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INDUCCIONES HIPNÓTICAS NATURALISTAS

In document Lo Esencial de La Hipnosis (página 120-128)

HIPNOSIS EN LOS DEPORTES

INDUCCIONES HIPNÓTICAS NATURALISTAS

Las inducciones hipnóticas estructuradas presentadas en el capítulo anterior se basan en el supuesto general de que la hipnosis es un estado especial, o incluso artificial.

En el enfoque de la utilización se considera que la hipnosis no es ni un fenómeno extraordinario ni uno creado artificialmente. Más bien se ve la hipnosis como una experiencia natural que ocurre rutinariamente en casi todo el mundo. Al adoptar esta perspectiva, el clínico hábil debe reconocer las respuestas hipnóticas tal como ocurren de forma natural en el curso de la interacción clínica y utilizarlas como base sobre la que construir de manera significativa. En otras palabras, el clínico puede crear respuestas hipnóticas a partir de patrones hipnóticos de comunicación que capten la atención del cliente y la centren en experiencias terapéuticamente significativas. Las instrucciones del cliente en este enfoque normalmente están más orientadas en el proceso que en el contenido. Muchas veces no hay un inicio, mitad y final claros como en las inducciones utilizadas en las transiciones, más claras, de los enfoques más estructurados y orientados al contenido del capítulo anterior (Erickson, 1958; Haley, 1973).

Conseguir y mantener la atención del cliente es un punto de inicio para la interacción hipnótica. Hablar de manera significativa de qué es lo que llevó a la persona a buscar tratamiento, contar historias absorbentes que sean paralelas a la experiencia del cliente, y comportarse de maneras inesperadas son tres técnicas muy comunes para atraer la atención. Se empieza a construir a medida que la atención del cliente se va dirigiendo al clínico, y se hace utilizando dicha atención y a partir de las experiencias del cliente, reconociéndolas y sugiriéndole (directa o indirectamente) que puede expandirse más. Cuando el clínico se da cuenta de las respuestas hipnóticas (absorción, cambios en la respiración, postura fija, disipación de la tensión muscular, etc.) puede empezar a implicar a la persona en el proceso de inducción hipnótica y entrar en estados más profundos mediante las técnicas naturalistas

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descritas en este capítulo (Lynn, Neufeld y Matyi, 1987; O'Hanlon, 1987; Otani, 1989a; Zeig y Rennick, 1991).

INDUCCIONES NATURALISTAS

Utilización de experiencias hipnóticas pasadas

La técnica de inducción de «usar experiencias hipnóticas pasadas» implica las siguientes categorías generales de experiencias previas sobre las que se construye: a) experiencias informales con la hipnosis que la gente puede tener durante el curso normal de la vida diaria sin darse cuenta de que son hipnóticas; b) experiencias formales con la hipnosis, específicamente las ocasiones anteriores en las que el cliente experimentó la hipnosis de manera exitosa. Cualquiera de las dos se ofrece tanto desde la estructura orientada al proceso como desde la estructura llena de contenido, que se describirá más adelante en esta sección.

En el enfoque de construir a partir de experiencias informales con la hipnosis, la fase de absorción atencional normalmente implica ciertos comentarios de preinducción sobre la naturaleza de este fenómeno a medida que se explora la asociación del cliente con él. En algún punto, el clínico puede empezar a modelar la atención, la inmovilidad y el enlentecimiento de la respiración, y describir hipnóticamente una o más situaciones naturales en las que se produce la hipnosis. Dichas situaciones pueden incluir conducir durante períodos de tiempo largos, quedar absorto leyendo un libro o viendo una película, un masaje o un jaccuzi, soñar despierto, rezar y cualquier otra situación en la que la persona ha tenido la experiencia de quedar absorto o centrarse fijamente. El cambio no verbal de un tono de voz y ritmo conversacionales y rutinarios a uno más lento, más bajo y articulado de manera más significativa es fundamental para guiar a la persona hacia el recuerdo sugerido del estado hipnótico natural que había experimentado previamente. Mediante la absorción en dicho recuerdo, las respuestas hipnóticas (es decir, las ideodinámicas) empiezan a surgir en el aquí y ahora y el cliente se puede dar' cuenta, las puede aceptar y utilizar de acuerdo con la fórmula del enca- denamiento «a medida que usted experimenta esto, puede notar aquello». El cliente no necesita tener los ojos cerrados para experimentar la hipnosis, pero el clínico, si lo desea, puede sugerirlo mediante una sugestión directa para que lo haga.

En el enfoque de la construcción a partir de la experiencia formal con hipnosis, la fase de preinducción normal puede centrar la atención del cliente en un rango de posibilidades que la hipnosis permite y en cómo la experiencia previa con la hipnosis logra que las experiencias futuras sean más satisfactorias y exitosas. Merece la pena reiterar un punto mencionado en un capítulo anterior sobre la exploración de la naturaleza y la calidad de las experiencias hipnóticas previas del cliente. Si éste ha tenido experiencias positivas y significativas con la hipnosis, el clínico tendrá una base sólida sobre la que construir. Si ha tenido experiencias negativas (es decir, una que fue como mínimo poco exitosa y como máximo dolo rosa), el clínico tendrá que ser prudente y hacer las menores referencias posibles a dicha experiencia durante el curso de la hipnosis. Plantear preguntas sobre las técnicas usadas e identificar las variables situacionales e interpersonales que operan al mismo tiempo evitará al terapeuta duplicar inconscientemente experiencias previas negativas.

Si el cliente ya ha tenido antes una experiencia positiva con la hipnosis, un enfoque lleno de contenido usando la experiencia hipnótica formal puede consistir en implicarlo en un relato detallado y cada vez más enlentecido de dicha experiencia. Este enfoque normalmente implica un alto grado de interacción a medida que la inducción progresa, en la que el clínico simultáneamente hace preguntas al cliente, le sugiere posibles respuestas y construye a partir de éstas a medida que se producen. El mecanismo de inducción es estructuralmente el mismo que al usar experiencias hipnóticas informales previas: a medida que la persona va quedando absorta por el recuerdo, las respuestas asociadas al mismo se vuelven más pronunciadas en el aquí y ahora. El clínico reconoce, acepta, y utiliza dichas respuestas, estableciendo la meta de la interacción.

Usar las experiencias previas del cliente con la hipnosis, ya sea formal o informal, es uno de los procesos de inducción más eficaces y de más profun-dización. Es un enfoque espontáneo y estructurado de manera laxa que ge- nera poca resistencia porque «no estamos hablando de ahora, estamos hablando de entonces». La distancia psicológica extra marca una diferencia. En suma, las técnicas que implican el uso de experiencias hipnóticas pasadas son de confianza y flexibles y, bien practicadas, pueden contener una porción significativa del repertorio de inducción del terapeuta (Grinder y Bandler, 1981; Zeig, 1988).

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Lograr que el cliente se centre en aspectos internos

El proceso de inducción para que el cliente se centre en aspectos internos consiste en ofrecer afirmaciones a cierto ritmo sobre los estímulos externos de los que el cliente puede ser consciente en el momento, y al mismo tiempo ofrecer

afirmaciones que definan las respuestas internas que el cliente llega a expe-

rimentar. Esto se obtiene en cualquier proporción al ofrecer afirmaciones que se consideren útiles. En otras palabras, el número de sugestiones externamente orientadas que se ofrece por cada sugestión orientada a la experiencia interna depende únicamente de la capacidad de respuesta del cliente.

Una vez realizada la evaluación respecto a si el cliente está centrado interna o externamente en el momento en el que el clínico desee empezar su inducción, se puede decidir qué proporción entre pasos externos e indicaciones internas sería eficaz, modificándola tanto como sea necesario en función de las respuestas del cliente. Algunos clientes al principio están tan internamente centrados que el clínico sólo tiene que hacer inducciones como «usted puede quedar hipnotizado ahora». Otros estarán tan centrados en lo externo que quizá requieran cinco o incluso diez pasos antes de ofrecer ninguna indicación interna. A medida que avanza la inducción, se hacen cada vez menos afirmaciones orientadas hacia lo externo mientras que se ofrecen cada vez más sugestiones orientadas hacia lo interno.

Los aspectos internos y externos, juntamente con diferentes combinaciones de distintas modalidades, estilo y estructura, ofrecen una amplia gama de posibilidades (Grinder y Bandler, 1981).

Inducciones metafóricas con sugestiones entremezcladas

En vez de usar la experiencia personal del cliente como base para la in- ducción se pueden emplear metáforas que describan la experiencia de alguna otra persona, animal o cosa en cualquier otro momento y lugar. De esta manera, el grado de separación es incluso mayor y, por lo tanto, hay mayor posibilidad de reducir la amenaza personal.

La explicación de las dinámicas específicas para la construcción de me- táforas significativas podría llenar libros; aquí las presentamos sólo de forma superficial. Cuando se formula una metáfora para la inducción de la hipnosis es útil saber algo sobre los intereses, valores y aficiones de la persona. Es más probable que capten y mantengan el interés del cliente aquellas metáforas construidas en torno a cosas que ya forman parte de su estilo de vida. Por

supuesto, también lo harán las cosas que tengan una naturaleza intrínsecamente fascinante. Cuanto mayor sea la base de conocimiento y experiencia que tiene el clínico, más sofisticadas serán sus metáforas. La metáfora como método de inducción puede presentar las experiencias de otros clientes, construir un rapport con el cliente, identificarse con el personaje de la historia, y confundirlo respecto a la razón por la que se está contando la historia. Esto estimula la búsqueda de significado y relevancia, consiguiendo que el cliente se centre en aspectos internos y sea receptivo a las siguientes intervenciones (Barker, 1985; Brown, 1993; Eisen, 1993; Hammond, 1990; Lankton y Lankton, 1989; Mills y Crowley, 1988).

Inducción a través de sugestiones negativas

En aquellos clientes en los que el control es un aspecto personal fundamental, es frecuente encontrar una tendencia a responder negativamente o de manera contraria. Si el clínico dice «es de día», el cliente responderá con un estilo polar de desacuerdo diciendo «es de noche».

En la interacción hipnótica, el estilo de respuesta negativa se puede aceptar y utilizar al servicio de la inducción y de su utilización. El principio subyacente al uso de las sugestiones negativas es «vencer al otro con sus propias armas». Cuando se ofrecen sugestiones negativas al cliente crítico y controlador él puede rechazarlas de forma natural y responder de manera opuesta. Conociendo la tendencia del cliente a responder de dicha manera, el clínico puede usar sugestiones negativas que el cliente rechazará para conseguir las respuestas opuestas realmente deseadas. Sin embargo, hay que ir con cuidado porque ofrecer dichas sugestiones puede parecer un truco muy obvio a no ser que se ofrezcan de una manera muy congruente y significativa.

El uso de sugestiones negativas en la fase de inducción de la interacción hipnótica pretende usar la resistencia del cliente para ayudarle a entrar en la hipnosis. Llegados a un cierto punto el cliente se da cuenta de que todas las sugestiones respecto a que no se relaje, no se deje llevar, no se centre interna- mente, etc., han tenido el efecto de facilitar el logro de la hipnosis. Esto puede ser, y normalmente es, un momento decisivo en la relación. El cliente se dejó guiar por el clínico y no sólo sobrevivió sino que encontró la experiencia agradable y relajante. El alivio que produce no tener que luchar para mantener el control tiene un profundo impacto en el cliente, que ha aprendido de la experiencia que todavía puede tener el control sin tener que enfrentarse a los demás. Esto sirve como base para futuras experiencias hipnóticas realiza-

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das en un marco más positivo (Grinder y Bandler, 1981; Erickson y Rossi, 1979; Johnson, 1988).

Inducción mediante técnicas de confusión

Las técnicas de confusión se encuentran entre los patrones hipnóticos más complejos de aprender porque tienden a confundir. Estas técnicas rompen deliberadamente la organización mental cotidiana para aumentar la probabilidad de que funcione una sugestión.

Cuando las personas están confusas se DETIENEN. Y entonces se centran en lo interno (un estado hipnótico autoinducido) a medida que organizan rápidamente todo lo que saben para resolver la confusión. Mientras que la mente consciente de la persona está tan preocupada por dar sentido a algo, la inconsciente está más disponible para las sugestiones.

Las técnicas de confusión pueden tomar gran variedad de formas, pero generalmente entran dentro de una de estas categorías: las técnicas de interrupción y las de sobrecarga. Las de interrupción consisten en decir y/o hacer algo para interrumpir el estilo de respuesta rutinaria de la persona en una área determinada.

La sobrecarga sensorial implica sobrecargar la mente consciente de la persona con información proveniente de múltiples fuentes que no se pueden sostener; así la inconsciente está implicada en un mayor grado.

Las técnicas de confusión con el propósito de realizar una inducción re- quieren una presentación clara por parte del clínico, que debe saber lo que está haciendo en cada momento. También requieren cierta disociación por parte del clínico para no quedar atrapado por la confusión que él mismo está creando (Erickson, 1964; Gilligan, 1987; Otani, 1989b).

CONCLUSIÓN

Los enfoques presentados en este capítulo se encuentran entre los medios más espontáneos y eficaces para inducir a estados hipnóticos de una manera naturalista. La incapacidad de poder ser descritos palabra por palabra es uno de sus puntos fuertes. Los clínicos que desarrollan habilidades en el uso de estos enfoques lo lograrán sólo a través de múltiples sesiones de práctica observando cuidadosamente las respuestas del cliente al mismo tiempo que desarrollan flexibilidad para transformar cada respuesta obtenida en otra que intensifique la calidad de la intervención.

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