Aunque están relacionadas y se refuerzan mu- tuamente, la pobreza y la vulnerabilidad no son sinónimas. Las personas pobres son más vulnera- bles que otras de la sociedad, porque para la ma- yoría de ellas el riesgo de circunstancias adversas es mayor que para otros, como bien se ha docu- mentado en el caso de las crisis ambientales.111
Unos 1.200 millones de personas viven con menos de 1,25 dólares al día y 2.700 mi- llones viven con menos de 2,50 dólares al día
(gráfico 3.10).112 Además, 1.500 millones de
personas viven en una situación de pobreza multidimensional, el número de personas con dos privaciones asciende a casi 800 millones,113
de lo que resulta que 2.200 millones viven con dos o más privaciones críticas. Estas cifras están descendiendo, pero muchas personas viven ligeramente por encima del umbral de la pobre- za, por lo que las crisis idiosincráticas o genera- lizadas podrían fácilmente volver a empujarlas a la pobreza. El porcentaje de personas que viven ligeramente por encima del umbral de la pobreza (ya sea económica o multidimensio- nal) es más elevado en Asia Meridional, África Subsahariana y Asia Oriental y el Pacífico (ta- bla 3.1).
La pobreza multidimensional tiene un fuerte componente geográfico, puesto que tiende a ser mayor en las zonas rurales. En Somalia afecta
al 60% de la población que vive en hogares urbanos y a más del 95% de los hogares rurales. Estas cifras corresponden al 43% y el 94% en Burkina Faso, el 56% y el 96% en Níger, y el 54% y el 96% en Etiopía, respectivamente.
En muchos países, también es más probable que la pobreza multidimensional se dé entre los hogares encabezados por una mujer y en los que hay una persona de más de 60 años. Otro factor importante es la presencia de niños pequeños. En Bolivia, por ejemplo, la proporción global de la población que se encuentra en una situa- ción de pobreza multidimensional se eleva al 12%, pero en los hogares con al menos un niño menor de 5 años alcanza el 34%. Estas propor- ciones corresponden al 21% y el 42% en Ghana, el 7% y el 19% en el Perú, y el 4% y el 11% en la República Árabe Siria.
La vulnerabilidad aumenta cuando la pobre- za interactúa con otras condiciones del hogar.114
Es más probable que las personas pobres vivan en zonas vulnerables a los efectos del cambio climático, ya sea en regiones costeras bajas expuestas a un mayor riesgo de inundación a causa de la subida del nivel del mar o en tierras marginales sometidas a una creciente sequía a consecuencia del cambio climático.115
Las personas pobres son vulnerables debido a que generalmente carecen de acceso a aho- rros, fondos de empréstito u otros activos a los que recurrir para afrontar contingencias
tAblA 3.1
Pobreza económica y multidimensional por región
Pobreza económica Pobreza multidimensional
región de paísesNúmero Incidencia (%)
Casi pobreza económica
(%) de paísesNúmero Incidencia (%)
Intensidad de la privación (%) Casi pobreza multidi- mensional (%) Estados árabes 10 6,5 36,4 9 15,5 48,4 8,7 Asia Oriental y el Pacífico 11 12,7 25,1 10 6,4 44,7 16,2
Europa y Asia Central 15 1,4 6 15 1,8 37,3 4,5
América Latina y
el Caribe 20 5,7 7 14 6,7 42,8 9,5
Asia Meridional 8 30,6 44,4 7 53,4 50,8 17,9
África Subsahariana 40 50,9 27,8 36 59,6 55 16,2
Fuente: Pobreza multidimensional, cálculos de la Oficina del Informe sobre Desarrollo Humano basados en varias encuestas a hogares, entre ellas las encuestas demográficas y de salud de ICF Macro, las encuestas a base de indicadores múltiples del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia y varias encuestas nacionales; pobreza económica, cálculos de la Oficina del Informe sobre Desarrollo Humano basados en datos de la base de datos de indicadores del desarrollo mundial del Banco Mundial.
imprevistas. Frente a la pérdida del trabajo u otras crisis de ingresos, recurren a estrategias de supervivencia más perniciosas como el recorte de alimentos o la reducción del gasto en salud o educación de los hijos.116 Incluso con ingresos
más altos, los hogares pueden no ser o incluso no sentirse mucho menos vulnerables y, pese a los avances en los últimos decenios tanto en los países desarrollados como en desarrollo, las per- sonas se sienten menos seguras desde el punto de vista económico.117
Las recientes medidas de austeridad han au- mentado la pobreza en más de la mitad de los países europeos, y los grupos más expuestos al riesgo son los niños, los inmigrantes y las per- sonas de origen migrante, las minorías étnicas y las personas con discapacidad.118
Los efectos de los desastres naturales son des- proporcionadamente elevados entre los grupos de ingresos bajos, las personas de edad avanzada y las personas que viven con una discapacidad. Durante las inundaciones ocurridas en Bombay en 2005, los hogares más pobres fueron los más vulnerables. Aunque las pérdidas pueden no parecer grandes en términos absolutos, el promedio de las pérdidas sufridas por los ho- gares equivalía aproximadamente al promedio de sus ahorros. La capacidad de recuperación y reconstrucción tras las inundaciones se vio minada por el agotamiento de los ahorros de los hogares y su pérdida de activos.119Los terre-
motos que sacudieron El Salvador en 2001 se llevaron un tercio de los ingresos per cápita de
los hogares más afectados.120 En Bangladesh,
las grandes inundaciones ocurridas algunos años afectaron hasta 7,5 millones de hectáreas de cultivo, perjudicando principalmente a los pobres.121
Durante y después de los desastres, los niños de los hogares pobres son especialmente vulne- rables a la malnutrición y otras consecuencias a largo plazo. La sequía que tuvo lugar en Zimbabue entre 1982 y 1984 aumentó la pro- babilidad de retraso en el crecimiento infantil y también retrasó la escolarización de los niños unos 3,7 meses en promedio, lo que empeoró su rendimiento escolar hasta 16 años después del desastre. En Etiopía, entre 2002 y 2006, el 90% de los hogares del quintil de ingresos más bajos experimentó al menos un riesgo de perturbación frente a acontecimientos adversos, mientras que muchos informaron de múltiples riesgos, con
un promedio de 4,2 riesgos por hogar.122 Las
respuestas de las familias a los eventos adversos consisten, entre otras cosas, en comer menos, reducir los activos del hogar y acumular deuda, todas ellas tendentes a acarrear consecuencias a largo plazo para el desarrollo infantil. Las crisis de ingresos tienen una importante repercusión en la asistencia y el rendimiento escolares de los niños de los hogares más pobres.123
El efecto de los desastres en las personas y comunidades está condicionado no solo por sus capacidades y competencias, sino también por su base de activos: su cápital económico y natural. Por ejemplo, una degradación consi- derable del ecosistema podría poner en peligro los medios de vida de las comunidades rurales que dependen directamente de los recursos na- turales: el acceso a la biodiversidad marina, los productos forestales no madereros, el cultivo de subsistencia o artesanal y la ganadería. El grado de vulnerabilidad de estas comunidades viene determinado por el estado de la base de recursos naturales para la realización de las actividades económicas actuales y alternativas, los regímenes de gestión de estos recursos y la proximidad de los ecosistemas naturales al punto de inflexión tras el cual ya no puede restablecerse la productividad. La degradación ambiental y el agotamiento de los recursos naturales constituyen importantes amenazas. En 2011, los trabajadores agrícolas representa- ban el 40% de la población activa mundial, de los cuales el 60% vivía en países con un índice de desarrollo humano bajo. Dos tercios de las personas en situación de pobreza extrema viven en zonas rurales y sus medios de vida dependen enormemente de la agricultura y los recursos naturales. La degradación de las tierras y la es- casez de agua suscitan una gran preocupación. Para 2025, se espera que la escasez de agua afecte a más de 1.800 millones de personas, resultando más perjudicados los trabajadores agrícolas y los agricultores pobres.124
Género
A nivel mundial, las mujeres son quienes su- fren la discriminación más generalizada. Los sistemas jurídicos surgen de tradiciones cultu- rales ricas y diversas, pero en algunos países las leyes consuetudinarias y religiosas prevalecen por encima de las leyes civiles que podrían
proteger los derechos humanos de la mujer. La legislación puede discriminar explícitamente a la mujer en cuestiones de familia, matrimonio, economía, derechos y violencia (gráfico 3.11). También puede limitar los derechos de la mujer con respecto a la propiedad de la tierra y exigir el consentimiento del cónyuge para acceder a la anticoncepción y la planificación familiar.
Las mujeres también sufren la discriminación de las instituciones sociales, como el matrimo- nio precoz, prácticas sucesorias discriminato- rias, mayor carga de trabajo de asistencia no remunerado, violencia (cuadro 3.3), preferencia por hijos varones y restricciones de acceso al espacio público y los recursos productivos. La vulneración de los derechos de la mujer y la discriminación por parte de las instituciones sociales también generan malos resultados de desarrollo humano. En los 21 países donde las instituciones sociales se consideraban más discriminatorias contra la mujer, la finalización de la escuela primaria era en promedio un 15% inferior a la de otros países en desarrollo, y las tasas de malnutrición infantil y mortalidad materna eran el doble de altas.125 El número de
niños malnutridos es en promedio un 60% su- perior en los países donde las mujeres no tienen
derecho a poseer tierras y un 85% superior en los países donde las mujeres carecen de acceso al crédito. Las tasas de mortalidad materna también son por lo general más elevadas en los países donde las mujeres tienen menos control sobre su integridad física.
Las recesiones económicas están relacionadas con una cuasi quintuplicación de la mortalidad infantil femenina frente a la mortalidad infan- til masculina.126 La reciente crisis económica
mundial ha provocado aproximadamente entre 30.000 y 50.000 nuevas muertes infantiles en África Subsahariana, principalmente entre los pobres y abrumadoramente entre las niñas.127
En la mayoría de países, las mujeres son libres de dedicarse a la actividad política, pero solo en dos, Cuba y Ruanda, la proporción de mujeres en el parlamento corresponde o supera a su proporción en la población. En las elecciones parlamentarias de 2013 de Ruanda, 51 de los 80 escaños (64%) fueron ocupados por muje- res.128 Pero en el 60% de los países sobre los que
se tienen datos, las mujeres representan menos del 20% de los escaños parlamentarios. Una mayor representación de la mujer en la vida po- lítica puede mejorar en gran medida la posición de la mujer en general. Ruanda cuenta con una
GRáFICo 3.11
Varios países tienen leyes que discriminan a las mujeres con respecto a la familia, las actividades económicas, la violencia y otras cuestiones Custodia infantil Divorcio/separación Matrimonio y familia Edad de matrimonio Poligamia Otros Propiedad marital Derechos de tierras/propiedad Empleo/mano de obra Empleo gubernamental Herencia Otros Violación Violación marital Violencia contra las mujeres Otros Nacionalidad Ciudadanía Entierro Estado personal Otros Asunto Asunto Asunto Asunto 0 5 10 15 20 25 30 35 Número de países 0 5 10 15 20 25 30 35 Número de países
Familia/matrimonio Otras áreas
Economía/empleo Violencia
Fuente: Igualdad Ya 2011.
de las legislaciones más progresistas de África para empoderar a la mujer y protegerla de la violencia. Las leyes y las políticas por sí solas no bastan para erradicar la discriminación, pero pueden ser un primer paso importante.
Los desastres naturales y el cambio climático con frecuencia acrecientan la desigualdad y la discriminación, incluida la de género,129 pero el
empoderamiento y la agencia de la mujer pue- den reducir estas vulnerabilidades. Por ejem- plo, tres semanas después del tsunami de 2004 en el Océano Índico, un grupo de aldeanas pobres que sobrevivieron a los terremotos de
1993 y 2001 en Latur (Maharashtra) y Kutch (Guyarat) apoyaron activamente las actividades de recuperación viajando a Tamil Nadu para mostrar su solidaridad con mujeres como ellas y sostener el proceso de rehabilitación.130