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In document Renovación nº 72 Agosto 2019 (página 56-58)

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HUGONOTES

M á r t i r e s p o r l a f e

#22

Félix Benlliure Andrieux Diplomado en Teología en el Instituto Bíblico Europeo de París. Instalado en España dividió su tiempo entre el pastorado, la enseñanza y la literatura.

Desde el Coloquio de Poissy hasta el Edicto de Nantes

(1561 - 1598) #3

VASSY ERA UNA VILLA FUERTE del condado de Champaña de unos tres mil habitantes, de los cuales una tercera parte, sin contar los vecinos de los alrededores, profesaban la fe reformada. Los lorenos tenían pose- siones en Joinville, lugar cercano y en una de ellas vivía una anciana duquesa de Guisa, que solo poseía la herencia paterna por haber re- nunciado a la materna y no com- prendía como todavía quedaban hu- gonotes por exterminar. La mujer pretendía que los habitantes de Vassy, en tanto que vasallos de su nieta María Estuardo, no tenían de- recho a estar en aquellos dominios por tener la nueva religión y les amenazó con una venganza terrible e invitó a su hijo el duque Francis- co de Guisa que viniera para dar ejemplo a aquellos insolentes. El edicto publicado en enero conce- día legalmente a los reformados una tolerancia limitada, aunque se les ordenaba evacuar inmediata- mente todas la iglesias católicas

que estuvieran en su posesión y se les prohibía al mismo tiempo, com- prar o construir nuevas. El edicto recordaba que tenían la esperanza de que los deseos del rey se cum- plieran y que todos los súbditos del reino debían un día, con la gracia de Dios, formar un solo rebaño. Esto mostraba que las concesiones eran restringidas y además pasaje- ras.

Sin embargo, esta tolerancia conce- dida a los reformados, hubiera po- dido ser duradera si no les hubiesen exasperado por un evento triste- mente célebre.

Comienza la primera guerra de religión.

El 28 de febrero de 1562 el rey con- sorte de Navarra pidió al duque de Guisa que volviera a París para re- primir a los hugonotes y éste salió de su castillo de Joinville con una escolta de varios gentilhombres y doscientos caballeros.

El domingo 1º de Marzo, las cam- panas de la pequeña villa de Vassy llamaba a los protestantes al culto dominical que celebraban en el gran jardín de un caserío al aire li- bre. Protegidos por el edicto de enero, unos mil doscientos reforma- dos se habían armado con palos y piedras para protegerse y defender- se contra una eventual sorpresa, análoga a las que en otros lugares habían tenido lugar contra los hu- gonotes. Las violencias ejercidas contra ellos motivaron esa actitud. Poco tiempo antes, en la villa de Cahors un centenar de hugonotes desarmados se congregaron para leer la Palabra y escuchar la medi- tación. Al mismo tiempo los curas católicos tocaron rebato y excitaron al pueblo para que fueran al lugar de la reunión. La intervención de las autoridades no pudo impedir que cuarenta y dos asistentes fueran masacrados por el populacho y les dejaran a medio quemar y después echaran en el basurero. Para ven- garse de aquellas atrocidades, los protestantes de Cahors y alrededo- res corrieron hacia el lugar y mata- ron a todos los que cayeron en sus manos. Después de esos aconteci- mientos que se habían repetido en distintos lugares, los protestantes de Vassy creyeron oportuno no ir del todo desarmados para el caso de un

ataque. Camino de Paris, Francisco de Guisa, acompañado de su her- mano el cardenal de Lorena, pasa- ron con un séquito de doscientos gentilhombres y criados armados y al llegar a Vassy se les ocurrió en- trar en la población en el preciso momento que iba a comenzar el cul- to al aire libre. Eran unos mil dos- cientos los congregados. La comu- nidad no solo englobaba a los habi- tantes de la pequeña villa, sino tam- bién a campesinos de los alrededo- res y algunos que venían de pueblos del duque. Éste no veía con buenos ojos a la pequeña comunidad protes- tante y mandó que se acercara el prior del convento y el presbítero, ambos enemigos acérrimos de la nueva doctrina y desde el pueblo enviaron a ocho de sus caballeros donde al acercarse gritaron a pleno

pulmón: “Todos los presentes vais a morir en el nombre de Dios.” Los congregados no llevaban armas, solo dos extranjeros que iban de paso portaban sendas espa- das. Al asomarse a la puerta mata- ron a tres de los reunidos y dispara- ron con los arcabuces sobre todos los que se acercaban a las aberturas del caserío. Los calvinistas sólo lle- vaban una cuantas piedras y poco más para defenderse.

Al oír el tumulto se acercó el duque con tan mala suerte que recibió una pedrada en la cara y empezó a san- grar. No hubo piedad para nadie y se produjo un baño de sangre. Dis- pararon sobre la gente como si fue- ran una bandada de palomas sobre un tejado. Sesenta personas morían sobre el pavimento a causa de sus heridas y entre ochenta y cien ya- cían heridos o mutilados, algunos de muerte, sobre las piedras del pa- tio.

El pastor Leonardo Morel que pre- sidía el culto, estaba arrodillado de- lante de un púlpito provisional in- vocando al Dios de misericordia. Dispararon sobre él y quiso escapar, pero cerca de la salida tro- pezó con un cadáver y recibió dos golpes de espada en la espalda y uno en la cabeza. Al sentirse herido de muerte exclamó: “Señor, tu me has redimido y pongo mi alma entre tus manos.” Dos gentilhombres le identificaron y le llevaron ante el duque que le preguntó: “¿De dónde has sacado la valentía para seducir a todas estas gentes?” “Yo no soy ningún seductor, sólo he predicado el Evangelio de Jesucristo”, respon- dió.

La carnicería cometida por el duque le valió por los hugonotes el apodo de “Verdugo de Vassy”. Esta masa- cre fue la señal de los comienzos de la guerra civil.

Al año siguiente en el lecho de muerte, el duque Francisco de Lo- rena dijo a los que le rodeaban que él no había premeditado ni ordena- do la masacre de Vassy, sin embar-

Historia y Literatura Historia y Literatura

Retrato de Francisco de Guisa (Segundo duque de Guisa) por François Clouet en el

museo del Louvre

Al año siguiente en

el lecho de muerte,

el duque Francisco

de Lorena dijo a los

que le rodeaban que

él no había

premeditado ni

ordenado la masacre

de Vassy, sin

embargo la sangre

inocente derramada

cayó sobre su

cabeza y recibió el

castigo su hijo y

toda su

descendencia,

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