HIPNOSIS EN LOS DEPORTES
ESTRUCTURA DE LAS SUGESTIONES
El objetivo de este capítulo es tratar algunas de las variables de co- municación interpersonal que se producen en los patrones hipnóticos, es- pecíficamente los estilos de comunicación y las estructuras de sugestiones hipnóticas.
ESTILOS DE COMUNICACIÓN
Uno de los requisitos previos para usar la hipnosis de manera efectiva es apreciar las diferencias en los estilos de procesamiento de información y en la habilidad de la mente consciente y la inconsciente. Una de las formas en las que la hipnosis obtiene su fuerza es formulando sugestiones que puedan incidir en la visión del mundo de la mente inconsciente.
Existen dos categorías principales de comunicaciones hipnóticas: la directa y la indirecta. No sólo no son mutuamente excluyentes, sino que dudo que sea posible (o deseable) realizar un proceso hipnótico eficaz exclusivamente en una de las dos. En realidad, ambos estilos serán evidentes en distintos momentos de un mismo proceso. Además, cada sugestión variará en el grado de directividad, como si se tratara de un continuo en el que un polo es la sugestión «directa» y el otro la «indirecta». La cuestión de qué estilo usar en un momento dado depende de la naturaleza de la sugestión (considerando factores como su potencial para amenazar al cliente) y el grado de respuesta de éste (Alman y Carney, 1980; Erickson y Rossi, 1979; Zeig y Rennick, 1991).
Sugestiones directas
Las sugestiones directas son aquellas que tratan o bien con el problema que se tiene entre manos o bien con la respuesta específica deseada de manera abierta y clara. No se conocen por su sutileza.
Tabla 2
Estructuras y estilos de sugestión hipnótica básicos
Sugestiones positivas «Puedes hacer X» Sugestiones negativas
«No puedes hacer X» Sugestiones directas
«Puedes hacer X» Sugestiones indirectas
«Conocí a alguien que disfrutaba haciendo X» Sugestiones de proceso
«Puedes tener un recuerdo especial» Sugestiones de contenido
«Puedes recordar a tu profesor de tercer grado» Estilos permisivos
«Puedes permitirte a ti mismo hacer» Estilos autoritarios
«Harás X» Sugestiones poshipnóticas
«Más tarde, cuando estés en la situación A, puedes hacer X»
Las sugestiones directas hacen referencia, en gran medida, a la experiencia consciente de la persona, y normalmente proporcionan soluciones específicas a los problemas e instrucciones detalladas sobre cómo responder.
Normalmente, para empezar la hipnosis el clínico querrá que el cliente cierre los ojos. Si el clínico elige un enfoque directo, puede ofrecer alguna de las siguientes sugestiones directas:
Cierra los ojos.
Por favor, cierra los ojos. Puedes cerrar los ojos. Deja que tus ojos se cierren. Me gustaría que cerraras los ojos.
ESTRUCTURA DE LAS SUGESTIONES 95 Las ventajas de las sugestiones directas son: a) su relevancia directa con los asuntos que se tienen entre manos (reduciendo las preocupaciones conscientes del cliente respecto a la capacidad del terapeuta para tratar directamente sus problemas); b) su capacidad para mantener los objetivos del cliente bien definidos y a la vista; c) la implicación directa del cliente en el proceso de manera activa; y d) su capacidad para servir de modelo para la resolución de cualquier problema futuro que surja a través del desarrollo directo de una estrategia consciente de solución de problemas.
El inconveniente de las sugestiones directas es que confían demasiado en el deseo consciente de seguir las sugestiones, usando menos los recursos de la mente inconsciente. Además, es más probable que este tipo de sugestiones susciten resistencia en el cliente al tratar de manera tan directa sus problemas que, potencialmente, son una experiencia amenazante. Esta sensación de amenaza que tiene el cliente aumenta la probabilidad de tener reacciones defensivas, una de las cuales es el rechazo de las sugestiones.
Es necesario que el terapeuta valore las ventajas y desventajas de usar sugestiones directas para tomar la decisión pertinente de manera que su uso produzca una experiencia hipnótica exitosa (Crasilneck y Hall, 1985; Kroger, 1977; Spiegel y Spiegel, 1987; Weitzenhoffer, 1989).
Sugestiones indirectas
Las sugestiones indirectas son aquellas que están relacionadas con el problema tratado o con la respuesta específica deseada de manera encubierta y, por lo tanto, no intrusiva. Pueden ser bastante sutiles. Dichas sugestiones normalmente tienen una relación indirecta y requieren que el cliente las interprete de manera idiosincrásica para darles significado. El uso de las sugestiones indirectas puede hacer que el cliente se pregunte a nivel consciente de qué está hablando el terapeuta y, al mismo tiempo, su mente inconsciente esté asociando lo que dice el terapeuta con su experiencia interna (procesos dinámicos subyacentes), preparando el terreno para que se produzcan los cambios.
Estas sugestiones pueden adoptar formas diferentes como contar historias, analogías, chistes, juegos de palabras, tareas para casa y sugestiones disfrazadas o entremezcladas. Cualquier forma de comunicación que requiera una respuesta del sujeto sin pedírsela directamente implica, en cierta medida, una sugestión indirecta.
Si un terapeuta sospecha, basándose en la retroalimentación que recibe de su cliente, que le resultaría más fácil la hipnosis a través de métodos indirectos, le podría ofrecer alguna de las siguientes sugestiones:
Un buen sujeto hipnótico empieza cerrando los ojos. ¿Puedes permitir que tus ojos se cierren?
A muchos de mis clientes les gusta sentarse en esa silla y tener los ojos cerrados.
¿No es agradable no tener que escuchar con los ojos abiertos?
Me pregunto qué cree que le permitiría CERRAR LOS OJOS cómodamente. La ventaja de los enfoques indirectos es que están relacionados principal- mente con una mayor utilización de los recursos de la mente inconsciente en beneficio del propio cliente. Cuando las sugestiones desencadenan asociaciones antiguas o nuevas que pueden suponer una experiencia terapéutica, la persona está totalmente implicada en la terapia a múltiples niveles. Además, al haber una mayor distancia entre las sugestiones y la emoción o conducta objetivo, la necesidad de usar defensas resistentes es menor. Dicha distancia puede crear, al mismo tiempo, confusión en el cliente respecto a cómo se relacionan las sugestiones con su mejora personal, preparando el camino para que las interprete de alguna manera que sea útil para él. Al no forzarle a responder a las demandas arbitrarias del terapeuta, éste demuestra un respeto mayor por el cliente, lo que supone un enfoque altamente deseable (Brown, 1991; Lank-ton y Lankton, 1983; Zeig, 1980).
Los inconvenientes del estilo indirecto son la posibilidad de que el cliente sienta ansiedad o miedo de que el terapeuta no sea capaz de afrontar directamente el problema: «Si el terapeuta no puede, ¿cómo voy a poder yo?». Se puede ver al terapeuta como evasivo o incompetente, y el cliente sentirse manipulado e incluso engañado. Otro inconveniente es que las respuestas inconscientes del cliente pueden permitir aliviar el problema pero dejar al cliente, a nivel consciente, preguntándose cómo se produjo el cambio. Quizá se resuelva el problema pero la solución no permite al cliente acceder a patrones para resolver problemas futuros (Lehrer, 1986; Yapko, 1983).
Elección de estilo
La directriz para elegir un estilo y el grado en el que dicho estilo se debería usar se basa en dos factores principalmente: el nivel de insight deseable
ESTRUCTURA DE LAS SUGESTIONES 97 o necesario para que la intervención funcione y la capacidad de respuesta del cliente.
Algunos clientes quieren entender a nivel consciente, preguntando muchas veces «¿por qué?». Otros están más interesados en conseguir que se produzca algún cambio en el problema, sin importar lo que eso suponga. Cuanto mayor sea la necesidad de la persona de entender a nivel consciente e intente implicar al terapeuta en este nivel, más disruptivo será un enfoque indirecto en su patrón normal, aumentando la probabilidad de cambio. Aunque, al mismo tiempo, una persona que quiere entender a nivel consciente puede quedar desconcertada por los métodos indirectos, perder la paciencia y la motivación y rechazar la experiencia como inútil.
La experiencia es lo único que puede ayudar al terapeuta a evaluar qué estilo se debe utilizar con cada cliente en concreto.
La segunda variable que cabe considerar al valorar si se usa un estilo directo o indirecto es el grado de respuesta del cliente (o «resistencia», considerada tradicionalmente como una falta de respuesta). Una directriz general para decidir qué estilo hay que usar es ésta: el grado de directividad debería ser directamente
proporcional al grado de resistencia encontrado o anticipado (Zeig, 1980). En
otras palabras, cuanto mayor sea la incapacidad o la falta de ganas del cliente de seguir las instrucciones del terapeuta, más indirectas deberán ser las sugestiones de este último.
Comportamiento clínico
Antes del reciente interés que han suscitado los métodos indirectos para inducir y utilizar el estado hipnótico, su consideración se limitaba a la conducta del clínico cuando ofrecía sugestiones directas. Los estilos se describían en un continuo en el que «autoritario» estaba en un extremo y «permisivo» en el otro. Estos términos todavía pueden ser útiles para describir las relaciones existentes entre el clínico y el cliente, y por eso se han incluido aquí.
El estilo autoritario es dominante y en él el clínico literalmente ordena al cliente que responda de una determinada manera. La autoridad y el poder son las variables en las que confía el clínico y la respuesta del «buen» cliente es la conformidad.
Los enfoques autoritarios ofrecen sugestiones en forma de órdenes. Las siguientes instrucciones están estructuradas de forma autoritaria:
Cierra los ojos mientras cuento hasta tres. Cuando chasquee los dedos tendrás seis años.
Cuando toque tu hombro, entrarás en un profundo estado de hipnosis. Te resultará imposible encender un cigarrillo.
No recordarás nada de esta experiencia.
En el otro lado del espectro está en enfoque «permisivo», que es mucho más respetuoso con la capacidad del cliente para hacer elecciones en su propio nombre respecto a las cosas a las que responderá y a las que no. El enfoque permisivo se caracteriza por el énfasis que se pone en permitir al cliente ser consciente de las
posibilidades que tiene de dar respuestas significativas, en vez de exigir dichas
respuestas. Las siguientes sugestiones están estructuradas con un estilo permisivo: Quizás estés interesado en descubrir otra manera de sentirte más cómodo. Me pregunto si has considerado la posibilidad de aprender dichos métodos más fácilmente de lo que pensaste en un principio. No sé cuál es para ti la posición más cómoda al sentarte en la silla. Quizá te podrías centrar con más facilidad con los ojos cerrados. Puedes decidir escuchar las cosas que yo describo, si quieres.
El clínico simplemente ofrece sugestiones sobre lo que el cliente puede experimentar si elige hacerlo. En gran medida es responsabilidad del cliente utilizar a su manera la información que le ha proporcionado el clínico. Por lo tanto, el clínico considera adecuada cualquier respuesta, respetando la elección de la persona. En este estilo, la «resistencia» es un factor mucho menos debilitante (Gilligan, 1987; Gordon y Meyers-Anderson, 1981: Grinder y Bandler, 1981; Haley, 1985; Satanton, 1985).
ESTRUCTURAS DE SUGESTIÓN
Además del estilo para ofrecer sugestiones, el terapeuta tiene que elegir también una estructura particular para la sugestión, que puede asumir diferentes formas, que describiremos a continuación.
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Sugestiones positivas
Las sugestiones positivas son, con diferencia, el tipo de estructura más común, simple y útil. Proporcionan apoyo y ánimo y están expresadas de manera que dan al cliente la idea de que puede experimentar o conseguir algo deseable. Puesto que las palabras nos recuerdan las experiencias que representan (como símbolos de las mismas), las sugestiones positivas crean respuestas deseables. Las siguientes sugestiones están estructuradas de manera positiva (y permisiva también):
Te puedes sentir más cómodo con cada inspiración.
Puedes recordar una vez que te sentías muy orgulloso de ti mismo. Eres capaz de descubrir fuerzas internas que no te habías dado cuenta que tenías.
Puedes darte cuenta de lo bien que te sientes relajado.
Puedes darte cuenta de una suave sensación de calidez en las manos.
Sugestiones negativas
Estas sugestiones, cuando se usan de forma habilidosa, utilizan una especie de enfoque de «psicología inversa». Con ellas se puede obtener una respuesta sugiriendo a la persona que no responda de la forma deseada.
Cuando se usan deliberadamente y con cierta habilidad, las sugestiones negativas pueden ser muy útiles. Los siguientes son ejemplos de sugestiones negativas. Se recomienda al lector que se dé cuenta de cuál es su experiencia interna a medida que lee lentamente cada uno de ellos:
No pienses en tu color favorito. No te permitas a ti mismo preguntarte qué hora es. Te recomendaría que no prestaras atención a esa sensación de tu pierna. Ahora no deberías pensar en tu novio/a del instituto. Por favor, intenta no pensar en cuál de todos tus amigos es el más materialista.
Con demasiada frecuencia se emplean las sugestiones negativas de forma ingenua y accidental, generando una respuesta no deseada que deja al profesional preguntándose qué es lo que ha ido mal. Si el clínico dice (con gran sinceridad y con la intención de confrontar al cliente): «No se preocu-
pe por eso, simplemente sáquelo de su mente», es todavía más probable que el cliente siga preocupándose por «ello».
Sugestiones de contenido
Este tipo de sugestiones contienen detalles muy específicos que describen sentimientos, recuerdos, pensamientos o fantasías que experimenta el cliente mientras está hipnotizado. Ofrecer detalles que describen cada dimensión de la experiencia sugerida puede tener el efecto deseado de ayudar al cliente a tener la experiencia de forma más completa y, por lo tanto, a un mayor grado de satisfacción. Algunos ejemplos de sugestiones de contenido son:
Piensa en una rosa roja con unos pétalos suaves y aterciopelados y una fragancia suave y dulce.
Imagina que estás en la playa en un día claro y brillante, sintiendo como el sol calienta tu piel, oliendo la sal en la brisa del océano y oyendo el ruido de las olas al chocar contra la orilla.
¿Puedes recordar lo agradable que es dar un mordisco a una naranja llena de zumo, cómo se llena de líquido tu boca, cómo corre el jugo por tus dedos, y su sabor ácido?
Cada uno de los ejemplos anteriores proporciona detalles específicos respecto a lo que se va a experimentar pensando en una rosa, en la playa o en una naranja. Quizá dichos detalles permitan tener una experiencia más plena, en cuyo caso son útiles. Sin embargo, estas frases pueden ejemplificar también el riesgo potencial de usar sugestiones llenas de contenido, es decir, los detalles que el terapeuta da al cliente quizá no son los que éste hubiera elegido.
El problema potencial de las sugestiones de contenido es simplemente éste: cuantos más detalles ofrece el terapeuta mayor es la probabilidad de que algo de lo que sugiera contradiga la experiencia del cliente (Grinder y Bandler, 1981; O'Hanlon, 1993).
Sugestiones sobre el proceso
En contraste con las sugestiones de contenido, que son tan meticulosas, las de proceso se caracterizan por su escasez de detalles, dejando al cliente li-
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bertad para prestar atención a aquellos que él mismo ha asociado a (es decir, proyectado en) la experiencia sugerida.
Las instrucciones sobre el proceso dan a los clientes la oportunidad de usar su propia experiencia y sus propios detalles en el proceso y, por lo tanto, de hacer que lo que parece a primera vista demasiado general para ser eficaz, se convierta en un enfoque muy individualizado. A continuación se incluyen algunos ejemplos de instrucciones sobre el proceso:
Puedes tener un recuerdo concreto de la infancia, uno en el que no habías pensado durante mucho, mucho tiempo.
Puedes notar cierta sensación muy agradable en tu cuerpo a medida que te sientas allí cómodamente.
Te puedes volver consciente de un sonido específico en la habitación. ¿Puedes recordar aquel momento especial en que te sentías tan bien contigo mismo?
Ninguna de las sugestiones anteriores especifica nada: no dicen qué recuerdo, sensación, sonido o acontecimiento. El cliente elige ese aspecto de la experiencia. Obsérvese, sin embargo, que con el uso de calificativos como «concreto», «cierta», «específico» y «especial» se puede conseguir que el cliente eluda de entre todas sus experiencias una en la que centrarse. Esa experiencia concreta es producto de la interacción entre elecciones conscientes e inconscientes (Erickson y Rossi, 1979; Zeig, 1980).
Sugestiones poshipnóticas
Las sugestiones poshipnóticas son aquellas que se dan al cliente mientras está hipnotizado y tienen que ver con conductas o emociones que tendrá en algún contexto futuro. Estas sugestiones permiten posponer para el contexto deseado las conductas nuevas o el entendimiento adquirido durante la hipnosis. Las
sugestiones poshipnóticas son una parte necesaria del proceso terapéutico si el cliente aporta nuevas posibilidades a las experiencias futuras. Sin ellas, el
aprendizaje adquirido durante la sesión de hipnosis es probable que quede limitado al estado hipnótico en sí. La razón por la que esto ocurre es que las respuestas hipnóticas son específicas de un estado, están asociadas a un estado interno concreto. La sugestión poshipnótica permite que el aprendizaje recientemente adquirido cruce los límites internos y esté disponible en otros estados de conciencia. Si el cliente puede tener la
conducta o la emoción sólo cuando está hipnotizado, sigue estando muy limitado. Estas sugestiones son útiles para asegurarse de que la respuesta deseada quedará integrada en la vida cotidiana de la persona, reemplazando respuestas disfuncionales o ausentes. Además, también se pueden usar para facilitar el trabajo hipnótico futuro ofreciendo la sugestión de que en futuras sesiones el cliente podría entrar en la hipnosis con más rapidez y profundidad (Erickson y Rossi, 1979; 1981; Lankton y Lankton, 1983).
SUGESTIONES ESPECIALIZADAS
Mientras que la estructura y el estilo de las sugestiones que acabamos de describir representan el núcleo de las sugestiones hipnóticas, existen otras formas derivadas de los componentes nucleares. Algunas de ellas las describiremos en esta sección.
Preguntas de acceso
Las preguntas que animan al cliente a responder en un nivel experien-cial y no sólo verbal se conocen con el nombre de preguntas de acceso. Más que preguntas retóricas, éstas centran al cliente en aspectos particulares de su experiencia, que se amplifican mediante la manera de formularlas «¿Puedes recordar vividamente lo suave y relajante que es estar tumbado bajo un cálido sol y sentir como éste calienta tu piel?». A este tipo de preguntas se les ha llamado también «postulados conversacionales» (Bandler y Grinder, 1979; Hammond, 1990).
Sugestiones ambiguas
Se puede usar deliberadamente la ambigüedad en una sugestión para es- timular las proyecciones del cliente testo es similar a las inespecíficas sugestiones sobre el «proceso»). La ambigüedad puede girar alrededor de la acción deseada por el cliente o del significado de la sugestión. Por ejemplo, sugerir que «se puede tener una voluntad férrea y ser práctico en dichas cuestiones» deja abierta la interpretación de si el clínico está alabando la perseverancia o está criticando la testarudez (Grinder y Bandler, 1981: O'Hanlon, 1985).
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Aposición de opuestos
Al ofrecer sugestiones que crean distintas polaridades sobre la experiencia del cliente se está usando la aposición de opuestos. Por ejemplo, «mientras su mano izquierda se vuelve agradablemente fría e insensible, se da cuenta de que su mano derecha se vuelve cómodamente cálida y sensible» (Erickson y Rossi, 1979; Hammond, 1990).
Obligatoriedad de alternativas comparables
Al ofrecer al cliente la obligatoriedad de alternativas comparables se crea,