La manera como uno conceptualiza la hipnosis tiene profundas implicaciones en sus aplicaciones potenciales. Durante las últimas décadas, ha habido muchas perspectivas que diferían bastante respecto a qué es esa misteriosa fuerza llamada «hipnosis».
Todas las teorías de la hipnosis desarrolladas a lo largo de los años son útiles a la hora de describir uno o más aspectos de la misma, pero ninguna se puede considerar que tenga la última palabra para describir el proceso o la experiencia de la hipnosis. Los siguientes son algunos de los modelos y perspectivas más destacados.
1. La hipnosis como disociación. El supuesto subyacente es que hay múl-
tiples sistemas cognitivos que normalmente trabajan de forma sinérgica bajo un control primario o ejecutivo. Durante la hipnosis, los subsistemas normalmente integrados se disocian entre sí a diversos niveles y son capaces de dar respuestas independientes y multinível ante las sugestiones del hipnotis-ta (Bowers y Davidson, 1991; Evans, 1991; Hilgard, 1977, 1979, 1986, 1991).
2. ha hipnosis como regresión psicológica. Es vista como una forma especial
de regresión psicológica caracterizada por un cambio a procesos de pensamiento primarios más primitivos y por un aumento de la transferencia hacia el hipnotista como figura de autoridad casi arquetípica (por ejemplo, parental) (Fromm, 1992; Nash, 1987).
3. La hipnosis como relajación. La relajación se considera como la fuente de
la que derivan todos los fenómenos como la regresión y la disociación (Edmonston, 1977, 1981, 1991).
4. La hipnosis como fenómeno sociocognitivo. Las perspectivas sociocog-nitivas sostienen que la hipnosis no es una experiencia particular o única, sino que está definida sólo por el contexto social en el que se produce y a través de la manera en que los participantes consideran las respuestas hipnóticas etiquetándolas como tal (Kirsch, 1991; Spanos, 1991a, 1991b; Wagstaff, 1991).
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5. La hipnosis como estado permisivo. El enfoque autoritario que tienen los clínicos con una orientación más tradicional es la base para la descripción que hace esta teoría de la conducta del cliente como pasiva y permisiva. Específicamente, un cliente permisivo se caracteriza por permitir que el clínico dirija su experiencia, expresando pocos o ningún deseo propio. Se espera que el cliente responda tanto como pueda a la guía del clínico, y así opere en un rol secundario y reactivo en la relación. En esencia, se ve al cliente como un receptáculo pasivo de las sugerencias autoritarias del clínico. La incapacidad del cliente para responder a las sugestiones directas del clínico y satisfacer así a éste último, es la base de lo que en este modelo se ha catalogado como «resistencia» (Weitzenhoffer, 1989).
6. La hipnosis como role playing. Existe una gran cantidad de confusión y de
especulación respecto a si la realidad es una condición de la experiencia humana que se puede llamar «hipnosis». Los gráficos de ondas cerebrales, las medidas de cambios bioquímicos en el cuerpo, y las lecturas objetivas de la actividad en el sistema nervioso son, en el mejor de los casos, ambiguas para ayudar a definir el fenómeno. La naturaleza de la hipnosis es extremadamente subjetiva y, hasta la fecha, se ha resistido a las mediciones objetivas. De hecho, hay algunos teóricos (Coe y Sarbin, 1991; Sarbin y Coe, 1972) que han adoptado una perspectiva sociocognitiva particular sugiriendo que la hipnosis como entidad de conciencia única y separada no existe realmente. Desde su punto de vista sólo hay hipnosis cuando alguien desea representarla. En otras palabras, el cliente no entra realmente en una dimensión de conciencia que difiera de forma apreciable de ninguna otra. Más bien la persona desempeña el papel de cómo se supone que es y actúa y del aspecto que tiene un sujeto hipnotizado, y cumple las sugerencias del hipnotizador a este respecto.
El apoyo a esta perspectiva proviene de diversas investigaciones que normalmente implican a un grupo de sujetos a los que se les da la instrucción de que se comporten «como si» estuvieran hipnotizados y se mezclen con un grupo de sujetos formalmente hipnotizados. Se desafió a unos cuantos «expertos» para que descubrieran qué personas estaban realmente hipnotizadas y cuáles no. Los sujetos que representaron la conducta hipnótica fueron extremadamente convincentes y lograron confundir a los expertos.
7. La hipnosis como un estado de conciencia alterado. La experiencia de la hipnosis se ha conceptualizado también como un estado de conciencia al terado (Fromm, 1992; Tart, 1969). Desde esta perspectiva se considera el es-
tado hipnótico como un estado único y separado distinto del normal. A partir de este punto de vista la hipnosis es un estado creado artificialmente mediante el proceso de inducción, que altera la experiencia fenomenológica de la persona limitando la atención a las sugestiones que se le ofrecen.
Esta perspectiva ha sido popular a lo largo de la historia debido a que re- conoce que las personas hipnotizadas pueden experimentar cosas que superan su capacidad normal. La idea de un estado de conciencia alterado permite dicha posibilidad, y también permite que la proporción variable de personas que pueden experimentar dicho estado se describan en las estadísticas de susceptibilidad.
La pregunta clave es ésta: si la hipnosis es un estado alterado de conciencia, ¿de dónde proviene la alteración? Claramente, el estado que surge a partir de una interacción hipnótica formal en el que una persona hipnotizada experimenta su cuerpo como insensible, por ejemplo, no es una experiencia cotidiana. Obviamente algo ha cambiado ¿pero qué? ¿ycómo? Esto sigue siendo un misterio. Se ha señalado antes que los intentos de medir objetivamente la existencia del estado hipnótico a través de niveles químicos y eléctricos no ha tenido éxito. Por lo tanto, ha surgido una visión de la hipnosis relacionada con ésta, es decir, la de las dimensiones naturalistas y cotidianas de la experiencia hipnótica (Erickson y Rossi, 1979; Zeig, 1991).
8. La visión de la hipnosis como contrastación con la realidad. Obtener re-troalimentación ifeedback) de los sentidos respecto a nuestra relación con el mundo que nos rodea es un proceso llamado «contrastación con la realidad». Este proceso normalmente es tan inconsciente que lo damos por supuesto.
Esta visión de la hipnosis teoriza que, cuando se entra por primera vez en un estado hipnótico, el proceso continuo de contrastación con la realidad es marcadamente reducido. Cuando uno suspende el proceso de obtener re-troalimentación del mundo que le rodea centrándose en sus procesos internos, que es lo que caracteriza a la mayoría de las experiencias hipnóticas (aunque la hipnosis se puede centrar en aspectos externos), uno pierde cualquier orientación que esté fuera de su experiencia interna. Al suspender la contrastación objetiva con la realidad la persona es libre para aceptar cualquier realidad que se le sugiera. La realidad sugerida, independientemente de que sea verdadera o falsa, determinará la calidad y la cantidad de las respuestas emocionales y conductuales de la persona (Lynn y Rhue, 1991; Shor, 1959).
42 LO ESENCIAL DE LA HIPNOSIS
9. La propiedad condicionadora de las palabras y las experiencias. El lector está leyendo esta página llena de marcas negras con diversas configuraciones. Los patrones de configuración establecen lo que uno llega a reconocer (tras años de aprendizaje y experiencia) como palabras. A medida que uno lee cada palabra en una secuencia fija de izquierda a derecha, la asimila y la vincula a la experiencia que tiene de lo que significa para él/ella. Las palabras de esta página no significan nada para un lector hasta que éste no les da un significado, y el significado sólo puede provenir de su propia experiencia de saber lo que representan las palabras.
Lo más importante es que uno use su propia experiencia individual para dar
significado a una palabra. Por lo tanto, una misma palabra significará ine-
vitablemente cosas diferentes para diferentes personas. Cuanto más abstracta sea una palabra, más cierto será esto.
Las palabras son estímulos condicionados que representan experiencias internas. También los gestos son estímulos condicionados que surgen a partir de experiencias repetidas de aprender lo que significan. Así, el significado está en la persona, no en las palabras. Las personas son individuos y cada uno se comunica a su manera. La comunicación hipnótica eficaz permite a las personas interpretar y responder de formas propias y únicas a las posibilidades sugeridas por el clínico (Bandler y Grinder, 1975, 1979; Grinder y Bandkr, 1976; Lankton, 1979).
10.hipnosis es un resultado interaccional. En los métodos hipnóticos más
tradicionales la inducción hipnótica era algo que el terapeuta «hacía a» un sujeto. En un enfoque estandarizado y no individualizado, era algo que un sujeto se hacia a sí mismo en respuesta al enfoque impersonal de las sugestiones del hipnotizador. En el enfoque de la utilización, la responsabilidad de la experiencia de la hipnosis la comparten el clínico y el cliente, en el sentido de que deben estar atentos y responder al otro. El clínico, para tener éxito, debe responder a las necesidades del cliente y adaptar su enfoque a ellas para que el cliente responda a las posibilidades de cambio sugeridas por él. La relación es de mutua interdependencia y en ella cada uno sigue la iniciativa del otro y al mismo tiempo, paradójicamente, toma la iniciativa (Erickson y Rossi, 1979; Erickson, Rossi y Rossi, 1976; Zeig, 1991).
El punto de vista interaccional enfatiza la sensibilidad y el respeto por el cliente, lo que resulta ideal en los contextos terapéuticos. Sin embargo, es evidente que esos factores no han de estar necesariamente presentes para que se produzca la hipnosis. Después de todo, el hipnotizador de espectácu-
los no tiene ninguna relación especial con sus sujetos y, desde luego, no es sensible ni responde a sus características personales únicas.
11. Perspectivas biológicas de la hipnosis. La fuerte relación existente entre la mente y el cuerpo es claramente evidente en las interacciones hipnóticas y ha llevado a formulaciones teóricas que defienden la existencia de una base biológica en la predisposición a la hipnosis. Spiegel y Spiegel (1987) describieron la calidad de la interrelación entre los dos hemisferios cerebrales como la base de la sensibilidad a la hipnosis. Rossi (1982, 1991) postuló un ciclo biológico natural que alterna la atención y la relajación y que psicológicamente se produce en ciclos que oscilan entre 90 y 150 minutos como componentes del ciclo corporal de 24 horas (llamado ritmo circadiano). El «ritmo ultradiano» o alternancia entre atención y relajación se considera como el marco biológico para el estado hipnótico. Watzlawick (1978) describió la hipnosis como producto de la asimetría hemisférica, sugiriendo que su inducción distrae al hemisferio izquierdo (es decir, la parte «racional») mientras que los procesos intuitivos e impresionistas del hemisferio derecho se vuelven dominantes en la propia experiencia.
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CAPÍTULO 6 CONTEXTOS DE