ÍNDICE DE TABLAS
CAPÍTULO 1: INTELIGENCIA EMOCIONAL
1.3 EVALUACIÓN DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL
la vida cotidiana en contextos naturales (como puede ser el aula) indicando el nivel de habilidad emocional percibida por los demás. Esta forma de evaluar al sujeto es complementaria al resto de grupos de medidas siendo útil como información adicional y la única posible para edades infantiles que carecen de competencias de lecto-escritura.
Ejemplo de ello es el Test de habilidades de la IE de Vallés Arándiga (2000).
La IE como habilidad se ha evaluado tanto con pruebas de auto-informe como de habilidad/ejecución, mientras que la IE rasgo solo tiene disponible evaluaciones de tipo auto-informe. A continuación exponemos algunos de los instrumentos más representativos de cada una de ellas.
1.3.1 Medidas de auto-informe - Según modelo de habilidad
Según Pérez- Rojas (2012), la escala de auto-informe más utilizada en castellano es la Trait Meta-Mood Scale (TMMS) de Salovey, Mayer, Goldman, Turvey y Palfai (1995), para medir la IE percibida, y el escogido para esta investigación, en su versión reducida de 24 ítems, traducida al español por Fernández-Berrocal, Extremera y Ramos (2004), cuya descripción queda recogida en la parte empírica de descripción de instrumentos.
- Según modelo de rasgos
The Schutte Self Report Inventory (SSRI), elaborado por Schutte et al. (1998), mide tanto aspectos intrapersonales como interpersonales. En un principio, esta prueba estuvo compuesta por 33 ítems evaluados a través de una escala tipo Likert de 5 puntos, se diseñó con el propósito de medir tres habilidades adaptativas del modelo inicial del que partían.
Sin embargo, el resultado de la investigación inicial determinó un único factor. Posteriores análisis mostraron que se podía dividir en 4 subfactores: percepción emocional, manejo de emociones propias y de los demás, y utilización de las mismas.
El Inventario de Cociente Emocional (EQ-i) desarrollado por Bar-On (1997) es una prueba de auto-informe, compuesto por 133 ítems, con escala tipo Likert de 5 puntos (1= Casi nunca, 5= Con mucha frecuencia) que evalúa cinco factores de la IE: inteligencia intrapersonal, inteligencia interpersonal, adaptación, gestión del estrés y humor general,
orientado a individuos a partir de los 16 años con un tiempo medio de cumplimentación de 30 a 40 minutos. Dispone además de una versión para adolescentes y jóvenes con edades comprendidas entre los 7 y los 18 años. El Inventario de Cociente Emocional de Bar-On para jóvenes EQ-i:YV (Emotional Quotient- Youth Versión) de (Bar-On y Parker, 2000), consta de 60 afirmaciones en una escala tipo Likert de 4 puntos (1=nunca me pasa a 4=siempre me pasa). El objetivo de la escala es evaluar para estas edades los componentes que describen la IE propuestos en su modelo.
El TEIQ (Trait Emotional Intelligence Questionnarie) de Petrides y Furnham (2001), traducida al español por Pérez (2007), es una medida de Auto-informe fundamentada en diferentes modelos teóricos (como el de Bar-On, Goleman y Salovey y Mayer). Lo que le diferencia de otros es el procedimiento para medir la IE rasgo entendido como conjunto de conductas y auto-percepciones relacionadas con la habilidad del sujeto para gestionar la información emocional (Petrides, Furnham y Martin, 2004; Petrides y Sevdalis, 2010). Se compone de 144 ítems repartidos en 15 sub-escalas: expresión emocional, empatía, automotivación, autocontrol o autorregulación emocional, felicidad o satisfacción vital, competencia social, estilo reflexivo, percepción emocional, asertividad, dirección emocional de otros, optimismo, habilidades de mantenimiento de las relaciones, adaptabilidad y tolerancia al estrés. (Petrides y Furnham, 2003). Existe una versión resumida de 30 ítems y se puede pasar a individuos a partir de los 16 años y con un tiempo de duración entre 30 a 40 minutos. Se evalúa mediante una escala de respuesta tipo Likert de 7 puntos, obteniendo una puntuación global de la escala llamada TEI-Que total, aunque también se da una puntuación específica para cada una de las 15 escalas. La consistencia interna de la escala total es adecuada, mostrando ser una medida válida para evaluar los cambios en los patrones emocionales tras una inducción experimental de estado de ánimo (Petrides y Furnham, 2003).
La escala Emotional and Social Competency Inventory (ESCI) de Boyatzis y Goleman, (2007) evalúa 12 competencias emocionales distribuidas en cuatro sub-escalas (autoconciencia, autogestión, conciencia social y gestión de las relaciones). La última versión que fue el Emotional Competence Inventory (ECI), Inventario de Competencia Emocional de Boyatzis, Goleman y Rhee (2000) intentó mejorar la deseabilidad social, uno de los sesgos típicos de este tipo de pruebas.
Esta prueba evalúa competencias socioemocionales, en contextos organizativos, mediante 110 ítems que engloban 20 competencias subdivididas a su vez en cuatro grupos:
autoconciencia emocional y social, autogestión y habilidades sociales.
1.3.2. Medidas de habilidad o Ejecución
El test Multi-Factor Emotional Intelligence Scale (MEIS) fue la medida de habilidad más utilizada para evaluar el modelo de las cuatro ramas, creado por Mayer et al. (1999), pero sus problemas de fiabilidad y validez de constructo llevaron a los autores a desarrollar el MayerSalovey-Caruso Emotional Intelligence Test, MSCEIT elaborado por Mayer, Salovey, Caruso y Sitarenios (2003), que ha sido traducida y validada al español por Extremera, Fernández-Berrocal y Salovey (2006). Este test evalúa, con 141 ítems, los cuatro factores propuestos por el modelo de Mayer y Salovey (1997), ya citados en el modelo de las cuatros ramas, a través de ocho actividades, dos por cada sub-escala o factor. Sus propiedades psicométricas, muestran índices adecuados de consistencia interna para el instrumento completo de α =.93 y si se mira factor por factor encontramos, índices que fluctúan de .76 hasta .91.
Desde el modelo de las cuatro ramas se han desarrollado medidas de habilidades más específicas para evaluar la IE: Diagnostic Analysis of Nonverbal Accuracy (DANVA) de Nowicki y Carton (1993); Japanese and Caucasian Brief Affect Recongnition Test (JACBART) de Matsumoto et al. (2000) y posteriormente, el Test de IE de la Fundación Botín para Adolescentes (TIEFBA) de Fernández-Berrocal, Extremera, Palomera, Ruiz y Salguero (2015), basado en las sugerencias de Roberts, Schulze y McCann (2008) y MacCann y Roberts, (2008) creadores del Situational Test of Emotion Managements (STEM) y del Situational Test of Emotion Understanding (STEU), compuestas por historias relacionadas con situaciones emocionales. Esta prueba es una medida de habilidad de la IE de reciente elaboración, por lo que aún no dispone de suficiente contrastación empírica. Surge ante la necesidad de medidas de habilidad validadas al castellano para muestras adolescentes.
En relación con las ventajas e inconvenientes de todas estas medidas, Cifuentes (2017), citando a autores como Extremera y Fernández Berrocal (2004, 2008), Sánchez Núñez
(2008) y Fernández Berrocal et al. (2015) señala que las medidas de tipo auto-informe nos proporcionan una rápida estimación de los niveles de habilidades emocionales, tienen alta fiabilidad y validez, y evalúan procesos emocionales conscientes, además de la rápida cumplimentación y escasos costes económicos que conllevan.
El uso de las medidas de habilidad/ejecución en el ámbito de la IE constituye una forma de evaluar más objetiva y que confía menos en la percepción de los sujetos sobre sus habilidades emocionales (Extremera y Berrocal 2004). Proporcionan información sobre la IE en contextos específicos, con validez y fiabilidad y no se solapan con otras variables de personalidad, sin embargo, las instrucciones para su ejecución son más complejas, además de ser pruebas más costosas, tanto económicamente como en recursos y en tiempo, pues se componen de diferentes tareas. Tienen menor capacidad de predecir que los auto-informes (Mayer 2003; Brackett, Rivers, Shiffman, Lerner, y Salovey, 2006), además de ser muy contextuales, lo que obliga a que la prueba tenga que adecuarse a la población en la que se evalúa (Brackett y Salovey, 2006).
1.3.3 Evaluadores externos
Finalmente las medidas de evaluadores externos aportan impacto emocional sobre otros e influyen en las relaciones interpersonales, logrando ser complementarias a las medidas de auto-informe para disminuir la falsedad o deseabilidad social, sin embargo, es una evaluación muy subjetiva y la información recogida se limita a un contexto concreto, como puede ser el aula, resultando difícil recoger información acerca de las habilidades emocionales intra-personales percibidas (regulación emocional, atención afectiva y claridad emocional).
En nuestro estudio, y en consonancia con el concepto de IE que hemos defendido y del modelo explicativo del que hemos partido (Mayer y Salovey, 1990, 1997), hemos utilizado una medida de habilidad, el TMMS-24 de Salovey, Mayer, Goldman, Turvey y Palfai, (1995) (versión española de Fernández-Berrocal y col., 2004). Esta medida tipo auto- informe ha sido seleccionada, además, por ser aplicable a muestra joven, por sus constatadas propiedades psicométricas, la facilidad de sus instrucciones y aplicación y el
tiempo reducido requerido para su cumplimentación, evitando que los participantes puedan cansarse pudiendo repercutir en la calidad de las respuestas proporcionadas.
1.4 RELACIÓN DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL CON LA