Un plan de estudio del idioma le sirve tanto a los misioneros nuevos como a los que tienen experiencia a concentrarse en lo que pueden hacer cada día para mejorar su habilidad de hablar el idioma de la misión. El plan debe incluir lo que hará durante el tiempo que dedica al estudio del idioma así como lo que hará durante el transcurso del día. Según sea necesario, emplee parte del tiempo que dedica al estudio del idioma a elaborar o ajustar el plan de estudio. Cada mañana, durante el tiempo que estudia el idioma, aprenda el lenguaje que necesitará para las actividades de ese día. Las pautas que se indican a continuación le ayudarán a elaborar su propio plan para el aprendizaje del idioma:
1. Fije metas. Las metas semanales y diarias le ayudarán a aprender el idioma de la
misión. Al fijarlas, concéntrese en mejorar su habilidad de comunicarse y de enseñar en las actividades programadas, tales como citas para enseñar, oportunidades de buscar personas para enseñar y reuniones de consejo de barrio. Evalúe su progreso hacia las metas que haya fijado y que se relacionen con el aprendizaje del idioma. Pregúntese lo que puede hacer para comunicarse con mayor claridad y poder en las actividades programadas.
2. Seleccione los materiales que empleará. Revise los siguientes materiales para el
aprendizaje del idioma y determine cuáles puede emplear para alcanzar sus metas:
• Los libros canónicos en el idioma de la misión.
• Las lecciones en el idioma de la misión.
• Un diccionario de bolsillo.
• Un libro de gramática pequeño.
• Los materiales para el estudio del idioma que recibió en el CCM.
• Tarjetas de apuntes.
• Una libreta de bolsillo.
• Otros materiales de la Iglesia en el idioma de la misión.
Apuntes 3. Memorice vocabulario y frases. Busque vocabulario y frases que le sirvan para alcanzar sus metas. Su plan para aprender el idioma podría incluir las ideas que figuran a continuación:
• Localizar vocabulario y frases en las lecciones, los folletos, las Escrituras y en otras publicaciones de la Iglesia que puedan serle útiles en la enseñanza.
• Anotar en un cuaderno las palabras y frases que desconozca. Lleve consigo un pequeño diccionario y busque el significado de esas palabras.
• Llevar con usted tarjetas de apuntes para estudiarlas en el transcurso del día. Escriba una palabra o frase en un lado y la definición en el lado opuesto. Ponga a un lado las palabras que aprenda y siga trabajando en el resto de las palabras hasta que las sepa todas.
• Durante el estudio personal, al enseñar y durante el transcurso del día, use palabras y frases nuevas en oraciones.
• Practique la pronunciación diciendo en voz alta las palabras y frases nuevas.
• Aprenda de memoria ciertos pasajes clave de las Escrituras en el idioma de la misión.
• Memorice declaraciones sencillas de las lecciones o de los folletos que comuniquen principios clave del Evangelio. Busque otras maneras de expresar esas ideas.
4. Aprenda la gramática. Utilice los materiales para el estudio del idioma a fin de determinar
cuáles principios de la gramática le serán de ayuda para alcanzar sus metas. Si es necesario, pida la ayuda de su compañero, de un misionero con más experiencia o de un miembro. Considere incorporar algunas de las ideas que siguen a continuación:
• Use el texto de gramática que recibió en el CCM o un texto aprobado por el presidente de misión para que le ayude a entender la gramática y la estructura sintáctica que se encuentran en las lecciones, los folletos y las Escrituras.
• Prepare oraciones, para usar en las actividades programadas, que empleen esos principios de la gramática. Practique hablar y escribir las oraciones.
• Ponga atención al orden de las palabras en el idioma y a las palabras y sus componentes.
• Busque oportunidades de practicar y aplicar la gramática que estudie cada día.
5. Escuche con atención. Considere incorporar lo siguiente:
• Escuche atentamente a las personas que hablan el idioma como lengua materna. Imite lo que escuche.
• Cuando escuche algo que no entienda, anótelo y luego averigüe lo que significa. Practíquelo utilizando el vocabulario o la estructura sintáctica.
• Al estar escuchando, distinga el vocabulario y las estructuras sintácticas que haya aprendido recientemente.
• Cuando escuche que una frase se expresa de manera diferente de la forma en que usted la hubiera dicho, anótela y practíquela. No obstante, como siervo del Señor, utilice siempre un lenguaje apropiado y no soez.
• Haga una lista de las cosas que la gente podría decirle durante las actividades que usted tiene planeadas. Busque palabras y frases relacionadas con esas cosas. Planee y practique las formas en que podría responder.
6. Mejore su aptitud para leer y escribir. Lea el Libro de Mormón en el idioma de la misión
para aprender vocabulario y frases y para practicar la gramática, la pronunciación y la fluidez. Hay gran poder al usar las Escrituras para estudiar el idioma. Considere también
Apuntes
• Aprenda a leer y a escribir el alfabeto, la escritura o los caracteres de su idioma. En el caso de los sistemas de escritura basados en caracteres, concéntrese en las destrezas relacionadas con la lectura, por ejemplo la lectura de las Escrituras, que le ayudarán al enseñar.
• En voz alta, lea el Libro de Mormón, otras Escrituras o la revista Liahona en el idioma de la misión. Ponga especial atención al vocabulario, las frases y la gramática que desconozca. Si no entiende una palabra, trate de entender el significado dentro del contexto del pasaje antes de buscarlo. Agregue la palabra a las tarjetas de apuntes. Si es necesario, utilice, una al lado de la otra, las Escrituras en su lengua materna y las Escrituras en el idioma de la misión.
• Mientras lea, pida a alguien que le ayude con la pronunciación, la entonación y las pausas.
• Practique el escribir en el idioma de la misión; por ejemplo, escriba mensajes y recordatorios personales, cartas, tarjetas de agradecimiento y de ánimo. Escriba su testimonio en los ejemplares del Libro de Mormón que vaya a regalar.
7. Pida la ayuda de otras personas. Considere incorporar estas ideas: • Si el idioma de la misión es la lengua
materna de su compañero, aproveche esa gran oportunidad: hágale preguntas frecuentes y pídale que le corrija.
• Pida a su compañero y a las personas cuya lengua materna sea el idioma de la misión que le corrijan y le sugieran maneras de mejorar. Si usan una palabra que usted no entiende, pídales que la definan. Con frecuencia, los niños y los abuelos están dispuestos a ayudar.
• Invite a que le ayuden las personas a
las que enseñe. Explíqueles: “Estoy aprendiendo su idioma y necesito su ayuda. Si no encuentro una palabra, por favor ayúdenme”.
• No vacile en pedir ayuda específica: “¿Cómo se dice ______?”. “¿Cómo se pronuncia ______?”. “¿Qué significa ______?”. “¿Podría repetir eso por favor?”. Anote las respuestas y estúdielas.
• Pida a los miembros que le hagan una prueba de las palabras que tiene en las tarjetas de apuntes o de las listas de vocabulario y que le ayuden cuando lea las Escrituras en voz alta.
8. Evalúe y revise su plan de estudio. Revise su plan de estudio cada semana para evaluar si
está funcionando. Invite a su compañero y a los líderes misionales a sugerir aspectos en los que pueda mejorar.
Use el idioma de la misión en toda oportunidad; úselo con el compañero cuantas veces pueda durante el día. Ore en el idioma en privado y en público para aprender el lenguaje correcto de la oración y para aprender a decir lo que siente en el corazón.
No tenga miedo de cometer errores, ya que eso les ocurre a todos los que aprenden un nuevo idioma. La gente comprenderá y agradecerá los esfuerzos que usted haga por
Apuntes aprender el idioma de ellos. La memorización de frases y de pasajes de las Escrituras le servirá para no cometer errores, pero no debe usar largos textos preparados o memorizados con el fin de evitar los errores.