65 En los textos de las oraciones: Un estilo robusto y jurídico
L AS REFORMAS DEL SIGLO
1. Antes del Vaticano II
Las reformas del siglo XX empezaron con el Papa San Pío X (1903-1914), que publicó en 1903 el Motu proprio: Tra le Solleci-
tudini, documento que trató de corregir la situación de decaden-
cia en que había caído la música sagrada en el siglo anterior y restablecer la belleza original del canto gregoriano. Otra inter- vención de gran trascendencia fue la promoción de la comunión frecuente y aun cotidiana, abriendo incluso la posibilidad para que los niños, al llegar a la edad de la razón Balrededor de los sie- te añosB pudieran recibir la comunión en vez de esperar hasta los doce o catorce años como era habitual hasta entonces. Tam- bién hizo un primer intento por reformar el breviario, con un nuevo orden de los salmos (1911), y el calendario, reduciendo el número de fiestas y dando mayor peso al domingo y a los días feriales de cuaresma (1913).
El siguiente gran paso fue bajo Pío XII quien, durante los años 50, cambió el ayuno eucarístico a tres horas en vez de desde la medianoche anterior, permitiendo de este modo la celebración de misas vespertinas. También devolvió a la celebración de la Vi- gilia Pascual su antiguo carácter de celebración nocturna de la resurrección en vez de anticiparla a la mañana de sábado Santo y en 1955 reformó toda la Semana Santa. Quiso facilitar el acceso a la palabra de Dios autorizando leccionarios, y después rituales bilingües, para la celebración de algunos sacramentos, como el Matrimonio. Algunos de los proyectos de Pío XII fueron con- cluidos bajo Juan XXIII, como el nuevo código de rúbricas (1960), la reforma del Pontificale Romano (1961), y la restaura- ción del catecumenado para los adultos (1962).
2. El Concilio Vaticano II
El primer documento aprobado por el Concilio el 4 de di- ciembre 1963 fue la constitución Sacrosanctum Concilium. Era también la primera vez que un Concilio trataba tan amplia y completamente el tema de la liturgia. El documento esta com- puesto de 130 artículos distribuidos en un proemio y siete capí-
UNIDAD II:LA HISTORIA Y LA GEOGRAFÍA DE LA LITURGIA
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tulos: Naturaleza de la liturgia y principios generales; Eucaristía; Sacramentos; oficio divino; año litúrgico; música sagrada; arte y objetos litúrgicos; y un apéndice sobre la hipótesis de crear un calendario fijo universal.
El Concilio, al emprender una atenta reforma general de la liturgia, primero indica la finalidad de la reforma, luego la justi- fica y da los criterios generales, particulares y específicos para llevarla a cabo.
La finalidad:
Para que en la sagrada liturgia el pueblo cristiano obtenga con mayor seguridad gracias abundantes, la santa madre Iglesia desea proveer con solicitud a una reforma general de la misma liturgia (SC 21).
La razón principal de esta reforma es la participación de los fieles, participación que el Concilio califica con varios adjetivos: “participación consciente, activa y fructuosa” (SC 11) y “cele- bración plena, activa y comunitaria” SC 21.
La Justificación:
La liturgia consta de una parte que es inmutable, por ser de institución divina, y de otras partes sujetas a cambio, que en el decurso del tiempo pueden y aun deben variar, si es que en ellas se han introducido elementos que no responden tan bien a la naturaleza íntima de la misma liturgia o han llegado a ser menos apropiados. (SC 21)
Los Criterios Generales:
El concilio primero indica un criterio general que sirve de orientación y después especifica sus diversos matices:
Criterio general: En esta reforma, los textos y los ritos se han de ordenar de manera que expresen con mayor claridad las co- sas santas que significan y, en lo posible, el pueblo cristiano pueda comprenderlas fácilmente y participar en ellas por me- dio de una celebración plena, activa y comunitaria. (SC 21). El criterio de la comprensión, con el fin de facilitar la parti- cipación, determina los demás criterios que son:
TEMA 1:LA LITURGIA EN LA HISTORIA
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Noble sencillez (cf. SC 21,34; OGMR 93, 292, 325,349). La
sencillez se opone a las excesivas complicaciones ceremoniales, a las repeticiones innecesarias y reclama a la esencialidad y sobrie- dad tradicional del genio romano. Sencillez no es sinónimo, sin embargo, de descuido, aproximación, confusión o de mal gusto. La belleza es también una parte importante del culto divino y hay que armonizarla con un sentido de dignidad y nobleza que se opone a la banalidad. Todo en el culto debe ser digno de la santidad de Dios y del respeto debido a Él. La noble sencillez se refiere a los ritos, a los comportamientos de las personas, espe- cialmente del celebrante principal, a los lugares del culto, a los libros y objetos litúrgicos en general.
Claridad y brevedad (cf. SC 21, 34, 59, 62, 66-77). Hemos
visto que el Concilio pide que los ritos sean ordenados en modo que “expresen con mayor claridad las cosas santas que significan”, especialmente en los ritos sacramentales. Estos dos criterios pe- dían la eliminación de algunas repeticiones innecesarias que ten- dían a sobrecargar los ritos. De los dos, el criterio principal es el de claridad. Una celebración debe ser breve, pero con una bre- vedad que le permita ser clara. Si el rito es excesivamente breve no hay tiempo para comprenderlo. No es contrario a la brevedad el aprovechar las oportunidades para dar explicaciones apropia- das y dejar el debido espacio a los momentos de silencio y con- templación previstos en la misma liturgia.
Comprensibilidad (cf., SC 21,34). Un rito, cuyo sentido y
simbolismo se ignora completamente, puede ser apreciado por sus aspectos formales y exteriores pero no logrará transmitir su significado más íntimo y profundo. Conocer es esencial al cele- brar y para conocer es esencial la catequesis porque el rito, por muy sencillo y claro que sea, no se explica jamás por sí mismo y sólo es captado dentro del contexto propio. Así, a través del co- nocimiento adquirido por medio de la catequesis y la cultura, los cristianos del pasado pudieron apreciar y penetrar en los ritos a pesar de no conocer el latín. La traducción al idioma hablado, pedida por el Concilio, buscaba facilitar la comprensión y la vi- vencia de la liturgia, pero no es el idioma el que hace claro y ac- cesible el sentido del rito, sino la catequesis y la fuerza de la cul- tura cristiana.
UNIDAD II:LA HISTORIA Y LA GEOGRAFÍA DE LA LITURGIA