material, duplicados,
diferencias (en
estilo, lenguaje),
paralelos y
concordancias.
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Espiritualidad Espiritualidadde los autores de los Evangelios.
No fueron compiladores sin más,
sino que tenían un propósito es-
pecífico a la hora de formar sus
escritos y en ellos han dejado
marcada su labor.
El primer redactor, o redactores,
formaron la fuente Q, después el
Evangelio de Marcos y tras él
vendrían los otros dos sinópticos.
La sexta parte es una respuesta a
la pregunta de si los Evangelios
son un género literario único,
esto es si los mismos aparecieron
en un vacío literario sin antece-
dentes de este tipo de literatura.
Piñero reconoce que no existen
paralelos exactos para ellos, aun-
que matiza esta opinión tan ex-
tendida. Incluso se podría ver
como antecedentes los textos
apócrifos llamados “Vida de los
profetas”, que a su vez tendrían
precedentes en la Biblia hebrea,
por ejemplo, en el llamado “Ci-
clo de Elías y Eliseo” contenido
en 1 Reyes 17 - 2 Reyes 6.
Este “modelo” habría sido toma-
do por los evangelistas como así
se puede apreciar en Lucas, con
el anterior mencionado ciclo, y
su sobreimpresión en Juan el
Bautista y el profeta Jesús. Tam-
bién se podrían encontrar seme-
janzas dentro de las biografías en
griego del periodo helenístico.
La séptima parte presenta las re-
laciones de los Evangelios entre
sí, una comparación entre ellos
de su material.
Los sinópticos forman un grupo
mientras que Juan va muchas ve-
ces por su cuenta. El grupo de
los sinópticos plantea el proble-
ma que se ha denominado “la
cuestión sinóptica”. Dos siglos y
medio de investigación han per-
mitido llegar a establecer una se-
rie de puntos:
1. Marcos es el primer Evange-
lio que se compuso.
2. Otro texto escrito para dar ra-
zón del material común de Ma-
teo y Lucas, que no está en Mar-
cos, sería la fuente Q. Aunque
no tenemos ningún manuscrito
de ella (sencillamente se presu-
me que existió) se puede recons-
truir partiendo de este material
común y que en casi su totalidad
responde a dichos de Jesús.
Nuestro autor, aun reconociendo
que esto explica la cuestión si-
nóptica, también admite que no
s e r e s u e l v e n t o d o s l o s
problemas, ya que la teoría de
las dos fuentes (Marcos y Q)
plantea otras cuestiones que son
de calado y que algunos estudio-
sos han señalado como proble-
máticas.
El Evangelio de Juan necesita
una consideración aparte por sus
peculiaridades. Tres posturas
son las presentadas para explicar
las divergencias de Juan con los
sinópticos.
La parte octava se fija en la rela-
ción de los Evangelios con el
apóstol Pablo. Los Evangelios
tienen más coincidencias con la
teología de Pablo que con la de
cualquier otro apóstol y, en es-
pecial el Evangelio de Marcos,
es el que posee más rasgos de la
teología paulina.
Para Piñero es claro que Pablo
influyó en los Evangelios con su
teología, ya que cronológica-
mente sus escritos son anteriores
a cualquiera de ellos. Así, Pablo
sería el gran formador de la teo-
logía neotestamentaria.
La parte novena es muy impor-
tante ya que trata la crucial pre-
gunta de si podemos fiarnos de
los Evangelios como documen-
tos que contienen información
fidedigna sobre la historicidad
de Jesús, esto es del Jesús histó-
rico.
Para Antonio Piñero, la infancia
de Jesús no es histórica, al igual
que tampoco lo son los relatos
de la resurrección o de la pasión.
Por otro lado, da razones para
que los Evangelios sean conside-
rados como los documentos a
donde hay que acudir y en donde
se puede encontrar información
posiblemente histórica sobre Je-
sús.
Este capítulo finaliza con lo que
el autor cree que sabemos más
seguro sobre Jesús.
El capítulo quinto aborda los
métodos literarios actuales para
la investigación crítica, pudién-
dose dividir los mismos en dos
grandes grupos: los que tratan
sobre los problemas que se deri-
van de las posibles fuentes usa-
das por los autores del Nuevo
Testamento y los que se centran
en lo conocido como “proble-
mática introductoria” al Nuevo
Testamento.
También se considera el propó-
sito de la crítica histórico-litera-
ria apuntando que la misma no
va contra la fe, ya que sencilla-
mente no la tiene en cuenta.
Esta crítica aborda el texto del
Nuevo Testamento tal y como lo
tenemos al presente, esto es
como un texto ya acabado.
Lo primero de todo es la tarea
de delimitar el texto, es decir,
acotar la perícopa o el pasaje
que se pretende estudiar. Lo
ideal es saber griego, pero hay
material y herramientas disponi-
bles si se carece de este conoci-
miento.
El segundo paso es el “análisis
semántico”. Busca el significa-
do exacto de las palabras, de
toda la perícopa, en nuestro
idioma. Es una labor que no
pueden llevar a cabo los princi-
piantes. Sin embargo, se puede
entender un texto identificando
las palabras más importantes y
buscando su significado exacto.
Para ello es necesario un diccio-
nario especializado del que, se-
gún el autor, no disponemos en
castellano. En los comentarios
normalmente no se da esta clase
de análisis semántico, aunque sí
que aparece el significado de
cada vocablo griego con su tra-
ducción y su correspondiente
significado y explicación. Por
ello, un comentario de este tipo
“podría servir para llegar a un
resultado muy razonable respec-
to al significado concreto de los
vocablos que deben estudiarse...
(p. 158). Al presente, los comen-
tarios científicos de esta clase
son muy completos.
El tercer escalón es el “análisis
narrativo”. El fin del mismo es
comprender los aspectos concre-
tos del texto relacionados con la
sucesión de acciones y las fuer-
zas que intervienen en él. Tam-
bién se habla de pasada del
“análisis estructural” y del
“pragmático”.
El cuarto paso es la estilística.
Se trata del estudio del estilo
concreto de cada uno de los au-
tores del Nuevo Testamento.
El quinto es el “análisis
retórico”. Esto es tener en consi-
deración las normas retóricas del
momento, ya que son usadas por
los distintos autores del Nuevo
Testamento.
El sexto paso es el estudio de las
formas orales, siguiendo la “crí-
tica de las formas”, cuyo método
se explica más adelante. La aten-
ción, por ello, se orienta a la pri-
mera fase de la formación de los
Evangelios.
El séptimo es la “crítica de las
fuentes”. El propio autor de Lu-
cas, en el primer versículo de su
Evangelio, nos muestra la nece-
sidad de ello.
Existía un material previo que
influenció a y del cual se tomó
para la elaboración de los Evan-
gelios. Este proceso tuvo que ser
complicado ya que se percibe en
ellos, por ejemplo, falta de orden
en determinado material, dupli-
cados, diferencias (en estilo, len-
Para Piñero es claro
que Pablo influyó en
los Evangelios con
su teología, ya que
cronológicamente
sus escritos son
anteriores a
cualquiera de ellos.
Así, Pablo sería el
gran formador de la
teología
neotestamentaria
Existía un material
previo que
influenció a y del
cual se tomó para la
elaboración de los
Evangelios. Este
proceso tuvo que ser
complicado ya que
se percibe en ellos,
por ejemplo, falta de
orden en
determinado
material, duplicados,
diferencias (en
estilo, lenguaje),
paralelos y
concordancias.
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Espiritualidad Espiritualidadguaje), paralelos y concordancias.
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Renovación nº 72 Agosto 2019
(página 94-96)