2.6 NUEVOS ENFOQUES SOBRE LAS MIGRACIONES EN LA ERA DE LA
2.6.1 Las redes migratorias
Aunque no puede considerarse como una teoría explicativa, el estudio concreto de las redes migratorias se considera actualmente como un aspecto esencial de las actuales migraciones, que permite considerar elementos explicativos que de otra manera permanecerían opacos al enfoque del investigador.
En primer lugar, no puede decirse que sea un aspecto nuevo, ya que desde los trabajos pioneros mencionados atrás de Thomas y Znaniecki, a comienzos del siglo XX, estaban presentes las redes sociales de apoyo a los nuevos inmigrantes. La novedad está en el papel central que pueden llegar a jugar actualmente estas redes en las migraciones provocadas por la globalización.
Como lo sugiere su nombre de red, se trata de un tejido de relaciones sociales de intercambio de información y ayuda, basadas en lazos familiares, de amistad, comunidades de origen y otros vínculos sociales, que bien pueden existir en diferentes ámbitos de la sociedad, pero que en el caso de las migraciones, tienen particular importancia ya que hacen posible los desplazamientos de los inmigrantes, facilitan su establecimiento en los lugares de destino y reducen su nivel de incertidumbre. Además, se pueden convertir en un refugio frente al rechazo étnico o social que pueden encontrar en la sociedad de llegada.
Una primera definición de “red social” como hecho instrumental de análisis del fenómeno migratorio, puede ser la de Torres: “conjunto de relaciones interpersonales,
basadas en relaciones de parentesco, amistad, origen, religión u otro aspecto común, que suponen el intercambio de informaciones, bienes y servicios, ordenado de acuerdo con las reglas culturales y los mapas cognitivos y valorativos compartidos” 77.
La función que cumplen estas redes es múltiple: en primer lugar brindan información sobre todos los aspectos (logísticos, económicos, jurídicos, laborales, lingüísticos, culturales) relacionados con la migración. Pueden además proporcionar asistencia directa, remunerada o no, en materia de movilidad, alojamiento, ubicación, contactos, etc.
Por su parte, Castles78 compara las actuales redes sociales con la noción de
“migración en cadena” usado anteriormente en los estudios sociales para definir la forma en que los trabajadores inmigrantes muchas veces se desplazaban a su lugar de destino,
77 TORRES, F. (2013): “Ecuatorianas en Valencia. De las redes de amigas a las redes familiares. Reflexiones
sobre mujeres migrantes, redes y grupos familiares”. En, SÁNCHEZ, M–SERRA, (coord): Ellas se van:
Mujeres migrantes en Estados Unidos y España. México: Instituto de Investigaciones Sociales, UNAM, (711-
746) p.714.
63 seguidos de otros, parientes, amigos o miembros de su localidad, lo que a menudo daba lugar a un traslado parcial de grupos su comunidad de origen, con sus costumbres y valores, a la sociedad de llegada.
En el caso de las redes sociales informales, se trata de un intercambio de información y ayuda, en cuanto a las necesidades de alojamiento, ubicación, trabajo, lengua, etc., que puede llegar a ser de importancia vital para los desplazados, sobre todo en lo que se refiere a la reducción de los costes y riesgos. Además, estas redes suelen generar sus propias estructuras sociales y económicas tales como asociaciones, tiendas, locutorios, lugares de culto, consultorios médicos, bufete de abogados, agentes inmobiliarios, etc., que pueden llegar a tener su importancia social, económica y política en las sociedades receptoras.
Para estos autores, las redes sociales representan lo que en su momento Pierre Bordieu y otros denominaron como “capital social”, ya que son estructuras informales que permiten obtener otros bienes de importancia económica, en particular el empleo y el nivel salarial. De esta forma, además del capital económico y el capital humano (nivel educativo, experiencia profesional, etc.), en los desplazamientos internacionales las redes de apoyo llegan a tener una importancia crucial, como capital social.
El capital social que implican las redes migratorias puede ser muy diverso. En cuanto a las motivaciones y modalidades, Torres79 señala que las redes sociales son percibidas por la sociedad de llegada desde extremos opuestos: como espacios de solidaridad y altruismo, o como redes de actividades no regulares y asimiladas a mafias. La realidad de las redes migratorias estudiadas, afirma el autor, suelen tener más matices y complejidades: el intercambio de información, bienes y servicios a veces obedece en buena medida a relaciones de ayuda y solidaridad, especialmente entre familiares y amigos; pero en otros casos pueden ser un negocio o incluir otros intereses, de manera que el capital social que significan puede variar de unas redes a otras. Según el autor, en las redes migratorias “funciona la economía del don y la del mercado”: la del don significa la prestación gratuita de ayuda mutua por solidaridad y amistad, aunque por otra parte implica la obligación de retribuir de alguna manera la ayuda prestada. Por su parte, la del mercado significa que la ayuda prestada, sobre todo en cuanto a alojamiento y obtención de trabajo, deberá pagarse en dinero o servicios.
Es importante destacar que en el marco de las redes migratorias pueden tener cabida o se pueden confundir otras formaciones que actúan como intermediarias de la actividad migratoria, desde redes de contrabando y tráfico de personas hasta instituciones humanitarias, pero su definición como capital social no resulta tan clara como en el caso de las redes migratorias específicas que, como se ha señalado, constituyen una importante categoría en la comprensión de las migraciones actuales.
64 Una característica de las redes de apoyo, sobre la que volveremos al analizar los campos transnacionales, es que suelen establecer sus vínculos, relaciones y contactos, tanto en el lugar de origen como el de destino, de manera que pueden acompañar el proceso migratorio desde su preparación hasta su culminación. De hecho, muchas veces la decisión de migrar o no, y de hacerlo a determinados lugares y no a otros, estriba en la existencia de redes sociales y en el mayor o menor contacto con ellas. Ello implica una reducción de los costes económicos y emocionales de migrar, sobre todo en cuanto a disipar la incertidumbre que implican los desplazamientos.
Es importante destacar el papel positivo, preventivo y a veces terapéutico, que pueden ejercer las redes migratorias ante el reto interno del inmigrante frente a la transculturación que se le exige y el coste emocional que ello conlleva, como ha estudiado Achotegui con el llamado “síndrome de Ulises” o duelo migratorio.80 Bolzman, por su
parte, señala la agudización de este problema de adaptación en el caso de las migraciones forzosas de exiliados y refugiados.81
Una de las formas de crecimiento de las redes migratorias es la figura de “reagrupación familiar”, que obedece al derecho básico universal de convivir en una familia y, por tanto, reduce los efectos del “duelo migratorio”. Pero, como señala La Spina, al mismo tiempo que es considerada como una manera de estabilizar e integrar a los inmigrantes y a sus familias, en los países de llegada se tiene a la reagrupación familiar como una forma indeseada de inmigración, “porque puede conllevar un abuso del sistema de control y gestión de la inmigración”.82
Otro aspecto fundamental de las redes sociales de apoyo a la migración, es el “efecto llamada”, es decir, la capacidad de suscitar nuevas migraciones desde las comunidades de origen a las sociedades de destino. Los emigrantes son motivados a iniciar su proceso luego de relacionarse con otros que ya lo han culminado con mayor o menor éxito. Y la existencia de barreras institucionales crecientes para limitar la migración, por parte de los países desarrollados, no minimizan sino que hacen que tales redes adquieran una importancia mayor para los que se ven forzados a migrar. De este modo, las redes sociales actúan como efecto multiplicador, que hace que el proceso migratorio crezca y se perpetúe a sí mismo.
80 ACHOTEGUI, J (2005): “La emigración en el siglo XXI. El Síndrome del inmigrante con estrés crónico y
múltiple (Síndrome de Ulises). Revista Norte de salud mental de la Sociedad Española de Neuropsiquiatría. 2005. Volumen V, Nº 21, pp. 39-53. También: ACHOTEGUI, J (2008): Exclusión social y salud mental (Comp) Ediciones Mayo, Barcelona.
81 “Las situaciones de transculturación conducen a una desvalorización del pasado de los exiliados. Sus
saberes, competencias, en particular en el plano profesional, son raramente reconocidos. Sus concepciones de la vida cotidiana no siempre son aceptadas. … La imagen de si mismos que tenían los exiliados en tanto que seres adultos y autónomos es así cuestionada, lo que dificulta su elaboración de respuestas flexibles que puedan conducir a una inserción social satisfactoria.” BOLZMAN, C. (2012): “Elementos para una aproximación teórica al exilio.” En Migraciones en la globalización. Revista Andaluza de Antropología. Número 3. Septiembre de 2012 (pp. 7-30), p. 18.
65 Esto puede explicar también, en muchos casos, lo que se ha llamado migraciones diferenciales: el hecho de que en condiciones socioeconómicas similares, se produzca inmigración desde unas comunidades y no desde otras; o hacia determinadas sociedades y localidades y no hacia otras. Estas migraciones diferenciales se realizan aún en condiciones objetivamente adversas en los lugares de destino, como lo son la crisis y la recesión económica en las sociedades receptoras.
Finalmente, las redes sociales ocupan un espacio intermedio, no sólo entre las sociedades de origen y las de destino, sino también entre los enfoques macro de los determinantes estructurales (economía, mercado laboral, marco institucional) y los factores micro de las decisiones individuales y familiares, de los procesos migratorios. Esto es particularmente importante ya que, como se indicó anteriormente, una de las carencias de las nuevas teorías migratorias ha sido el enfoque parcial en los estudios de los desplazamientos humanos actuales, muchas veces centrados en los elementos macro o en los factores micro de las migraciones, o bien, localizados en el origen o sólo en el destino de los desplazamientos.
Sin embargo, como se indicó antes, las redes migratorias no constituyen una teoría explicativa del fenómeno sino más bien una singular categoría de análisis de las actuales migraciones, que aún está en proceso de desarrollo. El papel de las redes sociales podrá verse mejor en el contexto de los nuevos enfoques de los campos sociales trasnacionales y las migraciones en la llamada ciudad global.