Dios envió a Su Amado Hijo Jesucristo al mundo para que todos los hijos de Dios tuvieran la posibilidad de regresar a vivir en Su presencia después de morir. Únicamente mediante la gracia y la misericordia del Salvador podemos ser limpios del pecado a fin de poder vivir en la presencia de nuestro Padre Celestial. El ser limpios del pecado es ser sanados espiritualmente (véase 3 Nefi 9:13; 18:32).
Debido a la expiación y resurrección de Cristo, todos los hombres serán llevados de nuevo a la presencia del Señor para ser juzgados según sus obras y sus deseos (véase 2 Nefi 9:10–16; Helamán 14:15–18; 3 Nefi 27:14–22; D. y C. 137:9). Seremos juzgados de
Al enseñar, prepare a sus investigadores para que reúnan los requisitos para el bautismo, según se enseñan en Doctrina y Convenios 20:37 y en las preguntas para la entrevista bautismal. La mejor manera de lograrlo es invitar a sus investigadores a hacer y cumplir los compromisos que figuran a continuación.
Preguntas para la entrevista bautismal • ¿Cree que Dios es nuestro Padre Eterno?
• ¿Cree que Jesucristo es el Hijo de Dios, el Salvador y Redentor del mundo?
• ¿Cree que la Iglesia y el Evangelio de Jesucristo han sido restaurados por medio del profeta José Smith?
Compromisos
• ¿Seguirá cultivando la fe en Jesucristo mediante el aprendizaje continuo de Su Evangelio?
• ¿Se arrepentirá y orará por el perdón de los pecados?
• ¿Será bautizado(a) en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días el (fecha)? ¿Será confirmado(a) y recibirá el don del Espíritu Santo?
• ¿Asistirá con nosotros a la Iglesia este domingo?
• ¿Podemos fijar una hora para nuestra próxima visita?
• Mandamientos de la lección 4 que elija incluir.
Apuntes La justicia es la ley inalterable que trae las consecuencias de las acciones: bendiciones
a cambio de la obediencia a los mandamientos de Dios, y castigos por la desobediencia. Todos pecamos; el pecado nos hace impuros y ninguna cosa impura puede vivir en la presencia de Dios (véase 1 Nefi 10:21; 3 Nefi 27:19; Moisés 6:57).
El Salvador satisfizo las demandas de la justicia para todos aquellos que se arrepienten de sus pecados y se esfuerzan por guardar todos Sus mandamientos, cuando Él tomó nuestro lugar y sufrió el castigo por nuestros pecados. A ese acto se le llama la Expiación. Gracias a ese acto desinteresado, Cristo puede interceder por nosotros ante el Padre. Nuestro Padre Celestial puede aplicar la misericordia, apartar de nosotros el castigo y recibirnos en Su presencia. Nuestro Padre Celestial manifiesta misericordia cuando perdona nuestros pecados y nos ayuda a volver a morar en Su presencia.
Sin embargo, Jesús no eliminó nuestra responsabilidad personal. Él perdona nuestros pecados si lo aceptamos a Él, si nos arrepentimos y obedecemos Sus mandamientos. Por medio de la Expiación y nuestra obediencia al Evangelio, llegamos a ser dignos de entrar en la presencia de nuestro Padre Celestial para siempre. Debemos demostrar que aceptamos a Cristo y que tenemos fe en Él por medio de la obediencia a Sus mandamientos y a los primeros principios y ordenanzas del Evangelio.
Fe en Jesucristo
El primer principio del Evangelio es la fe en el Señor Jesucristo, lo cual incluye tener una firme creencia de que Él es el Hijo Unigénito de Dios y el Salvador y Redentor del mundo. Reconocemos que podemos regresar a vivir con nuestro Padre Celestial sólo al depender de la gracia y la misericordia de Su Hijo. Cuando tenemos fe en Cristo, aceptamos y aplicamos Su expiación y Sus enseñanzas. Confiamos en Él y en lo que dice. Sabemos que Él tiene el poder de cumplir Sus promesas. Nuestro Padre Celestial bendice a aquellos que tienen fe para obedecer a
Dios envió a Su Hijo
Alma 11:40 Juan 3:16–17
La salvación por medio de Cristo
2 Nefi 2:6–8 Alma 34:8–9, 14–16 2 Nefi 9:21–24
Cristo es nuestro Defensor
D. y C. 45:3–5
Misericordia y justicia
Mosíah 15:9 Alma 42:22–25
Estudio de las Escrituras
El concepto del “pecado” varía de cultura en cultura; en algunas culturas está íntimamente relacionado con el concepto de cometer un delito; en otras, sólo es pertinente si a alguien le sorprenden haciendo algo malo, lo cual trae vergüenza a una familia o comunidad. Explique con claridad que el pecado es la desobediencia a los mandamientos de Dios y resulta en que la persona se separe de Dios. Dios sabe todo lo que hacemos y pensamos, y le es desagradable cuando pecamos. No hable de sus transgresiones pasadas; pida a los investigadores que no hablen de sus transgresiones.
Apuntes
La fe en Cristo nos lleva a la acción y al arrepentimiento sincero y duradero. Tener fe hace que nos esforcemos al máximo para aprender en cuanto a nuestro Salvador y llegar a ser más como Él; deseamos saber cuáles son Sus mandamientos y obedecerlos y, aunque todavía cometeremos errores, demostramos nuestro amor por Él al esforzarnos por guardar Sus mandamientos y evitar el pecado.
Creemos en Cristo y creemos que Él desea que guardemos todos Sus mandamientos. Deseamos obedecerle a fin de demostrar nuestra fe. Oramos con fe, pidiendo fortaleza para vencer las tentaciones; de igual manera, podemos cultivar la fe en un principio en particular, tal como la Palabra de Sabiduría o el diezmo, al creer primero en Jesucristo con suficiente firmeza como para obedecer Sus mandamientos. Al vivir un mandamiento específico, aprendemos la veracidad de él por propia experiencia (véase Juan 7:17). También aumentamos nuestra fe al oír la palabra de Dios (véase Romanos 10:17) y al leer la palabra de Dios (véase Helamán 15:7–8).
Al obedecer a Dios, Él nos bendice; nos da el poder para enfrentar los desafíos de la vida y nos ayuda a cambiar los deseos de nuestro corazón. Por medio de la fe en Jesucristo, Él puede sanarnos, tanto física como espiritualmente.
El arrepentimiento
El segundo principio del Evangelio es el arrepentimiento. Nuestra fe en Cristo y nuestro amor por Él nos llevan a arrepentirnos o a cambiar nuestros pensamientos, creencias y conductas que no estén en armonía con Su voluntad. El arrepentimiento incluye el formarnos una nueva visión de Dios, de nosotros mismos y del mundo. Cuando nos arrepentimos, sentimos tristeza según Dios y entonces dejamos de hacer lo malo y continuamos haciendo las cosas que son rectas. El objetivo central de nuestra vida es ponerla en armonía con la voluntad de Dios por medio del arrepentimiento. Podremos regresar a vivir con Dios el Padre sólo por medio de la misericordia de Cristo, la cual sólo recibimos con la condición de que nos arrepintamos.
Para arrepentirnos, reconocemos nuestros pecados y sentimos remordimiento o tristeza según Dios. Confesamos nuestros pecados a Dios; también confesamos los pecados más serios a los líderes de la Iglesia autorizados de Dios, quienes pueden ayudarnos a arrepentirnos. En oración le pedimos a Dios que nos perdone; hacemos todo lo posible por corregir los problemas que nuestras acciones hayan causado; a eso se le llama “restitución”. Al arrepentirnos, nuestra visión de nosotros mismos y del mundo cambia. Al cambiar, reconocemos que somos hijos de Dios y que no tenemos que seguir cometiendo los mismos errores una y otra vez. Si nos arrepentimos con sinceridad, nos alejamos de nuestros pecados y no los cometemos nunca más; resistimos cualquier deseo
La fe, el poder y la salvación
1 Nefi 7:12 Moroni 7:33–34 2 Nefi 9:23 Moroni 10:7 2 Nefi 25:23
La doctrina de la fe
Alma 32 Guía para el Estudio
Efesios 2:8 de las Escrituras,“Fe”
Ejemplos de fe
Éter 12 Hebreos 11
Las obras y la obediencia
1 Nefi 3:7 Santiago 2:17–26 D. y C. 130:20–21
La fe para arrepentimiento
Alma 34
Apuntes El arrepentimiento sincero trae varios resultados: Sentimos en nuestra vida el perdón
de Dios y Su paz; nuestro remordimiento y nuestro pesar nos son quitados; sentimos la influencia del Espíritu en mayor abundancia y, cuando abandonemos esta vida, estaremos más preparados para vivir con nuestro Padre Celestial y Su Hijo.
Aun después de haber aceptado inicialmente a Cristo y de arrepentirnos de nuestros pecados, puede que fallemos y pequemos otra vez. Siempre debemos seguir corrigiendo esos errores; además, debemos mejorar en forma continua, es decir, cultivar atributos cristianos, crecer en conocimiento y servir con más eficacia. A medida que aprendamos más acerca de lo que el Salvador espera de nosotros, tendremos el deseo de demostrar nuestro amor al obedecerle; de esa manera, al arrepentirnos en forma diaria, nos daremos cuenta de que nuestra vida cambia y mejora, y de que nuestro corazón y nuestra conducta llegan a ser más cristianos. Sentiremos gran gozo al arrepentirnos diariamente.