HIPNOSIS EN LOS DEPORTES
HIPNÓTICOS Y SU INDUCCIÓN
Los diferentes fenómenos hipnóticos clásicos que se describirán y definirán en este capítulo son los ingredientes básicos para las aplicaciones terapéuticas de la hipnosis. Además, son también los elementos básicos para construir cualquier experiencia; las estructuras de la hipnosis se pueden reunir para ayudar o para dañar, según sea su contenido.
A continuación presento los fenómenos hipnóticos clásicos en orden al- fabético para que sean una referencia más sencilla.
ALUCINACIONES Y ALTERACIONES SENSORIALES
Descripción
Las alucinaciones creadas hipnóticamente son experiencias sugeridas que el cliente puede tener y que se apartan de la realidad normal, más objetiva.
Una alucinación es, por definición, una experiencia sensorial que no surge a partir de la estimulación externa. Las alucinaciones se dividen en «positivas» o «negativas». Estos términos no hacen referencia al impacto emocional que tienen en la persona que las experimenta, sino a la estructura de las mismas.
Una alucinación positiva se define como la experiencia (visual, auditiva, cinestésica, olfativa, gustativa) de algo que no está objetivamente presente. Una alucinación negativa es no experimentar sensorialmente algo que está objetivamente presente (es la otra cara de la alucinación positiva).
Al facilitar las alucinaciones, el clínico está alterando la conciencia de la entrada sensorial. Guiar a los clientes a situaciones en las que se pueden ex- perimentar a sí mismos o al mundo de manera diferente obviamente aumenta la gama de experiencias y puede infundir nuevos recursos valiosos (Bandler y Grinder, 1979; Hilgard, 1986; Weitzenhoffer, 1989).
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Enfoques
Las alucinaciones pueden surgir expontáneamente y, de hecho, muchas veces lo hacen. Para facilitar la experiencia deliberadamente, funciona bien tanto un enfoque directo como uno indirecto.
Una sugestión directa para experimentar algo suele ser suficiente; nor- malmente, cuando el clínico intenta facilitar las alucinaciones, ya se han es- tablecido el rapport y la responsividad.
Las sugestiones para experimentar alucinaciones, ya sean éstas positivas o negativas, se deberían ofrecer en una estructura de sugestiones positiva, de manera que los clientes supiesen lo que deberían experimentar y no lo que no deberían.
También se pueden usar sugestiones indirectas. Sugerir al cliente que sea consciente de su brazo es una manera indirecta de que no se dé cuenta de su pierna (Bandler y Grinder, 1979; Erickson, Rossi, y Rossi, 1976; Spanos y Coe, 1992; Young, Bentall, Slade y Dewey, 1987).
AMNESIA
Descripción
La amnesia es una pérdida de la memoria; descrita de manera simple, es la experiencia de olvidar algo. El clásico mecanismo de defensa llamado «represión» es el mecanismo primario de la amnesia hipnótica o estructurada.
Al inducir al cliente a olvidar conscientemente las diferentes sugestiones y experiencias proporcionadas, se permite que su inconsciente forme su propia respuesta única, libre de usar la experiencia hipnótica tan creativa e idio- sincrásicamente como se desee. Además de ofrecer sugestiones terapéuticas a la mente inconsciente para que actúe de una manera considerada correcta, se puede usar la amnesia de manera más directa con el propósito de reprimir recuerdos dolorosos. Las sugestiones de amnesia en dichos casos es probable que sólo sean aceptadas cuando se ha producido primero algún tipo de curación (es decir, resolución, catarsis).
La amnesia en la hipnosis no es automática como muchos creen erróne- amente. Si se motiva a un cliente a recordar sugestiones y experiencias, las recordará (Erickson y Rossi, 1974; Zeig, 1985).
Enfoques
La amnesia, más que cualquier otro de los diversos fenómenos hipnóticos, es menos probable que se obtenga cuanto más directamente se sugiere. Sugerirle a alguien que «olvide todo lo que tuvo lugar durante este tiempo» puede ser muy amenazador en ciertos niveles, incluso para un cliente sensible y obediente. Por lo tanto, para facilitar la amnesia al cliente, los enfoques indirectos son más aceptables, según mi experiencia.
Hay más probabilidades de que sea aceptado un enfoque directo para la amnesia si se ofrece de una manera más permisiva. Los enfoques permisivos pueden tener diversas formas: sugestiones indirectas, cambios atencionales y confusión (Cooper, 1979; Evans, 1986; Hilgard, 1968; Zeig, 1985).
ANALGESIA Y ANESTESIA
Descripción
La analgesia y la anestesia hipnóticamente inducidas están en un continuo de disminución de la sensación corporal. La analgesia hace referencia a una re- ducción de la sensación de dolor que permite notar sensaciones asociadas (por ejemplo, presión, temperatura, posición) que mantienen la orientación corporal del cliente. La anestesia hace referencia a la eliminación completa o casi completa de sensaciones en todo el cuerpo o en una parte del mismo.
El potencial para reducir el dolor a un nivel manejable es un tributo genuino a las capacidades de la mente humana, y constituye una de las aplicaciones más significativas de la hipnosis terapéutica. Para trabajar con clientes que sufren dolor se requiere una amplia base de conocimientos de los principios hipnóticos, de la fisiología humana, de las motivaciones psicológicas, del procesamiento de información humano y de las dinámicas interpersonales. En ciertos aspectos es fácil trabajar con clientes que sufren dolor porque (normalmente) tienen un nivel alto de motivación, aunque en otros aspectos es excepcionalmente difícil trabajar con ellos debido al impacto del dolor en todos los niveles de sus vidas. Además, uno se debe acercar a la persona con dolor de manera sensible, apreciando que ese dolor es frecuentemente algo más que dolor: puede ser una fuente de ansiedad, sentimientos de impotencia y depresión, aumento de la dependencia y restricción del contacto social.
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Incluso el dolor que proviene de causas claramente orgánicas tiene componentes psicológicos, sobre todo relacionados con cómo experimenta la persona el dolor y sus consecuencias. Esta dimensión psicológica resulta más abiertamente influida por la hipnosis por diversas razones, y todas ellas parecen proceder del mayor autodominio que ésta permite. El miedo y la ansiedad, los sentimientos de impotencia y las expectativas negativas se pueden reducir usando la hipnosis y también tratar los componentes físicos del dolor, como se puede ver en las diversas estrategias de curación que utilizan patrones hipnóticos.
Utilizar la hipnosis para controlar el dolor es ventajoso por diferentes razones. Primero y principal, en mi opinión, es que permite un mayor autocontrol y, por lo tanto, una mayor responsabilidad personal por el propio nivel de bienestar. Sentirse victimizado, ya sea por el dolor o por otras personas, lo pone a uno en una posición de indefensión desde la que es difícil llevar a cabo una curación real. Tener autocontrol es extremadamente importante para una persona con dolor, y la hipnosis facilita su adquisición.
Segundo, debido a que la capacidad para experimentar la hipnosis es algo natural que existe en la persona, se puede reducir o incluso eliminar la medicación para el dolor. La hipnosis no tiene efectos secundarios ni crea adicción. El dolor se reduce en diferente grado en distintas personas, pero sea cual sea el resultado, éste se obtiene de manera segura y natural.
Tercero, la hipnosis permite un nivel más alto de actuación e intensifica el proceso de curación. Es importante, a todos los niveles, mantenerla tan activa como la condición de la persona permita, para, así, establecer una diferencia significativa en el curso del problema. La expectativa de bienestar, la experiencia de comodidad y la disminución del miedo y la ansiedad son todos ellos factores importantes a la hora de facilitar la recuperación o, como mínimo, de retardar el empeoramiento (Brown y Fromm, 1986, 1987; Chaves, 1989, 1993; Crasilneck y Hall, 1985).
Enfoques
La analgesia surge muchas veces de manera espontánea durante la hipnosis en el cliente que está suficientemente absorto en la experiencia. Está asociada con la inhibición del movimiento voluntario (catalepsia) que es evidente en la persona hipnotizada y consiste en la disminución de la conciencia del propio cuerpo. Por lo tanto, cualquier enfoque que elimine de manera exitosa las sensaciones del cuerpo que se están considerando puede tener
un efecto analgésico indirecto. Con sesiones de entrenamiento y de práctica reforzada, el cliente con dolor aprende a distraerse y volver a centrarse en ideas, sentimientos y recuerdos positivos o en cualquier cosa en la que elija. La enseñanza de la autohipnosis es esencial para que este enfoque del control del dolor funcione (véase el capítulo 18).
Las sugestiones directas de analgesia consisten en ofrecer sugestiones para la reducción o la eliminación de la sensación en la parte específica del cuerpo en la que el cliente siente dolor. Otro enfoque directo, aunque no tanto, es la «anestesia de guante». En este proceso de alteración sensorial se dan sugestiones al cliente para que experimente anestesia en una o en ambas manos. Cuando se ha logrado dicha anestesia, se ofrecen sugestiones respecto a que ésta se puede transferir a cualquier parte del cuerpo que la persona elija.
La disociación física como enfoque para facilitar la analgesia consiste en guiar a los clientes hacia una experiencia subjetiva en la que su mente y su cuerpo existen en dos niveles de experiencia diferentes y separados. Puede haber una distancia suficiente entre ellos como para que el cliente no se dé cuenta de lo que está experimentando su cuerpo.
Otros enfoques para la analgesia incluyen: a) amnesia, en la que se ofrecen a los clientes sugestiones para que olvide que tiene dolor. Esto impide que la experiencia de dolor sea continua y establece una forma de conseguir períodos intermitentes y cada vez mayores de bienestar; b) disminución gradual, en la que se ofrecen sugestiones de que el malestar disminuye lentamente a lo largo de algún ciclo temporal específico; c) pseudoorientación en el tiempo, en la que se lleva al cliente a una progresión en el tiempo hasta un momento posterior a la recuperación; d) distorsión temporal, en la que se amplía la percepción subjetiva de los momentos de bienestar (véase la última sección de este capítulo sobre distorsión temporal); y e) regresión, en la que la persona retrocede en el tiempo a un período anterior al surgimiento del dolor (Barber, 1977; Barber y Adrián, 1982; Erickson, 1966; Erickson, 1983; Hammond, 1990; Hilgard e Hilgard, 1994).
CATALEPSIA
Descripción
La catalepsia se define como la inhibición del movimiento voluntario asociada al hecho de centrarse intensamente en un estímulo específico. El
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grado en el que el cliente está centrado en las asociaciones desencadenadas por el clínico señala el nivel en el que puede mostrar respuestas catalépsicas. Dichas respuestas incluyen mirada fija, inmovilidad general, la «flexibilidad cérea» asociada normalmente al paciente catatónico que mantiene los miembros en cualquier posición en la que el clínico los coloca, rigidez muscular, movimientos inconscientes y el enlentecimiento de los procesos físicos básicos como la respiración, el parpadeo y tragar saliva. Los signos de la cata-lepsia se pueden considerar, en gran medida, como indicadores de hipnosis (tanto la inducida formalmente como la expontánea) y por razones terapéuticas específicas se sugiere que se describan brevemente.
La catalepsia se debe considerar como una de las características más básicas de la hipnosis, puesto que está, directa o indirectamente asociada, prácticamente con todos los demás fenómenos hipnóticos. La catalepsia es el resultado de centrarse en una realidad nueva y diferente, sea la que sea, y establece el camino para permitir distanciarse de la «vieja» realidad el tiempo suficiente como para crear una experiencia terapéutica de regresión temporal, analgesia, distorsiones sensoriales, o cualquier otra.
La catalepsia consiste en una gran implicación a uno o más niveles, de manera que existe un alto grado de actividad y receptividad a la guía del clínico a otros niveles. Por eso un cliente centrado en un nivel puede tener un brazo colocado en cierta posición y dejarlo allí porque está más preocupado con otras cosas que con pensar en moverlo.
Las razones terapéuticas para obtener la catalepsia son numerosas, pero se pueden dividir en dos grupos generales. Tal vez sea una respuesta objetivo en sí misma o servir para facilitar una implicación hipnótica posterior al reconocer el cliente la capacidad de su mente inconsciente para responder de manera automática. La catalepsia como respuesta objetivo se usa, por ejemplo, para ayudar a cualquier paciente cuyos movimientos deban ser mínimos para recuperarse con mayor rapidez y comodidad. Como facilitadora de una experiencia hipnótica posterior, la catalepsia es la base para atraer la atención y mantenerla, facilitando así una mayor actividad independiente de la mente inconsciente y aumentando el grado de implicación o concentración del cliente (profundización) (Erickson y Rossi, 1976, 1979; Weitzenhoffer, 1989).
Enfoques
Cualquier cosa que capte con intensidad el interés del cliente puede facilitar las respuestas catalépticas, incluyendo historias interesantes, sorpresas
o sobresaltos y confusión (Bloom, 1990; Rossi, 1973). La catalepsia del cliente se logra de manera directa o indirecta, verbalmente o no verbalmente, según se desee. La forma más común de estimular la catalepsia es ofrecer simplemente sugestiones generales para la relajación y la inmovilidad.
Probablemente el ejemplo mejor y más práctico para facilitar la hipnosis o la catalepsia con procedimientos no verbales de sugestión es la técnica de modelamiento indirecto. Usando su cuerpo como modelo el terapeuta puede cambiar deliberadamente los patrones animados de conversación rutinaria y mostrar al cliente la inmovilidad potencial del estado hipnótico (Erickson, 1983, 1985; Gilligan, 1987).
DISOCIACIÓN
Descripción
La disociación se define como la capacidad para romper una experiencia global en las partes que la componen, ampliando la conciencia por una parte y disminuyéndola por otras. Desafortunadamente, la mayoría de los terapeutas parecen conocer solamente la disociación en sus formas patológicas y no han aprendido a facilitar sus aplicaciones terapéuticas.
A través de la disociación, las personas no tienen que estar unidas a su experiencia inmediata, implicadas y «presentes». Pueden «experimentar a través de los movimientos» sin estar realmente «allí». La mente consciente se deja llevar hacia algún lugar, preocupada por cualquier otra cosa que llame su atención y, entonces, la mente inconsciente es libre de responder de cualquier manera que elija. Cuanto más profundo sea el estado hipnótico, mayor será el grado de disociación y también la oportunidad de obtener respuestas inconscientes.
La hipnosis implica necesariamente disociación y por eso se ha comentado anteriormente en este libro la disociación como característica hipnótica básica. La disociación permite que se produzcan en el cliente respuestas automáticas o espontáneas; los recuerdos reprimidos u olvidados se pueden recordar, la mano elevarse inconscientemente, el cuerpo olvidar moverse o darse cuenta de las sensaciones, etc. (Cárdena y Spiegel, 1991; Hilgard, 1986; Spiegel, 1993).
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Enfoques
Las sugestiones que facilitan la división de la experiencia son sugestiones de disociación. Por ejemplo, cada una de las inducciones hipnóticas descritas anteriormente generará una disociación consciente-inconsciente debido al énfasis que aplican en la capacidad del cliente para experimentar y aprender cosas sin esfuerzo y de manera automática. A la mente consciente se le dan ideas y experiencias en las que poder centrarse, mientras que a la inconsciente se le anima a responder de otras maneras y a aprender a niveles que están fuera de la conciencia.
Las sugestiones directas de división permiten al cliente descubrir (o re- descubrir, según sea el caso) que es posible tener experiencias en diferentes niveles, y que esas experiencias se pueden producir espontánea y automáti- camente, sin planearlas deliberadamente.
La disociación se sugiere de manera indirecta cuando se ofrecen sugestiones sobre un fenómeno hipnótico particular. El uso de metáforas, confusión y otras formas de sugestión indirecta facilita la disociación (Bandler y Grinder, 1979; Gilligan, 1987; Grinder y Bandler, 1981; Hammond, 1990; Watkins y Watkins, 1993).
DISTORSIÓN TEMPORAL
Descripción
La experiencia del tiempo es puramente subjetiva, y significa que uno experimenta el paso del tiempo a su manera en cualquier momento dado. El paso del tiempo puede parecer más rápido o más lento de lo que es objetivamente cierto, dependiendo del foco de antención. Dichas distorsiones del tiempo tienen lugar en la «hipnosis cotidiana» que todas las personas experimentan; y, al igual que todas las experiencias que son subjetivas, la del tiempo se puede alterar deliberadamente mediante la hipnosis (Cooper, 1952; Cooper y Erickson, 1982; Erickson y Erickson, 1958; Zeig, 1980).
Enfoques
Los enfoques para facilitar la distorsión temporal pueden oscilar entre «apartarse simplemente del camino» o dejar que la distorsión temporal surja espontáneamente ante las sugestiones directas o indirectas para que se de-
sarrolle. La distorsión temporal tiende a aparecer sin sugestiones, puesto que una vez que alguien cierra los ojos y queda absorto en la experiencia interna (por ejemplo, pensamientos, recuerdos, sensaciones, etc.) el mundo externo queda en un segundo plano y las posibilidades de hacer una evaluación realista de cuánto tiempo de reloj ha pasado son menores.
Las sugestiones directas inducidas para que se produzca una distorsión temporal, especialmente si se ofrecen de forma permisiva, pueden facilitar bien la experiencia.
Las sugestiones indirectas de distorsión temporal plantean de manera amable la noción de que la experiencia del tiempo se puede alterar. Las sugestiones indirectas, las historias que contienen ejemplos de experiencias en las que el tiempo se distorsionó, los postulados conversacionales y los dobles vínculos son todos ellos capaces de facilitar la distorsión temporal (Alman y Lambrou, 1992; Erickson y Erickson, 1958; Hammond, 1990; Lankton y Lankton, 1983; Spiegel y Spiegel, 1987).
FINALIZACIÓN DEL ESTADO HIPNÓTICO (DESCONEXIÓN)
Por muy bien que se sienta uno en el estado hipnótico, al final ha de desconectar. La desconexión es la fase final de la interacción hipnótica. El cliente puede indicar que está preparado para desconectar mediante una disminución de la concentración de la atención, al empezar a moverse e incluso a estirarse. El clínico, en el momento que observe dichos signos, debe tomar la decisión de si el trabajo está acabado por esa sesión o el inicio de la desconexión del cliente es una forma de evitación que debe ser tratada terapéuticamente.
Cuándo y cómo desconectar es una cuestión de juicio individual, basado en el plan de tratamiento general y en los logros de la sesión específica.
La mayoría de los enfoques directos de la desconexión (tradicional-mente llamada «despertar») han empleado el método de contar: «Voy a contar hasta tres y a chasquear mis dedos y al finalizar usted estará completamente despierto...». Dicho enfoque no es particularmente respetuoso con las necesidades del cliente de desconectar del estado hipnótico a su propio ritmo. Esperar que un cliente responda al hecho de que el terapeuta cuente y salga de la hipnosis simplemente porque éste quiere que así ocurra no da al cliente el tiempo que necesita para acabar la experiencia cómodamente.
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Si el estado hipnótico ha sido informal y espontáneo, el clínico puede decidir ser coherente con su enfoque ofreciendo sugestiones indirectas para la desconexión.
La forma de acabar la experiencia hipnótica tiene un impacto significativo en el cliente, puesto que la memoria humana suele ser mayor para los acontecimientos más recientes (el «efecto de recencia»). En otras palabras, el sentimiento que los clientes tienen de la finalización de la hipnosis es el que más asociarán a la experiencia hipnótica. Permitir a los clientes que desconecten a su propio ritmo les dará la oportunidad de sentirse relajados y sin prisas bajo el cuidado del clínico (Erickson y Rossi, 1981; Kirsch, Lynn y Rhue, 1993; Watkins, 1986).
PROGRESIÓN TEMPORAL
Descripción
La progresión temporal consiste en hacer proyecciones hacia el futuro, en guiar al cliente hacia el futuro, donde tiene la oportunidad de imaginar las consecuencias de los cambios o experiencias del presente, de integrar los sig- nificados a niveles más profundos y de obtener una visión general más clara de su vida de la que le ofrece normalmente el día a día. Así, él puede imaginar como