En este capítulo nos centraremos en explicar la metodología de trabajo seguida para llevar a cabo este trabajo de investigación.
Se siguió un diseño de tipo transversal, formado por una sub- muestra de familias monomarentales constituidas tras una separación o divorcio y otra de familias biparentales. En todas ellas había algún hijo o hija escolarizado en educación primaria.
como su ajuste psicológico tras el mismo. Al mismo tiempo, para poder llevar a cabo un contraste entre el hábitat urbano y rural (municipios con menos de 50.000 habitantes) se visitaron todos los centros educativos de Carmona, Utrera, Lebrija y Los Palacios.
Una vez seleccionados los centros educativos, tuvimos un primer contacto telefónico con los distintos equipos directivos de los mismos para presentarles nuestro estudio y concertar una cita. El segundo contacto se realizó ya en cada centro, mediante una entrevista con algún miembro del equipo directivo. En éste se presentaban los objetivos de nuestro estudio, el procedimiento a seguir para llegar hasta las familias y los instrumentos que se utilizarían. Aquellos centros que estaban interesados en colaborar con el estudio, hicieron llegar a las madres una carta, que previamente les habíamos facilitado, generalmente a través de los hijos e hijas y en contadas ocasiones algún miembro del equipo directivo hacía entrega de la misma personalmente. En este primer momento, sólo se envió cartas a las madres que estaban al frente de un hogar monomarental y que tenían algún hijo o hija en educación primaria.
En aquellos casos en los que en la familia monomarental había más de un hijo o hija en el centro que se encontrara en educación primaria, se indicó al profesorado que hiciera entrega de la carta sólo al mayor de ellos. En la carta se hacía una presentación general del estudio, de sus objetivos y se pedía su colaboración. Junto a ella se adjuntaba una hojilla de autorización, que en caso de estar interesadas en colaborar devolverían con sus datos personales y firmada, al centro.
Para poder explorar las semejanzas y diferencias entre el ajuste psicológico que presentaban los chicos y chicas que vivían solos con su madre tras un proceso de separación o divorcio con el de los niños y niñas de las mismas edades que vivían con su madre y con su padre, se eligió una muestra paralela de compañeros y compañeras de clase que formaban parte de un núcleo biparental.
Entregamos una carta al compañero o compañera de clase anterior en la lista que vivía con ambos progenitores, y con el mismo género al chico o la chica que vivía sólo con la madre tras la separación. Se le entregaba una carta, a la que también se le adjuntaba la hojilla de autorización. En dicha carta se les explicaba que estábamos haciendo un estudio para analizar las circunstancias de los distintos tipos de familias en España y se les invitaba a colaborar con el estudio. No todas las familias a las que se les envió la carta accedieron a colaborar. En los casos en
los que rechazaban participar en el estudio se enviaba la carta al compañero o compañera anterior en la lista y que formaba parte de una familia biparental, así hasta que una de ellas aceptaba formar parte del estudio. Hubo ocasiones en las que incluso se dio la vuelta a la lista de clase hasta encontrar la familia biparental que finalmente se decidía a participar en el estudio.
En total contactamos con 190 familias, 96 familias monomarentales encabezadas por una mujer tras un proceso de ruptura y 94 familias biparentales.
Todos los niños y niñas fueron entrevistados. Sin embargo, no pudimos contactar con algunas de las madres debido a que algunos números de teléfonos no eran correctos y a que algunas familias habían dado de baja su teléfono durante el tiempo de la recogida de datos. Concretamente se entrevistaron a 83 madres al frente de un hogar monomarental constituido tras el divorcio y 80 madres de familias biparentales.
4.1.2. Características de los niños y niñas de familias monomarentales tras la separación o el divorcio de sus progenitores
A continuación presentamos la tabla 4 donde se detallan algunas de las características sociodemográficas de los niños y niñas que forman parte de las familias monomarentales objetos de estudio.
En total participaron 96 niños y niñas cuyos progenitores estaban separados o divorciados lo que representaba el 50,5% de la muestra total. La media de edad de los niños y niñas en el momento de la separación de sus progenitores era igual a 4,11 años, y la media de edad de éstos y éstas en el momento en que se les entrevistó era de 9,21 años. Como muestran los datos, algo más de la mitad de la muestra estaba compuesta por chicos, concretamente 59 niños (61,5%). La mayoría de los chicos y chicas acudían a la escuela pública, concretamente un 65,6% frente al 34,4% que iban a centros educativos concertados o privados.
Distribución muy similar con la de la población global de niños y niñas escolarizados en educación primaria en Andalucía durante el curso 2000-2001 (un 75,58%
escolarizado en un centro público y un 24,42% en un centro privado o concertado) (www.juntadeandalucia.es).
La distribución de las familias según los distintos niveles socioeconómicos era muy homogénea: un 28,1% pertenecía a la zona rural (municipios que no superaban los 50.000 habitantes), un 22,9% de los niños y niñas vivía en una zona
urbana con un nivel socioeconómico bajo, un 27,1% en una zona urbana obrera o nivel medio y por último, un 21,9% vivía en una zona de Sevilla que se correspondía con un nivel socioeconómico alto. Todos estos datos se recogen en la siguiente tabla:
Familias Monomarentales
Familias
Biparentales Estadísticos
Niños y niñas del estudio N= 96 N= 94
Edad (media) 9,21 años 9,2 años
Edad en el momento de la separación (media) 4, 11 años ---- Frecuencia
N (%)
Frecuencia N (%)
6-8 años 35 (36,5) 34 (36,6)
Edad (dividida en 2
niveles) 9-12 años 61 (63,5)* 59 (63,4)
n.s.
Femenino 37 (38,5) 35 (37,2)
Género hijo o hija
diana Masculino 59 (61,5) 59 (62,8)
n.s.
Público 63 (65,6) 60 (63,8)
Centro escolar
Privado- Concertado 33 (34,4) 34 (36,2)
n.s.
Rural 27 (28,1) 26 (27,7)
Urbana Baja 22 (22,9) 22 (23,4) Urbana Media 26 (27,1) 26 (27,7) Zona
Urbana Alta 21 (21,9) 20 (21,3)
n.s.
1º 37 (44,6) 37 (46,3)
2º 33 (39,8) 30 (37,5)
3º 7 (8,4) 11 (13,8)
4º 5 (6) 2 (2,5)
Lugar que ocupa hijo o hija diana
5º 1 (1,2) 0 (0)
n.s.
*Había un chico de 13 años y una chica de 14 años que estaban escolarizados con sus compañeros de 6º curso.
Tabla 4. Características de los niños y niñas del estudio
4.1.3. Características de los niños y niñas que forman parte de familias biparentales
Como puede observarse en la tabla 4, esta muestra estaba compuesta por 94 chicos y chicas, el 49,5% de la muestra total. Las características sociodemográficas que presentaban eran muy similares a las de los niños y niñas de familias monomarentales, puesto que eran elegidas en paralelo a los chicos y
chicas que formaban parte de las familias monomarentales que accedían a colaborar con el estudio.
4.1.4. Características de las madres separadas
Las edades de las madres separadas o divorciadas que formaron parte de nuestro estudio, oscilaban entre los 22 y los 53 años, situándose la media de edad de estas mujeres en 36 años y 1 mes y la mayoría se concentraba entre los 34 y 37 años. El tiempo medio transcurrido desde la separación era de 4 años y 3 meses, es decir, el tiempo real desde que formaban parte de un hogar monomarental. La media del número de hijos se situaba en 2,1.
La muestra estaba compuesta por madres de todos los niveles educativos:
desde quienes no habían completado sus estudios primarios a quienes tenían estudios universitarios, sin embargo, algo más de la mitad de ellas tenían estudios primarios completos o incompletos (60,2%). La media de años estudiados está en 9 años y 5 meses.
El 85,5% de las madres separadas trabajaba en el momento del estudio. El nivel de ingresos de las familias del estudio lo calculamos de acuerdo con la fórmula utilizada por la Encuesta de Presupuestos Familiares (EPF), donde se estimaba el nivel de ingreso medio mensual de la familia por unidad de consumo (ingreso mensual de la familia dividido por la raíz cuadrada de las unidades de consumo). La media de los ingresos familiares mensuales corregidos era igual a 502,78€. Todos estos datos sociodemográficos de las madres se presentan en la tabla 5.
Madres Separadas Biparentales Estadísticos
N total= 168 madres 83 80 ---
Edad (media) 36; 1 (δ=5,321) 37; 9 (δ=4,685) n. s.
Tiempo desde separación (media) 4; 3 (δ=32,413) --- ---
Nº de hijos e hijas (media) 2,1 2,2 n. s.
E. Primarios 60,2% 55%
E. Secundarios 21,7 % 25%
Nivel Educativo
madre
E. Superiores 18,1% 20%
n. s.
Nº de años estudiados (media) 9 años y 5 meses 9 años y 10 meses n. s.
Si 85,5% 53,8%
Madre trabaja
fuera del hogar No 14,5 46,3
X2(1)=19,584,P=0,000
Ingresos corregidos (€) 502,78€ 789,08€ t(156,147,49)=-3,497, p=0,001
Bajo 48,8% 18,7%
Medio 32,1% 33,3%
Nivel de ingresos
Alto 19% 48%
X2(1,2)=20,580,P=0,000
Tabla 5. Características sociodemográficas de las madres del estudio
4.1.5. Características de las madres que forman parte de un hogar biparental
Tal y como puede observarse en la tabla 5, la media de edad de las madres que formaban parte de las familias biparentales de nuestro estudio era de 37 años y 9 meses, algo más mayores que las madres separadas, aunque esta diferencia no resulta significativa, estadísticamente hablando. La mitad de las madres separadas y biparentales de nuestra muestra tenían 2 hijos, un dato superior a la media de hijos en España en 2001 que se correspondía con un 1,24 (INE, 2005).
El propio sistema de selección de la muestra condujo a que la mayoría de los niños y niñas que formaban parte de la muestra fueran los hijos o hijas mayores.
Pues como se indicaba anteriormente, si en la familia monomarental había más de un hijo en educación primaria se elegía al mayor, y a su compañero de clase del mismo género que vivía en un hogar biparental.
El porcentaje de madres que compartían la maternidad con sus parejas que trabajaba era significativamente inferior al de las madres separadas, concretamente se correspondía con un 53,8%.
Tal como se puede observar en la tabla 5, las madres de familias biparentales tenían un nivel educativo ligeramente superior al de las madres separadas, aunque esta diferencia no llega a ser significativa en términos estadísticos. Tampoco hubo diferencias en el número de años de estudios que tenían las madres de ambos tipos de familias.
En cuanto a la situación laboral, encontramos que algo más de la mitad de las madres de familias biparentales trabajan fuera del hogar, porcentaje significativamente inferior al de las madres separadas. Así, encontramos que los ingresos con los que contaban las familias biparentales eran significativamente mayores a los que disponían las madres separadas. Obsérvese la tabla 5.