ANTONIO PIÑERO
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can con el gnosticismo y
los cultos de misterio.
Hay más, pero no es ne-
cesario ser exhaustivo
para poner de manifiesto
el panorama tan diverso
sobre Jesús de Nazaret.
El mismo autor del pre-
sente libro, llama la
atención a una forma de
actuar que puede pasar
desapercibida para el
propio escritor que pre-
tende escribir una “bio-
grafía” de Jesús. Nos
dice en la página 202
que
el estudio sociológico de los
evangelios y del Nuevo Testa-
mento en general puede presen-
tar serios problemas de reduc-
cionismo, es decir, puede darse
el peligro de interpretar todos
los datos según un sistema de
aproximación único, a base de
un modelo previo. Pongo un
ejemplo: la consideración de Je-
sús como un predicador total-
mente al estilo de los cínicos,
que al parecer eran más abun-
dantes de lo que creemos en la
Decápolis y en el entorno pa-
gano inmediato del Israel del si-
glo I. Una vez que se han descu-
bierto ciertas analogías, sin
duda entre el pensamiento y el
modo de vida de Jesús con los
filósofos cínicos, el esquema de
investigación reduce su foco, su
objetivo, y acomoda todos los
datos, forzándolos, al esquema
previo… y se obtiene una ima-
gen de un Jesús imposible…
La gran cuestión que se plantea
ante libros como el presente es
Espiritualidad Espiritualidad
Alfonso P. Ranchal
Diplomado en Teología por el CEIBI (Centro de Investigaciones Bíblicas), Licenciado en Teología y Biblia por la Global University y Profesor del CEIBI. Vive en Cádiz.APROXIMACIÓN
AL JESÚS HISTÓRICO
Reseña por Alfonso P. Ranchal
Intentar decir algo aceptable o
de peso sobre Jesús a estas altu-
ras parece un intento abocado al
fracaso. Es tal la cantidad de li-
teratura al respecto y de posicio-
nes presentadas y enfrentadas
que el lector o el estudiante in-
teresado puede desanimarse
nada más percatarse de este he-
cho. Por un lado, aparecen libros
y artículos de creyentes que sue-
len pasar por alto cualquier as-
pecto crítico llenando todos los
huecos que se presentan con de-
claraciones de fe; pero por el
otro tampoco marchan muy bien
las cosas. Al primer grupo le
suele molestar todo aquello que
atente o modifique lo que siem-
pre se ha creído, y están listos
para lanzar todo tipo de sospe-
chas y descalificaciones hacia el
segundo, pero este también está
preparado para hacer lo propio.
Así, parecería que si eres cre-
yente estás automáticamente
descalificado para aportar nada
que merezca la pena al debate.
Aparecen las frases “no es acadé-
mico” o “no es científico” lanza-
das sobre todos aquellos que tie-
nen fe con el propósito de desca-
lificarlos y, a la par, se califican
de “académicas” y “científicas”
las propias posiciones a lo que
se agrega “no confesional” o “in-
vestigador independiente”. Esta-
mos ante una guerra de etiquetas.
Los métodos histórico-críticos
aplicados a las Escrituras han su-
puesto un verdadero avance en
su entendimiento a todos los ni-
veles. Se puede ser creyente y
aplicarlas con rigor y, de igual
forma, se puede ser ateo o ag-
nóstico y fallar en su uso. No
existe tal confrontación. Una vez
dejado en claro esto, llama la
atención la gran cantidad de per-
files o “jesuses” que aparecen
aplicando una misma metodolo-
gía. Para unos, no hay duda de
que estamos ante un Jesús egip-
cio, para otros que era esenio.
No faltan los que hablan de él
como de un filósofo cínico o los
que sencillamente lo consideran
un personaje literario inventando.
¿Se detiene aquí la investigación
“científica” o “académica”? No.
Sobre todo los especialistas ju-
díos lo colocan con un judío más
de su tiempo que impresionó a
un núcleo original de discípulos
con sus poderes taumatúrgicos,
pero no faltan los que lo identifi-
si de nuevo el autor, tras llamar
la atención a los errores comu-
nes que se suelen dar cuando se
aborda la figura de Jesús, cae él
mismo en lo que está denuncian-
do. Antonio Piñero dice ser ag-
nóstico y la pregunta concreta
es: ¿es el típico libro que un ag-
nóstico escribiría sobre Jesús?
De igual forma se podría decir
de un ateo o de un creyente. Un
ateo no va a trazar un perfil del
Galileo en donde concluya que
realmente era alguien divino y
que realizaba milagros; y a la in-
versa, alguien que tenga fe no va
a cerrar la puerta a la posibilidad
de que Jesús fuera alguien más
que un simple ser humano. Algo
sobre esto tocaremos en la terce-
ra parte de esta reseña, pero pa-
semos ahora a presentar el con-
tenido del libro del profesor Pi-
ñero.
El libro se presenta con un pró-
logo y ocho divisiones principa-
les o capítulos. Los mismos son
los siguientes:
1. Sobre la existencia histórica
de Jesús.
2. El Nuevo Testamento, fuente
principal para el conocimiento
del Jesús histórico.
3. La interpretación crítica del
Nuevo Testamento a lo largo de
la historia y la cuestión de cómo
entender los evangelios.
4. “Evangelio” y “evangelios”.
Cuestiones candentes y su posi-
ble respuesta.
5. Métodos literarios actuales
para la investigación crítica del
Nuevo Testamento y, en concre-
to, de los evangelios.
“Son pocos, pero los hay. Lo que quiero plantear aquí es que
existen poderosos argumentos, sobre todo de los llamados de
‘crítica interna’, para demostrar la existencia histórica de Jesús,
que están delante de nuestros ojos pero que casi nadie ve”.
Antonio Piñero.
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Espiritualidad Espiritualidad
6. Métodos de aproximación his-
tórico-crítica al Nuevo Testa-
mento y a los evangelios en par-
ticular.
7. Aproximación crítica a la
“vida oculta” de Jesús.
8. Caminos seguros o sendas
perdidas. A modo de conclusión.
En el prólogo el autor nos indi-
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Renovación nº 72 Agosto 2019
(página 88-90)