en las investigaciones. El enfoque cognitivo, hace mención al proceso creativo que realiza el sujeto, dentro del cual nos encontramos con el enfoque interactivo de Gardner y la teoría del pensamiento ordinario versus pensamiento creador de Perkins (1988). El enfoque de la personalidad o personalista, centrado en el sujeto creador y sus características personales, donde se encuentra la teoría de rasgos de la personalidad creadora de Barron (1976), la teoría de los contextos de Simonton (1999), y finalmente el enfoque de confluencia, en el que se da importancia al contexto para la creatividad. Dentro de este enfoque se citan autores como Amabile (1983), y Csikszentmihalyi (1990), así como la teoría de la inversión de Sternberg y Lubart (1991) ya citada.

Tristán y Mendoza (2016) en su revisión de las principales clasificaciones de la creatividad observaron que las más abundantes son aquellas centradas en la creatividad como un proceso cognitivo, que explican el pensamiento convergente como un proceso espontáneo y no sistemático del individuo, acorde con autores como Torrance (1979), Guilford (1959, 1966) o Corbalán et al. (2003) entre otros, quienes además han aportado instrumentos de evaluación que han sido utilizados en numerosas investigaciones que a continuación detallaremos.

Además de numerosas pruebas estandarizadas, se han elaborado auto-informes o evaluación de jueces que investigan acerca de otras variables influyentes en los procesos y productos creativos como pueden ser, autovaloraciones, personalidad, influencias sociales, ambientes concretos, comportamiento ideacional, desempeños en diversos contextos, entre otros (Aguilera, 2016).

Gervilla (2003), diferencia las pruebas de tipo espacial con aquellas de tipo verbal, Amabile (1983), diferencia entre test de comportamiento y de personalidad creativa, y Hocevar y Bachelor (1989) clasifica las pruebas de evaluación en test de pensamiento divergente, inventarios de actitudes e intereses, biográficos, de personalidad, evaluaciones de profesores, familia…etc, juicio de productos creativos, estudio de eminencias y auto- informes sobre actividades y rendimiento creativo.

La investigación experimental, utiliza además otro tipo de recursos audiovisuales como audios, videos, ordenadores y procedimientos, como los reportes personales post-tarea y los protocolos verbales (Ruscio, Whitney y Amabile, 1998), que registran conductas observables y procesos cognitivos que pueden inferir durante la realización de las tareas.

Hay autores que clasifican los instrumentos para evaluar la creatividad en función de si miden capacidades, productos, procesos creativos o se centran en la persona creativa midiendo sus rasgos, sin embargo, teniendo en cuenta la frecuencia de uso, comenzaremos exponiendo los test psicométricos, que suponen la medida más común de la creatividad (Torre, 2006), y continuaremos exponiendo los cuestionarios y la evaluación inter-jueces, que se han empleado de manera complementaria.

2.3.1. Tests psicométricos

Guildford (1950) inauguró el estudio psicométrico de la creatividad con las Pruebas de habilidades de estructura del intelecto. Desde entonces hasta nuestros días, han aumentado las aportaciones de evaluación estandarizada por otros autores, que cuantifican en una o varias dimensiones la creatividad del individuo, pese a que la actividad psicométrica se vio ralentizada a partir de los años 80, debido a la aparición de otros constructos de la corriente

cognitiva y un enfoque más orientado a procesos y sistemas, pero sin llegar a suponer el abandono por el interés en la medición de la creatividad.

Las escalas de pensamiento divergente de Guildford (1960; 1967; 1970) y los test de pensamiento creativo de Torrance TTCT (1966; 1972), son las dos baterías de test que más se han utilizado en estudios científicos. Ambas baterías contienen pruebas de múltiple tarea para evaluar el producto creativo y han sido adaptadas a diferentes poblaciones, edades y niveles educativos, cuyo objetivo es evaluar fluidez (número de respuestas que da el estudiante), flexibilidad (variedad de respuestas), originalidad (respuestas novedosas y no convencionales) y elaboración (cantidad de detalles que embellecen y mejoran la producción creativa) a través de múltiples respuestas que los alumnos dan a distintos estímulos verbales y figurativos.

Hay test psicométricos adaptados a campos de actividad específicos, como es el caso de Purdue Creative test o creative engineering desing assessment (CEDA) elaborado por Charyton, Jagacinski y Merrill (2008) especializado en el ámbito de la ingeniería o CBI (Creative behavioral inventory) de Hocevar (1979), el cual mide la creatividad en diferentes ámbitos (literario, música, ciencias) o el Organizational Creativity Inventory, u OCI, de Balay (2010) el cual se compone de 39 ítems con fiabilidad y validez comprobada, y está basado en el análisis de tres factores: dimensión individual, administrativa y social en el ámbito laboral.

A partir de estos instrumentos, se han desarrollado otros con la misma finalidad. A continuación exponemos algunos de los más relevantes:

- Pensando Creativamente en Acción y Movimiento, (PCAM), elaborado por Torrance (1980) y orientado a niños entre 3 y 8 años de edad. Las actividades requeridas necesitan de respuesta kinestésica para evaluar la creatividad motriz, lo que permite evitar sesgos de dificultades debidas a la expresión verbal o gráfica, permitiendo evaluar en niños pequeños la fluidez (número de respuestas dadas), la imaginación (forma en la que el sujeto es capaz de imaginar y adoptar roles que en ella se proponen) y la originalidad (evaluada según el criterio de poco común probabilísticamente). Posee una buena consistencia interna con una fiabilidad α=

.83.

- Test de Pensamiento Divergente-Producción Divergente (TCT-PD) es una prueba elaborada por Urban y Jellen (1996) con el fin de evaluar algunas dimensiones de la creatividad gráfica tales como: ruptura de límites, adicción de nuevos elementos, continuación de las líneas, complementación o cierre de figura, conexiones hechas con una línea, conexiones que contribuyen a realizar un dibujo en su conjunto, perspectiva, humor y afectividad, así como el tiempo de realización empleado. La tarea consiste en hacer un dibujo o dibujos a partir de dichas figuras.

- Prueba CREA de Inteligencia Creativa elaborada por Corbalán et al. (2003). Se ha utilizado tanto en niños, como en adolescentes y adultos. Su interpretación está adaptada en función de la edad de la muestra. El objetivo del Test CREA (compuesto por tres láminas A, B y C) tiene como objetivo medir la inteligencia creativa a partir de la evaluación de la capacidad de las personas para realizar preguntas ante estímulos visuales en un tiempo no superior a cuatro minutos, evaluando la producción divergente, la flexibilidad, la fluidez, la originalidad, las dimensiones motivacionales, de personalidad, y la versatilidad en el uso de los esquemas cognitivos.

- Prueba de Imaginación Creativa (PIC), elaborada por Artola, Ancillo, Barraca, Monsteiro y Pina (2004-2010). Está orientada a sujetos entre 8-12 años (PIC-N), pero hay otras versiones adaptadas a diferentes edades, como adolescentes (PIC-J) y adultos (PIC-A). Está compuesta por cuatro sub-test o juegos, tres de ellos evalúan la creatividad verbal y el restante creatividad figurativa o gráfica. Su fundamentación teórica se encuentra en consonancia con los trabajos de Torrance (1974) y Gildford (1950), con una consistencia interna de alfa .83 en ambas adaptaciones poblacionales.

- Test de Creatividad Infantil (TCI) elaborado por Romo, Benlliure y Sánchez Ruiz (2008). Está orientado a niños de 6 a 12 años, compuesto por una prueba figurativa en la que se deben sustituir elementos reales por pegatinas, donde el alumno debe crear un dibujo mediante actividades diversas, como recortar, pegar, dibujar...etc, resultando una actividad atractiva y generando un ambiente natural que facilita que el niño se abra para mostrar su creatividad y permitiendo valorar algunas variables

de interés para los autores, tales como el tiempo empleado, número de pegatinas utilizadas y figuras añadidas conocidas.

- Test de Asociación de Palabras (TAP). Es un test psicométrico diseñado por Garaigordobil (2004) que tiene como objetivo la evaluación del pensamiento asociativo fuertemente vinculado a la creatividad verbal, a través de dos indicadores de esta: la fluidez (número de palabras que el alumno es capaz de escribir en cada columna) y originalidad de ideas (novedad en las ideas plasmadas), a través de asociaciones del sujeto. Su índice de fiabilidad es de 0,84. La tarea consiste en que el alumno escriba en las tres columnas todas las palabras que se le ocurran asociadas a las tres palabras dadas.

2.3.2 Cuestionarios

Los cuestionarios de evaluación de la creatividad son una de las alternativas más apropiadas para medir esta variable en situaciones diarias en las que la creatividad puede llevarse a cabo. Se aconseja, además, que este tipo de evaluaciones sean complementadas con otros instrumentos psicométricos para un mejor contraste de información de los procesos creativos, en la diversidad de contextos donde pueden llevarse a cabo.

Algunos autores (Batey, 2012; Piffer, 2012, 2014; Silvia, Wigert, Reiter y Kaufman, 2012, citados por Elisondo, 2015) concluyen que los cuestionarios de creatividad cumplen con los requisitos técnicos necesarios para poder abordar la medición de esta variable. A continuación describiremos algunos de ellos:

El Creative Behaviors Inventory de Hocevar (1979) es un instrumento compuesto de 90 ítems con cuatro alternativas de respuesta (nunca, una o dos veces, entre tres o cinco veces y más de 5 veces) sobre comportamiento creativo, con una lista de actividades que comúnmente se consideran creativas, en diferentes dominios de la vida como la literatura, música, matemática/ciencia, arte, trabajo, o actividades diarias. El Creative Achievement Questionnaire ó CAQ de Carson, Peterson y Higgins (2005), evalúa desempeños o productos creativos que una persona ha realizado a lo largo de su vida, diferenciando 10 contextos diferentes: arte, música, danza, diseño, literatura, humor, invenciones,

descubrimientos cinéticos, teatro/cine y artes culinarias. Es una prueba objetiva con validez empírica y de fácil cumplimentación, compuesta por 96 ítems con escala likert de 0-7.

El Biographical Inventory of Creative Behaviors (BICB) elaborado por Batey (2007) está compuesto por 34 actividades creativas rutinarias del día a día con dos alternativas de respuesta (si, no), no está compuesto por sub-escalas sino que su único factor de medición es el comportamiento creativo general.

The Creative Personality Scale (CPS), elaborada por Gough (1979) está compuesta de 30 adjetivos que se correlacionan positiva o negativamente con la creatividad. Se trata de un cuestionario que se orienta al ámbito laboral y mide aspectos tales como la personalidad creativa, el ambiente de trabajo físico y social, desempeño creativo, satisfacción laboral e intención de rotación.

El Runco Ideational Behavior Scale (RIBS), elaborado porRunco, Plucker y Lim (2000- 2001), valora las conductas que reflejan el uso que las personas hacen de las ideas, midiendo variables tales como: apertura a la divergencia o tendencia al cierre prematuro para la divergencia. Está compuesto por 93 ítems de escala likert con 5 alternativas de respuesta. Parte de la base que una idea puede ser cuantificada de igual forma que un producto creativo.

El Inventario de Percepción Creativa (KTCPI) diseñado por Khatena y Torrance (1976), es un instrumento compuesto por dos sub-escalas de 50 ítems cada una de ellas. Por un lado, el What Kind of Person Are You? (WKOPAY), que mide algunas dimensiones de la personalidad creativa tales como: aceptación de autoridad, confianza en sí mismo, curiosidad, preocupación por los demás, e imaginación disciplinada y, por otro lado, la escala Something about myself (SAM), la cual mide la inclinación artística, la inteligencia, la individualidad, la sensibilidad, la iniciativa y la autofuerza.

2.3.3 Evaluación inter-jueces

Las evaluaciones inter-jueces se llevan a cabo para complementar la información obtenida de los test psicométricos y dotar de mayor fiabilidad y objetividad a los resultados (Ruiz, 2003). Para Ruiz, hay una serie de requisitos que se deben de dar en la evaluación de la

creatividad, por un lado que el producto creativo sea observable y no dependa de habilidades específicas para su creación, y por otro que los jueces sean expertos en el ámbito del producto creado.

Se han realizado evaluaciones inter- jueces sobre el producto y sobre el proceso creativo (Flanagan, 1957, Stoltz, 1958), así como de algunos componentes de la personalidad (Mackinnon, 1962). Besemer y Treffinger (1981) concluyen tres características, que deben tener los productos creativos: novedad, resolución y elaboración-síntesis, o bien se da la libertad a los jueces para crear una escala en base a sus propios criterios. En cualquiera de los casos se llevará a cabo una comparación inter-jueces posterior para estimar la fiabilidad de la medida.

Plucker y Renzulli (1999) criticaron las medidas de evaluación de la creatividad concluyendo su falta de predictividad. Para subsanar este problema sugirieron la necesidad de estudios longitudinales con buenos criterios, pero no hay criterios bien definidos de lo que se denomina creatividad para un producto creativo (Sánchez-Gala, 2007), por tanto, no parece que los test definan claramente lo que es una persona creativa ni predicen si el sujeto lo será algún día en el tiempo. Hocevar y Bachelor (1989) llegan a las mismas conclusiones pero además sostienen que las diferentes medidas de evaluación de la creatividad tomadas por diferentes pruebas, no correlacionan todas entre sí.

En esta línea, Sandoval (2016) sostiene que a pesar de que estas pruebas estén validadas y sean comercializadas, solo miden una parcela de la creatividad, pues se olvidan de la importancia de los factores actitudinales y se centran en la medición de las aptitudes tales como flexibilidad, fluidez y originalidad, aunque es cierto que cada vez más autores defienden otras interacciones que ejercen influencia en la creatividad (Barcia, 2006), motivo por el cual hoy en día tenemos una amplia variedad de herramientas de evaluación (Torre, 2006), como las ya citadas.

Según Gardner (1998) no existe consenso en cuanto a la validez de estos instrumentos, pues una persona que alcanza altas puntuaciones en un test de creatividad, no implica necesariamente que sea creativo en un ámbito o profesión concreta y por esta razón hoy en día los estudios empíricos, muestran interés por buscar otras perspectivas de la creatividad que desarrollen evaluaciones más organizadas y exhaustivas, e incorporen variables relacionadas con desempeños diversos en contextos cotidianos. Podemos concluir, por

tanto, que las medidas de creatividad no son perfectas pero tampoco inútiles, deben contrastarse entre sí técnicamente y con la conducta real del sujeto.

Los estudios de Corbalán, Limiñana, González, López y Rabadán (2009 citado por Berná y Grass 2010) demuestran como el test CREA es un instrumento de evaluación de la creatividad que muestra capacidad predictiva con significación estadística.

En nuestro estudio, hemos utilizado el test CREA como instrumento de evaluación que identifica a las personas con potencial creativo en vez de logros alcanzados, inmersa dentro las teorías cognitivas de la creatividad. Dicho test, evalúa el proceso creativo acorde con teorías como las de Beghetto y Kaufman (2007) quienes diferencian potencialidades de la creatividad, al promover el modelo explicativo de las “4c”, clasificando “Big C” como aquellos grandes logros creativos, “Little C” como la creatividad en la vida cotidiana

“Mini C” como interpretación de experiencias creativas y “Pro C” como la transición entre

“Big-Little C” (Corbalán y Limiñana, 2010).

La elección de dicha herramienta se ha debido a los numerosos estudios empíricos en los que se ha utilizado, así como en intervenciones en diferentes ámbitos (tesis y artículos de diferentes ámbitos del conocimiento), que nos dejan ver las buenas características psicométricas, y la fiabilidad y validez de sus datos sobre la creatividad del individuo. Esta prueba, tal como sostienen dos de sus autores, Corbalán y Limiñana (2010) ha encontrado en la versatilidad cognitiva, observable a través del método socrático de generación de preguntas, un indicador de talento creativo, ya que proporciona originalidad y eficacia, ofreciendo una alternativa eficaz para conocer un aspecto importante de la misma aunque no sea un test que agote las posibilidades de evaluación de la creatividad, pero sí es un acertado predictor de la capacidad creativa de las personas, lejos de la intentar evaluar directamente la conducta creativa como tradicionalmente se realiza, al tratar de colocar al sujeto frente a una situación inversa de la que se encuentra habitualmente en la vida diaria:

hacer preguntas, en vez de dar respuestas, así como en distintas culturas, ciudades y países.

Todas estas razones son las que nos han llevado a utilizarlo como medida de creatividad en nuestro estudio, además de por su fácil administración a los sujetos de la muestra, siendo un test muy completo, que mide la producción divergente, la flexibilidad, la fluidez, la originalidad, las dimensiones motivacionales y de personalidad, y la versatilidad en el uso de los esquemas cognitivos (Arrieta 2019), mezclando indicadores de creatividad de los

test de Torrance o Guilford con otros autores que basan sus dimensiones en aspectos personales y motivacionales, no centrándose únicamente el producto creativo sino también en la persona, proceso y contexto.

2.4 CREATIVIDAD Y SU RELACIÓN CON LA FELICIDAD, LA

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