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El debate sobre la inmunización y la vacuna del sarampión, las paperas y la rubéola

In document Val Morrison Paul Bennett (página 152-156)

Para lograr la inmunización de la población, la aplicación de la vacuna del sarampión de- be alcanzar entre el 92 y el 95 por ciento (BMA, 2003b). La cifra de la aplicación en 2001 de la vacuna SPR (sarampión, paperas, rubéola) en el Reino Unido era inferior al 90 por ciento, lo que significa una disminución de varios puntos. En Escocia, la cobertura de la SPR disminuyó del 93,2 por ciento en 2000 al 88,5 por ciento en 2001, mientras que el nivel de aplicación de la vacuna para la meningitis C era del 93,7 por ciento. ¿Por qué se aplica más una vacuna que la otra? Es posible que se deba, en parte a las distintas percep- ciones sobre las enfermedades en cuestión (la meningitis es temida casi universalmente, mientras que el sarampión se considera como una enfermedad menos grave); también, en parte, debido a la forma en que los profesionales de la salud defienden cada una de las vacunas (por ejemplo, New y Senior, 1991) y también debido al tipo de notoriedad que han alcanzado cada una de las enfermedades/vacunas.

La preocupación sobre la inmunización y la vacunación no es nueva, pero en los últi- mos años ha resurgido el debate por la supuesta relación entre la vacuna del sarampión, las paperas y la rubéola y el autismo, y, en menor medida (al menos en cuanto a notoriedad

en los medios), a la enfermedad inflamatoria intestinal. La preocupación difundida por los medios de comunicación suele revertir en preocupación de los padres y, por ello, a generar una significativa disminución del porcentaje de niños vacunados contra estas enfermedades. ¿Qué desencadenó el debate en los medios?

Wakefield, Murch, Anthony et al. (1998) publicaron un artículo en una revista médica muy respetada, The Lancet, en el que se especulaba con la posibilidad de que existiera una relación entre la vacuna SRP y el autismo y/o la enfermedad inflamatoria intestinal. Sus conclusiones se obtuvieron a partir del hallazgo de que 9 de los 12 niños sometidos a pruebas por problemas gastroenterólogos habían recibido diagnóstico de algún tipo de autismo. En ocho casos los padres atribuyeron la aparición de los primeros síntomas al periodo posterior a la vacunación contra el sarampión, las paperas y la rubéola. Sin em- bargo, este estudio estaba seriamente limitado por el pequeño tamaño de la muestra, y la relación sólo era especulativa, pero los medios no destacaron estas deficiencias. Se han producido otros muchos estudios a mayor escala tras el artículo de Wakefieldet al., como el estudio de Peltola, Patja, Leinikkiiet al., (1998), que no encontró ninguna evidencia de una relación entre la vacuna SRP, el autismo y la enfermedad inflamatoria intestinal a pe- sar de hacer un estudio prospectivo de 14 años; o el estudio de Taylor, Miller, Farrington

et al. (1999), que revisó a 500 niños con autismo nacidos entre 1979 y 1994 y no encon- tró ningún aumento de los casos de autismo relacionado con la introducción de la vacuna SRP en 1988 y ninguna diferencia en cuanto a la edad del diagnóstico del autismo entre los que habían sido vacunados y los que no (Tayloret al., 1999). Taylor y colaboradores han confirmado más recientemente estas conclusiones en un estudio de la población reali- zado en cinco distritos sanitarios de Inglaterra (Taylor, Millar, Lingam et al., 2002).

A pesar del continuo debate en los medios, existe pues escasa evidencia actual que res- palde esa relación. La postura actual de la OMS y, por tanto, de las autoridades médicas de otros países, es que no hay ninguna relación entre la vacuna SRP y el autismo o la en- fermedad inflamatoria intestinal comprobada por estudios metodológicamente válidos.

Sin embargo, el temor de los padres se mantiene, junto con cierto cinismo de la profe- sión médica cuando declara sobre esta cuestión. Una opción propuesta para abordar esta preocupación por el hecho de que la vacuna conjunta sea problemática sería ofrecer vacu- nas separadas para el sarampión, las paperas y la rubéola. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud se muestra contraria a esta opción afirmando que el mayor periodo de tiempo necesario para dar las tres vacunas por separado aumentaría el nivel general de inaplicación del programa de vacunación, lo que expone a los niños a infecciones y aumenta la probabilidad de que se produzca una epidemia. Los padres preocupados des- tacan el hecho de que algunos países, como Francia, ofrecen las vacunas de forma inde- pendiente a los bebés con entre 9 y 12 meses (aunque se suele dar en forma SRP combina- da posteriormente) y utilizan este hecho para respaldar el argumento de que la vacuna SRP no es segura.

Cosas sobre las que pensar e investigar por su cuenta

¿Cree usted que vacunará a su/s hijo/s en el futuro? ¿Cree usted que todas las vacunas tienen la misma importancia, o ponderaría usted los pros y contras de cada una? ¿Dónde puede la gente encontrar evidencia fiable de los pros y contras de la vacunación?

¿Cómo cree usted que podrían los profesionales de la salud convencer mejor al públi- co de las ventajas de la vacunación? ¿Qué hacen «mal» los responsables políticos y los portavoces de la sanidad pública al comunicar la necesidad de la vacunación?

Resumen

En este capítulo se ha realizado una revisión de una serie de conductas que se suelen describir como «inmunógenos conductuales»: conductas que ac- túan como forma de proteger o mejorar la salud de un individuo. Una fal- ta de «inmunógenos», o un nivel reducido de los mismos, también resulta perjudicial para la salud, como queda reflejado por el crecimiento de las cifras de la obesidad (véaseel Capítulo 3) atribuible, en parte, a los reduci- dos niveles de ejercicio físico. Dada la convincente evidencia de la relación entre conducta y enfermedad revisada en este capítulo y en el Capítulo 3, tal vez se nos podría disculpar por esperar que la mayoría de la gente se comporte de forma que proteja su salud. Sin embargo, no es eso lo que re- flejan las estadísticas, y cada vez resulta más patente que hay muchos fac- tores que influyen en la ejecución de conductas de salud. El Capítulo 5 describe las teorías y modelos psicosociales más relevantes sobre compor- tamiento saludable que dominan el pensamiento actual de la investigación de la psicología de la salud.

Lecturas recomendadas

Pitts, M. (1996). The Psychology of Preventative Health. London: Rou- tledge.

Hopwood, P. (1997). Psychological issues in cancer genetics: current issues and future priorities. Patient Education and Counselling,32: 19-31.

Al terminar este capítulo, el lector debería tener una idea clara sobre:

Cómo influyen los factores sociales y cognitivos en el inicio de una conducta de salud o de riesgo. Los componentes de algunos de los modelos psicológicos clave sobre conductas saludables. Cómo difieren los modelos «estáticos» de los modelos de «etapas» en cuanto a cómo consideran los procesos de cambio de conducta.

La evidencia empírica que avala la consideración de ciertos factores cognitivos y sociales como predictores del comportamiento saludable y el cambio conductual.

DESCRIPCIÓN DEL CAPÍTULO

Los dos capítulos anteriores han descrito la conducta que se relaciona con la salud y la en- fermedad. Este capítulo pretende describir los modelos teóricos clave que se han propuesto y verificado en cuanto a su capacidad de explicar y predecir por qué la gente adopta una conducta de promoción de la salud o de riesgo para la salud. La personalidad, las creencias y las actitudes desempeñan un papel importante en la motivación de la conducta, al igual que nuestras metas e intenciones, circunstancias sociales y normas sociales. Se describen y criti- can los modelos psicológicos más importantes y sus componentes, utilizando la evidencia de los estudios sobre una diversa gama de conductas de salud. Aunque nuestra comprensión de la conducta de salud sigue siendo incompleta debido a la complejidad de influencias que afectan de forma general a la conducta de los seres humanos, los estudios empíricos descri- tos han identificado muchas influencias significativas y modificables sobre la salud y la con- ducta de salud que ofrecen objetivos potenciales para la futura promoción y educación para la salud.

In document Val Morrison Paul Bennett (página 152-156)