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La utilización de los recursos sanitarios

In document Los costes invisibles de la enfermedad (página 48-52)

2. Las bases sociales

2.8. La utilización de los recursos sanitarios

En la aceptación por la gente de los afectados por el sida, tam- poco hay grandes diferencias en función de las características de la población: sólo destaca una mayor frecuencia de no respuesta entre personas mayores y jubilados.

En cuanto al derecho a recibir ayuda en la vejez, que por no especificar qué tipo de ayuda sugiere cualquier tipo de ella (mé- dica, económica, de cuidados, social, etc.), la adscripción de res- ponsabilidades al Estado es masiva y homogénea. Dado el redu- cido número de casos, las variaciones de algunos pocos de ellos en la atribución a las restantes instituciones pueden afectar mu- cho a las proporciones, no en términos absolutos sino relativos a su base. El 5% que responsabiliza a la familia y amigos, el 6% que responsabiliza a la sociedad (incluyendo asociaciones ciudada- nas) y el mínimo 2% que responsabiliza al propio individuo se mantienen estables.

Este clima de opinión se manifiesta de modo reiterado en po- lémicas y debates, y se hace presente en la preparación de los pro- gramas políticos de todos los partidos. La más reciente muestra de este debate es la que ha tenido lugar entre Fiscalía y Seguridad Social en Madrid a propósito de la cartilla sanitaria de los hijos de inmigrantes no legalizados (en febrero de 1999), que ha confir- mado la opinión general de que el Estado, a través de sus institu- ciones, es responsable del cuidado de la salud, no sólo de los ciu- dadanos españoles sino de quienes se encuentran en España. Si los recursos de la Seguridad Social destinados a sanidad no son elásticos, cualquier modificación en el número de beneficiarios o en sus derechos significará una modificación en la situación de los beneficiarios anteriores.

presupuesto, más huellas quedan de los pactos internos, de la re- lativa capacidad de negociación e imposición de cada una de ellas. A fines del sigloXX, el objetivo tradicional de la medicina, la curación de enfermedades en su fase aguda, se abre a nuevos ob- jetivos (estilos de vida, educación, transformación del cuerpo, etc.) en los que, además de los profesionales sanitarios, tienen ca- bida otros muchos tipos de profesionales, tanto por su cometido directo en relación a la salud como por su papel en la gestión o regulación de los recursos aplicados a este fin (Moon y Gillespie, 1995).

La mayoría de los ciudadanos, incluso de los profesionales sa- nitarios y de los políticamente bien informados, apenas tiene idea de la cuantía y partidas que se incluyen en los Presupuestos Generales del Estado, ni de lo que corresponde a la sanidad y a los servicios sociales relacionados con la salud y la enfermedad.

Menos aún, de lo que corresponde a otras Administraciones Pú- blicas y privadas, o de lo que gastan las familias en consumo di- recto de servicios sanitarios o en dedicación de recursos no mo- netarizados.

Al análisis de presupuestos del sistema sanitario institucional se dedicará buena parte de este estudio, especialmente los capítu- los 3 y 4. El resto de la obra se dedica al análisis de los costes invi- sibles, especialmente en cuidados no remunerados. Con el fin de facilitar al lector una mejor consciencia de sus propias percepcio- nes de la realidad sociosanitaria española, hemos preparado un cuadro vacío de cifras, en el que se le pide que recoja sus propias estimaciones. Es una sencilla distribución presupuestaria para una cuantía total equivalente a 100 puntos, repartida solamente entre cinco grandes capítulos: curar, paliar, prevenir, atenciones en relación con la procreación y atenciones en relación con la muerte. Las tres primeras partidas son generales y funcionales.

Las dos últimas (que podrían dar lugar a algún solapamiento o dificultad de estimación) son especializadas, dirigidas a dos tipos muy específicos de ciudadanos: los que procrean (para evitarlo, para conseguirlo, etc.) y los que van a morir (para evitarlo, para ahorrar sufrimiento, para introducir tecnologías de manteni- miento en estados intermedios, etc.). Naturalmente, el número y tipo de partidas podría haber sido distinto. Cada columna consta

de dos partes: la correspondiente a lo que se supone que es la realidad, esto es, la descripción, y la que corresponde a las aspira- ciones o deseos. Hay dos umbrales de tiempo a los que se refie- ren tanto la descripción como el deseo: la actualidad y el año 2025. Para facilitar el ejercicio, no se han diferenciado los recur- sos públicos y los privados, ni lo nacionales y autonómicos o loca- les, ni se ha desagregado por tipos de enfermedad o de pacientes, ni por tipos de recurso implicados (infraestructuras, personal, medicamentos, etc.). Finalmente, el cuadro se desglosa en recur- sos monetarios, no monetarios y la suma de ambos (cuadro 2.3).

Este ejercicio de consciencia se ha puesto en práctica en varios contextos, y en el cuadro 2.3 pueden verse los resultados más re- cientes, hasta ahora con una finalidad experimental y no descrip- tiva, por lo que no pretende ningún tipo de representatividad. No obstante, puede señalarse que la tónica general de las respuestas es la dispersión. Destaca también la resistencia a expresar deseos, for- malizándolos en cifras, así como la dificultad para aventurar pre- dicciones a una distancia de un cuarto de siglo; resistencia que es todavía más fuerte a la hora de la expresión de deseos o aspiracio- nes. Se perciben y desean ritmos muy rápidos de cambio, para los que las estructuras sanitarias ya tendrían que estar preparándose si la realidad fuera a ajustarse a estas previsiones y deseos. Las res- puestas son muy heterogéneas, tanto en las percepciones de la dis- tribución real como en los deseos o aspiraciones.

Las políticas sociales consisten en gran parte en asumir deci- siones de este tipo, obteniendo recursos para la salud en compe- tencia con otras funciones y asignándolos a cometidos concretos cuyo orden de prioridad hay que establecer. Por ello hemos selec- cionado este modesto ejercicio de contabilización para iniciar nuestro análisis como un recordatorio que nos haga tener pre- sente que las realidades sociales son el resultado de una historia de acuerdos y dominaciones previas, y que siempre pueden ser cambiadas cuando los agentes sociales afectados aplican su ener- gía y capacidad organizativa en transformarlas.

l a s b a s e s s o c i a l e s y p o l í t i c a s d e l s i s t e m a s a n i t a r i o [ 49 ]

CUADRO2.3:Lautilizacióndelosrecursosdestinadosalcuidadodelasaludyenlaenfermedad. Percepcióndeladistribuciónactualyaspiracionesparaelpresenteyelfuturo1 FuncionesAño2000Año2025Elcambioprevisible (diferenciaentre2025y1999) (1)(2)(3)(1)(2)(3)(1)(2)(3) A.Prevenir B.Curar Percepcióndeladistribución actualrealC.Paliar D.Atenciónaprocreaciónynacimientos E.Atenciónaterminalesytránsito Total100100100100100100100100100 N A.Prevenir B.Curar DeseosyaspiracionesC.Paliar D.Atenciónaprocreaciónynacimientos E.Atenciónaterminalesytránsito Total100100100100100100100100100 N (1)Recursosmonetarizados. (2)Recursosnomonetarizados. (3)Recursostotales. 1Estecuadrotieneunafinalidadinteractiva.Sesugiereallectorquerellenecadacasilladeacuerdoconsupropiapercepciónyaspiraciones,ycompruebepersonalmenteladificultad queentrañaintroducirelementosnomonetarizados(unidaddemedida,volumenrelativo,etc.)paraintegrarloenunavisiónmásglobalyrealistadeloscuidadosdelasaludyenferme- dad.Nsignificaelnúmeroderecursostotalesasignadosacadacolumna(pesetasuhorastransformadasenpesetas).

3. La transformación de las necesidades

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