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Intente encontrar un compañero de estudio y túrnense para explicarse laslecciones, una sesión será él el profesor y en la siguiente le tocará a usted.
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Trabaje en equipo con personas más organizadas. Colaborar con gente queno padezca TDAH puede ayudarle a mantenerse concentrado en la tarea y a ser más responsable, ya que su equipo dependerá de su aportación.
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Encuentre un compañero que esté estudiando lo mismo y al que pueda re-currir en caso de olvidar cuál es el trabajo que debe realizar u otra informa- ción relevante. Pídale su teléfono y su dirección de correo para poder obte- ner rápidamente la información que necesita cuando se encuentre atascado.
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Asista a cualquier clase de refuerzo que se organice. Muchos profesores es-tán dispuestos a dedicar un tiempo extra a ayudar a personas que lo nece- siten realmente. Acepte esta oferta incluso si no tiene dificultades con esa asignatura, ya que repasar le ayudará con sus problemas de memoria. Asi- mismo, demostrará que está motivado, con lo que ofrecerá una mejor im- presión a sus profesores.
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Reúnase a menudo con sus profesores o asesores, por ejemplo cada 3-6 se-manas. Recuerde que cuanto más a menudo rinda cuentas de su trabajo, mejor se le dará.
El trabajo
De niña era tan movida que los profesores solían decirle a mi madre que «me man- tuviera ocupada», porque siempre me metía en líos cuando me quedaba sola o no tenía nada que hacer. Todavía hoy me es muy difícil estar sentada durante mucho rato, sobre todo en las reuniones aburridas o cuando tengo que hacer algo que no me interesa. Simplemente tengo que estar en movimiento. Cualquier cosa más in- teresante o divertida que el trabajo que me han asignado me distrae y acabo no ter- minándolo a tiempo.
Tengo que dedicar entre cinco y diez veces más esfuerzo en el trabajo para lo que otros parecen hacer con facilidad. Al final del día, acabo agotado y eso que no he conseguido terminar ni la mitad que ellos. Aun así, parezco mucho más cansado. ¿Cuál es mi problema?
Tengo treinta y tantos y hace mucho tiempo que creo que padezco un trastorno de déficit de atención del tipo con predominio de falta de atención. Hace mucho que tengo la sensación de ser diferente, de que hay algo que no va bien en mí. Pensé por un tiempo que podría tener TDAH, pero no soy nervioso ni intranquilo, aunque me cuesta mucho concentrarme en cualquier tarea que se me asigne. En la escuela se tradujo por unas notas más bajas de lo que creo que podría haber sacado y la sensa- ción de que todo se reducía a que «no era muy listo». Sin embargo, me ha afectado de una manera bastante más seria en mi vida laboral. Soy muy desorganizado, cometo muchos descuidos y errores tontos en el trabajo (puesto que soy ingeniero mecáni- co, estos errores pueden resultar muy caros e incluso comprometer mi seguridad), me cuesta seguir instrucciones, me olvido de donde he puesto las cosas y, en gene- ral, tengo problemas para prestar atención. Esto me ha hecho sentir un fracasado y tras varios intentos de dejar mi área de trabajo, me he embarcado en otras activida- des que han terminado con la misma sensación de incompetencia y fracaso.
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Allá por los años 90, se llevaron a cabo estudios acerca de cómo el TDAH afectaba a los adolescentes en el trabajo y estos concluyeron que se les daba tan bien como al resto. Parecía que los síntomas del trastorno afectaban mucho más en el ámbito educativo y que el ámbito laboral no era motivo de preocupación.
Ahora sabemos que esto no es así. Tal como demuestran los testimonios pre- sentados, el TDAH puede afectar incluso más en el trabajo que en la escuela. El problema de estos estudios de hace 15 años es que no tuvieron en cuenta el tipo de trabajo que desempeñaban los adolescentes: no cualificados, a tiem- po parcial y temporales. Trabajar en un establecimiento de comida rápida, en un túnel de lavado o en un centro de juegos recreativos no requiere demasiada concentración ni constancia. Es muy posible que realmente el TDAH no inter- firiese demasiado.
No obstante, cuando los científicos estudiaron la transición a trabajos de adulto, empezó a aparecer un panorama diferente. Descubrieron que los adul- tos que padecían TDAH cambiaban de trabajo muy a menudo y tenían dificul- tades para cumplir con las exigencias del trabajo, ser autónomos, terminar las tareas o llevarse bien con los superiores. Se les despedía o se les bajaba de cate- goría en mayor medida que a los adultos que no padecían el trastorno.
Los adultos a los que el TDAH causaba más problemas en su puesto de traba- jo eran los del tipo hiperactivo, lo cual tiene sentido. Un profesor puede perdo- narle que sea más inquieto que los demás porque es comprensible en un niño o en un adolescente en pleno cambio hormonal. Pero una vez que llega al trabajo, los que le pagan esperan que se siente en su mesa o permanezca en su puesto hasta que termine la tarea. Los empleados que no pueden hacerlo suelen ser considerados vagos, y tarde o temprano acaban siendo despedidos.
El grado en que el TDAH le perjudicará en el trabajo dependerá de la grave- dad de sus síntomas, de si, como hemos mencionado, padece hiperactividad o de si está recibiendo tratamiento o no, como era el caso del ingeniero. También puede depender de otros factores como los siguientes:
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El tipo de trabajo que desempeña.•
Si está recibiendo facilidades y ayudas en su trabajo.•
En qué medida el TDAH le impidió de niño adquirir las habilidades y cono-cimientos que todos necesitamos para desenvolvernos en el mundo adulto.