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L AS FUENTES DEL CONOCIMIENTO DE LA HISTORIA LITÚRGICA

UNIDAD II LA HISTORIA Y LA GEOGRAFÍA

L AS FUENTES DEL CONOCIMIENTO DE LA HISTORIA LITÚRGICA

1. Documentos antiguos

Las fuentes principales que nos revelan cómo era la liturgia en los primeros siglos son: La Didajé, o La doctrina de los Doce

Apóstoles, un documento recopilado en Siria entre los años 80-

120. Tiene instrucciones litúrgicas sobre el bautismo y la euca- ristía y disposiciones disciplinares. La Apología de San Justino mártir (AD 165) describe el rito del Bautismo y de la Eucaristía. Es el primer documento claro que nos da los elementos funda- mentales de la estructura de esta celebración. La Traditio Aposto-

lica de San Hipólito de Roma (AD 215). Este documento nos

muestra una liturgia ya elaborada, propone un modelo de plega- ria eucarística y describe los ritos de ordenación. De origen ro- mano, aunque escrito en griego, tuvo gran influencia en el orien- te, especialmente en África, y existen traducciones en copto, árabe y etíope. Sin embargo, hasta hace muy poco tuvo poca in- fluencia en su iglesia de origen, a pesar de que existe una traduc-

TEMA 1:LA LITURGIA EN LA HISTORIA

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ción latina desde el siglo V. Hoy, después de la reforma del Va- ticano II, una adaptación de la plegaria eucarística de Hipólito ha entrado en el misal como la Plegaria Eucarística II. Otros elementos referidos a la liturgia pueden ser entresacados de las obras de algunos Padres y escritores, por ejemplo las homilías pascuales de Melitón de Sardes (AD 160-170) que contienen no- ticias sobre el Bautismo en la vigilia pascual y el canto del Exul-

tet, y los escritos de Tertuliano (H 245) y de San Cipriano (H

258) que abundan de referencias litúrgicas especialmente sobre el bautismo, la penitencia y la oración.

Las obras de los padres y otros escritores son fuentes aún más preciosas para los siglos siguientes dada la abundancia de referencias litúrgicas que permiten, a través de estudios atentos y detallados, recuperar oraciones, ritos, textos y aun el calenda- rio litúrgico en uso en una determinada región. Así, por ejem- plo, el primer historiador de la Iglesia, el obispo Eusebio de Ce- sarea (H 340), da muchas noticias sobre los usos litúrgicos de su tiempo y alrededor del año 390 San Ambrosio de Milán cita en su De Sacramentis la parte central de lo que será después el “Ca- non Romano” (Plegaria Eucarística I) y de esta forma refleja parte del desarrollo de la liturgia Romana. Otra obra importante, descubierta solamente en 1884, es el relato de Egeria, una pere- grina en Tierra Santa de los años 382-384 que describe la liturgia de casi todo un año de Jerusalén.

Los primeros intentos de una codificación de los usos litúr- gicos en libros parecen ser del siglo V pero hay que observar que los manuscritos que todavía existen no van más allá de los siglos VII y VIII. Sin embargo, en muchos casos son copias de libros y textos anteriores y nos dan valiosa información sobre el desarro- llo de la liturgia.

2. Documentos medievales:

De los manuscritos litúrgicos medievales antes mencionados los más comunes son los Sacramentaria, que son libros que con- tenían las partes propias del ministro ordenado y las fórmulas sacramentales para la eucaristía, el orden, bautismo, matrimonio, y además las diversas bendiciones y consagraciones. Los Capitu-

UNIDAD II:LA HISTORIA Y LA GEOGRAFÍA DE LA LITURGIA

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versos libros de la Sagrada Escritura. Los Antiphonalia, que tení- an las antífonas para ser cantadas o rezadas, y los Ordines, que, más que libros para la celebración, son descripciones detalladas de cómo se deben desarrollar las ceremonias.

Los libros más importantes para el conocimiento de la litur- gia antigua son los Sacramentaria y los Ordines.

Para el conocimiento de la liturgia romana hay tres Sacra- mentarios fundamentales:

El Sacramentario Veronense (o Leoniano): El nombre de Sa-

cramentario es quizás impropio dado que, más que un libro para el uso del celebrante, se trata de una colección de diversas fuen- tes y con abundancia de textos (más de treinta formularios de misas diversos sólo para la fiesta de Santos Pedro y Pablo). La mayor parte de los textos vienen de la liturgia pontifical del tiempo del Papa San León Magno (440-461), y de los Papas Ge- lasio (492-496) y Virgilio (537-555). Está incompleto: falta toda la cuaresma, la Pascua y el canon.

El Gelasiano: Es el primer verdadero Sacramentario organi-

zado. La atribución a Papa Gelasio es impropia dado que el úni- co ejemplar conocido fue copiado in Chelles, un monasterio cerca de París, alrededor del año 750 y se conserva actualmente en la biblioteca Vaticana. Contiene casi todo el año litúrgico y algunos rituales como la ordenación de los presbíteros y diáco- nos, el rito de la penitencia y del bautismo y otros ritos. Es una compilación híbrida en cuanto que el fundamento original pare- ce ser romano del período anterior a San Gregorio Magno (590- 604) pero también tiene muchos elementos de origen franco. A diferencia del Veronense no es un libro de la liturgia pontifical sino parroquial. Es muy rico en plegarias y fórmulas.

El Gregoriano: proviene al menos de una fuente derivada de

San Gregorio Magno. Más que un Sacramentario es una familia de Sacramentarios dado que existe un gran número de ejempla- res, cada uno con pequeñas variantes. Nos ha llegado en la forma que tenía a finales del siglo VIII. Es muy ordenado y con formas más sencillas y menos prefacios que los otros dos Sacramenta- rios.

Los Ordines: Los Ordines representan un medio importantí-

TEMA 1:LA LITURGIA EN LA HISTORIA

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adaptación de la liturgia a los tiempos y lugares. Desde 1931 a 1961 el estudioso M. Andreiu publicó la edición crítica de todos los Ordines romani, cincuenta, conocidos hasta hoy. Hay de to- dos tipos, desde la misa papal del siglo VIII, hasta la coronación del emperador y los funerales. Existen en dos formas: Ordines

romani puros y otros que son híbridos con elementos francos y

romanos.

A partir del tiempo de Carlomagno2 el número de manuscri-

tos de Sacramentarios, Ordines y otros libros litúrgicos romanos que han sobrevivido hasta nuestros días comienza a aumentar y facilitan el estudio del desarrollo litúrgico y de las diferencias de las prácticas regionales. De la combinación de los Sacramenta- rios y los Ordines nacen en los siglos IX-X otros libros como el Misal para la celebración eucarística y el Pontifical para las orde- naciones y otras celebraciones del obispo. El uso masivo de la imprenta permite una mayor institucionalización de la liturgia y su desarrollo comienza a regularse por los decretos de la Santa Sede.