La conformación del movimiento rockero en distintos países
3.3.2. Una breve cronología del rock
Para comenzar, habrá que señalar algunos antecedentes del rock setentero, en particular du- rante los años cincuenta, donde la juventud recién comienza a ver el mundo a través de sus propias vivencias y no mediante las de generaciones anteriores. Más allá de adoptar una actitud conformista con la forma de vivir ya establecida por los adultos, esta generación en particular llevó a cabo grandes esfuerzos por delimitar su espacio, su actuar, sus expresiones, su manera de ser e incluso su manera de consumir.
Es en la década de los cincuenta y particularmente en los Estados Unidos, donde cambia el paradigma de la juventud y comienza una apertura hacia nuevas formas de consumo pero también hacia nuevas formas de expresión.
Así, en un primer momento, el acontecimiento del rock and roll se convirtió en un factor de cambio para la juventud pues al apropiárselo material y simbólicamente no sólo se está ante la construcción de nuevas formas de consumo, que incluyen la utilización del cuerpo como un po- deroso medio de expresión a través del baile, los atuendos, los peinados, las formas de hablar y comportarse, así como modificó los espacios para la socialización, convirtiendo este conjunto de actividades en actos performativos derivados del consumo cultural.
A la par de estos comportamientos, surgen las llamadas culturas juveniles, mismas que es- tarán íntimamente relacionadas con el nacimiento del rock and roll; evento que lo coloca como la primera música generacional, pues los ídolos rocanroleros retratados en los medios de comu- nicación eran muchachos comunes, de la misma edad y condición que los consumidores; así el acontecimiento del rock permite a los jóvenes autodefinirse al utilizar un objeto simbólico y a construir un espacio imaginario que ayudará a la formación de lazos identitarios entre escuchas del género. (Frith, 1982)
Así mismo cabe anotar que el rock and roll es algo diferente a lo que hoy en día se denomi- na simplemente como rock, pues este se ha convertido en el más favorecido de esa primera incursión del género en la escena mundial, convirtiéndose en uno de los pocos herederos de la tradición musical anglosajona como el folk o el country, del jazz, blues y rhythm and blues, en sí, se habla de una constante hibridación de varias formas de expresión simbólica.
Por lo tanto, se define al rock and roll como un estilo musical creado en la década de los cincuenta que se deriva principalmente del blues y del country, sin embargo, al momento de ha- cerse llamar únicamente rock, su definición adquiere elementos derivados de la (re) significación de las formas materiales y simbólicas que acompañan a los actos performativos de los primeros rockeros. En este sentido, el rock es “un medio de comunicación y de expresión entre muchos jóvenes, a través del cual crean sus propios símbolos –ideales y reales- que los ubican y ayudan a definirse a sí mismos. En el rock se genera un puente intercomunicativo entre los jóvenes, que
56 En relación al rock, su valor de uso está constituido por el universo simbólico que permite a los consumidores apro- piarse del género y utilizarlo como un mecanismo que ayude a la formación de lazos identitarios y a la vez como parte de un proceso de distinción social. El valor de cambio se refiere al sentido mercantil, es decir a entender al rock como un bien económico.
57 El término de re-territorialización se refiere a un proceso de recuperación/fortalecimiento de las identidades donde se intenta recuperar el vínculo con su historia, usos y costumbres. En este sentido, cuando el rock se convierte en un géne- ro de repercusión internacional, adquiere tintes localistas que incluyen la utilización del lenguaje, instrumentos, tradiciones y costumbres de cada territorio a donde llegó.
58 En un principio, los hippies se pronunciaban categóricamente en contra de la llamada “sociedad de consumo”, lo cual los llevó a realizar acciones que incluían el retorno a la naturaleza junto con la búsqueda paradójica de un mundo ideal a través de prácticas psicodélicas enmarcadas por el uso de drogas alucinógenas, pero, como se ha señalado, el movi- miento se fue degradando progresivamente y fue “recuperado” por la propia sociedad de consumo a la que atacaban, al trivializar y comercializar sus consignas e ideales.
enriquece la vida emocional y robustece su identidad en el aspecto creativo, en las experiencias de carácter ritualístico y colectivo”. (Estrada, 2000: 15)
Por otra parte, la relación con las industrias culturales siempre ha sido contradictoria pues el rock se encuentra en la disyuntiva entre ser una forma de expresión simbólica o un muy lucrativo negocio. Esta es una relación con un alto grado de complejidad donde el consumo cultural del rock no es sólo determinado por su sentido comercial, sino también por la apropiación simbóli- ca que se hace del género, lo que provoca la (re) significación de muchos elementos simbólicos asociados al rock por parte de los consumidores, es por ello que el consumo de este género nunca es pasivo, pues si bien los medios de comunicación ayudan a la difusión de actos perfor- mativos con el fin de ampliar su consumo, algunos de éstos son resignificados por los propios consumidores y utilizados en sus prácticas culturales vinculadas al rock.
De esta forma, entre 1958 y 1963 el rock and roll se aleja cada vez más del blues, lo que para muchos significó su muerte, sin embargo, es durante esos años que se está ante una fase del acon- tecimiento rockero que implicó una evolución hacia formas más complejas de interpretación, pero también de apropiación por parte de una juventud que al consumirlo con mayor intensidad y en dis- tintas partes del mundo, re-territorializó57 el significado cultural del ahora conocido sólo como rock.
La urgente necesidad de la juventud por jugar un rol más importante en la vida económica y social de principios de los sesenta, aunado a un convulsionado clima político hicieron que una parte de la juventud (primermundista en un inicio) comenzará a cuestionarse a sí misma sobre la estética, la forma, el fondo y el universo simbólico de sus prácticas culturales, llegando a la con- clusión de que siendo el rock el estandarte de una generación dispuesta a ser la protagonista de diversos cambios económicos, políticos, sociales y culturales necesitaba un cambio de actitud. Este acontecimiento surgido en los sesenta, sin duda será uno de los momentos más impor- tantes para el consumo cultural del rock pues lo que empezó como un movimiento de tintes más bien locales dio al rock elementos simbólicos que hasta la fecha perduran, como lo son las con- signas del movimiento hippie que dieron la vuelta al mundo, acercando a los jóvenes un mensaje con un alto sentido de pertenencia a una generación, el ahora famoso “haz el amor y no la guerra”.
De esta forma, en la historia del rock, uno de los momentos más trascendentes fue el surgi- miento de la corriente hippie58, que tanto cultural, social y musicalmente sacaron al rock de un
letargo creativo, por lo menos así fue en los primeros años del movimiento. Sin embargo, como
sucede con una gran parte de los subgéneros surgidos del rock y derivado de un importante incremento de jóvenes alrededor del mundo que consumían tanto la música e incluso moda surgida del movimiento, la industria no tardó en etiquetar lo producido por los hippies. Por ello, actos performativos, que incluyeron manifestaciones en el vestuario, el peinado, las consignas y múltiples formas de ser y de pensar, la música e incluso los festivales, fueron rápidamente incorporados y difundidos a través de los medios de comunicación masiva, lo que significó para muchos una absurda mercantilización de los ideales que ahora eran exhibidos como un producto mercadotécnico.
A la par del desarrollo del movimiento hippie, fue durante las décadas de los sesenta y setenta que los músicos de rock se volvieron “estrellas” y como señala Simon Frith en muchos casos, se permitieron separar el condicionamiento del público sobre su producción, lo que provocó situa- ciones adversas pues al ser más escasos los contactos del rockero con su público por las giras millonarias perdieron mucho del universo simbólico que dicho público les brindaba; comienza en- tonces otro proceso de transformación del rock donde la imagen estará por encima del contenido, derivando en un estancamiento tanto de la música como de las letras. (Frith, 2006)
El rock entrará en una etapa decadente, tanto musical como temáticamente, situación que se vería reflejada en su consumo, el cual pasó de ser un fenómeno común en la cultura juvenil a ser un fenómeno oculto, es decir que, tras la banalización del rock, éste retomó sus raíces subterrá- neas para recuperar su esencia contestataria (Villoro, 1994), durante una buena parte de la década de los setenta, lo que representa un tercer momento emblemático en el acontecimiento del rock y que tuvo su máxima expresión en el punk rock de mediados de los años setenta que surgiría entre los barrios, cafés o “pubs” de una ciudad como Londres, con un alto índice de desempleo entre la clase trabajadora juvenil, mucha de la cual estaba organizada, naturalmente en bandas de barrio. Así comienza el movimiento o, en términos de Urteaga la ruptura punk. (Urteaga, 1998)
Gracias a la juventud de los barrios londinenses de mediados de los setenta, el rock retomó su esencia “callejera” lo que significa que pasó de ritmos complacientes y letras superficiales a expresar los sentimientos de ira, molestia y disconformidad de las vivencias que los jóvenes que- rían expresar ante un momento crítico por el cual atravesaba la sociedad inglesa, donde la falta de oportunidades (laborales y académicas) hacía surgir este tipo de reacciones en el sector juvenil.
Sin embargo, en un principio (como con casi todos los subgéneros derivados del rock) el movimiento punk no era considerado como una legítima evolución del rock; por el contrario, la industria cultural, en particular la discográfica, consideró que el punk era solo ruido y que las temáticas eran simplemente las quejas desentonadas de un pequeño segmento de la juventud.
Tiempo después, el consumo cultural del punk, al igual que el movimiento hippie, fue visto como una oportunidad de hacer dinero tanto por los músicos como por los productores y en general para toda la industria cultural. Esta última, sin duda, supo sacar provecho y durante la década de los setenta y principios de los ochenta promovió este tipo particular de rock con el objetivo de promover su consumo tanto cultural como económico.
Para Urteaga, esta característica contradictoria del rock tendrá su origen y se podrá explicar si se considera en principio el carácter de fenómeno de masas que tiene el género en sí mismo (Urteaga, 1998); sin embargo, como señala Frith existe la creencia de que hay una lucha con- tinua entre música y comercio, misma que para algunos estaría en el centro de la ideología del rock, aunque a veces, músicos y consumidores rompen con lo establecido por el sistema, sin embargo, el poder de las industrias culturales y su crecimiento exponencial hace que en la ma- yoría de las ocasiones el control lo ejerzan los intereses comerciales. (Frith, 2006)
Tanto la psicodelia hippie como el punk, serán reflejos de una ruptura histórica (aconteci- miento), que trajo consigo una necesidad de evolución, tanto de los consumidores como de los propios músicos, que llevará a una constante renovación del género y que a su vez le permitirá estar presente en la cultura occidental por mucho tiempo.
Los rockeros, no sólo de los sesentas y setentas, han construido a través del consumo cultural su propia forma de ver al mundo, sus propios símbolos y su propias maneras de expresión, ello partiendo de que todo consumo es un proceso cultural independientemente de que a la vez cumpla funciones económicas, sociales o simbólicas; por ello a partir del acontecimiento rockero los jóvenes se convirtieron en un grupo generacional con la suficiente fuerza para señalar sus propias reglas de conducta y también sus propias reglas de consumo y apropiación simbólica. (Reguillo, 1995)
Además, la juventud ha ido creciendo en número, fuerza e importancia alrededor de la historia del rock, sin embargo, es precisamente durante las décadas de los sesenta y setentas donde su papel sobresale debido a las reglas simbólicas que los consumidores fueron construyendo en torno al rock. Durante esos años es importante resaltar dos movimientos que marcarían el futuro desarrollo del género, nos referimos a la música pop/folk y el punk rock, surgidas ambas como una especie de ruptura con la excesiva comercialización de sus predecesores rockeros y que son expresiones de la existencia, importancia e influencia de las culturas populares (juveniles) en lo masivo.
De esta forma, cuando se habla del pop/folk y el punk rock como claves en la historia del rock setentero, significa que ambas corrientes musicales no sólo marcarían la incursión y predo- minio (aunque solo por momentos) del aspecto cultural-simbólico juvenil sobre los intereses de mercado en el rock, sino que también es necesario remarcar la fuerte presencia de este grupo social en la vida de la cultura popular y por supuesto de la cultura de masas.
Teniendo como música de fondo al folk y al punk, durante las décadas de los sesenta y se- tenta, el consumo cultural del rock adquiere dos de sus principales características que son, en primer lugar, la edificación, por parte de la juventud, de una especie de lenguaje generacional que permitió construir puentes de identificación y un alto sentido de pertenencia a un grupo.
En segundo lugar, el consumo cultural del rock comienza a ser considerado como un fenó- meno perteneciente a la cultura de masas, lo que ha sido aprovechado por la propia industria, difundiendo (comercializando) todo lo que rodea a este género, como la propia música, la apa- riencia y los símbolos con un objetivo de tintes comerciales.