En el último cuarto del siglo XX, al tiempo que se desarrollaba una creciente ola migratoria asociada a los efectos de la globalización, surgieron en el campo del pensamiento social, nuevos estudios de las migraciones y nuevos planteamientos para explicar su naturaleza y modalidades, ante las insuficiencias del modelo neoclásico y sus contradicciones con la realidad. Desde un enfoque micro, aparece la “new economics of labor migration”, conocida como “nueva teoría de las migraciones”, asociada los trabajos de Stark y otros60. Desde un enfoque macro se presenta, a su vez, la “teoría de los mercados
de trabajo duales” (publicada en 1979), asociada al profesor del MIT, Piore61.
La “nueva economía de las migraciones” cuestiona, corrige y modifica una serie de aspectos básicos de la teoría neoclásica, particularmente en su aproximación micro, manteniendo elementos estructurales y metodológicos. Para esta teoría, la decisión de emigrar y el cálculo de beneficios sigue siendo el centro del análisis, pero éstos no son sólo económicos, y el sujeto ya no es el individuo sino unidades más amplias, como la familia, el grupo o parientes cercanos. Los autores se basaron sobre todo en el estudio de las migraciones desde comunidades rurales mexicanas a zonas de Estados Unidos, pero en principio podría aplicarse a otras regiones de origen y destino, aunque su poca aplicabilidad es una de las críticas al modelo, como veremos más adelante.
El núcleo de este nuevo enfoque teórico es que no pueden asumirse sin más las premisas ni las conclusiones del modelo neoclásico, ya que el sujeto de las migraciones actuales ha dejado de ser (si alguna vez lo fue) “el actor individual” y su objetivo no es sólo el máximo beneficio del simple cálculo comparativo de los mercados salariales.
Por una parte, la “nueva economía de las migraciones” propone como sujeto de la decisión de migrar no al individuo aislado sino íntimamente asociado a la unidad familiar o al grupo social inmediato (el hogar; el grupo familiar ampliado; la comunidad tribal; el grupo económico, cultural o religioso del que forma parte, etc.). De esta manera la migración, en la mayoría de los países de origen, que son países en desarrollo, se convierte en una estrategia familiar o grupal. Ello hace que los costes y riesgos no recaigan sólo en el
60 STARK, O. (1991): The Migration of Labor. Cambridge: Basil Blackwell. También: STARK, O. y
TAYLOR, J. (1989): «Relative Deprivation and International Migration» en Demography, N° 26.
52 individuo migrante sino en la unidad familiar y grupal, así como también sus resultados o beneficios (remesas).
Además, las razones para emigrar no obedecen a un simple cálculo económico basado en las diferencias salariales sino a otros factores, normalmente ajenos al ambiente económico y social del mundo desarrollado, pero presentes a veces de manera muy acentuada en las naciones menos desarrolladas. Por ejemplo, el cálculo familiar de la inseguridad ante el futuro y los riesgos económicos y de otro tipo asociados a éste, como el desempleo, la enfermedad o la pérdida de las cosechas. Diversificar sus fuentes de ingreso y disponer de distintas opciones para enfrentar problemas inmediatos o futuros es, para el núcleo familiar, una motivación para el desplazamiento de alguno o varios de sus miembros, más que el beneficio económico de la diferencia salarial.
Para este nuevo enfoque, los factores de riesgo juegan un papel fundamental en muchos países en desarrollo, dado que no suelen existir programas públicos de seguridad ante los riesgos o son muy imperfectos, y los seguros privados suelen ser inaccesibles para los sectores de la población con menores recursos. Algo semejante sucede con otros factores como el mercado de crédito, poco desarrollado o fuera del alcance de muchos sectores en los países en desarrollo. Como es de suponer, todo esto puede ser mucho más acentuado en regiones y países muy pobres, como en ciertas zonas de África. De esta manera el núcleo familiar, y en ocasiones una comunidad mayor que incluye a los parientes y personas cercanas, decide con los actores directos si debe hacerse el desplazamiento, en qué dirección, por cuánto tiempo, en qué condiciones, qué tipo de ayuda va a recibir mientras se instala en el lugar de destino, en qué forma se van a retribuir los beneficios, etc.
En conclusión, la “nueva economía” de las migraciones pretende ofrecer un modelo que modifica parcialmente el modelo neoclásico, lo que conduciría a explicar el problema de una manera distinta y, en consecuencia, a cambiar el enfoque teórico y metodológico de las investigaciones sobre el tema, a abordar de manera diferente los problemas relacionados con las migraciones y a formular políticas alternativas al modelo neoclásico, a fin de analizarlas y tratarlas más adecuadamente. Entre las novedades de la “nueva economía de las migraciones”, resumimos:
A. La unidad básica de análisis del hecho migratorio no son los individuos sino más bien la familia nuclear o ampliada, u otras unidades grupales asociadas. De esta manera, también, se mantienen proyectos familiares coordinados al mismo tiempo en el lugar de origen y en el destino. Así, el proceso migratorio y su desarrollo en el lugar de llegada se hace compatible y, en algunos casos, integrado, con proyectos económicos familiares o sociales en la comunidad de origen.
B. Un mayor beneficio económico directo no es condición necesaria para la migración. En ocasiones, la diferencia de ingresos puede no ser significativa, pero otros factores como la minimización de los riesgos, la diversificación de las fuentes de ingreso o el acceso a los créditos, pueden ser determinantes. Además, la unidad
53 familiar sujeto de la decisión de migrar, considera tanto los beneficios como las privaciones, no tanto de manera absoluta sino relativa, en función de los beneficios y privaciones de otros sectores o grupos sociales.
C. Las políticas gubernamentales que se derivan de este enfoque para tratar el asunto de las migraciones son diferentes a las del modelo neoclásico. No se trata sólo de regular los mercados de trabajo para minimizar los desequilibrios, sino manejar políticas relacionadas con los mercados de seguros, de créditos, seguridad, familia, etc. Igualmente en lo relativo a políticas que favorezcan la distribución equilibrada de las rentas en todos los sectores y minimicen las diferencias de privaciones y beneficios entre grupos de la misma sociedad.
Sobre los alcances y limitaciones de la “nueva economía”, señalamos los siguientes62: 1) a pesar de su nombre, no se trata de una teoría alternativa y racionalmente autónoma sobre el hecho migratorio; se trata más bien de una corrección crítica de algunos aspectos básicos del modelo neoclásico, surgidos a partir de los resultados de investigaciones concretas en zonas muy determinadas; 2) al mismo tiempo que aporta elementos nuevos que enriquecen la comprensión de las migraciones actuales, la “nueva teoría” se centra en los lugares de origen de las migraciones, dejando en la penumbra gran parte del proceso migratorio que ocurre en los lugares de destino; 3) por lo anterior, la aplicabilidad de la “nueva teoría” ha sido muy limitada. Su resultado general dentro de las nuevas corrientes teóricas sobre las migraciones ha sido más bien, recoger sus principales aportes e incorporarlos a visiones más amplias sobre el proceso migratorio actual.