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Variables de circunstancias vitales relacionadas con el progenitor con la custodia

3.4. Variables de exosistema

3.4.2. Variables de circunstancias vitales relacionadas con el progenitor con la custodia

Para concluir, podemos decir que el estatus socioeconómico, sin duda, ejerce influencia, bien directa, bien indirecta, sobre el ajuste psicológico de los hijos e hijas tras el divorcio parental. Según McLanahan y Sandefur (1994) si se controlan los ingresos económicos disminuye la relación entre estructura familiar y bienestar de los niños y niñas. De ahí, que se reafirme la necesidad de tener en cuenta, además de la estructura familiar, otras variables relativas al estatus socioeconómico familiar a la hora de estudiar la relación entre el divorcio y el ajuste psicológico infantil.

3.4.2. Variables de circunstancias vitales relacionadas con el progenitor

los amigos y amigas, los padres de éstos y éstas, etc. Todas ellas ayudan a que los niños y niñas sigan teniendo una valoración positiva de sí mismos, de sus competencias y su autocontrol tras la separación de sus padres (Hetherington et al., 1982).

Ante las dificultades a las que han de hacer frente las familias tras la separación o el divorcio, como ya hemos hecho referencia, muchas han de recurrir a solicitar ayuda a su familia. Por ejemplo, muchas madres separadas y sus hijos e hijas se trasladan a vivir con la familia de origen, habitualmente con los abuelos y las abuelas, para así recibir apoyo material y con el cuidado y crianza de los niños y niñas. Este tipo de ayuda beneficia al ajuste psicológico de los hijos e hijas. Por ejemplo, Amato (2000) encontró que cuando las madres separadas y sus hijos e hijas adolescentes conviven con familiares tras la ruptura, los chicos y chicas presentan menos problemas de comportamiento pues están más supervisados y controlados. Así, los abuelos y en especial las abuelas juegan un papel muy importante como fuente de apoyo en las familias monomarentales, sobre todo cuando las circunstancias familiares son difíciles (Hughes et al., 1993). Lussier, Deater-Deckard, Dunn y Davies (2002) realizaron un estudio en el que analizaron la influencia que tiene la frecuencia de contactos y la relación entre los niños y niñas y sus abuelos. Los resultados encontrados indican que los chicos y chicas que forman parte de un hogar monomarental suelen mantener contactos muy frecuentes con sus abuelos, en especial con los maternos, además encontraron que las relaciones estrechas con los abuelos se asocia con un mejor ajuste de los niños y niñas tras el divorcio parental.

A medida que los chicos y chicas crecen y entran en la adolescencia y en la adultez, los hermanos y los amigos juegan un papel muy importante como fuentes de apoyo tras el divorcio de sus progenitores (Hetherington, 1991). Por ejemplo, Wu (2006) encuentra que el apoyo informal, concretamente el proveniente de los amigos, ejerce una influencia positiva sobre el ajuste y la adaptación de los hijos e hijas a las transiciones familiares y a las situaciones adversas. Concretamente, los resultados de su estudio indican que los y las adolescentes que cuentan con el apoyo de amigos y amigas presentan un mejor ajuste general ante el divorcio de sus progenitores que quienes no cuentan con dicho apoyo. En este sentido, Coleman (1988) encuentra que el apoyo social es un factor de protección del ajuste de los hijos e hijas, favoreciendo

su bienestar general, su competencia social, académica y su responsabilidad social. El autor concluye que el buen o el mal ajuste de los hijos e hijas al divorcio de sus progenitores está sujeto al resultado final de la balanza entre los factores de riesgo y el apoyo social recibido.

Otros estudios han encontrado que los efectos que produce el apoyo social sobre el ajuste psicológico de los hijos e hijas tras el divorcio de sus progenitores no son directos sino que están modulados por otras variables.

Hetherington y Stanley-Hagan (2002) encuentran que los efectos del apoyo informal sobre el ajuste psicológico infantil están mediados por el ajuste psicológico de las madres. Concretamente, las autoras encontraron que el apoyo informal que reciben las madres tras el divorcio les ayuda a mejorar su ajuste psicológico y a solucionar los problemas que les surge tras el divorcio, lo que actúa como un factor de protección del ajuste psicológico de sus hijos e hijas. En esta misma línea, el apoyo formal ayuda a resolver algunos de los problemas con los que las madres separadas han de hacer frente. DeGarmo y Forgatch (1999) indican que con el apoyo formal se puede ayudar a las madres a superar sus problemas de ajuste emocional, mejorando así el uso adecuado de estrategias para afrontar los problemas y las prácticas educativas que emplean para con sus hijos e hijas, lo que beneficia el ajuste psicológico de éstos y éstas.

Otros estudios han encontrado que el género está modulando la relación entre el apoyo social y el ajuste psicológico de los hijos e hijas tras el divorcio parental. En este sentido, Jackson (2000) encontró que el hecho de que los niños y niñas no reciban apoyo por parte de amigos y amigas hace más probable que chicos varones presenten problemas de comportamiento tras la separación de sus progenitores.

A pesar de que no son muchos los estudios realizados en esta área, los resultados hallados indican por un lado, que el apoyo social es un factor de protección del ajuste psicológico de los hijos e hijas tras el divorcio, bien a través de su efecto directo, bien a través de otras variables asociadas. Por otro, la necesidad de realizar futuros trabajos que profundicen en el análisis de los efectos que produce el apoyo social, tanto formal como informal, sobre el ajuste psicológico de los hijos e hijas tras el divorcio parental, así como las variables que pueden estar actuando como moduladoras.