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4 LA TEORIA VERBALISTA

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Cap III EL LENGUAJE COMO CONDUCTA

4 LA TEORIA VERBALISTA

Esta es una teoría, la más difícil para la comprensión. El denominador común o elemento que se repite en estos autores es la afirmación según la cual el lenguaje no es efecto de los movimientos de los órganos y miembros (conducta), sino la causa de los mismos. Uno de los autores es STAATS, que milita en las filas de la psicología de la conducta17. Según él, 'algunas conductas motoras son importantes en sí mismas... Otras son importantes, sin embargo, por las conductas motoras que ellas controlan en el individuo... Después de varias repeticiones instigadas del estímulo de comunicación (lenguaje del emisor), el comunicando (receptor) adquirirá la secuencia de respuestas verbales. Este mecanismo ER recién adquirido controlará entonces una secuencia de conductas motoras cuando las condiciones externas sean apropiadas. Debido a que los estímulos verbales pueden controlar las respuestas motoras, cuando el individuo adquiera nuevas secuencias de respuestas verbales, su conducta manifiesta puede alterarse. Este tipo de mecanismo es muy importante para la comunicación y puede observarse en muchos aspectos de la conducta humana desde los más complejos de aprendizaje intelectual hasta las tareas más simples de la vida diaria'. Por tanto el proceso es el siguiente: estímulo de comunicación o lenguaje del emisor, secuencia de respuestas verbales (en el receptor) formada sobre la base de la comunicación y conducta motora controlada por los estímulos verbales producidos por las respuestas verbales. El otro autor es LURIA18 que dedica todo un apartado a la exposición del 'papel del lenguaje en la organización del acto voluntario'. En esto sigue la línea de VIGOTSKY. Como puede verse, LURIA va más allá que STAATS: el papel regulador del lenguaje ya no se ejerce sobre la conducta externa, sino sobre los presupuestos de esa misma conducta que son las decisiones de la voluntad. El lenguaje de adulto provoca la atención en el niño que separa el objeto mencionado de todas las demás cosas. En este momento la acción voluntaria del niño se subordina al adulto (a la madre), niega la subordinación a las leyes del reflejo de orientación provocado por el estímulo y comienza a subordinarse a la acción del adulto (función interpsíquica). La segunda etapa consiste en la regulación de la conducta en virtud de su propio lenguaje externo. En la tercera etapa esta función interpsíquica comienza muy pronto a convertirse en intra-psíquica interiorizándose al interiorizar su lenguaje (lenguaje interno). Este es el momento en que la conducta se convierte en conducta autónoma, es decir, voluntaria. Por tanto el lenguaje no es efecto de la conducta externa, sino su origen y su verdadera causa. El lenguaje, pues, no va de dentro (conciencia, voluntad) a fuera (sociedad), sino al revés, de fuera (sociedad) a dentro (conciencia, voluntad) para regular la conducta a través de la orientación y control de la propia voluntad.

Estas son las teorías más representativas que tratan de explicar el origen de la conducta humana y animal. Como teorías para explicar el origen del lenguaje en tanto que conducta o en tanto que resultado o efecto de la conducta, me parecen todas ellas deficientes. Algunas de ellas no logran superar el dualismo de las antiguas filosofías y otras eliminan el problema haciendo caso omiso de muchos factores que intervienen en la conducta. En efecto, unos olvidan la conciencia; otros, el cuerpo y la materia; otros la libertad y discrecionalidad de las decisiones o las decisiones mismas, etc.

Esto que sigue no se propone como solución definitiva, ni mucho menos. Pero tiene la virtualidad de superar el dualismo en el origen de la conducta, que es el origen del problema; y la virtualidad de tener en cuenta todos los factores que la experiencia personal, la observación objetiva, la historia de la humanidad y las conclusiones de las ciencias entienden que son factores o variables intervinientes en la conducta de los seres humanos.

En efecto, la causa eficiente adecuada de la conducta, en este caso, el lenguaje, es el individuo, la persona real. La raíz última de la conducta es la naturaleza de la persona, pues cada ser obra de acuerdo con la naturaleza que tiene. El hombre obra como hombre porque tiene naturaleza de hombre; el perro obra como perro porque tiene naturaleza de perro, etc. Por tanto, la causa última de la conducta es el individuo como un todo (suppositum), no la conciencia o el alma, ni tampoco el cuerpo o el cerebro. El alma y el cuerpo, por una parte, y la mente y el cerebro, por otra, no son dos cosas, sino dos principios de una misma cosa que es el individuo humano. Y las acciones son de la cosa, del sujeto. Esto es obvio; no son acciones de los principios que lo constituyen. El individuo actúa en virtud de su naturaleza, como hemos visto; de tal forma que la naturaleza es: a) el principio radical de la producción de la acción, y b) el principio radical de la dirección de la misma. Los factores individuales que acompañan a esa naturaleza en cada caso son variables intervinientes, pero, de ninguna manera, determinantes.

Sabemos, además, que la naturaleza del individuo que habla es racional, ciertamente, pero también es virtualmente vegetal y animal. Importa mucho entender correctamente esto de 'virtualmente', pues, por el hecho de ser así, los compor- tamientos humanos, animales y vegetales pueden coexistir en un mismo sujeto, siendo este sujeto la causa única de los mismos. Sabemos, por otra parte, nos lo dice la experiencia propia, que la naturaleza humana no es inmediatamente operativa. Cuando actúa, lo hace por medio de sus facultades, las cuales son racionales, pero, como en el caso anterior, virtualmente son también animales y vegetales, es decir, fisiológicas y orgánicas o biológicas, en tanto que capacidades de las que dispone el ser racional par realizar funciones vegetales y animales. Por tanto los comportamientos racionales y voluntarios del individuo, así como los comportamientos fisiológicos y orgánicos (conducta), no son acciones emanadas de naturalezas distintas sino de la misma y única naturaleza que el hombre posee que es la naturaleza humana. Cuando ese comportamiento es realizado por medio de sus facultades racionales la conducta es voluntaria y libre; cuando es realizado por medio de sus facultades fisiológicas y biológicas es una conducta instintiva. Pero, siendo una y única la naturaleza que actúa como causa de esos comportamientos, no es absurdo pensar que en ciertos casos una misma conducta material, que de suyo es instintiva, puede ser elevada a la categoría de conducta voluntaria o racional, por ejemplo, el lenguaje de los gestos. Esencialmente esa conducta es racional o voluntaria pero 'virtualmente' es física y fisiológica. No son, entonces, dos conductas. Es la misma conducta racional que tiene esa resonancia o esas consecuencias en el orden físico (movimientos, sonidos, escritura, etc.).

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