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L A NOCIÓN DE CELEBRACIÓN

In document JESUCRISTO VIVO Y PRESENTE EN LA LITURGIA (página 110-113)

UNIDAD IV LOS ELEMENTOS FUNDAMENTALES

L A NOCIÓN DE CELEBRACIÓN

La noción de celebración tiene muchos matices, pero todos se fundan sobre la dimensión festiva del hombre11.

1. La palabra celebración

Etimológicamente la palabra viene del latín clásico “celebra-

re” que significa frecuentar o la acción de reunirse en un mismo

lugar en relación con un evento que provoca un recuerdo o sen- timiento común. En un segundo momento el significado de la palabra cambia en el lenguaje común de la gente y pasa de la ac- ción de reunirse al motivo u objeto de la reunión, como los jue- gos del circo, las fiestas o los triunfos que se llaman celebracio- nes, y también a los dioses y hombres insignes que se honraban y devenían así “celebridades”.

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10 Bibliografía básica para el tema: J. ABAD IBAÑEZ - M. GARRIDO

BONAÑO, Iniciación a la liturgia de la Iglesia, Palabra, Madrid 19972, pp.49-58,

y 85-100; A.CHUPUNGCO (ed.), Scientia litúrgica. Manuale di liturgia, II, pp.

119-178; I.DALMAIS, Teología de la celebración litúrgica; J.LÓPEZ MARTÍN, En el Espíritu y la verdad I, pp. 201-253; IDEM, La Liturgia de la Iglesia, Sapientia Fidei 20, BAC, Madrid 1994, pp. 73-81 y 95-105; L.MALDONADO -

P. FERNÁNDEZ, La celebración litúrgica: Fenomenología y teología de la celebración; E.RUFFINI, Celebración litúrgica, en S.DE FIORES Y T.GOFFI, Nuevo Diccionario de Espiritualidad, Paulinas, Madrid 1983, pp. 167-183; M. SODI, Celebración, en NDL., pp. 333-353.

11 Aquí seguimos principalmente la exposición de los libros arriba citados

UNIDAD IV: LOS ELEMENTOS DE LA CELEBRACIÓN LITÚRGICA

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El latín cristiano ha tomado los matices del lenguaje común pero también estos conceptos se incorporan a las traducciones la- tinas de la Biblia para expresar los actos de culto del Antiguo y Nuevo Testamentos. Después los Padres de la Iglesia utilizarían estos términos para referirse a la celebración del misterio Pascual, de los sacramentos, a las fiestas de los mártires y al oficio divino.

2. El concepto de celebración

Para formarnos un concepto adecuado de celebración hace falta examinarlo desde diversos puntos de vista, primero viéndo- lo a la luz de la antropología y después en su especificidad reli- giosa y cristiana.

Desde el punto de vista Antropológico:

Antropológicamente, celebrar es un fenómeno esencialmen- te social y comunitario y puede ser definido como un medio de relación y encuentro. Toda celebración requiere: una ocasión que motiva la celebración, una comunidad o grupo que se reúne para celebrar, un clima o situación festiva que abarca todo, y un ritual que debe ser seguido. Un ejemplo muy común sería la ce- lebración motivada por un cumpleaños u onomástico que reúne a los amigos y familiares del festejado en un clima festivo y don- de se suele seguir un ritual tradicional sencillísimo como apagar velas y un canto de felicitación. Otros ejemplos son los honores a la bandera, las paradas militares, etc.

La celebración crea una apertura y provoca un acercamiento de las personas sobre la base de ideales e intereses comunes co- mo son los valores religiosos, políticos, patrióticos, sociales, etc. La celebración utiliza toda clase de elementos significativos co- mo son los lugares, los tiempos, los objetos y los símbolos, y convierte su significado transformándolos en comunicadores de un mensaje que puede ser recordado y vivido en otras ocasiones. Aunque toda celebración en cuanto unifica un grupo para com- partir ideales o experiencias comunes tiene un fin educativo, sin embargo, siempre hay elementos en una celebración que salen de la lógica de la utilidad. Toda verdadera celebración tiene un ele- mento de espontaneidad y quiere ser algo vivo aun cuando sigue

TEMA 1:LA COMUNIDAD QUE CELEBRA Y PARTICIPA EN LA LITURGIA

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un rito preestablecido. En este sentido celebrar es sinónimo de festejar o jugar, en el mejor sentido de la palabra, en cuanto es una actividad gratuita que se hace sin buscar ni tener fines extra- ños a la acción misma, sino justificados por el placer y satisfac- ción de los que toman parte en la acción. El ritual también ex- presa mejor su fin si tiene una dimensión estética o de belleza con las formas artísticas que permiten que el rito exprese su mensaje con mayor eficacia.

En el campo religioso la celebración polariza los sentimien- tos y los principios de las personas hacia un determinado valor trascendente o sagrado.

Desde el punto de vista teológico:

En el cristianismo celebrar es dedicar al Señor un tiempo de- terminado y significativo, y dedicarse a una actividad de culto con actitudes y actos comunes a los demás participantes en la celebración y a un comportamiento coherente de vida. A los va- lores humanos de la celebración se añaden los elementos especí- ficos de la liturgia cristiana.

La dimensión mistérica: La celebración cristiana no es un

simple recordar sino una realización de la salvación que se re- cuerda en la celebración por la presencia y acción de las tres Per- sonas de la Trinidad.

La dimensión Escatológica: La actualización de la salvación

hace de la celebración una anticipación del cumplimiento de la salvación con la plena posesión de los dones de Dios más allá de este mundo.

La dimensión eclesial: La celebración no es sólo acto de un

grupo humano sino es acto de Cristo Cabeza y de los miembros de su Cuerpo Místico, reunidos en comunión con toda la Iglesia por el Espíritu Santo. Por este motivo la celebración es causa y manifestación de la Iglesia.

La dimensión ritual: La celebración es la acción de una asam-

blea reunida que por medio de sus múltiples acciones rituales manifiesta y realiza la salvación que se está celebrando. Celebrar es por una parte el anuncio de un hecho salvífico y al mismo tiempo la actualización ritual del mismo. La celebración es en-

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tonces el lugar dentro del cual la Iglesia realiza su función santi- ficadora como intercesora y mediadora de la salvación.

La dimensión existencial: La celebración no sólo hace que

una comunidad de algunas personas participen en un evento de salvación, sino que, en la medida en que los creyentes viven lo que han celebrado, se transforma en un programa de vida que cambia toda su existencia de modo estable. Las realidades de to- dos los días se expresan en los símbolos y gestos de la celebra- ción haciendo que toda la vida llegue a ser un acto de culto a Dios. De esta manera la liturgia es fuente de toda la vida cristia- na.

El fin de la celebración Cristiana:

De todo lo que hemos visto se puede ver que el fin principal de la celebración cristiana es esta re-evocación de las palabras y gestos de salvación realizados por Dios en su Hijo Jesucristo por el poder del Espíritu Santo para hacer presente esta salva- ción. Los otros fines, como el didáctico y pedagógico, son muy secundarios al fin principal.

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