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fue una verdadera creadora de

In document Renovación nº 72 Agosto 2019 (página 92-94)

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Espiritualidad Espiritualidad

mento que leemos hoy no es el

fruto de una gran manipulación

de la Iglesia, como piensan mu-

chos mal informados”.

Aunque el Nuevo Testamento

tiene contenido mítico se trata

de un libro de historia, no obs-

tante hay que tomar esta afirma-

ción con ciertas reservas.

En cuanto al valor de los apó-

crifos, no le concede ninguno

ya que el acercamiento al Jesús

histórico únicamente es posible

a través del Nuevo Testamento

canónico.

Piñero sostiene que el concepto

de salvación entre Jesús y Pablo

es radicalmente diferente. Para

Jesús, se trata del cumplimiento

de la ley mosaica, mientras que

para Pablo es sobre todo un

asunto de fe y, además, de una

fe depositada en Jesús como

salvador. Pablo, sigue diciendo

Piñero, fue el que colocó los

fundamentos de lo que sería el

cristianismo que conocemos,

aunque ni Jesús ni Pablo quisie-

ron fundar una religión cristiana

tal y como nos ha llegado.

Finaliza esta sección diciendo

que el Nuevo Testamento es el

fundamento, pero no del cristia-

nismo, sino de un tipo de cris-

tianismo que resultó vencedor:

el paulino.

La segunda sección de este se-

gundo capítulo trata de cómo se

generó la teología cristiana, im-

pulsora, además, de la forma-

ción de lo que sería el Nuevo

Testamento. Para el autor, el

cristianismo es el resultado de

un “fenómeno exegético de in-

terpretación de la vida de

Jesús”

(p. 63), que comienza

tras la muerte de este, y la

creencia de sus discípulos de

que ha resucitado y, por ello, es

el Mesías prometido.

Los primeros cristianos realiza-

ron una relectura de la Biblia

hebrea a la luz de esta creencia

esencial del Jesús resucitado.

Se buscó soporte escritural para

los principales hechos de la vida

de Jesús y es de esta forma

como comienza la teología cris-

tiana.

Al cristianismo le habría pasado

algo similar a lo que ocurrió

con los esenios de Qumrán o al

nacimiento de las sectas judías

(fariseos, saduceos y esenios).

Como consecuencia nació otra

secta en el seno del judaísmo: el

cristianismo.

La tercera división es un ejem-

plo de la diversidad de la prime-

ra teología cristiana. Este ejem-

plo se centra en la considera-

ción de las diferentes ideas y de

la evolución de la “naturaleza

divina” de Jesús.

El capítulo tercero se enfoca en

ser una visión de conjunto de

las diferentes y más importantes

corrientes de interpretación del

Nuevo Testamento, desde el

principio hasta nuestros días.

Según nos dice Piñero: “La vi-

sión de cada corriente o autor

no es otra cosa que una manera

de ver la fuente que sirve de

base para la reconstrucción del

Jesús histórico” (p. 73).

Se tocarán los grandes logros de

estos estudios, pero también se-

ñalando los graves errores en los

que se cayó.

La primera división de este capí-

tulo va desde los inicios de la

crítica del Nuevo Testamento

hasta la época moderna. Se par-

tía de una doble exégesis: la ale-

górica (mundo helenístico) y la

literalista (mentalidad judía in-

tertestamentaria o del segundo

templo). Dos ejemplos son Filón

y el rabino Hillel.

Ambas exégesis están presentes

en el Nuevo Testamento a la

hora de abordar o interpretar la

Biblia hebrea, lo que significa

que la misma es tipológica y

cristocéntrica. Se puede decir

que, en general, desde los inicios

hasta el siglo XVIII la pauta fue

entender todo de forma bastante

literal.

En los últimos 250 años los estu-

dios sobre el Nuevo Testamento

se suceden sin parar. El autor

nos presenta los momentos más

relevantes de la historia de la in-

vestigación. Los divide en:

1. La crítica textual.

2. El estudio crítico de la reli-

gión o teología crítica.

La segunda sección o división

de este capítulo aborda una serie

de avances extraordinarios que

se dan en la primera parte del si-

glo XX. Nombres como Julius

Wellhausen, Wilhelm Wrede,

G u s t a v K r ü g e r , H e i n r i c h

Weinel, Maurice Goguel, Alfred

Loisy y Charles Guignebert en

relación a los Evangelios. En

cuanto a Pablo y al Nuevo Tes-

tamento en general tenemos a

autores como Martin Brückner,

Paul Wernte o, el anteriormente

mencionado, Wilhem Wrede.

También en este tiempo aparece

la llamada “historia de las for-

mas”. Nombres a este respecto

son los de Karl Ludwig Schmidt,

Martin Dibelius y Rudolf Bult-

mann.

A mitad del siglo XX debemos

ubicar el comienzo de la "crítica

de la redacción". En palabras de

profesor Piñero: “no cabe duda

de que la visión obtenida por este

método sobre los autores evangé-

licos, en especial, es muy distinta

de la simple lectura acrítica, a

veces demasiado aventurada que

había primado hasta el siglo

XIX” (pp. 101, 102).

En el capítulo 4 se explica el

significado y empleo de los con-

ceptos “evangelio” y “evange-

lios”, tanto en el contexto pa-

gano como en su uso bíblico, y

más adelante, específicamente

dentro del Nuevo Testamento,

que es a lo que se dedica la divi-

sión primera.

En la segunda se trata del paso

del evangelio oral a su plasma-

ción por escrito, y qué significo

la aparición de los evangelios tal

y como los tenemos al presente.

Para nuestro autor, la posición

de Santiago Guijarro de que

hubo una transmisión oral con-

trolada es equivocada, ya que sí

que hubo variación continua y

sustancial en aquellos que recor-

daban esta tradición y la actuali-

zaban.

Se consideran además los con-

textos geográficos en donde se

formaron núcleos de tradición,

las historias de milagros y las

técnicas memorísticas apuntando

que el proceso escrito comenzó

bastante pronto. Con ello se for-

mó algo así como un esquemáti-

co evangelio primitivo, y es de

todo este material que el evan-

gelista Marcos tomó para su

Evangelio.

En la tercera división de este ca-

pítulo se explica la función re-

elaboradora de los primeros pro-

fetas cristianos. Esto es un ele-

mento esencial en el paso de la

tradición oral a la escrita.

Piñero expone la tesis de que los

profetas primitivos cristianos

colocaron palabras en la boca de

Jesús que pasaron a ser conside-

radas como de él. Al poco ya no

había forma de identificar unas

de otras. Además, eran profetas

considerados como inspirados,

por lo que sus palabras equiva-

lían a las de Jesús. Esto era una

práctica aceptada tal y como ya

ocurría en el Antiguo Testamen-

to. Dicho lo cual, nuestro autor

llama la atención al hecho de

que estos profetas no eran in-

ventores sin más, sino que reela-

boraron desde un material pre-

vio y todo ello con la firme

creencia de que Jesús había

vuelto a la vida.

La cuarta división de este capí-

tulo es una crítica a los excesos

de la “crítica de las formas”,

destacando además que la comu-

nidad primitiva fue una verdade-

ra creadora de tradición.

En la quinta parte se trata la

"historia de la redacción". El

gran logro conseguido con ella

es que puso de manifiesto preci-

samente esta labor redaccional

La tercera división

es un ejemplo de la

diversidad de la

primera teología

cristiana. Este

ejemplo se centra en

la consideración de

las diferentes ideas

y de la evolución de

la “naturaleza

divina” de Jesús.

La cuarta división

de este capítulo es

una crítica a los

excesos de la

“crítica de las

formas”, destacando

además que la

comunidad primitiva

fue una verdadera

creadora de

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Espiritualidad Espiritualidad

de los autores de los Evangelios.

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