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I. I SABEL , INFANTA DE C ASTILLA Y A RAGÓN , PRINCESA Y REINA DE P ORTUGAL

1. E DUCACIÓN

1.2. Antonio Geraldini y Pedro de Ampudia,

Tras estabilizar su reinado, lo primero que hicieron Isabel y Fernando fue atender a la educación de la infanta Isabel, dificultada por las circunstancias históricas y por la itinerancia de la corte durante su temprana infancia. Como en el caso posterior de sus hermanas Juana y María, Isabel comienza su instrucción a los seis años de edad, puesto que según consta en el Registro General del Sello, el 3 de enero 1476 en Valladolid se

475 María del Carmen García Herrero, Las mujeres en Zaragoza en el siglo XV…, p. 146. 476 Juan Luis Vives, Instrucción de la mujer cristiana..., p. 46.

477 Cuentas, I, p. 45.

478 Así aparece representada en la sillería del Coro bajo de la Catedral de Toledo.

479 Criança y virtuosa dotrina, h. [a. 8v]. Estos versos han sido citados en diversas obras que tratan de la

educación en la corte de los Reyes Católicos.

480 Ángel Gómez Moreno, El “Prohemio e carta” del Marqués de Santillana y la teoría literaria del s. XV,

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anota el «nombramiento de maestro de la Princesa, en favor de fray Pedro de Ampudia»481.

Sin embargo, la estadía en Moura (1480-1483) supuso un impasse en la instrucción de la joven Isabel, que hace retrasar el nombramiento de facto del religioso hasta 1484. De hecho, la primera constancia documental sobre el fraile dominico Pedro de Ampudia se refiere al libramiento de cinco castellanos en 1484 en concepto de «maestro de la ynfante Doña Ysabel»482. En las Cuentas de Baeza se le abonan de 1486 a 1491, hasta que la infanta se convierte en princesa de Portugal, 50.000 maravedís anuales para su mantenimiento483. Sin duda, Isabel debió de recibir la educación propia de una joven de la realeza: la Biblia y los libros de materia piadosa o litúrgica; y algo de latín con una aproximación somera a los clásicos, todo ello de manos del fraile franciscano Pedro de Ampudia, de cuya biografía poco sabemos484.

Aparte de Pedro de Ampudia, no hay que descartar tampoco el papel ejercido dentro de la corte por los hermanos Geraldini, así como la posible enseñanza de Antonio a la infanta Isabel. Nacidos en la ciudad italiana de Amelia en el seno de una familia de diplomáticos, los Geraldini llegaron a España en 1469 para servir en la corte literaria de los Reyes Católicos485. En concreto, Antonio Geraldini fue secretario y consejero del rey Juan II de Aragón y más tarde de los Reyes Católicos. En carta de Pedro Mártir de Anglería, datada en agosto de 1488, fecha en la que Anglería se instala en España, ya se refiere a Antonio como protonotario de Amelia y preceptor de la real primogénita, tildándole, además, de «ilustre poeta Geraldino». Más tarde, escribe Mártir a Alejandro,

481 Archivo General del Sello, eds. Gonzalo Ortiz de Montalván y María Asunción de Mendoza Lassalle,

Valladolid, Instituto Jerónimo Zurita-Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1950, I, entrada 861.

482 Cuentas, I, p. 58, aunque no consta mes ni día.

483 Así se colige de los asientos donde no sólo se atiende a su vestido y demás arreos de su casa, sino

también a la cantidad estimada por su labor como preceptor. El 12 de abril de 1492, la asignación económica de Ampudia se vió incrementada a un total de 60.000 maravedís, que se le libraron cada año hasta la última paga documentada, fechada el 13 de abril de 1498, coincidiendo con la jura de Isabel como princesa de Asturias. Tras el fallecimiento de Isabel, el 7 de mayo de 1499 se le conceden a Pedro de Ampudia «20.000 maravedís, de que su alteza le fizo merçed», posiblemente como una de sus mandas testamentarias. Vid.

Cuentas, II, pp. 17 y 33.

484 No se recoge entrada referente a Pedro de Ampudia en el Diccionario Biográfico Español de la Real

Academia de la Historia.

485 Según la entrada del Diccionario biográfico español, a cargo de Luis Arranz Márquez, Real Academia

de la Historia, 2012, XXII, pp. 710-711. Es significativo que no haya entrada para Antonio Geraldini, ya que su vida se liga a la de su hermano en esta entrada en la que se recogen dos líneas acerca de su labor. Otras referencias relativas a Alejandro Geraldini en Antonio Ybot León, La iglesia y los eclesiásticos

españoles en la empresa de Indias, Barcelona, Salvat, 1963; Manuel de Castro, “Confesores de los Reyes

Católicos”, Archivo Ibero-Americano, XXXIV (1974), pp. 55-126; Roberto María Tisnes Jiménez (CMF),

Alejandro Geraldini. Primer obispo residente de Santo Domingo en la Española. Amigo y defensor de Colón, Santo Domingo, Amigos del Hogar, 1987; Pedro Borges (dir.), Historia de la Iglesia en Hispanoamérica y Filipinas, Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1992.

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«sírvate de ejemplo tu hermano Antonio, el protonotario, cuya modestia y seriedad toda esta corte admira»486.

Antonio Geraldini fue maestro y mentor de la primogénita de los Reyes Católicos, hasta el mismo día de su muerte487. Lo que no se puede precisar es en qué momento exacto comenzó su magisterio, puesto que su llegada a la península coincide con el nacimiento de Isabel así como la asignación en 1476 de maestro de la infanta a Ampudia. Cabría aventurar que ambos fueron preceptores al tiempo de la primogénita, posiblemente familiarizada con las letras latinas y la recuperación de los clásicos gracias a Antonio Geraldini, mientras que Pedro de Ampudia, como franciscano, pudo enseñar a la infanta los preceptos morales y religiosos de una espiritualidad que crecía en su influencia cortesana.

Por su parte, Alejandro Geraldini optó por la carrera diplomática y eclesiástica, y también por las letras, con una temprana inclinación por las armas. Tras la muerte de su hermano Antonio, fue nombrado capellán y confesor real. En 1493, aparece en las

Cuentas de Baeza como «maestro de las Ynfantas», esto es, de las más jóvenes por

aquellos años, María y Catalina, puesto que Isabel se encontraba ya de vuelta en la corte castellana como princesa viuda. Sus biógrafos dicen que escribió tres libros, hoy perdidos, acerca de la educación de los jóvenes nobles, las mujeres y el oficio de los príncipes, obras que han de vincularse al ambiente didáctico de la corte de Isabel y Fernando y de las que debió beber el magisterio de Isabel iunior.

A este respecto, en una carta de Alejandro Geraldini a León X en 1516, cuando estaba solicitando desde Colonia el obispado de Santo Domingo, afirma haber sido maestro de las cuatro hijas de los Reyes Católicos: «Acabo de llegar, Santísimo y Beatísimo Padre, del último confín de occidente, donde han transcurrido mis últimos treinta y cuatro años, donde he pasado la mejor época de mi vida instruyendo a cuatro reinas», es decir, a las cuatro hijas de Isabel y Fernando y, finalmente, remacha, «Ahora que ni las reinas, mis discípulas, me tienen con ellas ni tampoco otros que tanto se beneficiaron de mis favores, deseo vivir en una región del mundo nunca antes descubierta»488.

486 Ángel Gómez Moreno, España y la Italia de los humanistas…, p. 306.

487 Diego Clemencín, Elogio..., ilustración XVI, “Ensayo sobre el siglo literario de la reina doña Isabel y

su influjo en la ilustración española del siglo XVI, pp. 395-430 [397].

488 Diccionario biográfico y bibliográfico del humanismo español (s. XV al XVII), ed. Juan Francisco

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Alejandro representó a los Reyes Católicos en múltiples embajadas ante las principales cortes de Europa, aunque sin duda, fue Inglaterra el país que más visitó debido a que formó parte de la comitiva que acompañó a Catalina, de la que fue capellán mayor, en sus bodas con los herederos ingleses, en un primer momento con Arturo Tudor y más tarde con Enrique VIII. A Catalina le dedica un libro, hoy perdido, titulado Cathalinae. Son notables las oraciones y sermones pronunciados por Alejandro, como la Oratio pronunciada ante el rey de Rusia en la embajada de 1517 en la que actúo como delegado de León X,debido a la cruzada contra los turcos que se libraba en Europa.

Posteriormente, fue obispo de Vultaria, en Salermo (Nápoles), así como de Monte Corvino, en el periodo 1496-1516. A finales de este último año, Alejandro fue nombrado obispo de Santo Domingo gracias a una bula de León X. De este modo, fue el primer obispo de la sede de Santo Domingo, en la Isla de la Española, y el primero que empezó a levantar la Catedral primada de América en dicha ciudad. Su preocupación por la educación tuvo su correlato en el nuevo mundo, ya que encargó a Rodrigo de Figueroa, justicia mayor, que le permitiese ocuparse de la educación de los hijos de los caciques de la isla durante dos años. Así, también, sus impresiones sobre el Nuevo Mundo quedaron vertidas en la obra Itinerarium ad Regiones sub Aequinoctiali Plaga constitutas, es decir,

Itinerario por las regiones subequinociales (1519). Aunque publicado mucho después

(1637), fue uno de los primeros libros escritos en América489. Alejandro Geraldini falleció

en Santo Domingo el ocho de marzo de 1524490.

Por desgracia, carecemos de documentos que permitan mayor precisión en el caso de la educación no sólo de la infanta sino también de sus hermanos. El nacimiento del príncipe don Juan relegó a la infanta Isabel a un segundo plano en la línea sucesoria. Esto explica la cicatería de los cronistas al ocuparse de esta etapa de su vida, al margen de sus frecuentes visitas a los reales durante la campaña de Granada.

489 Alejandro Geraldini, Itinerarium ad Regiones sub Aequinoctiali Plaga constitutas, Romae, Typis

Gulielmi Faccioti, 1637; edición moderna en Itinerario por las regiones subequinociales, ed. A. Balbuena y A. Seco, Santo Domingo, Editora del Caribe, 1977 y la reciente Periplo hasta las regiones ubicadas al

sur del equinoccio, eds. Carmen González Vázquez y Jesús Paniagua Pérez, León, Universidad de León,

2009.

490 Data según la entrada del Diccionario biográfico español…, p. 711; otros autores cifran la fecha de la

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