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El apoyo sicológico al niño/a y a las familias está presente durante toda la intervención, el que debe ser con- siderado en todos los casos, se requiera o no de medidas de protección inmediatas y puede llevarse a cabo con diferentes herramientas, como las siguientes:

Intervención en crisis

Desde los primeros contactos con el niño/a o adolescente y su familia el equipo debe poner en marcha herramientas para intervenir en la crisis familiar que ha desencadenado el maltrato o que se ha producido luego del conocimiento público de éste.

La crisis se define como una situación transitoria que sobrepasa la capacidad de resolver problemas del indivi- duo o grupo y requiere que quienes la sufren cambien sus modos habituales de enfrentamiento a los problemas para superarla. Las crisis generan una oportunidad de cambio en las familias que hace que éstas se tornen más vulnerables y, por lo tanto, sensibles a las influencias para orientar el cambio en un sentido positivo.

El sicólogo a cargo de cada caso es quien debe utilizar sus herramientas clínicas que permitan evaluar la funcionalidad de la crisis para reevaluar estrategias de abordaje a seguir. En esta fase y situación se requiere fortalecer un contexto de protección que permita que las víctimas no se perciban o sean expuestas a nuevas situaciones de vulneración y/o de traumatización.

El abordaje clínico que se realice de la situación de crisis permitirá reforzar o modificar el encuadre terapéu- tico que fue definido al momento de comunicar el plan de tratamiento al niño como a su familia. Por tanto, este accionar debe contar con la flexibilidad necesaria que facilite la incorporación de nuevos agentes de cambio y/o redefina el plan de tratamiento.

A continuación se resume en un cuadro64 con los puntos centrales de la intervención en crisis:

INTERVENCIÓN EN CRISIS

Intervención de Primer Orden: Intervención de Segundo Orden: Primera Ayuda Apoyo en Crisis

Duración Minutos a horas Semanas a Meses

Operadores Padres, policía, educadores, abogados, Terapeutas, sicólogos, siquiatras,

Sociales médicos, enfermeras, trabajadores sociales, trabajadores sociales, enfermeras, monitores, etc. monitores, etc.

Lugar Ambientes comunitarios: Casa, escuelas, Servicios asistenciales, centros de salud trabajos, servicios de urgencias, etc. mental, centros cumunitarios, iglesias, etc.

Objetivos Restablecimiento de la capacidad de Resolución de crisis: enfretamiento del enfrentamiento: apoyo, reducir riesgo de suceso de crisis, integración del muerte, vincular recursos de ayuda, entre otros. suceso a la estructura de vida.

64 Arón, A (2001) “Violencia en la Familia, Programa de Intervención en Red: La Experiencia de San Bernardo. Editorial Galdoc. Cuadro extraído del capítulo Modelos de Abordaje de la Violencia Intrafamiliar.

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Sicoterapia

La sicoterapia, individual familiar o grupal es un proceso relacional. Es un encuentro en el cual el terapeuta establece una relación basada en el reconocimiento de las necesidades de los niños, niñas o adolescentes, donde priman el respeto y la validación del niño como persona.

Didácticamente, es posible diferenciar entre los procesos terapéuticos destinados al trabajo con el niño/a o adolescente individualmente y a la familia.

En relación con el niño/a o adolescente, es posible trabajar con niveles altos de profundidad tendientes a la reparación del daño, es decir, la superación de las consecuencias generadas por la situación abusiva y la resignificación de la experiencia, así como el aumento o mejoramiento de los recursos del mismo niño/a o adolescente para enfrentar situaciones en su vida.

En la familia, de acuerdo a las características de las figuras protectoras presentes en ella y a los objetivos planteados para la intervención de cada caso en particular, es posible profundizar en diferentes grados en la intervención sicoterapéutica. Así, en este plano es posible diferenciar tres niveles:

• El primero busca disminuir los niveles de angustia y los sentimientos de desestructuración e incertidum- bre generados por la crisis que experimenta la familia, fortaleciendo los recursos de ésta para superar la situación de intenso estrés vital o los eventos traumáticos que están pasando, tendiendo a reorganizar la experiencia.

Busca también evitar la negación del maltrato y la culpabilización del niño/a o adolescente, es decir, el desarrollo de mecanismos nocivos de enfrentamiento de la situación de abuso.

El rol del terapeuta especializado es básicamente directivo y se espera privilegie su ubicación en un rol de guía positiva y acogida. En este sentido, los objetivos terapéuticos son focalizados a corto plazo y en tiempos definidos.

• El segundo busca reforzar los recursos de las personas y los aspectos positivos de la relación con el niño/a o adolescente. Tiende, por lo tanto, a potenciar los vínculos afectivos y las capacidades protectoras de las figuras parentales positivas.

• El tercero es el cuestionamiento de las prácticas abusivas, de facilitar nuevas comprensiones y, por lo tanto, de generar cambios en el patrón de relaciones que ha sustentado la vulneración de los derechos del niño/a o adolescente.

Se requiere que este proceso sea llevado a cabo por profesionales con formación en terapia y que partici- pen en procesos permanentes de capacitación en la atención en maltrato infantil (supervisiones perma- nentes, procesos formativos, etc).

Por sus características, se requiere de un tiempo u oportunidad adecuados, en el sentido de que no debe activarse en momentos de crisis emocionales intensas y precisa la estabilización relativa de la situación de maltrato (interrupción del maltrato, protección del niño/a o adolescente, disminución de la violencia en las relaciones en general). Así también, se necesita de un encuadre capaz de contener y orientar los pro- cesos que se generan, en términos de tiempo disponible para la intervención, la frecuencia de las sesiones, la realización de un contrato terapéutico, privacidad y otras condiciones definidas por los profesionales.

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Terapia de Grupo

El trabajo grupal es una estrategia privilegiada de intervención ya que posee una serie de ventanas como: • Permite aminorar la estigmatización.

• Mejora las relaciones interpersonales disminuyendo al aislamiento social. • Proporciona un espacio protegido para explorar el evento traumático. • Permite aumentar la cobertura y aminorar costos.

Se espera que los proyectos diseñen este tipo de intervenciones dadas las considerables ventajas, pero es necesario señalar que la participación en experiencias de sicoterapia grupal no es recomendable para todos los casos y ante cualquier situación abusiva. Al respecto es preciso indicar que se requiere evaluar la capa- cidad de cada niño/a o adolescente para participar en una estrategia grupal, considerando la tipología de maltrato y el daño que presenta.

Conjuntamente se ha visto que este tipo de trabajo grupal desarrollado y orientado a las figuras protectoras es altamente positivo y pudiera permitir establecer una red de apoyo y solidaridad entre los miembros que la conforman.