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Desarrollo económico: modelos y factores de desarrollo.

CAPITULO II.

Desarrollo económico: modelos y factores de desarrollo.

Tanto en el Proceso de Asociación Euromediterráneo como en la Política Europea de Vecindad se definen instrumentos que convergen con los principales modelos teóricos que explican la relación existente entre los procesos de desarrollo económico y los sistemas políticos en los que se producen. El análisis de los modelos teóricos de desarrollo sin embargo está muchas veces supeditado a una discusión que en resumen trata de dilucidar si es el avance hacia sistemas democráticos lo que permite el desarrollo económico (silogismo Democracia-Desarrollo) o, al contrario, si es este desarrollo económico el que permite el establecimiento de sistemas democráticos (silogismo Desarrollo-Democracia).

El Proceso de Barcelona se asocia tradicionalmente al silogismo Desarrollo- Democracia, entendiéndose que el mejor camino para conseguir la democracia es el desarrollo económico.72 Según este planteamiento el desarrollo económico se antepone al político, convirtiéndose en un medio para acceder al fin democrático. La lógica de este planteamiento se basa en la suposición de que las reformas y modificaciones que el desarrollo económico introduce en una sociedad conducen a cambios en sus estructuras, derivando en una mayor apertura y demanda de libertades.

72 A. Lorca, P. Brañas, J. Rodero, M. Jerch, O. Orozco, G. Escribano. “El Mediterráneo: el silogismo democracia- desarrollo”. Universidad Autónoma de Madrid. DWP 01/2001. www.uam.es/centros/economicas/doctorado/deri/ publicaciones/WorkingPapers/DWP01-2001.pdf. Pp. 7 y ss.

Por el contrario, el silogismo Democracia-Desarrollo establece que la prosperidad y la estabilidad sólo serán posible con un modelo político basado en el estado de derecho y en el respeto a las libertades, esto es, en una democracia.73 Según este modelo el objetivo de la UE en el Mediterráneo debería ser, sobre todo, la progresiva instauración de un proceso de democratización en la ribera sur.

Aunque la instauración de la democracia formaba parte de los objetivos marcados en el proceso iniciado en Barcelona en 1995, lo cierto es que, como vimos, dicho proceso tenía sobre todo un fuerte componente económico y comercial. Para algunos autores la PEV debería reforzar el acento en el proceso político, por encima de su componente económico y comercial.74 Según estos autores, sólo de esta forma se podrá garantizar un marco propicio para el desarrollo económico de la región.

Los planteamientos anteriores se complementan ampliamente en la teoría económica con la determinación de qué factores originan el desarrollo económico. Esta discusión de factores y modelos de desarrollo es una constante en la teoría económica anterior a la misma constitución de muchos de los estados europeos y mediterráneos actuales y que se remonta a los economistas clásicos del siglo XVIII y XIX. El estudio de los factores que condicionan el crecimiento de una región ha superado desde entonces el ámbito de la Teoría Económica y alcanza a lo que se conoce como Geografía Económica, estableciéndose a finales del siglo XX cierta aproximación, como veremos, entre los postulados de ambas escuelas.

En este capítulo recopilaremos la base teórica existente sobre los modelos de desarrollo económico, su evolución histórica desde los economistas clásicos hasta los puntos de confluencia con las aportaciones de la Geografía Económica, intentando definir qué factores son los determinantes para que en una región se produzcan las condiciones que permitan su desarrollo económico y, por tanto, el bienestar de sus ciudadanos.

Completaremos finalmente esta base teórica con una aproximación al potencial que, según distintos autores, tiene la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) para contribuir al desarrollo de los países beneficiarios, lo que nos permitirá abordar en el siguiente capítulo con mayor conocimiento la evaluación de la AOD española en Marruecos y otros factores determinante en la teoría como el Capital Físico, la inversión,

73 A. Lorca, P. Brañas, J. Rodero, M. jerch, O. Orozco, G. Escribano. Op. Cit.

74 M. Jerch. “Democracia, Desarrollo y Paz en el Mediterráneo” Tesis Doctoral, Universidad Autónoma de Madrid.

representada fundamentalmente por la Inversión Directa Extranjera (IDE) y por los importantes flujos de remesas enviados por los emigrantes marroquíes.

1. Bienestar y desarrollo económico.

El grado de bienestar de una sociedad está inexorablemente condicionado por su desarrollo económico por lo que, desde un punto de vista académico, que la Teoría del crecimiento económico sea la rama de la Economía de mayor importancia es una consecuencia inmediata.75 Como veremos a continuación, pequeñas diferencias en la tasa de crecimiento de un país, sostenidas en el tiempo, generan enormes diferencias de renta per cápita, lo que tiene una relación directa con el grado de desarrollo y de bienestar de sus ciudadanos.

Medidos en dólares reales de 1985, el PIB per cápita de Estados Unidos pasó de 2.244 dólares en 1870 a 18.258 en 1990, lo que representó un crecimiento medio del PIB del 1,75% anual, convirtiéndole en la primera economía del mundo.

Si en lugar de haber crecido a una tasa interanual del 1,75% durante el periodo anterior, el crecimiento anual del PIB hubiera sido del 0,75% anual, el PIB per cápita en 1990 hubiera sido de 5.519, una tercera parte del efectivamente obtenido y que, lejos de los niveles de renta observados, situaría la renta per cápita estadounidense en niveles similares a los de Méjico y Hungría y por debajo de Portugal y Grecia.

Si en lugar del 1,75% de crecimiento anual, éste hubiera sido del 2,75%, la renta de Estados Unidos estaría en 60.841 dólares per cápita, tres veces mayor que la renta efectivamente alcanzada en 1990.

A la vista de la experiencia de distintos países del mundo, crecimientos anuales de 0,75%, del 1,75% ó del 2,75% son valores absolutamente razonables. Por ejemplo, la tasa de crecimiento de India entre 1900 y 1987 fue del 0,64%, mientras que la de Pakistán fue del 0,88% y la de Filipinas del 0,86%. Las tasa de crecimiento de Japón y Taiwán fueron, respectivamente, 2,95% y 2,75%, por lo que estas tasas de crecimiento no son sólo un ejercicio teórico sino que se han manifestado en distintos países a lo largo del siglo veinte.76

En los casos de España y Marruecos, los distintos niveles de crecimiento de sus economías han provocado una disparidad de rentas crecientes como se observa de la evolución sus PIB en los últimos treinta años.

75 X. Sala-i-Martin. Apuntes de crecimiento económico. Antoni Bosch Editor. Barcelona, 2000. Página 3 y ss. 76 X. Sala-i-Martin. Op. cit. Pág. 4 y ss.

Gráfico 5