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Retos para la continuidad del Proceso.

Política Europea de Vecindad en el Mediterráneo: de Barcelona a Barcelona + 10.

III. Cooperación financiera.

8. Retos para la continuidad del Proceso.

Transcurrida ya una década y, superada la decepción generada por las expectativas previas a la Cumbre Barcelona+10, el balance del Proceso de Asociación Euromediterráneo presenta numerosos objetivos incumplidos y amenazas claras pero, igualmente, pasos ciertos y numerosas oportunidades. Pese a todo, y como algunos autores afirman, podría hablarse “de un consenso unánime en la necesidad de seguir

adelante, pero con modificaciones.” 64

Los avances obtenidos en esta década son especialmente relevantes en materia económica aunque hablar de una Zona de Libre Comercio para 2010, uno de los objetivos más claros de Barcelona es para algunos mero “marketing político”, más que una realidad próxima.65

La práctica limitación de los acuerdos comerciales a productos industriales y, sobre todo, la exclusión de los productos agrarios en unas economías, las de los PMNC, en muchos caso más competitivas en productos agrarios que la de los países miembros, es una clara restricción para una ZLC y, a la vez, un lastre para el desarrollo de su economía.66 Esta exclusión es especialmente relevante si la comparamos con el Tratado de Libre Comercio firmado en vigor desde 2005 entre Marruecos y Estados que sí incluye a los productos agrícolas dentro del mismo.

Los motivos para esta exclusión son mayoritariamente políticos siendo Francia y España sus principales opositores. En el caso de España, con una participación de la

63 Parlamenteo Europeo. Resolución del Parlamento Europeo sobre la Política Europea de Vecindad. Op. Cit. Pág.11. 64 M. Jerch y A. Lorca. Cooperación Económica y Financiera de la Declaración de Barcelona. Economía Exterior.

Número 34. Madrid, 2005. Pág. 26

65 I. Martín. “¿Hacía una zona Euromediterránea de Libre Comercio en 2010? Economía Exterior. Número 34. Madrid,

2005. Pág. 26

66 M. Jerch y A. Lorca. Obra citada. Pág. 28

D. Del Pino. El Proceso de Barcelona+10 visto desde el sur del Mediterráneo. Economía Exterior, número 34. Madrid, 2005. Páginas 50 y ss.

agricultura en el PIB en torno al 5%, se aprecia cierta ceguera ya que el desarrollo de la agricultura en Marruecos, por ejemplo, presenta grandes oportunidades de expansión para su sector agrícola. El desarrollo del sector agrícola en este país, con métodos de producción mayoritariamente obsoletos, permitiría al sector agrícola española exportar su know-how y aliviar la sobreexplotación de recursos hídricos y de tierras fértiles, con claros peligros medioambientales.

Esta limitación, unida a la inexistencia de libre circulación y establecimiento de las personas, ha hecho que algunos autores vean el proceso “reducido a la lucha contra la

inmigración y a los temas de seguridad”,67 afirmación que, sin duda, podría deducirse

de las declaraciones y prioridades políticas de los últimos años.

En cualquier caso, lo cierto es que desde el frío análisis de los datos disponibles, donde las valoraciones no están condicionadas por la inmediatez o notoriedad de declaraciones o procesos políticos, si bien se han superado importantes barreras en el plano económico, los “números” no han cambiado en esta década todo lo que, según se deduce de la Declaración de Barcelona, sería necesario.

• Existe una gran descompensación en el flujo comercial entre ambas orillas. Los intercambios de los países comunitarios con los de los PMNC’s no llegan al 6% del total de sus intercambios exteriores, mientras que para los PMNC’s, este porcentaje es, en promedio, del 50%. 68

• La firma del Acuerdo de Agadir en 2004 por el que se crea una Zona de Libre Comercio entre Egipto, Jordania, Túnez y Marruecos, si bien es un gran avance en cuanto a los objetivos de progresión en integración económica Sur- Sur, no puede obviar que, hasta el momento, los intercambios comerciales entre lo PMNC’s superan escasamente el 5% de su comercio total. En algunos casos este bajo nivel de intercambio intra-regional se ve fuertemente condicionado por problemas políticos, por ejemplo en el caso de Argelia y Marruecos, donde diferencias políticas están perjudicando desde hace años un beneficio mutuo que se deriva de unas economías complementarias (fuertemente agrícola y sin recursos petrolíferos en el caso de Marruecos y con grandes recursos petrolíferos pero con una gran dependencia exterior de productos alimenticios en el caso de Argelia).

• La inversión directa de los países UE en los países socios no llega al 2% del total de las inversiones exteriores de la UE. En la última década, las inversiones exteriores hechas en los PMNS’s no ha superado a las realizadas en Polonia.69

• Por el lado de los fondos comunitarios destinados en la zona, los cerca de 7.000 millones de euros aplicados por los fondos MEDA (5,9 euros por habitante/año) contrastan con los 40 euros por habitante/año recibidos en la Europa central y oriental.

Los procesos de adhesión a la UE de muchos de los países de Europa central y oriental explican esta mayor llegada de fondos y, como vimos, de inversiones extranjeras. Esto refleja, además, una clave que es la del beneficioso efecto de unas expectativas económicas positivas y con grado de certeza en la evolución de su desarrollo económico.

Frente a este escenario, el panorama económico de la mayoría de los PMNC’s tiene una mayor incertidumbre que está directamente relacionada con la ausencia de un modelo económico claro para estos países y, por tanto, la existencia de unas expectativas económicas fiables y, sobre todo, prometedoras. 70 Este hecho, unido a las inseguridades jurídicas y a las elevadas tasas de corrupción existente en la mayoría de los países es un claro freno, además, a una llegada de IDE suficiente y que sólo se ve paliada en cierta medida en los procesos de privatización llevados a cabo en algunos de estos países.

Finalmente, el escenario internacional es especialmente inestable en el Mediterráneo. Si bien el conflicto de Oriente Medio ha presentado momentos de esperanza (acuerdos de Madrid y Oslo, la retirada de Israel de Gaza) no es posible hablar de una estabilización en esta zona. Este hecho que inicialmente sólo afectaría a los países limítrofes con Israel y la Autoridad Palestina tiene sin embargo un efecto expansivo a todos los países árabes por cuanto contamina toda relación política y condiciona el desarrollo de otros objetivos, como los contenidos en el Proceso de Asociación.

A partir sobre todo de Septiembre de 2001 la amenaza del terrorismo islamista radical ha generado altas dosis de inestabilidad política en los países musulmanes impidiendo cualquier intento de profundizar en los objetivos políticos. En algunos casos, partidos de claro corte islamista radical como Hamás en la Autoridad Palestina o los Hermanos

69 M. Jerch y A. Lorca. Obra citada. Pág. 28 70 M. Jerch y A. Lorca. Obra citada. Pág. 29 y ss.

Musulmanes en Egipto han sido aupados tras recientes procesos electorales, complicando una posible normalización política y por tanto, dificultando todo avance económico y social.

Estos resultados han revitalizado las posturas que abogan por “domesticar” las reformas políticas en estos países y, consecuentemente, la ralentización de sistemas democráticos más participativos, con el argumento de que a la vista de los casos anteriores el peligro de que los islamistas radicales resulten vencedores en las urnas es un escenario fácilmente previsible. Estos planteamientos encuentran una favorable acogida en un marco internacional condicionado por el auge del terrorismo islamista radical y la radicalización de regímenes como el Baazista de Siria o el shií de Irán. Este marco no puede si no ser más favorable para las élites gobernantes que ven reforzado su status quo como garantes del orden establecido. Se dificulta así todo proceso de apertura democrática y de refuerzo de libertades civiles, unos procesos que son vistos por esas mismas élites como una amenaza al poder y privilegios que atesoran y que no quieren ceder.

Sin estos cambios políticos, sin embargo, difícilmente podrán mejorar las condiciones objetivas que impiden la evolución de sus modelos económicos y su desarrollo. Como veremos, los cambios tenderán a ser sobre todo estéticos sin profundizar en verdaderas reformas que permitan mejorar las condiciones objetivas de sus economías como son, entre otras, el grado de modernización de los procesos administrativos y regulatorios, su aproximación con la UE, los niveles de corrupción de la administración, la apertura de los mercados, los procesos de garantía jurídica para empresas e inversiones extranjeras, etc.

Sin una verdadera reforma de los modelos económicos de estos países que se dirijan a las causas de sus ineficiencias, las posibilidades de atraer IDE en cantidad suficiente para dinamizar sus economías y competir en mercados abiertos serán escasas. En un escenario internacional inestable, con tensiones políticas y sociales internas en aumento y con una presión demográfica lacerante, los retos para el desarrollo del Mediterráneo son alarmantes.

9. Conclusiones.

• Pese a su proximidad geográfica el Mediterráneo no es objeto de una política global por parte de la UE hasta 1991 cuando, coincidiendo con el fin de la Guerra Fría, se inicia el llamado Proceso de Asociación Euromediterránea. • De los tres procesos de asociación acordados en Barcelona, la creación de una

zona de prosperidad compartida es el más definido y, pese a los claros y sombras existentes, el que ha contado con mecanismos más precisos para su desarrollo, entre los que destacan los financieros, principalmente a través de los fondos MEDA.

• Tras una década de andadura, sin embargo, los resultados de este proceso presentan numerosas sombras, sobre todo en lo referente a su capacidad para promover las reformas necesarias para desarrollar las economías y sociedades de los países mediterráneos.

• Las limitaciones de los modelos económicos imperantes en la mayoría de los países de la zona, y la carencia del impulso político necesario, impiden realizar las reformas necesarias (administrativas, jurídicas, económicas y políticas). Se limita así las posibilidades de atraer suficiente IDE y de mejorar su competitividad internacional. Las prácticamente inexistentes relaciones económicas intraregionales tampoco permiten dinamizar sus economías.

• A todo lo anterior hay que añadir una elevada presión demográfica, con un lastre creciente en términos de presupuesto y de desarrollo social, con unas previsiones de desempleo alarmantes y, consecuentemente, de conflictividad social. Por otro lado, la mayor inestabilidad internacional en Oriente Medio y Próximo y el auge del islamismo radical en los países musulmanes, añaden dificultades para avanzar en los objetivos políticos del Mediterráneo.

• La ampliación de la UE en 2004 a 25 miembros y la promulgación de la PEV suponen el desplazamiento de la política exterior de la UE al Este de Europa. En la PEV el Mediterráneo ya no goza de una política propia en la UE si no que ésta es compartida con todas las fronteras exteriores de la UE y de los países candidatos.

• Aunque los países mediterráneos son objeto de una atención especial dentro de la PEV, su instrumento financiero (ENI) será común a todos los países de dicha PEV, por lo que deberán competir con ellos en la captación de proyectos y fondos. Dados los limitados resultados de fondos como los MEDA, el menor

grado de capacitación y conocimiento de los PMNC’s, la mayor inestabilidad política de la zona y un contexto económico más incierto, la participación de los PMNC’s en la PEV presenta grandes incertidumbres.

• Marruecos un país central en el Magreb y prioritario en la política exterior española, ha sido el principal país beneficiario de fondos MEDA en términos absolutos (1.337 millones de euros), cerca del 25% del total de los fondos ejecutados.

• En el caso de Marruecos parece observarse un sesgo favorable en la concesión de fondos MEDA, con criterios más dúctiles a condicionantes políticos, como muestra la menor participación de Marruecos en el total de los créditos BEI aplicados en la región, asignados éstos en función de criterios más objetivos como la viabilidad de los proyectos financiados.

• De cara a la definitiva aplicación del instrumento financiero de la PEV, el ENI, Marruecos podría ser por tanto el país más afectado por la concurrencia de todos los países PEV a los futuros fondos ENI.

• Marruecos ha sido sin embargo el país que más ineficientemente ha empleado estos fondos, en comparación con el resto de países receptores de fondos MEDA. Este hecho contrasta con principios de la UE en los que expresamente se condiciona el apoyo financiero a los resultados obtenidos por los países beneficiarios, lo que podría limitar su capacidad de acceso a fondos UE.

• En Marruecos la necesidad de su desarrollo económico parece acuciante a la vista de previsiones como las que cifran en 3,05 millones de nuevos puestos de trabajo los necesarios para absorber en 2010 a los jóvenes que se incorporarán a su mercado de trabajo; para 2020 esta cifra se eleva a 4,76 millones. 71

CAPITULO II.