Cap III EL LENGUAJE COMO CONDUCTA
2 CONDUCTA LINGÜISTICA Y LOCALIZACION CEREBRAL
En lo que concierne a la primera de estas cuestiones es muy poco lo que podemos decir acerca de la localización y el funcionamiento de estas zonas cerebrales. Más que un panorama claro a los ojos del científico, es para él una tremenda nebulosa. En cualquier caso las teorías acerca del origen fisiológico del lenguaje que centran su atención en el cerebro están referidas todas ellas a un tipo especial de lenguaje, el lenguaje hablado; o, a lo sumo, a lenguaje escrito, pero no a los otros tipos de lenguaje, los cuales tienen su explicación en las leyes generales de la psicomotricidad.
Las opiniones acerca de este punto son muy encontradas. No obstante la ciencia se aventura a hacer algunas aproximaciones. Así nos dicen los científicos que en el hemisferio izquierdo existen tres zonas vinculadas al lenguaje. Esas tres zonas son el área de Broca, el área de Wernike y la región del pliegue curvo. Esto no quiere decir, ni mucho menos, que sean esas tres zonas, y sólo ellas, las que intervienen en el lenguaje. Está demostrado que existen otras zonas implicadas, tanto de las partes corticales como de las subcorticales, como los ganglios basales, el tálamo, etc., pues hay evidencias suficientes, desde la medicina, según las cuales una lesión en estas zonas produce un determinado trastorno del lenguaje.
El área de Broca se encuentra situada en la parte posterior de la tercera circunvolución frontal, muy cerca del córtex motriz primario de la cara. Esta área es la responsable del lenguaje articulado o el habla y las lesiones que se padecen en ella provocan trastornos conocidos con el nombre de afasia transitoria (afasia de Broca). A estas lesiones se suman las de otras zonas afines como las de la región inferior del córtex motor primario, las de la parte anterior del lóbulo parietal inferior, las de la región superior de la ínsula y las de la zona estriada: la afasia puede ser total y persistente. La zona de Broca, pues, es el punto en el que se originan los impulsos nerviosos eferentes que, llevados a los órganos de la boca, producen los movimientos constitutivos del habla en su dimensión fónica. Para explicar su dimensión sintáctica se requiere la colaboración de otras zonas, por ejemplo la de la zona anterior de esa misma circunvolución.
El área de Wernike se encuentra situada en la parte posterior de la circunvolución temporal superior. Es la responsable, no de la producción del lenguaje, sino de la comprensión y repetición del mismo. Las lesiones en esta zona dan lugar a las afasias que llevan su nombre o afasias de Wernike. 'Las correla- ciones anatomoclínicas permiten sugerir que el procesa-miento fonológico radica en las regiones parietal inferior y supraparietal izquierda. Las comprensiones fonológica y lexical se centrarían en la primera circunvolución temporal. La asociación semántica y lexical probablemente se produce en regiones más posteriores y circundantes'2.
El área del pliegue curvo situada en la confluencia de la zona temporal con la parietal y occipital es la responsable del lenguaje escrito.
La participación del hemisferio derecho en los movimientos del lenguaje hoy se encuentra suficientemente demostrada, pues, cuando la lesión del hemisferio izquierdo se produce antes de la pubertad, es el hemisferio derecho el que asume sus funciones. Es específico de este hemisferio el procesamiento de la comprensión del lenguaje, la prosodia o la entonación del lenguaje oral, etc.
La asignación de funciones específicas del lenguaje a ciertas zonas específicas del cerebro por parte de muchos científicos, tal como acabamos de ver, constituye una hipótesis que se encuentra muy lejos de haber sido demostrada. Frente a esa hipótesis tradicional, la que hoy se baraja es la de la inespecificidad natural de las zonas cerebrales3. Está demostrado que las zonas y sistemas neuronales del hemisferio izquierdo son las primeras en asumir estas funciones, pero también está demostrado que las zonas y sistemas del hemisferio derecho pueden asumirlas cuando el izquierdo padece una lesión, sobre todo, cuando esto le permite ejercer esta sustitución pasados los once o doce años?. Puede que sea así, pero no parece verosímil. Parece más bien que la inespecificidad congénita de las zonas cerebrales va dejando paso a la especificidad de las mismas, pues, conforme pasan los años, cada zona va asumiendo una función específica, es decir, va poniéndose a disposición de una función específica de la mente. Cada parte va controlando una función determinada en la medida en que se encuentra libre para asumirla. Si a partir de los once o doce años ya no se produce esta asumpción por parte del hemisferio derecho es porque sus zonas y sistemas ya se encuentran ocupados con otras funciones y no están libres para asumir las funciones del lenguaje4. Acontece lo mismo que en el universo físico: si la tarea consiste en llevar de la estación al aeropuerto una cantidad grande de maletas, dicha tarea es posible en la medida en que haya hombres libres (disponibles) para llevarlas, pues damos por supuesto que cada hombre sólo puede llevar una.