CAPÍTULO IV. Allegro con spirito : voces y acciones de los maestros de danza
4.2. Caracterización de las prácticas docentes de los maestros de danza
4.2.1. Saberes profesionales
4.2.1.4. Saberes experienciales sobre saberes curriculares
Al identificar los saberes que los maestros poseen y movilizan al dar sus clases, se notó en ambos grupos de docentes una fuerte inclinación hacia lo que han aprendido y comprobado por su experiencia como intérpretes y maestros sobre lo que les fue enseñado en su fase de formación como bailarines y de desarrollo profesional como docentes, tanto al nivel de conocimientos teóricos, procedimientos técnico-metodológicos y concepciones sobre el arte, la danza y la educación, como lo comparte la maestra Juana en el fragmento que se muestra enseguida:
“[…] en estos tiempos la vida va más rápida y ya no te puedes quedar con algo que aprendiste hace 10 años, en mi caso que hace 10 años que salí de la universidad, tienes que estar en constante actualización, y obviamente las cosas que propone aquí la facultad, los cursos o talleres que ha propuesto la facultad, de alguna u otra manera pues han sido de mucha ayuda, desde cómo elaborar programas, los contenidos programáticos de la clase, de entender qué es una competencia, de entender nuestro modelo educativo que tiene nuestra universidad, pues eso claro que complementa y ayuda, pues está el lado por el que te tienes que actualizar artísticamente hablando, porque somos maestros de arte, y también el lado donde [se] compagina la institución”. (Maestra Juana)
Así como la maestra Juana señala que lo que ella aprendió en su fase formativa ya no es tan vigente ni adecuado, otros maestros resaltan la necesidad de acceder a nuevas fuentes de conocimiento fuera de las de la producción dancística, como Beatriz que encuentra “muchas cosas que aparentemente no tienen que ver con la danza pero sí tienen que ver” ya que ella ha “encontrado en otros temas y en otras disciplinas cómo todo puede encajar en la danza o en el arte”. Tal como se ha señalado en el marco teórico, el saber experiencial es de carácter social: se genera y reproduce con su divulgación entre diversos actores que lo aceptan y estos lo enriquecen con su apropiación. En voz de una de las maestras podemos apreciar este evento:
“Siempre les digo también a los alumnos que yo aprendo con cada generación, aprendo de ellos porque cada uno de ellos me trae cosas diferentes, me da herramientas diferentes que yo puedo reelaborar y puedo hacer que ellos hagan las cosas de acuerdo a su bagaje que traen también y de acuerdo también a lo que no traen, ya lo irán aprendiendo, eso es lo que he aprendido, más que nada de los alumnos y obviamente de los maestros que nos traen luego, es muy reconfortante identificarse con el maestro que viene de fuera, que a lo mejor no puedes hacer o no te dedicas de lleno a lo que hace él, pero te identificas con sus métodos de trabajo”. (Maestra Isabel)
A partir de los resultados antes expuestos, es posible advertir que los docentes han construido, o más bien reconstruido su saber disciplinario, ya que estos conocimientos, habilidades y actitudes que han desarrollado proceden más de la experiencia como intérpretes y creadores y la interacción con otros maestros y colegas que de una formación disciplinaria-curricular. En investigaciones como las de Ferreiro (1999), Duval (2011) y Torres (2017) se puede notar esta tendencia en los bailarines que ejercen la docencia, ya que muchos la compaginan con los roles de intérprete y coreógrafo, al experimentar y probar en su cuerpo los movimientos y sensaciones que evocan en sus clases, así como usar a su grupo como instrumento y medio para hacer creaciones coreográficas. Como en todas las épocas anteriores, el arte y sus espacios de formación profesional no han escapado de la influencia de la dinámica socio- cultural de la actualidad, en que la rapidez con que se viraliza la información hace sentir esta sensación de desfase o anacronismo de la forma tradicional de enseñar en las instituciones de educación artística, razón adicional para que maestros como Carina se expresen a favor de la actualización constante y el desarrollo profesional de los maestros de danza de cualquier nivel escolar:
“[…] la actualización en ese sentido de las nuevas estrategias, posibilidades y abordajes, además del conocimiento y cómo ha venido evolucionando la clase de danza en su contenido, en su dinámica, más allá de que haya diferentes posibilidades técnicas, el Ballet, Limón, Graham, Release, Contact, lo que sea, de cómo sí ha cambiado, ha venido modificándose, enriqueciéndose diría yo y adecuándose al momento actual, a la dinámica que se está viviendo a nivel social, a las nuevas generaciones, todo esto sí me ha aportado para yo tener este aprendizaje significativo para efectos de poderlo compartir, además de la experiencia profesional”. (Maestra Carina)
Este manejo de los saberes de la danza, las habilidades motrices, las convenciones lingüísticas, los pasos y movimientos institucionalizados, los saberes de apoyo para el ejercicio dancístico y los saberes que ha generado el contexto institucional universitario para formar parte de él, han propiciado una identidad profesional característica del maestro de danza que labora en la Facultad de Danza de la UV, la cual es imposible de encuadrar en una
categoría cerrada, por lo que describiré la oscilación de esta identidad por las diferentes identidades docentes que se pueden advertir en maestros de instituciones educativas oficiales.