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2.2 EL MODELO NEOCLÁSICO

2.2.2 El enfoque micro desde la teoría neoclásica

El modelo neoclásico, además de la explicación macroeconómica, contiene también el enfoque micro, desarrollado en parte por los mismos autores que el modelo neoclásico macro (especialmente Todaro53), que explicaría las razones por las cuales el migrante

individual toma las decisiones de emigrar y escogería los lugares y condiciones para establecerse, según el cálculo utilitario liberal de costes y beneficios.

La elección individual por parte de los potenciales migrantes, se corresponde con las condiciones estructurales macro, explicadas anteriormente. La mecánica del cálculo micro por parte del modelo neoclásico, tendría a su vez tres fases:

1. El actor individual compara su situación en el mercado de trabajo con otros trabajadores similares en otras regiones nacionales o internacionales y descubre que hay más demanda y oportunidades de trabajo en otros lugares que en el suyo, y que se reciben mayores beneficios salariales y sociales.

2. El actor individual, convertido en candidato a emigrar, hace un cálculo racional de lo que significarían los costes materiales (transporte, desplazamiento, instalación, etc.) así como los costes psicológicos, sociales y culturales de su posible desplazamiento, comparados con los beneficios que le traería su decisión de migrar. 3. Si el resultado de su cálculo de coste-beneficio representa para él una ganancia neta significativa, el actor individual tomará libremente la decisión de emigrar. Además, estudiará las diversas alternativas para dirigirse al lugar donde espera obtener un beneficio neto mayor54.

También a nivel micro el modelo se hace más complejo a medida que el cálculo de coste-beneficio no se circunscribe sólo al ámbito de la diferencia de salario antes y después de migrar; debe ocuparse también de calcular los costes de oportunidad del capital original del que dispone el migrante o su familia, los costes de desplazamiento e instalación en la nueva sociedad, las posibilidades próximas o inmediatas de trabajo, el tipo de trabajo que espera conseguir, la remuneración que recibirá y el tiempo de recuperación de la inversión inicial.

A pesar de las formulaciones matemáticas con las que los teóricos neoclásicos buscan expresar tal conjunto de variables, se puede suponer por sentido común la dificultad de precisar de modo realista las “expectativas de ganancia en destino” por parte del migrante, por regla general. Además hay factores que difícilmente pueden cuantificarse, como el coste psicológico de comprender una nueva cultura social y de trabajo e integrarse

53 TODARO, M. P. (1969): «A model of labor migration and urban unemployment in less developed

countries», American Economic Review, March. Ver también: TODARO, M. P. (1976): International

migration in developing countries, University of Chicago Press.

47 en ella; el de aprender una nueva lengua o adaptarse a ella; o el coste de cortar un conjunto de lazos afectivos inmediatos y crear otros nuevos, en otras condiciones.

Desde el enfoque micro, es muy importante la adecuación de las calificaciones personales en relación con las demandas de trabajo en la región o el país receptor, ya que todas ellas significan una mayor o menor posibilidad cierta de acceder a los beneficios de ganancia en destino. Por ejemplo, las condiciones personales (edad, salud, etc.), el nivel educativo, la capacitación, la especialidad y experiencia de trabajo, el dominio de la lengua y la cultura de los posibles países receptores, entre otros, son factores que aumentarán o rebajarán los cálculos de coste-beneficio del migrante, en lo que se ha denominado como “capital humano”.

En resumen, los principales supuestos del modelo neoclásico, que relaciona la realidad macroeconómica con la perspectiva micro, serían los siguientes55:

A. Las diferencias internacionales de los índices salariales y de empleo son las que determinan las expectativas de beneficios a percibir, por parte de los potenciales migrantes; todo ello determina la elección de migrar y los posibles lugares de destino; por lo tanto, origina también la magnitud y la orientación de los flujos internacionales de trabajadores.

B. Las características del migrante como “capital social” (dominio de la lengua, nivel educativo, especializaciones, experiencia de trabajo) pueden aumentar o disminuir las expectativas de beneficio en cuanto a los índices salariales y posibilidades de empleo en el país de destino; también, las condiciones individuales (físicas, sociales, técnicas) del posible migrante, todo lo cual determina de una u otra forma los desplazamientos migratorios, aun cuando las demás condiciones permanecieran constantes. Ello explicaría que a su vez, por ejemplo, en una región deprimida económicamente, muchos posibles migrantes no lo hagan, o que sí lo hagan otros en condiciones de menor diferencia salarial con el lugar de destino.

C. Los movimientos migratorios internacionales en este modelo son básicamente la agregación de los movimientos individuales generados por todas las decisiones de emigrar en base al cálculo de coste-beneficio. Si no hay diferencias entre las tasas de ganancia y de empleo entre los países de origen y destino, o si estas disminuyen sensiblemente, las corrientes migratorias tenderán a desaparecer. Por el contrario, si se mantienen o se incrementan, también los flujos migratorios lo harán. Igualmente, si los costes de desplazamiento aumentan por encima de los posibles beneficios netos.

48 D. La forma que tienen los gobiernos para regular los movimientos migratorios será principalmente mediante políticas que modifiquen las expectativas de beneficios en los países de destino, por ejemplo mediante políticas que dificulten el acceso al empleo o aumenten el riesgo de desempleo, como por ejemplo los permisos de residencia y los permisos de trabajo. También pueden influir en generar aumentos de beneficios en el país de origen, mediante políticas de ayuda al desarrollo o programas de cooperación. Igualmente, pueden modificar el factor coste, mediante acciones que aumenten los costes físicos o psicológicos de los potenciales migrantes que no desea que ingresen en su territorio, como barreras físicas en los lugares de paso, persecuciones o deportaciones.

Una variante simplificada de la teoría clásica, aplicable sobre todo en su enfoque micro, son los llamados factores Push-Pull, frecuentemente utilizados en análisis y descripciones sobre el tema migratorio, pero que, para autores como Arango, no tienen más estatuto teórico que el de un esquema práctico o “un simple, aunque útil, marco conceptual”56.

En la economía y la sociedad de origen de las migraciones hay una serie de condiciones negativas que ‘empujan’ al migrante potencial a desplazarse a otros lugares: son los factores de expulsión (push) tales como la presión demográfica, falta de acceso a la tierra, desempleo, bajos salarios, inseguridad, represión política, etc. El migrante potencial puede comparar esas condiciones con otras más ventajosas y positivas (reales o imaginarias) que percibe en los posibles lugares de destino y que actúan como factores de atracción (pull). De esta manera se crea una dinámica de expulsión-atracción que desemboca en la decisión final del migrante57.

La evaluación de ventajas y desventajas, que es a lo que se reduce en el fondo el esquema de los “factores push-pull”, no es en modo alguno exclusivo de este esquema o del modelo neoclásico de migraciones, sino una forma generalizada de la actividad práctica humana y del sentido común. De manera que no aporta un mayor contenido explicativo sobre los orígenes, causas, magnitudes ni orientación del fenómeno migratorio. Igual puede decirse de tautologías o generalidades como “buscar un mayor bienestar económico”.

Como se indicó anteriormente, desde el inicio de los estudios migratorios hace más de un siglo, mucho antes de la formulación del modelo neoclásico, pensadores como Ravenstein ya daban por descontado que la búsqueda de un mejoramiento en el nivel de vida es una de las motivaciones básicas para las migraciones58.

56 ARANGO, J. (2003). op. cit., p. 3.

57 Ver: MICOLTA, A. (2005): Op. Cit., p. 68. También: GARCÍA ABAD, R. (2003). op. cit., pp. 331-334. 58 En palabras de Ravestein, de 1889: “Las leyes malas u opresivas, los impuestos elevados, un clima poco

atractivo, un entorno social desagradable e incluso la coacción (comercio de esclavos, deportación) han producido y siguen produciendo corrientes migratorias, pero ninguna de estas corrientes se puede comparar en volumen con las que surgen del deseo inherente de la mayoría de los hombres de prosperar en el aspecto material”. Citado por ARANGO, J. (2003). op. cit., p. 5.

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