Si existe una respuesta a la pregunta acerca de la educación ética ésta tiene que venir de la m ano del testimonio, de la transmisión testimonial. No cabe d u d a de q u e estamos am e una cuestión de largo alcance que andam os d ebatiendo como m ínim o desde el Protágoras de Platón. La tesis que defiende Sócrates en esle diálogo es muy clara: si por «educar» se en-
■ tiende una transmisión de algo que uno posee a otro, enton
ces no hay educación ética. Pero, en tal caso, nos encontram os frente a una paradoja: por una parle he mostra do al principio mi convencim iento de que sin ética no hay
L O S M A K M W S I * I A f * »KAJ
«•duración posible, pero la ética no se puede transm itir, no puede ser objeto de form ación. Entonces, ¿acaso no nos ba ilamos a n te una especie (le solipsismo pedagógico? ¿Debeiía- inos concluir que la ética es algo que uno posee ab initio, y que, lanío si la posee com o si no. no se puede; hacer nada para cam biar esta posición inicial?
Debo confesar que estas preguntas me han dejado, y toda vía me dejan perplejo. Por esta razón q uiero dejai bien claro que no voy a ofrecer u na respuesta concluyente. De todas for mas voy a in ten tar a continuación, al m odo de un telón, insi n uar algunas ideas que p rete n d o seguir estudiando a lo largo de los próxim os años.
De lo que sí estoy seguro es de que u na educación ética no puede venir de otro lugar que no sea el de la transmisión testimonial. I-a cuestión ahora es intentar precisar que es el tes tim onio. Para ello utilizaré el mismo m étodo «negativo» y diré lo que, a mi juicio, el testim onio no es. Pues bien, el testimonio
no es el ejemplo.
lx>s educadores hacen referencia a m en u d o a la im por tancia de d ar ejemplo. Pero si lo m editam os un poco más detalladam ente nos dam os cuenta de que «dar ejemplo» siem pre acaba siendo, de una m anera u otra, «dar-tótonio ejemplo», esto es, ponerse uno mismo com o modelo a imitar. Ésta es una actitud sum am ente peligrosa puesto que no está en condicio nes de d esarticular prácticas y políticas totalitarias y adoc- trinadoras. Dar testim onio no tiene nada q u e ver con dar ejemplo. Al contrario, el testim onio hace referencia, com o m ínim o, a tres aspectos: la experiencia, la narración y la obertura.
El testim onio es, en prim er lugar, aquel que ha vivido una experiencia. Esta, no obstante, no es algo q ue uno «hace», lal cosa sería un experim ento, sino algo que m e acontece, que me sucede, que irrum pe de rep en te y me form a, transform a o deforma. Por eso la experiencia no en tra d en tro del ám bito de la acción sino de la pasión. Es incontrolable, iinplanificablc,
I A Z O N A M .H 'm H IA O t I A MU*<A|
im program able. Rompe con loda praxis pedagógica al m odo tecnológico. La experiencia m uestra el íracaso de loda previ s ió n y de lodo plan. Ser testim onio es, pues, en prim er lugar,
p adecer una experiencia.
Pero el testimonio es tam bién el que «:s rapa/, d e emp<ilti- ¿/rarsu experiencia. Y es aquí el lugar en el que surge la narra ción. F.l testim onio es un narrador, porque sólo a través de la n arración puede transm itirse la experiencia. La experiencia no puede sino ser narrada. La palabra del testim onio, e n to n ces, es una palabra que vive de las sombras, de los intersticios, de los silencios, de los implícitos, de las sugerencias, de los gui ños. 1.a palabra del testimonio dice lo que dice, pero dice más,
dice otra cosa, dice lo que no puede decir. Y eslo que «110
puede decir» es lo más importante. F.11 términos de Wittgenstein,
la palabra del testimonio «muestra». En el aforismo 4.121 del
Tnutatus escribe el filósofo austríaco: «I j o que en el lenguaje se
expresa, no podemos expresarlo a través del lenguaje».
Finalm ente, la transm isión testimonial perm anece abier ta o, lo que es lo mismo, vive del equívoco, de la am bigüe dad... 1.a narración testimonial transm ite una experiencia que n o tolera ser im itada y que, en todo caso, perm anece com o inicio, no com o térm ino. N ada más lejos del testim onio q u e la palabra clausurada, cerrada, idolátrica, dogmática. Q ue la o b er tura es un elem ento im prescindible en la transm isión testi m onial significa que está som etida a la infinita in terp retació n , no a la repetición o a la imitación.
La intuición que quiero mostrar aquí, ahora, para term inar, es qu e, quizá, sea posible form ar una sensibilidad ética desde la transm isión testimonial. Quizá, sólo quizá... Y. tal vez, a u n q u e no estoy muy seguro, sea tam bién aquí el lugar en el que u no pued e a p re n d e r de los grandes literatos, de los grandes músicos, de los grandes pintores. Mientras que la pedagogía más o m enos tecnológica reclam a un espíritu científico, la pedagogía que propongo, u n a pedagogía literaria, poética o
narrativa, no habla ni de program aciones, ni de evaluaciones, ni de planificaciones, ni de com petencias, sino d e estilo, de efecto de formación, de azar, de acontecimiento, de laclo, de juego... de aventura, porque, rom o escribió Elias Canctti:
l\l aprender debe seguir siendo u na aventura, de lo contra rio habrá narido muerto. Ix> que aprendas en el momento deberá tbjjm der de. encuentros casuales y deberá continuar asi, de encuentro en encuentro, un aprendizaje en meta morfosis, un aprendizaje en el placer. (2006, p. 109)