3. LAS PREOCUPACIONES SOBRE LA PREOCUPACIÓN: CRÍTICAS Y OBJECIONES
3.2 CRÍTICAS A LAS NECESIDADES VOLITIVAS
3.2.3 Impensable e inescapable
En varios pasajes de su obra195, pero en particular en el artículo “Autonomy and Self- Identity”196, Marina Oshana distingue entre dos conceptos que, prima facie, pueden parecer sinónimos pero cuya separación permite explicar la diferencia entre no aprobar algunos rasgos de la propia autoconcepción y estar alienado de ellos197: la noción de impensable y la noción de inescapable. Con el objetivo de precisar esta diferencia, Oshana sugiere que no se debe confundir la identidad de una persona con la autoconcepción que esta persona posee de sí misma (Oshana, 2005, pág. 78). La primera está compuesta por las características y relaciones que son integrales a la naturaleza, los motivos y los planes de las personas. Estos rasgos consisten en creencias, preferencias, valores, artículos de fe, disposiciones del temperamento, hábitos, compromisos e ideales, relaciones, roles sociales y biología198. Por otro lado, una persona comienza a volverse consciente de sí misma en el curso de una investigación
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Ver posible vinculación de la perspectiva de Williams con la deducción trascendental de la moralidad a partir de las preocupaciones que realiza (Jouan, 2008).
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En particular, (Oshana, 2010). 196
(Oshana, 2005, pág. 79). 197
Esta distinción es central en la conceptualización que hace Frankfurt de la incondicionalidad y por lo tanto será desarrollada en el próximo capítulo.
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140 intelectual, emocional y experimentalmente orientada (aunque hay algunos aspectos de la autoconcepción que se ocultan del escrutinio y, por lo tanto, el fenómeno de la investigación deliberativa es una ilustración de la manera en la que esta concepción emerge de forma más explícita). Por lo tanto, la tarea de volverse consciente de sí mismo tiene dimensiones cognitivas y no cognitivas. Dice Oshana que lo que emerge de este proceso de exploración es una imagen de cómo la persona se identifica a sí misma, es decir, se instancia su autoconcepción (Ibíd., pág. 79). Es claro que no todos los aspectos de la autoconcepción surgen de o están constituidos por los rasgos centrales de la identidad. Pero, finalmente, la concepción de sí mismo se tipifica con mayor facilidad mediante aquello que el sujeto considera los aspectos más ineliminables e insolubles de su identidad. Oshana sugiere que un posible test contrafáctico para identificar el carácter volitivo de la persona está compuesto por tres interrogantes (Ibíd., pág. 81):
1. ¿Qué haría si me encuentro en circunstancias que requieran ajustar mis valores? 2. ¿Cuáles de esas características que parecen vitales a mi identidad podría abandonar
incluso si estuviese en un profundo conflicto por hacerlo?
3. ¿Qué no podría repudiar en la medida en que siguiese siendo la persona que quiero ser?
Mediante este test, el sujeto selecciona de entre los elementos que delimitan su voluntad, y por lo tanto su identidad, aquellos motivos que la constriñen debido a que se preocupa por ellos: “Uno arriba a un punto en el que es imposible, dada su autoconcepción, ni siquiera ser mínimamente sensible a las razones para alterar esos aspectos son centrales” (Ibíd., pág. 81). Tales aspectos se tornan subjetivamente irrebasables. La autoconcepción de las personas se revela una vez que aparece en escena la pregunta sobre si el sujeto debe aceptar o rechazar ciertas características de la propia identidad. Descubriendo qué no puede dejar de aceptar o rechazar, el sujeto define su naturaleza y asume la responsabilidad por el tipo de persona que es. Los aspectos volitivamente necesarios de la identidad se vuelven típicamente aspectos de la autoidentidad debido a que la persona adhiere o se preocupa por ellos (Ibíd.). La autoidentidad es conspicua en aquellas acciones que la persona encuentra inconcebibles, en aquellas elecciones que considera impensables, en la medida en que continúe siendo la persona que es. Oshana ilustra esta situación a partir del ejemplo de la necesidad de ayudar económicamente a su madre: “valoro el vínculo con mis padres de una forma que contribuye a hacer significativa mi vida, y mi valoración de este vínculo juega un papel importante en la realización y sustento de la concepción de mí misma que abrazo. Dejar de proveer una
141 asistencia financiera a mi madre es una acción que rechazo, y esta aversión es algo que no quiero perder” (Ibíd., pág. 82). Con un sentido que en principio es tan korsgaardiano como frankfurtiano, dice que, dada su autoconcepción, probablemente le fuese imposible formar la intención de volverse el tipo de persona que pudiera dejar a sus padres en la pobreza199.
En este marco de distinción entre identidad y autoconcepción, Oshana introduce un elemento que amplía conceptualmente el esquema explicativo hasta ahora utilizado (Oshana, 2005, págs. 83-84). Dice que ciertos componentes centrales a la naturaleza de la persona puede ser inescapables, no porque el sujeto se preocupe por ellos y porque sería inconsistente con su autoidentidad imaginarse sin ellos, sino porque son factores que con respecto a su presencia y efectos en su vida no tiene ninguna posibilidad de decisión. Tales factores pueden ser descritos como aquellos que se adquiere por una suerte de fortuna circunstancial y constitutiva: habilidades físicas o mentales, talentos, temperamento, raza, género, relaciones familiares. Estos aspectos son ineludibles porque uno no los cultivó y, al mismo tiempo, dan forma invariablemente a la identidad de la persona. Oshana señala dos aspectos que separan estos rasgos inescapables de aquellos otros impensables entendidos ambos como el reverso de las necesidades volitivas que constituyen la identidad personal (Oshana, 2005, pág. 83):
1. Estas características anuncian al mundo quién es la persona ya sea que ella acepte o no estos aspectos como constitutivos de su auto identidad.
2. La persona podría sentirse alienada con respecto a estos rasgos, así como podría sentirse empoderada por virtud de los mismos.
Oshana entiende que si las limitaciones volitivas reflejan la autoconcepción de una persona debido a que sobreviven el test contrafáctico presentando al comienzo de la sección, entonces parecería que alguna versión de la autenticidad debería estar comprometida en esta reconstrucción. Pero al mismo tiempo advierte que es engañoso afirmar que los aspectos volitivamente necesarios de la identidad se tornen aspectos de la autoidentidad cuando y solo cuando son autenticados mediante un proceso de auto escrutinio intencional y crítico. Oshana, al igual que Frankfurt, rechazan asimilar autenticidad con aprobación o satisfacción críticamente reflexiva:
“no necesito estar satisfecha, o sentir una afinidad, con cada aspecto de mi autoconcepción para considerarme autónoma. Puedo estar incluso resignada con respecto a ciertos aspectos […] Una perspectiva sensible de la autonomía tiene que explicar tanto la
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Ver idea de la resistencia a volverse un tipo de persona que hace (o deja de hacer) ciertas cosas en Frankfurt (3.4) y Korsgaard (3.6.1.3.2).
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esencialidad de algo como la raza para la autoidentidad en una sociedad racista y también explicar por qué algo como la raza podría ser resistido como un elemento central para la autoidentidad. Es central porque es el fundamento de elecciones y de la autodescripción; es resistido debido a las constricciones que crea sobre la autodirección” (Ibíd., pág.93).
Por lo tanto, la filósofa estadounidense remarca su rechazo a la idea de que la aprobación reflexiva de los aspectos inescapables de la propia identidad o la ausencia de un extrañamiento con respecto a ellos luego de un escrutinio crítico sean requisitos de la autonomía. Lo que se requiere, por el contrario, es una estipulación mucho más débil: que la persona esté dispuesta a reconocer los factores que configuran su autoconcepción (Ibíd.). La estrategia de deducir trascendentalmente una inherente dimensión intersubjetiva y social de las preocupaciones tal como las entiende Frankfurt -que será presentada en el último capítulo- puede ser vista como una continuación de la revisión crítica elevada por Oshana en los párrafos anteriores.