La sociedad ha avanzado m ucho técnicam ente, no se cuestio na nada si se alio n a que es científico, p ero aún se evita -¿o se tem e?- edu car los sentimientos, se hace m ucho más énfasis en los conocim ientos, en las capacidades y com petencias. Se elu d e el papel de com prom iso social com o si la responsabili dad sólo se tuviera que Nevar a cabo en la escuela. La com pe tencia técnica ha im pregnado el lenguaje de objetividad com o si esto f uera posible en educación, se ha fom entado la form a ción individual y competitiva y se han levantado m uros de in com unicación y d e exclusión.
A unque ahora más que nunca sabemos que un m undo plural req u ie re respuestas plurales y que éstas van m ucho más lejos q u e los saberes del aula. 1.a escuela es m ucho más que un aula, es un espacio y un tiem po en el que se construyen «lía a día relaciones, en el que lo que realm ente tiene valor son las relaciones hum an as que se suceden en ella.
1.a acogida es siem pre un acto de responsabilidad, desin teresada, g ratuita, en cualquiera de las situaciones que se m anifieste, es un acto educativo incondicional, in h eren te a la m ism a co nd ició n de educar. Es la manifestación de una ed u cación fu n d am en tad a en valores éticos, en lo que deseamos, en lo q u e m arcam os como pu nto de referencia y que da sen tido a nuestras acciones. No todo vale, es im portante escoger có m o hacerlo.
Si decíam os que la familia es la prim era estructura de aco gida, la escuela es el prim er espacio, de carácter público, en
que un niño o una niña se separan de su e n lo m o conocido y son recibidos por alguien que no es de su familia. ¿Son acogi dos adem ás de ser recibidos-* (jom o educadores sabemos que la
llegada de
un
niño o una niña a la escuela es un m om entoclave, un tiem po frágil en el que hemos de ser conscientes de que un tono de voz, una sonrisa, una caricia p u ed en ser las llaves para e n tra r en un m u n d o acogedor y cordial o, p o r el co n trario , para en tra r en una espiral q u e lleva a un m u n d o inseguro e inhóspito. Cada niño, cada niña llega a la escue la cargado con el equipaje de su experiencia, sólo hace falta invitarle a e n tra r, pero esta invitación d eb ería hacerse con la responsabilidad- del anfitrión que desea q u e sus huéspedes se sientan en este nuevo espacio com o si fuera su espacio familiar.
Kl cen tro educativo debería concebirse com o un espacio acogedor y de acogida. Siéndolo, puede llegar a ser, tam bién, espacio para vivir experiencias de com pasión, lugar espléndi do para m ostrarnos com o auténticos testimonios, acom pa ñando cu an d o sea necesario, escuchando de form a activa las voces que nos reclam an, oyendo en tos silencios y en los ges tos, dejando participar, m ostrando nuestros sentim ientos de form a sincera y auténtica. Ks un espacio d o n d e se pueden hacer proyectos com unes, d o n d e todos caben, especialm ente los desheredados sociales; do n d e no se olvida la m em oria para p o d er construir un futuro. Las necesidades m arcan una pedagogía d e la acogida, una pedagogía que nos haga cons cientes y sensibles para no dejar a nadie en la cuneta, que nos perm ita ro m p er incom unicaciones, que nos capacite para potenciar actitudes abiertas, críiicas y solidarias. De m odo que im aginam os un espacio escolar en el q ue se desborda ternura, un lugar en el que los adultos son conscientes y capaces de ro m p er m uros de incom unicación y que saben salir de los m oldes establecidos, siem pre cam inando hacia horizontes de com prom iso y responsabilidad.
V4
I * l 1 1 IIV i'.liH I A i O M I W J A K *| o lf c l J
Com o liemos visio q ue ¡sucedía con Kslher, la narración puede sosegar un ánim o roto. A veccs una poesía, u n a can
ción. uiki película, un texto, una foto, una situación vivida...,
cualquiera de estos elem entos puede ayudar a la reflexión, a d ar pie a hablar de lemas que norm alm ente se eluden , lodos ellos expliciian en la práctica la conveniencia d e asentar de m anera tem p ran a la educación am e las situaciones límite. Pero lo que es esencial en cualquier circunstancia es la aciiiud de la persona q u e educa, es la actitud que da confianza.
Para Lluís Duch la confianza es un elemento clave en las rela ciones educativas, sin confianza no hay futuro para el hombre.
M ientras la confianza constituye la base idónea para edifi car el m undo del hombre (el hogar), sobre el cual se asien ta el firm e convencimiento que ni el mal n i la muerte no tendrán la úUima palabra, la desconfianza generalizada de nuestros dios pone de manifiesto que no hay fu tu r o para el hombre, que no vale la pena fo rm u la r preguntas porque no hay respuestas... (2002, p. 132)
Ante situaciones d e dolor y sufrim iento o de m arginación sue len aflorar sentim ientos de tristeza, de im potencia, de desa zón o de so led ad , q u e p u e d e n llevar fácilm en te a la desesperación o la rabia. La acogida, hace nacer en nosotros una dim ensión altruista, sensible y com prensiva q u e puede ayudar a desh acer estos d uro s en tram ados íntimos. Prestando apoyo, d ejan do que la persona dolida y doliente dé rienda suelta a sus opiniones, pensam ientos, creencias y sensaciones, se pu eden ir tejiendo de nuevo sentim ientos de esperanza, so lidaridad, am istad, paciencia, y com pasión.
Q ué diferente sería el m u n d o si supiéram os reco n o cer al o tro , acep tán d o lo y respetándolo. C onstruyendo una realidad basada en la confianza, en la generosidad, acogiendo realida des distintas a las nuestras.
96
L o s m a h o f n i s r » i a m c*a i