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Cap XIII LOS NIVELES DEL LENGUAJE HUMANO

In document 3 Psicología y Lenguaje.pdf (página 135-139)

Una de las diferencias altamente significativas que tiene el lenguaje humano respecto de los otros lenguajes, el de los animales y el de las máquinas, es la producción y el uso del mismo a diversos niveles. Cada uno de estos niveles es un grado del lenguaje.

1.- EL LENGUAJE OBJETO

El primero de ellos es el llamado 'lenguaje objeto'. Sencillamente es el lenguaje que se refiere directamente a las ideas o a los contenidos de las ideas. Como las ideas y los contenidos de las ideas están referidos directamente a las cosas, el lenguaje objeto es el que se refiere a las cosas expresándolas; por ejemplo, el enunciado 'la tierra es redonda'. Lo que se quiere expresar con este enunciado es una cosa, es decir, la existencia de una cosa que es la tierra, y la posesión de una cualidad por parte de esa cosa: la redondez. Es, por tanto, el lenguaje referido a la realidad a través de las ideas que se tienen de ella. Este es el lenguaje de las ciencias en general, pues todos sus enunciados pretenden expresar la existencia de ciertos fenómenos de la realidad con sus propiedades, sus relaciones y las medidas de esas relaciones. A este lenguaje se le llama también

lenguaje de grado uno.

Se le llama 'lenguaje de grado uno' porque existe también otro lenguaje que puede ser considerado como 'lenguaje de grado cero'. Este lenguaje está constituido por las cosas mismas, las singulares, las propiedades de esas cosas y las relaciones que emergen de esas propiedades, toda vez que las cosas singulares, las propiedades y las relaciones son la expresión o manifestación externa de la realidad interna o esencia que hay en cada una. Si entendemos el lenguaje en sentido riguroso, esto no es un lenguaje, ya que falta en él lo más esencial de un verdadero lenguaje, que es su condición de signo arbitrario. La relación que hay entre estas manifestaciones externas de las cosas y su realidad interna es una relación establecida por la naturaleza. Su efectividad en tanto que signos no depende de la libre elección o aceptación de los hombres. Son, pues, signos natura- les.

2.- EL METALENGUAJE

El segundo nivel del lenguaje es el lenguaje que versa sobre el lenguaje objeto; es decir, el enunciado que expresa algo acerca del lenguaje de grado uno; por ejemplo, 'la tierra es redonda es un enunciado seriamente contrastado por las ciencias'. En realidad hay aquí dos enunciados: el primero pertenece al nivel de grado uno y el segundo al nivel de grado dos. A este lenguaje se le llama también

metalenguaje. Es, como digo, el lenguaje acerca del lenguaje de grado uno. A este

nivel del lenguaje pertenecen todos los enunciados de la lógica y los enunciados de la epistemología.

3.- EL LENGUAJE DE GRADO TRES

El tercer nivel del lenguaje es el lenguaje que versa sobre el lenguaje de grado dos o metalenguaje. Por eso recibe también el nombre de metametalenguaje o lenguaje de grado tres. Por ejemplo, "el enunciado 'la tierra es redonda' es un enunciado suficientemente contrastado por las ciencias es, a su vez, un enunciado compuesto". A este nivel del lenguaje pertenecen los enunciados de la sintaxis. Pertenecen, también a este nivel del lenguaje enunciados de este tipo: "quiero dejarlo bien claro: 'la tierra es redonda' es un enunciado suficientemente contrastado por las ciencias". En realidad son tres enunciados cada uno de los cuales pertenece a uno de los niveles del lenguaje. El más elevado es el nivel que se corresponde con el enunciado 'quiero dejarlo muy claro' que expresa ya un sentimiento o una decisión propia del sujeto, no una virtualidad del lenguaje, ni una propiedad de las cosas de la realidad.

4.- OTROS NIVELES DEL LENGUAJE

Hipotéticamente hay otros niveles superiores del lenguaje: lenguaje de

grado cuatro o metametametalenguaje, lenguaje de grado cinco o

metametametametalenguaje, etc. Evidentemente cada uno estos lenguajes se refiere de una manera inmediata al lenguaje de grado inferior que le sigue en la escala de los lenguajes.

La posibilidad de situarse en los distintos niveles del lenguaje es una de las capacidades parciales más significativas o más específicas de la inteligencia. Una prueba que tuviera como objeto la constatación de estos niveles sería un magnifico test de inteligencia para medir el cociente intelectual de un individuo. Por otra parte, si para producir o usar un verdadero lenguaje es necesaria la posesión y el uso explícito de la inteligencia, para producir y diferenciar sus niveles o grados el uso de la misma tiene que ser de mayores alcances. Por supuesto, el planeamiento de estos niveles o saltos del lenguaje no tiene cabida en el lenguaje de los animales y en el lenguaje de las máquinas.

Para moverse con soltura en los grados del lenguaje trasladándose de un nivel a otro es preciso poner en ejercicio casi todos los procesos intelectivos como comportamientos específicos de la inteligencia. Es necesaria la formación de conceptos, el procesamiento de la información, el razonamiento, la solución de problemas, la toma decisiones, etc. Es necesaria también la transferencia, pues el

paso entre los distintos niveles hacia arriba o hacia abajo sólo es posible si hay cierta correspondencia entre esos niveles y si la consistencia de cada uno de ellos es transferida a los demás con la debidas reservas. Pero, de una manera especial, es necesaria la metacognición. Sin un conocimiento del propio conocimiento no es posible un lenguaje acerca del propio lenguaje. Esto es evidente. Sólo el conoci- miento de los propios procesos cognitivos puede dar paso a la expresión lingüística del contenido de esos procesos. Por tanto el metalenguaje en cualquiera de sus niveles es el comportamiento que resume o sintetiza todos los comportamientos de la inteligencia.

5.- LOS NIVELES DEL LENGUAJE Y LA COHERENCIA DEL PENSAMIENTO

La importancia que esto tiene para la educación de la inteligencia es grande. La inteligencia bien educada sabe identificar el objeto de sus pensamientos, el objeto de sus ideas, el objeto de sus decisiones y el objeto de sus aspiraciones. Pero también sabe identificar el objeto de sus enunciados. Esto es propio de la inteligencia bien educada, insisto, porque es el caso que hay inteligencias o individuos que constitutivamente son inteligentes, pero no son capaces de identificar el objeto de sus enunciados. Esto puede hacerlo únicamente el que cae en la cuenta del nivel desde el que se produce el lenguaje y del nivel desde el que se utiliza. La confusión de estos niveles es harto frecuente en individuos con cociente intelectual bajo. Pero también es harto frecuente en niveles de cociente intelectual alto, cuando pretenden hacer valer una opinión que es verdadera respecto de un lenguaje de nivel determinado, pero que no lo es respecto de otro lenguaje de grado inferior o de el lenguaje de grado cero. Por ejemplo este enunciado: 'suprimir la vida de los seres humanos no nacidos es un signo de progreso para la sociedad que lo hace o lo propugna'. Evidentemente la realidad (lenguaje de grado cero), es decir, la supresión efectiva de la vida de los no nacidos, no constituye progreso alguno, sino todo lo contrario, es el indicador más evidente de la regresión y la insensatez de esa sociedad, pues con ello está minando sus propios cimientos. Por el contrario, el hecho de llegar a la formulación del enunciado 'suprimir la vida de los seres humanos no nacidos' como un deseo o una decisión, esto sí es un signo de progreso, pues es un enunciado que se constituye en denominador común de las sociedades que paradójicamente se llaman progresistas. Insisto, sólo las inteligencias bien educadas son capaces de discernir el nivel que corresponde a cada lenguaje para desenmascarar el verdadero rostro de algunos enunciados que son expuestos como principios absolutos.

La historia del pensamiento no ha reparado suficientemente en la importancia que tienen los niveles del lenguaje y en la necesidad de delimitarlos para una correcta comunicación entre las personas y las generaciones. Los antiguos ya se dieron cuenta de ello, y entendieron que, sólo desde esta perspectiva, pueden aclararse las conciencias y resolverse ciertos problemas como el problema del enunciado: 'te estoy mintiendo'. Hay que reconocer que no es fácil saber si miente o no miente; en qué sentido miente y en qué sentido dice la verdad. Muchas paradojas como esta del mentiroso dejan de ser paradojas si se las examina desde el punto de vista de los niveles del lenguaje.

A veces tenemos claro lo que pensamos, pero no tenemos nada claro lo que decimos. El hecho es que con frecuencia decimos lo que no pensamos o lo que no

queremos decir. Si la educación de la inteligencia tiene por objeto poner orden en nuestras ideas, esa aspiración debe extenderse de la misma manera a poner orden entre nuestras palabras y nuestros enunciados. Lo cual implica no sólo la estructuración de las palabras, los enunciados y las argumentaciones, sino la especificación, al menos implícita, del nivel del lenguaje desde el que se pretende que tengan validez esas palabras, esos enunciados y esas argumentaciones.

BIBLIOGRAFIA Y REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS. c. 13.- 1) Bruner, 1986,

1988; Aritóteles, 1967; Kant, 1960; Hartman, 1957, 1960. 2) Ayer, 1984; Bunge, 1983; Espejo, 1982; Gómez Bosque, 1985; Montero, 1976; Quine, 1968, 1992; Vázquez, 1986; Russell, 1983; Bruner, 1983, 1986, 1988; Brown, 1956; Carroll, 1964; Kendler y otros, 1954, 1955; Kiefer, 1970; Hjemslev, 1936; Piaget, 1965; Piaget e Inhelder, 1966; Sapir, 1927; Bierwisch, 1969; Chark, 1974. 3) Aristóteles, 1967. 4) Bruner, 1986, 1988; Kant, 1960; Luria, 1980, 1985. 5) Luria, 1980, 1985. 6) Whorff, 1971. 7) Brown, 1956, 1981; Brown y Fraser, 1963; 8) Qin Thana, 1963; Watson, 1920. 9) Qin Thana, 1993. 10) Aristóteles, 1967; Locke, 1960; Kant, 1960; Chomsky, 1957, 1971. 11) Ver Gardner, 1988. 12) Qin Thana, 1993. 13) Siegel, 1964; Aronoff, ver Gardner, 1988.

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