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ANTONIO PIÑERO

In document Renovación nº 72 Agosto 2019 (página 88-90)

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can con el gnosticismo y

los cultos de misterio.

Hay más, pero no es ne-

cesario ser exhaustivo

para poner de manifiesto

el panorama tan diverso

sobre Jesús de Nazaret.

El mismo autor del pre-

sente libro, llama la

atención a una forma de

actuar que puede pasar

desapercibida para el

propio escritor que pre-

tende escribir una “bio-

grafía” de Jesús. Nos

dice en la página 202

que

el estudio sociológico de los

evangelios y del Nuevo Testa-

mento en general puede presen-

tar serios problemas de reduc-

cionismo, es decir, puede darse

el peligro de interpretar todos

los datos según un sistema de

aproximación único, a base de

un modelo previo. Pongo un

ejemplo: la consideración de Je-

sús como un predicador total-

mente al estilo de los cínicos,

que al parecer eran más abun-

dantes de lo que creemos en la

Decápolis y en el entorno pa-

gano inmediato del Israel del si-

glo I. Una vez que se han descu-

bierto ciertas analogías, sin

duda entre el pensamiento y el

modo de vida de Jesús con los

filósofos cínicos, el esquema de

investigación reduce su foco, su

objetivo, y acomoda todos los

datos, forzándolos, al esquema

previo… y se obtiene una ima-

gen de un Jesús imposible…

La gran cuestión que se plantea

ante libros como el presente es

Espiritualidad Espiritualidad

Alfonso P. Ranchal

Diplomado en Teología por el CEIBI (Centro de Investigaciones Bíblicas), Licenciado en Teología y Biblia por la Global University y Profesor del CEIBI. Vive en Cádiz.

APROXIMACIÓN

AL JESÚS HISTÓRICO

Reseña por Alfonso P. Ranchal

Intentar decir algo aceptable o

de peso sobre Jesús a estas altu-

ras parece un intento abocado al

fracaso. Es tal la cantidad de li-

teratura al respecto y de posicio-

nes presentadas y enfrentadas

que el lector o el estudiante in-

teresado puede desanimarse

nada más percatarse de este he-

cho. Por un lado, aparecen libros

y artículos de creyentes que sue-

len pasar por alto cualquier as-

pecto crítico llenando todos los

huecos que se presentan con de-

claraciones de fe; pero por el

otro tampoco marchan muy bien

las cosas. Al primer grupo le

suele molestar todo aquello que

atente o modifique lo que siem-

pre se ha creído, y están listos

para lanzar todo tipo de sospe-

chas y descalificaciones hacia el

segundo, pero este también está

preparado para hacer lo propio.

Así, parecería que si eres cre-

yente estás automáticamente

descalificado para aportar nada

que merezca la pena al debate.

Aparecen las frases “no es acadé-

mico” o “no es científico” lanza-

das sobre todos aquellos que tie-

nen fe con el propósito de desca-

lificarlos y, a la par, se califican

de “académicas” y “científicas”

las propias posiciones a lo que

se agrega “no confesional” o “in-

vestigador independiente”. Esta-

mos ante una guerra de etiquetas.

Los métodos histórico-críticos

aplicados a las Escrituras han su-

puesto un verdadero avance en

su entendimiento a todos los ni-

veles. Se puede ser creyente y

aplicarlas con rigor y, de igual

forma, se puede ser ateo o ag-

nóstico y fallar en su uso. No

existe tal confrontación. Una vez

dejado en claro esto, llama la

atención la gran cantidad de per-

files o “jesuses” que aparecen

aplicando una misma metodolo-

gía. Para unos, no hay duda de

que estamos ante un Jesús egip-

cio, para otros que era esenio.

No faltan los que hablan de él

como de un filósofo cínico o los

que sencillamente lo consideran

un personaje literario inventando.

¿Se detiene aquí la investigación

“científica” o “académica”? No.

Sobre todo los especialistas ju-

díos lo colocan con un judío más

de su tiempo que impresionó a

un núcleo original de discípulos

con sus poderes taumatúrgicos,

pero no faltan los que lo identifi-

si de nuevo el autor, tras llamar

la atención a los errores comu-

nes que se suelen dar cuando se

aborda la figura de Jesús, cae él

mismo en lo que está denuncian-

do. Antonio Piñero dice ser ag-

nóstico y la pregunta concreta

es: ¿es el típico libro que un ag-

nóstico escribiría sobre Jesús?

De igual forma se podría decir

de un ateo o de un creyente. Un

ateo no va a trazar un perfil del

Galileo en donde concluya que

realmente era alguien divino y

que realizaba milagros; y a la in-

versa, alguien que tenga fe no va

a cerrar la puerta a la posibilidad

de que Jesús fuera alguien más

que un simple ser humano. Algo

sobre esto tocaremos en la terce-

ra parte de esta reseña, pero pa-

semos ahora a presentar el con-

tenido del libro del profesor Pi-

ñero.

El libro se presenta con un pró-

logo y ocho divisiones principa-

les o capítulos. Los mismos son

los siguientes:

1. Sobre la existencia histórica

de Jesús.

2. El Nuevo Testamento, fuente

principal para el conocimiento

del Jesús histórico.

3. La interpretación crítica del

Nuevo Testamento a lo largo de

la historia y la cuestión de cómo

entender los evangelios.

4. “Evangelio” y “evangelios”.

Cuestiones candentes y su posi-

ble respuesta.

5. Métodos literarios actuales

para la investigación crítica del

Nuevo Testamento y, en concre-

to, de los evangelios.

“Son pocos, pero los hay. Lo que quiero plantear aquí es que

existen poderosos argumentos, sobre todo de los llamados de

‘crítica interna’, para demostrar la existencia histórica de Jesús,

que están delante de nuestros ojos pero que casi nadie ve”.

Antonio Piñero.

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6. Métodos de aproximación his-

tórico-crítica al Nuevo Testa-

mento y a los evangelios en par-

ticular.

7. Aproximación crítica a la

“vida oculta” de Jesús.

8. Caminos seguros o sendas

perdidas. A modo de conclusión.

En el prólogo el autor nos indi-

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