1.2 LAS MIGRACIONES EN EL MARCO DE LA GLOBALIZACIÓN
1.2.1. La era de las migraciones: repaso histórico
Para organismos internacionales como las Naciones Unidas, la oleada actual de migraciones correspondería a una nueva etapa de la globalización: la de la movilidad humana18.
En la primera etapa de la globalización, según la ONU, se liberaron las grandes corrientes financieras y comerciales, y los beneficios de la globalización fueron básicamente hacia el mundo desarrollado y algunos otros socios que pasaron a ser economías emergentes. En la nueva etapa de movilidad que se inicia, son las personas las que de modo creciente van a traspasar las fronteras en busca de nuevas oportunidades, y sus iniciativas en ambos mundos pueden revertir el proceso de desigualdad que ha caracterizado la primera etapa y favorecer el desarrollo del resto del mundo.
“La libre circulación de personas ayuda a agilizar la economía mundial”, afirma el
Secretario General de la ONU y lo ilustra con cifras: en 2006 los emigrantes enviaron a sus países de origen 264.000 millones de dólares, el triple de toda la asistencia internacional combinada, y en varios países, una tercera parte de las familias depende de esas remesas de fondos para atender la salud, la educación y las pequeñas empresas, evitando la extrema pobreza.
De la declaración de Naciones Unidas sobre la era de la movilidad pueden surgir varias preguntas. En primer lugar, cómo se puede hablar de la era de la movilidad, cuando los países receptores desarrollados ponen cada vez más barreras para impedir la libre movilidad de los grupos humanos. O, si ha habido un cambio de orientación, dados los beneficios que producen a las economías privadas las migraciones, incluyendo las ilegales. También, si ahora los costes sociales de los países de origen deben recaer también en las espaldas de los emigrantes; si la disminución de la cooperación internacional se verá compensada por las remesas de muchos ciudadanos de naciones pobres que buscan a distancia la supervivencia de sus familias; y de manera especial, si estas consideraciones llevarán a los países desarrollados a modificar sus duras políticas restrictivas sobre la inmigración de ciertos sectores o grupos sociales.
El Secretario General atribuye muchos problemas de la migración a la falta de diálogo profundo y de políticas eficaces por parte de los países desarrollados, ya que no suelen ver los beneficios económicos de la migración de trabajadores a sus economías, sino
18 “Decir que vivimos en un mundo globalizado es un lugar común; menos sabido es que la globalización se
está produciendo por etapas. Ahora nos encontramos en la segunda etapa: la era de la movilidad”: Ban Ki- Moon, Secretario General de las Naciones Unidas. ONU (2007): Primer Foro Mundial para las Migraciones. Bruselas, julio de 2007. Texto disponible en:
24 los costes políticos generados por el rechazo social y los choques culturales de algunos sectores de sus sociedades. La consecuencia de este déficit político es el florecimiento de la inmigración ilegal, la desconfianza en las políticas oficiales, la discriminación, las tensiones sociales y el poder de las redes delictivas, todo lo cual alimenta la desconfianza y conflictividad social.
En el mismo Foro Mundial, Peter Sutherland, representante especial para las Migraciones de la Secretaría General de Naciones Unidas, insistía en la necesidad de quitar para los trabajadores inmigrantes las barreras de acceso, que han convertido a la Unión Europea en una fortaleza amurallada. En base a la Declaración Universal, Sutherland afirma que la emigración es un derecho y, por tanto, necesita ser regulado de manera positiva para recoger sus ventajas y minimizar sus modalidades negativas. La participación de todos en la prosperidad global se puede promover si se da paso a la nueva etapa de movilidad humana.
Es importante la valoración que, en general, hacen los organismos de Naciones Unidas sobre el fenómeno migratorio como una fase especial dentro del proceso de globalización. Los historiadores sociales coinciden en que las migraciones han sido una constante en la historia humana desde la prehistoria, lo cual incluye desde el nomadismo primitivo y las primeras colonizaciones, hasta las invasiones, conquistas y desplazamientos forzados incluyendo de manera especial la esclavitud. El significado de las migraciones en el mundo moderno es muy diferente, ya que se trata sobre todo de la movilidad de personas y familias con fines económicos y sociales.
Un estudio de la Organización Internacional de Migraciones (OIM) de Naciones Unidas, titulado Migración e Historia19 hace un recuento histórico de la generalidad del proceso, aunque para efectos de este trabajo sólo nos interesa definir la fase actual de las migraciones. Recogiendo el pensamiento de los historiadores sociales, la OIM recuerda que las migraciones en la modernidad comenzaron hace aproximadamente 500 años con la expansión de Europa hacia los nuevos territorios descubiertos en lo que hoy es América y luego también hacia el lejano oriente y hacia África. En los siglos subsiguientes, la colonización de estos territorios y el desarrollo de los mercados desplazaron poblaciones y recursos a través de los océanos entre los distintos continentes.
En el siglo XIX, los avances de la industrialización y las nuevas técnicas, así como la agitación social y política en Europa, llevaron a millones de trabajadores europeos a poblar América, en particular los Estados Unidos, con políticas abiertas de migración, tanto en los países receptores como en los emisores. Las crisis de comienzos del siglo XX y el período entre guerras fue de migraciones reducidas, hasta la segunda guerra mundial, donde se presentan desplazamientos masivos, especialmente al interior europeo; y en el período de postguerra se regularizan los movimientos migratorios con políticas de trabajadores huéspedes.
19 OIM - Organización Mundial para las Migraciones (2006): “Migración e Historia”, en Fundamentos de
25 Pero es en la década de 1970, cuando se inicia la expansión desregulada de capitales y mercancías (analizada en el capítulo anterior sobre la globalización), donde también se presenta un punto de inflexión hacia una nueva oleada de migraciones, con modalidades y formas características. De manera destacada, propia de la globalización, la apertura institucional a los movimientos financieros y comerciales supranacionales al tiempo que se crean barreras para el desplazamiento de trabajadores y grupos humanos.
El informe de la OIM sitúa los orígenes de la actual política migratoria restrictiva por parte de los países desarrollados en los acontecimientos económicos ocurridos en la década de 1970, que supusieron el final del auge de la economía productiva, para dar paso a la liberalización financiera. Señala en particular la recesión que siguió a la primera crisis petrolera de 1974, que llevó a los gobiernos europeos a paralizar sus políticas de migración y de trabajadores huéspedes, ya que sus economías habían dejado de crecer y aumentaban sus tasas de paro. También Estados Unidos, Australia y Canadá, países formados por migraciones y con altas tasas de crecimiento, comenzaron a ser más selectivos y restrictivos en sus políticas migratorias, según sus requerimientos económicos y políticos.
Sin embargo, como se planteó en el Foro sobre Migraciones de Bruselas, no son suficientes las barreras jurídicas, políticas e incluso físicas para blindar a los países desarrollados de las migraciones provenientes de los países pobres; si la globalización genera diferencias crecientes entre unos y otros, la población va a moverse de una u otra forma en busca de las oportunidades de supervivencia y desarrollo.