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EL PAPEL DEL OIDO EN EL LENGUAJE HABLADO:

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Cap V EL LENGUAJE Y LA INTELIGENCIA

5 EL PAPEL DEL LENGUAJE EN LOS COMPORTAMIENTOS DE LA INTELIGENCIA

6) EL PAPEL DEL OIDO EN EL LENGUAJE HABLADO:

Conviene recordar algo que ya ha sido expuesto repetidas veces en este libro: el ser humano es poseedor de todas las facultades específicas de la naturaleza humana, toda vez que estas facultades son propiedades de la naturaleza y las propiedades son inseparables del sujeto o de la naturaleza a la que pertenecen. Las facultades, pues, son poseídas de una manera innata, y además, poseídas en su totalidad. El uso de las mismas (desarrollo), por el contrario, puede no ser el mismo en todos los individuos. Incluso puede acontecer que algunos sujetos no desarrollen algunas de ellas de ninguna manera. Por tanto el sordo de nacimiento, posee la facultad de la inteligencia, posee la facultad del lenguaje y posee la facultad del oído.

Ahora bien, en el sordo de nacimiento el desarrollo del oído padece una carencia absoluta. Esto puede ser debido a alguna lesión del córtex cerebral o alguna lesión o deformación de los órgamos de la audición. En cualquier caso se trata de una lesión orgánica, no psíquica, pues, aunque esto pueda parecer sorprendente, los factores psíquicos del individuo humano no pueden padecer lesión alguna.

Poseemos las facultades todas de una manera innata, pero el uso o el desarrollo de las mismas es adquirido. Y esa adquisición se debe al aprendizaje. Ahora bien, para que el aprendizaje pueda producirse es necesaria una estimulación de la facultad correspondiente desde el exterior, bien sea de una manera directa, bien de una manera indirecta.

La razón de esta afirmación que sirve de soporte a todas las técnicas o estrategias de aprendizaje estriba en un principio filosófico según el cual una facultad sólo puede ser sacada de su potencialidad por su propio objeto. La estimulación, por tanto, tiene que venirle de su propio objeto. Y esta es la función que cumple el medio ambiente físico y social: suministrar a los individuos, a sus facultades, el objeto que les es propio o específico para sacarlas de su estado de potencialidad, obligándolas a ponerse en movimiento y a desarrollarse.

En lo que concierne al sordo de nacimiento, es evidente que el medio ambiente social, familias, escuelas, etc, pueden suministrarle esos estímulos que necesita para su desarrollo. Pero también está claro que algunos de esos estímulos no son eficaces. Es decir, algunos de esos estímulos no cumplen la función de estimular por causa de la lesión orgánica a la que acabo de referirme. El sordo de nacimiento no percibe el estímulo del habla de los demás. Por consiguiente jamás podrá desarrollar su facultad del lenguaje hablado.

Ahora bien, eso no supone que el sordo de nacimiento se encuentre incapacitado para todo tipo de lenguaje. No supone tampoco que el sordo de

nacimiento sea menos inteligente que el ciego, como se reconoce en los textos aris- totélicos y en la tradición que de ellos se deriva. El sordo de nacimiento tiene la facultad del lenguaje diversificada como todos los demás sujetos humanos. Por esto mismo puede desarrollar otros lenguajes diferentes del lenguaje hablado. Y de hecho los desarrolla con éxito notable. De tal forma que a través de ellos muestra un desarrollo de la inteligencia que es equiparable al desarrollo de la inteligencia de otros sujetos que padecen otras carencias procedentes de otros sentidos.

Acabamos de decir que una facultad cualquiera, para desarrollarse, tiene que ser estimulada desde el exterior. La facultad del habla, para adquirir el uso de la misma, tiene que ser estimulada con el habla de los demás. Sin este requisito no hablará nunca. Pero también hemos dicho que esa estimulación puede ser indirecta, a través de otros órganos y otros sentidos. Hoy en día, de la misma manera que se estimula a los ciegos para que puedan ver, para que puedan tener una leve noción de los colores y las formas, cabe la posibilidad de establecer esta estimulación dirigida a los sordomudos, utilizando para ello potentes instrumentos fabricados con las técnicas más avanzadas. Esta es la razón por la cual los sordos de nacimiento pueden aprender a hablar, es decir, a expresarse por medio de palabras articuladas como los individuos normales. Su lenguaje hablado no será tan perfecto, pero ya es un lenguaje hablado que les permite liberarse de la servidumbre de los signos de las manos y los gestos, de los movimientos de los labios, de la expresión del rostro, etc., que siempre constituyen un lenguaje más torpe e impreciso.

Todo esto es posible si el individuo en cuestión es poseedor de la facultad de la inteligencia (si es un ser humano) y si esa inteligencia la tiene desarrollada a un nivel aceptable para poder establecer las relaciones que son necesarias entre las ideas y los signos, las relaciones entre los propios signos para poder hacer la sustitución de unos por otros, las relaciones fonéticas, sintácticas y lógicas entre las palabras para poder construir frases, aunque sólo sea en conformidad con unas estructuras elementales, etc.

BIBLIOGRAFIA Y REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS. c.5.- 1) Lenneberg, 1973,

1982, 1983; Beltrán, 1984; Furth, 1985; Bever, 1970; Brown y Lenneberg, 1954; Chapell, 1971; Irwing, 1949; Lantz, 1964; Luria, 1980, 1985;, 1980; Piaget, 1967; Slobin, 1972; Jolivet, 1956; Brennan, 1960, 1965; Maritain, 1962; Qin Thana, 1993. 1b) Gredt, 1961; Maritain, 1962; Palacios, 1962; Millán, 1967, 1981. 2) Watson, 1920; Chomsky, 1986; Piaget, 1926, 1945, 1965; Vigotasky, 196O, 1964; Luria, 1980, 1985; Osgood, 1963, 1986; Lenneberg, o.c. 3) Qin Thana, 1992, 1993. 4) Qin Thana, 1993; Jolivet, 1956; Brennan, 1960, 1965. 5) Luria, 1980, 1985;, 1980. 6) Chomsky, 1979, 1986, 1989; Lenneberg, 1982; Luria, 1980, 1985; Miller, 1974. 7) Lenneberg, 1982. 8) Descartes, 1980, 1990; Dale, 1980. 9) Descartes, 1980, 1990;

Cap. VI.- EL LENGUAJE HUMANO, EL LENGUAJE DE

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