CAPÍTULO II. Pas de trois : práctica docente, currículo y enfoque por competencias
2.6. Los docentes y el currículo
2.6.2. Las Funciones del Currículo
El curriculum es uno de los puntos clave de orientación para la labor docente, principalmente en los sistemas educativos de países desarrollados, en los que se le ha reducido a libros de texto oficiales y programas de estudio, que en muchas ocasiones son las únicas fuentes y recursos para la labor de enseñanza en educación pública. Los enfoques pedagógicos, estrategias y prácticas, por consiguiente, ha servido para avalar el curriculum. El curriculum une lo macro (las intenciones educativas oficiales y contenidos seleccionados) con lo micro (las prácticas de diseño, implementación didáctica y evaluación de aprendizajes), y es más bien visto como una serie de traducciones, transposiciones y transformaciones (Gimeno, 1995; Díaz Barriga, 2002). El curriculum oficial, declarado o explícito es producto de negociaciones y en el proceso resulta transformado a la forma en que los maestros y estudiantes lo interpretan, modifican y añaden el significado que le dan en la especificación oficial (Rockwell, 2014). Por consiguiente, el curriculum, la pedagogía y la evaluación están interrelacionados y se influencian mutuamente en las interacciones cotidianas que tienen lugar en el aula. En adición, la comprensión y aprendizajes que los estudiantes adquieren se ven condicionados por factores como la construcción identitaria, la motivación, el idioma, necesidades e intereses personales, edad, género y nivel socioeconómico (Imbernón, 1994).
El documento curricular, una vez redactado y aprobado por todas las instancias que lo adoptan, estipula una serie de funciones para sus elaboradores y destinatarios, tanto profesores y estudiantes como directivos, funcionarios de la administración pública y especialistas en materia de educación. Entre las funciones referidas a los profesores, Zabalza (2000) destaca las de:
• Control, puesto que ayuda al profesor a verificar si los aprendizajes alcanzados por los alumnos, una vez concluido el periodo escolar, satisfacen a los estándares de evaluación que exige la institución;
• Respaldo, porque brinda estabilidad y amparo al docente, si se ha apegado a lo estipulado, cuando se compare lo que él ha desarrollado y conseguido en su clase con relación a lo desarrollado y conseguido por otros docentes;
• Protección. El currículo otorga al maestro garantías y protecciones respecto a las exigencias que pudieran sobrepasar lo que el mismo documento curricular exige, sin importar el nivel institucional del cual vengan las exigencias;
• Competencia, debido a que el documento concreta y hace efectivo el compromiso de trabajo del docente, definiendo lo que le compete hacer y
• Profesionalización. El programa, a través de las exigencias temáticas y metodológicas que plantea, influye de manera clara en el sentido de brindar información del profesorado que lo habrá de llevar a cabo, tanto en lo que se refiere a formación inicial, como a la selección y formación continua.
A diferencia de los profesores, el currículo no tiene otra función para los alumnos más que la de prescripción. Frecuentemente los estudiantes no tienen conocimiento del proceso que se espera lleven a cabo en su recorrido por la propuesta curricular de cierta institución escolar, ni conocen las razones para la inclusión de diversas materias o asignaturas. El currículo desempeña para el estudiante la función de indicación del compromiso que se les solicita. A partir del mapa curricular que bosqueja la institución escolar, dependiendo de la edad y madurez que se posea, el estudiante podrá tomar consciencia del sentido y orientación del proceso formativo que un programa exige llevar a cabo y de las condiciones y criterios con los que se considera que lo han cursado con éxito.
Respecto a las autoridades escolares, Zabalza señala que el currículo conecta las decisiones iniciales, a nivel de las condiciones requeridas para su desarrollo, con las decisiones finales tomadas con base en la evaluación de los resultados obtenidos. De ahí que puedan señalarse las funciones de:1) Justificante de decisiones, En cuanto fuente de criterios y principios estables sobre los que basar y justificar la adopción de diferentes alternativas y la toma de decisiones e2) Instrumento de control, ya que sirve como medida de referencia para valorar el paso de los procesos didácticos y la calidad de los resultados del currículo implementado.
Siguiendo a lo que indica Zabalza, el currículo cumple una función como hilo conductor entre niveles escolares, a través de las acciones de: a) Selección, en el sentido de que estipula ciertas condiciones de entrada y salida entre niveles o instituciones escolares y de conexión con otros niveles y ofertas educativas y b) Coordinación, ya que define normas y reglas de tránsito entre las diversas etapas del trayecto escolar. Esta función exige un
acuerdo entre instancias administrativas y educativas, puesto que deben estipular los requisitos mínimos para considerar el paso de un nivel a otro. Esta función es una de las más difíciles de cumplir por parte de los elaboradores de curricula y de políticas educativas en general, por la difícil meta a alcanzar de un curriculum interconectado, el cual pueda cubrir todas las necesidades educativas, expectativas individuales y situaciones particulares. Las principales razones son de carácter económico-material y recurso humano, puesto que los sistemas educativos públicos invierten muchos recursos económicos y materiales para dar cobertura universal y el personal docente no siempre es suficiente ni capaz de cubrir todas las intenciones y requerimientos solicitados en los planes y programas.
En relación con el sistema educativo, Zabalza también expone que el currículo desempeña las funciones de innovación y estabilización; cada nueva propuesta educativa representa, por el hecho de ser algo novedoso e inexistente, la génesis de una dinámica innovadora en base a la cual se van introduciendo en las escuelas innovaciones por un programa e incluso otras que la propia dinámica generada vaya posibilitando. Debe a la vez funcionar como estabilizador, ya que el currículo, como se advirtió anteriormente, es el hilo conductor que guía los itinerarios escolares y profesionales de sus usuarios directos (maestros y estudiantes). No se puede dejar nada a la improvisación ni suspender alguna de sus indicaciones sin razón alguna. Toda modificación, inclusión u omisión en la práctica deber ser elaborada con base en las exigencias mínimas y metas pactadas en determinado programa.