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Durante las últimas décadas el mundo ha sufrido crisis financieras más profundas y más frecuentes que se han extendido con rapidez a otros sectores económicos, creando incer- tidumbre, afectando a los medios de vida y poniendo en peligro la estabilidad social. En la crisis más reciente, el desempleo mundial au- mentó casi 30 millones entre 2007 y 2009, y las estimaciones de desempleo actuales siguen muy por encima de los niveles anteriores a la crisis.30

Las crisis económicas pueden tener consecuen- cias negativas a largo plazo, especialmente si inician un círculo vicioso de bajo desarrollo humano y conflicto.31 Los desastres naturales y

las crisis políticas (tales como sequías y golpes de Estado) suelen tener repercusiones negativas en el desarrollo humano. Sin embargo, proba- blemente el principal desencadenante de las recesiones en el IDH son las crisis financieras (como las crisis bancarias).32 El número de paí-

ses afectados por crisis bancarias parece ser su- perior en periodos de alta movilidad de cápital internacional. Entre 1950 y 1980, cuando los

GRáFICo 2.8

La huella ecológica de consumo del mundo actualmente es superior a su biocapacidad total (hectáreas globales per cápita)

Biocapacidad Huella ecológica Media

3 6

Hectáreas globales per cápita

Desarrollo humano bajo

Desarrollo

humano medio Desarrollo humano alto

Desarrollo humano muy alto

Nota: Datos para 2010.

controles de cápital eran comunes, pocos países sufrieron crisis bancarias. No obstante, una vez se liberalizaron las corrientes de cápital y los mercados financieros se integraron más, la fre- cuencia de las crisis bancarias se disparó (gráfi- co 2.9).33 La crisis bancaria nórdica a principios

de la década de 1990, la crisis financiera asiática en 1997 y la reciente crisis financiera mundial son el ejemplo de esta creciente inestabilidad.

Aunque los países más pobres estaban más aislados de la crisis financiera inicial (debido a su limitada integración en los mercados mun- diales de cápitales), eran sumamente vulnera- bles a los canales de transmisión secundarios, lo cual se tradujo en una disminución de la demanda externa de sus exportaciones y de la

inversión extranjera. Habitualmente, los países en desarrollo son menos capaces de hacer fren- te a grandes crisis económicas y normalmente tardan más en recuperarse de ellas. Por ejem- plo, la volatilidad del crecimiento del PIB suele ser más alta en los países más pobres (excepto en los últimos años), y la proporción de años de recesión profunda también es más alta para ellos, debido en parte a sus estructuras econó- micas no diversificadas y al limitado margen de acción de su política pública.34

Las crisis económicas suelen generar des- empleo y condiciones de vida difíciles, pero las bonanzas económicas pueden aumentar la desigualdad, lo cual puede contribuir a la si- guiente crisis.35 De hecho, la desigualdad puede

CONtrIbuCIóN ESPECIAL Bill Gates

Midiendo el progreso humano

Los logros conseguidos en la era de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) han sido impresionantes. Por citar solo un ejemplo, el número de niños que mueren cada año se ha reducido casi a la mitad, de más de 12,4 millones a 6,6 millones. Con esto no se alcanza el objetivo de dos tercios incluido en el ODM 4, pero es algo estupendo para la humanidad.

Teniendo en cuenta que los ODM expiran en 2015, la comunidad de desarrollo está empezando a pensar en el siguiente conjunto de objetivos globales y en cómo aprovechar el progreso actual. El Secretario General de las Naciones Unidas reunió a un Grupo de Alto Nivel sobre este asunto, y una de las prioridades que se destacaron fue una “revolución de los datos”. De acuerdo con el grupo, para acelerar el ritmo de las mejoras, las organi- zaciones de desarrollo y los gobiernos de los países en desarrollo necesitan tener acceso a más y mejores datos.

Pocas personas creen en el poder de los datos tanto como yo lo hago. De hecho, escribí la carta anual de la Fundación de Bill y Melinda Gates en 2012 sobre la importancia de la medición. Según mi experiencia, el eslogan “Lo que se puede medir, se puede hacer” es cierto. El simple hecho de hacer un seguimiento de los indicadores clave hace que sea mucho más probable que los cambios en dichos indicadores resulten positivos. En segundo lugar, el análisis de las estadísticas de desarrollo ofrece enseñanzas que mejoran los resultados con el tiempo. Por ejemplo, la reciente proliferación de exce- lentes sistemas de prestación de servicios de salud comunitarios en los paí- ses en desarrollo tiene mucho que ver con el hecho de que los trabajadores de primera línea obtengan resultados.

Una vez haya consenso sobre la importancia de los datos y sobre la necesidad de una revolución de los datos, el siguiente paso será debatir más detenidamente el contenido específico de dicha revolución.

Una prioridad es racionalizar los actuales procesos de recopilación de datos. Actualmente, el suministro de datos está sumamente fragmentado, por lo que diferentes actores suelen contar las mismas cosas varias veces de formas ligeramente distintas, dejando totalmente de recopilar otras esta- dísticas útiles. La solución es no recopilar cada dato imaginable sobre el de- sarrollo económico y humano, pues esto aumentaría los costes y conduciría

a un punto muerto. Necesitamos un mecanismo de coordinación a través del cual la comunidad de desarrollo y los propios países en desarrollo acuerden una lista limitada de indicadores a los que merezca la pena hacer un atento seguimiento.

Una segunda prioridad es invertir en la capacidad de los países en de- sarrollo para recopilar datos a largo plazo: al final, los datos relativos al desarrollo solo resultan útiles si los encargados de formulación de políticas los utilizan en el país. No deberíamos iniciar una revolución de datos basa- da en una enorme inyección de dinero para recopilar una gran cantidad de datos en un único momento determinado, mientras el siguiente grupo de objetivos globales se hace efectivo. En lugar de eso, para que la revolución sea realmente duradera, necesitamos ayudar a los países a contratar y a formar a más expertos y a invertir en sus propios sistemas para rastrear datos que sean de su interés en los años venideros. Parte de esto implicará estudiar seriamente cómo la tecnología digital puede mejorar la recopila- ción de datos en países en los que las técnicas actuales tienen décadas de antigüedad. Por ejemplo, utilizar un sistema mundial de posicionamiento en lugar de una cinta métrica y una brújula para calcular los rendimientos agrícolas puede acelerar el trabajo más de diez veces.

Una tercera prioridad es la de asegurarse de que los datos sobre desa- rrollo humano están disponibles de forma generalizada, sirven de base para las políticas públicas y aumentan la rendición de cuentas. Esto significa dar a los ciudadanos, a la sociedad civil, a los donantes, a los empresarios y a los parlamentarios pleno acceso a los datos gubernamentales, independien- temente de lo que sugieran los datos. Esto también significa asegurarse de que los expertos usan los datos que hay disponibles para tomar mejores decisiones políticas.

El beneficio que aportará una revolución de los datos es que repercutirá en cada una de las prioridades en cuanto a desarrollo global y salud. Con mejores datos, los países alcanzarán mejor cada objetivo que se propongan, ya sea salvar vidas de niños, aumentar el rendimiento agrícola ya sea em- poderar a las mujeres. A la larga, unos mejores datos pueden significar una vida mejor para miles de millones de personas.

ser tanto una causa como una consecuencia de

la inestabilidad macroeconómica.36 Una dis-

tribución más equitativa de los ingresos puede impulsar el crecimiento económico y fomentar una mayor estabilidad social y política. Los

momentos de baja desigualdad de los ingresos se han relacionado con periodos de crecimien- to más prolongados y, por lo tanto, con una mayor sostenibilidad económica.37

GRáFICo 2.9

Desde la liberalización de los flujos de cápital y la mayor integración financiera en la década de 1980, la frecuencia de las crisis bancarias se ha disparado 0 1800 1820 1825 1914 1918 1945 1980 1840 1860 1880 1900 1920 1940 1960 1980 2000 2010 0,1 0 5 10 15 20 25 30 35 0,2 0,3 0,4 0,5 0,6 0,7 0,7 0,9 1 Baja Alta 1860 Movilidad del capital (índice) Proporción de países en crisis bancaria, suma de tres años (%) Fuente: Reinhart 2012. GRáFICo 2.10

Los precios de los alimentos han fluctuado considerable e inesperadamente desde 2007

100 150 200

1990 1992 1994 1996 1998 2000 2002 2004 2006 2008 2010 2012

Índice de los precios de alimentos, promedio móvil de tres años: 2002–2004 = 100

Volatilidad de los precios

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