I. I SABEL , INFANTA DE C ASTILLA Y A RAGÓN , PRINCESA Y REINA DE P ORTUGAL
1. L OS PRIMEROS AÑOS (1470-1475):
1.3. El nacimiento de Isabel: el enredo cronológico
La infanta Isabel vino al mundo en Dueñas a principios de octubre de 1470, en plena Guerra de Sucesión castellana33. El primer escollo cronológico que encontramos deriva de que los documentos y las crónicas no concuerdan en la data exacta del nacimiento de la infanta, que oscila entre el 1 y 2 de octubre; con todo, esta última es la fecha más probable para la crítica34. Tenemos constancia documental de las cartas misivas expedidas por separado tanto por Fernando como por Isabel anunciando a sus aliados y adversarios el feliz acontecimiento, como la de Fernando al gobernador de Valencia, Juan Ruiz de Corella, donde le comunica que «en el día de hoy la princesa, su muger, ha dado
32 María Isabel del Val Valdivieso, “Isabel la Católica, princesa de Castilla…”, pp. 65-66. Gonzalo de
Illescas escribe al respecto: «Estuvieron los recién casados en Dueñas muchos días con hartas necesidades, las cuales remedió el conde como buen vasallo, con tanta costa suya, que le fue forzado vender gran parte de su hacienda y después venir en gran riesgo de su persona, por haber fidelísimamente servido a los reyes en sus necesidades y trabajos». Apud. Arturo Caballero Bastardo, “Los Acuña de Dueñas…”, p. 44. Por su parte, el mecenazgo cultural de los Acuña de esta época se centró en la edificación del palacio así como de la iglesia y el panteón familiar.
33 Tarsicio de Azcona, Isabel la Católica: vida y reinado, Madrid, La Esfera de los Libros, 2002, p. 124:
“Isabel dio a luz no un varón, sino una niña. Se anunció a las ciudades de Castilla y Aragón, y le dieron el título de «infanta de Castilla y de Aragón», con lo cual se afirmaba la legitimidad dinástica de los jóvenes príncipes castellanos, que veían ya afianzada su sucesión”.
34 A fecha de 2 de octubre según Tarsicio de Azcona, Isabel la Católica: Estudio crítico de su vida y su
reinado, Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1993, p. 191. En nota número 131 da esta fecha como
“segurísima” debido a distintas cartas expedidas por Isabel y Fernando a tal efecto, por ejemplo, a la ciudad de Valencia. Vid. Miguel Gual Camarena, “Fernando el Católico, primogénito de Aragón, rey de Sicilia y príncipe de Castilla (1452-74)”, Saitabi. Revista de la Facultat de Geografía i Història, 8 (1951), pp. 182- 223 [p. 209]. Lamentablemente, dicho artículo sólo incluye los regestos de dos misivas del 2 de octubre enviadas de forma individual desde Dueñas por cada uno de los príncipes, esto es, «Don Fernando comunica al gobernador de Valencia Juan Ruiz de Corella que en el día de hoy la princesa su mujer ha dado a luz una hija», y «Carta de doña Isabel en términos parecidos». Estos diplomas proceden del Archivo del Reino de Valencia, Gobernación, núm. 2809, 3ª mano, fol. 18. Con todo, parece ser que la fecha del 2 octubre es la más aceptada entre la crítica historiográfica, como ya estableciera con su autoridad Ramón Menéndez Pidal,
Historia de España. La España de los Reyes Católicos (1474-1516), Madrid, Espasa-Calpe, 1969, vol. 17-
1, p. XCIV: “su primera hija (también llamada Isabel, la que después fue Reina de Portugal) nacida en Dueñas el 2 de octubre”. Por su parte, en la citada edición del Diccionario Biográfico Español, se informa en la entrada relativa a la infanta por Antonio Fernández Luzón que Isabel nació en Dueñas, Palencia, el 1 de diciembre de 1470. Sin embargo, esta fecha es a todas luces errónea ya que el nacimiento de la infanta no ocurrió en diciembre sino en octubre de 1470. Así consta correctamente en el artículo del citado investigador, id. “Isabel de Castilla, rehén…”, p. 57: “Allí [en Dueñas] nació, el 1 de octubre de 1470”.
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a luzuna hija, infanta de Castilla y de Aragón» y le ruega que a tal efecto se celebren fiestas y procesiones en todo el reino35. Del 10 de octubre son unas cartas de este
gobernador a las villas reales, comunicándoles el nacimiento de una hija de los príncipes de Castilla; a ella, adjunta la carta de los monarcas36.
En una carta datada en Dueñas «a dos días de octubre de LXX años», la princesa Isabel anuncia al concejo de Murcia el nacimiento de su hija: «sabed que por la graçia de Dios Nuestro Señor yo soy alumbrada de una fija infante, e por su inmensa bondad quedé bien dispuesta de mi salud»37. Parece entonces probado que el alumbramiento debió de acontecer el 2 de octubre y no el 1, fundamentalmente porque las cartas que daban cuenta de un suceso de tanta importancia como es un natalicio se databan el mismo día del parto. Así, de hecho, ocurrió al dar noticia del nacimiento del príncipe don Juan38. Por su parte, las crónicas son escuetas al relatar el nacimiento de la primogénita; de ello, seguramente tienen la culpa las difíciles circunstancias del nacimiento, pues ni la sucesión estaba asegurada aún para Isabel y sus descendientes, ni una «fija infante» podía provocar el mismo gozo que un primogénito varón. De nuevo, sabemos que todo fue muy distinto al nacer el príncipe don Juan39.
35 Miguel Gual Camarena, “Fernando el Católico…”, p. 209, doc. 101. Arch. Reino Valencia, Gobernación,
nº. 2809, 3ª, mano, fol. 18r.
36 Ibid.
37 Archivo Municipal de Murcia, CAM 787, núm. 80. Este documento obliga a descartar de plano la fecha
del 1 de diciembre que da Antonio Fernández Luzón en su artículo del Diccionario biográfico español. Es de igual factura el documento de la princesa a Luis de Chaves, regidor de Trujillo, transcrito en Esteban Ortega Gato, “La villa de Dueñas y los tres primeros condes de Buendía en el reinado de los Reyes Católicos”, en La villa de Dueñas y los condes de Buendía durante los Reyes Católicos, Publicaciones de la Institución Tello Téllez de Meneses, 6 (1951), pp. 279-344 [335]. Para la cuestión diplomática y documental, Cfr. Nicolás Ávila Seoane, “Casos de original múltiple sobre la primogénita de los Reyes Católicos en archivos municipales castellanos”, Madrid: su pasado documental, dirs. Juan Carlos Galende y Susana Cabezas Fontanilla, Madrid, Universidad Complutense de Madrid, 2015, pp. 7-115.
38 La misiva que anunció al concejo de Murcia el nacimiento del príncipe Juan sí fue despachada el mismo
día del alumbramiento (30 de junio de 1478), como así se especifica: «sabed que por la graçia de Nuestro Señor e por su inmensa bondad soy alunbrada de un fijo prínçipe que me nasçió oy día de la fecha désta, entre las dies e las honse del día, e del parto quedé en buena dispusyçión de mi persona» (Archivo Municipal de Murcia, leg. 4272, núm. 30). De la misma opinión en torno al nacimiento el 1 de octubre son Luis Suárez Fernández, Historia de España. La España de los Reyes Católicos, Madrid, Espasa-Calpe, 1999, vol. 17- 2, p. 474: “Isabel (1 de octubre de 1470)”, y Miguel Ángel Ladero Quesada, La España de los Reyes
Católicos, Madrid, Alianza Editorial, 1999, p. 148: “la infanta Isabel (1 de octubre de 1470)”. Por su parte,
Ángel Sesma Muñoz, Fernando el Católico, hispaniarum rex, Zaragoza, Diputación General de Aragón, 1992, p. 74, cifra el nacimiento el día 2: “el 2 de octubre de 1470 la princesa alumbró una niña, la infanta Isabel, que, tal como estaban las cosas, sólo produjo alegría en el bando opuesto, decidido ya para dar el asalto final al proyecto aragonés”.
39 La primera hija del matrimonio no ofrecía un pretexto literario a ensalzar en la pluma de los escritores
propagandísticos, a la espera del ansiado nacimiento del varón que aseguraría la continuidad dinástica. A este respecto, son impagables las afirmaciones de Antonio Fernández Luzón, “Isabel de Castilla, rehén…”, p. 57: “Aunque la reina se sintió defraudada, porque cifraba sus esperanzas en el nacimiento de un hijo varón, pronto superó el revés de la fortuna y llegó a querer a la infanta igual que al resto de sus hijos. En quien sí hizo mella una profunda decepción, porque la primogénita era mujer, fue en su padre don
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Con todo, los cronistas de ambos reinos se hicieron eco del feliz suceso. Décadas más tarde, el aragonés Jerónimo Zurita coincide con la data de la carta y describe así el nacimiento: «Y en este medio la reina princesa parió en la villa de Dueñas una hija a dos del mes de octubre, que llamaron doña Isabel»40. Al mismo efecto, Fernando de Pulgar, partidario del bando castellano, explana con más detalle el alumbramiento, junto con la difícil situación política en la que se inserta, aunque no aporta una data concreta:
[...] fue notificado al prínçipe e a la prinçesa que el rey don Enrique quería mover guerra contra ellos para los echar del reyno, e que requería para ello algunos grandes y cavalleros del reyno. Esto sabido, ovieron consejo de yr a la villa de Dueñas, que era de don Pedro de Acuña, conde de Buendía, hermano del arçobispo de Toledo, donde estovieron algunos días; e allí parió la prinçesa a la ynfanta doña Isabel su fija, en el mes de octubre deste año de mill e quatroçientos e setenta años41.
También Diego de Valera da su particular visión del feliz alumbramiento, al demostrar que sólo la princesa puede garantizar la continuidad dinástica, amén de exponer los peligros a los que se exponía el reino:
Como en este tiempo no solamente muchos de los grandes d’estos reinos mas generalmente todos los pueblos, estoviesen deseosos de ver el parto de la prinçesa, mayormente los que en la villa de Dueñas estavan con ella con muy mayor ansia lo esperavan; e como ya se açercase el día e las señales pareçiesen, estavan en gran cuidado, reçelando su peligro. E plugo a nuestro señor que a quatro horas del día ... de octubre del año de nuestro redentor de mill e quatrocientos e setenta años la señora prinçesa parió una hija a quien llamaron doña Isabel, como a su madre42.
Finalmente, Lorenzo Galíndez de Carvajal resume el nacimiento y la posterior trayectoria dinástica de Isabel, fechando el alumbramiento el 1 de octubre: «Año 1470. Este año fueron Sus Altezas a Dueñas, e allí nasció la señora princesa doña Isabel 1º día del mes de octubre»43.
Fernando”. Este “nacimiento frustrante”, pues así se etiqueta, no tiene nada que ver con la difícil coyuntura política, como veremos a continuación.
40 Jerónimo Zurita, Anales…, XVI, p. 638.
41 Fernando de Pulgar, Crónica de los Reyes Católicos, ed. Juan Mata Carriazo 1943, Granada,
Universidad, 2008, I, p. 37. La ausencia de datación en este cronista, se enreda aún más en la edición de la Biblioteca de Autores Españoles, donde se adelanta un día la fecha del nacimiento de la infanta: «allí parió la princesa a la infanta doña Isabel su hija primero día de octubre de este año de mil e quatroçientos e setenta años». Cfr. Fernando de Pulgar, “Crónica de los señores Reyes Católicos don Fernando y doña Isabel de Castilla y Aragón”, en Crónicas de los Reyes de Castilla, Biblioteca de Autores Españoles, Madrid, 1953, III, p. 242.
42 Diego de Valera, Memorial de diversas hazañas, ed. Juan de Mata Carriazo, Madrid, Espasa-Calpe, 1941,
p. 179.
43 Lorenzo Galíndez de Carvajal, “Anales breves del reinado de los Reyes Católicos don Fernando y doña
Isabel, de gloriosa memoria”, en Crónicas de los Reyes de Castilla, Biblioteca de Autores Españoles, Madrid, 1953, III, p. 538. Remacha el cronista: «Y fue la dicha doña Isabel muy sabia y honesta y católica reyna».
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Poco más se sabe del nacimiento, salvo que el bautizo de la infanta se hizo muy probablemente en la iglesia parroquial de Santa María de Dueñas, construcción del siglo
XIII en un estilo románico de transición al gótico muy próximo al palacio de los Acuña,
donde los príncipes habían establecido su corte44. La elección del nombre de la niña, Isabel, como su madre y su abuela, Isabel de Portugal, estrechaba lazos y proclamaba que pertenecía al linaje de dos mujeres excepcionales.
Dadas las circunstancias políticas e históricas que rodean el acontecimiento, no hay noticia de grandes fiestas palaciegas o celebraciones a pie de calle. Solamente tenemos noticia de las realizadas en la ciudad de Valencia, el 10 de octubre de 1470, convocadas a través de un pregón público que informó de que la princesa de Castilla había dado a luz una niña. Así se ordenaba una procesión a Nuestra Señora de Gracia para el día siguiente y para esa misma noche grandes luminarias desde las torres y los campanarios de la ciudad para expresar el júbilo ante el elumbramiento:
Ara oiats que us fan saber [...] de la bona nova que en lo dia present han haud de la serenissima senyora princessa de Castella, primogenita d’Aragó e reyna de Sicilia, de una filla infanta que nostre senyor Deu per sa acostumbrada clemencia li ha plagut donar, delliurar-la salvament del seu par, segons per letra sua los es stat notificat. Han delliberat e concordat ab l’onorable capitol de la Seu de Valencia que dema, dijous, per lo mati, sia feta solemne e devota processo, la qual partint de la Seu exira per lo portal del Campanar nou, ira per davant la Tapineria, per la plaça appellada dels Paneses, per lo carrer de’n Bou, per la lotga, per la porta nova, per lo mercat al monestir de la Merce, e d’ aqui ira dret cami a la capella de la Verge Maria de Gracia; e aqui, donades laors e gracies a nostre senyor Deu e a la reyna de Paradis, exira per lo portal de Sent Agosti e sen tornara dret cami per lo carrer de Sent Vicent per la plaça dels Caxers, per la draperia dell lli e tornasen-ha a la dita Seu.
Per tal, los dits honorables justicia e jurats intimen e notifiquen a tot feel christia e christiana, que lo dit dia de dema sien en la dita Seu per acompanyar la dota processo, ab lums en les mans e ab aquella maior e bona devocio que poran, e guanyaran ler perdons acostumats.
Encara manen que aquesta nit, per les terrats, torres e campanars de la dita ciutat sien fetes grans alimares, per mostrar alegria e jocundidat de tant bona nova45.
El pregón, por tanto, manifestaba el itinerario de las procesiones efectuadas por las calles de Valencia y exhortaba a sus ciudadanos a demostrar la «alegria e jocundidat de tant bona nova».
44 José Ignacio Ortega Cervigón, “Apuntes sobre los señoríos palentinos de los Acuña…”, p. 104. Para la
iglesia de Dueñas Vid. Arturo Caballero Bastardo, Dueñas. Iglesia de Santa María, Palencia, Diputación, 1992.
45 Miguel Gual Camarena, “Fernando el Católico…”, p. 210, transcrito de nº. 105, Archivo Municipal de
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