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Las capacidades se crean a lo largo de la vida y deben nutrirse y mantenerse, ya que de lo contrario pueden estancarse. Muchas de las vulnerabilidades (y fortalezas) de las personas son el resultado de su historia vital, donde los resultados pasados influyen en la exposición ac- tual y en las formas de sobrellevar la situación.7

La formación de las capacidades asociadas con el ciclo de vida presenta dos características. • La primera es que las capacidades en cualquier

etapa de la vida dependen de la trayectoria seguida, es decir, les afectan las inversiones realizadas en las anteriores etapas de la vida. También están sujetas a una relación ecológica y se ven afectadas por la interacción entre el en- torno inmediato, la comunidad y la sociedad. • La segunda es que las perturbaciones a corto

plazo suelen tener consecuencias a largo plazo. Las personas pueden no recuperarse automáti- camente de lo que parece ser una perturbación o crisis transitoria (histéresis). Por ejemplo, un contratiempo en la primera infancia pue- de tener serias ramificaciones durante todo el resto de la vida de la persona, incluso en las posibilidades de mantener un trabajo, las incertidumbres asociadas al envejecimiento y la transmisión de las vulnerabilidades a la siguiente generación. Algunos efectos pueden neutralizarse, pero no siempre8, puesto que

ello depende del contexto y puede no ser ren- table en términos de costes y beneficios.9

Cuando las inversiones en las capacidades vi- tales se producen en los primeros años, las pers- pectivas futuras son mejores (véase la línea azul en el gráfico 3.1). También sucede lo contrario: la falta de inversiones oportunas y continuas en las capacidades vitales puede comprometer enormemente la capacidad de la persona para alcanzar un potencial de desarrollo humano pleno (véase la línea roja en el gráfico 3.1). Las intervenciones posteriores pueden ayudar a las

Cuando las inversiones en las capacidades vitales se producen en los primeros años, las perspectivas futuras son mejores.

personas a recuperarse —aunque por lo general solo parcialmente— y seguir una vía de desa- rrollo humano superior (véanse las líneas azules punteadas en el gráfico 3.1).

Las vulnerabilidades estructurales —que se derivan de factores como el género, la etnia y la desigualdad intergrupal (véase la siguiente sección)— interactúan con las dinámicas del ciclo de vida para poner en mayor riesgo a deter- minados grupos de niños, jóvenes, trabajadores y adultos de edad avanzada. Un ejemplo es la transmisión intergeneracional de la vulnerabi- lidad de los padres desfavorecidos a sus hijos. Esta interacción está influida por el contexto social y el grado de agencia humana. Puesto que las personas no sufren las crisis de forma pasiva, tienen un importante papel en el trazado de sus destinos. Este papel activo, o agencia, del indi- viduo y el colectivo se cumple más fácilmente en las sociedades que crean un espacio para que los ciudadanos expresen sus opiniones, hagan oír sus preocupaciones y tomen decisiones

fundamentadas sobre el tipo de vida que quieren vivir.

La medida en que la población puede inte- ractuar con los Estados o emprender acciones directas para reducir la vulnerabilidad va más allá de la democratización en el sentido institucional. Incluso en las democracias, el acaparamiento de los sistemas políticos por parte de una élite pue- de limitar el alcance del debate público y reducir las oportunidades de examinar de manera crítica los valores y prioridades de una sociedad.

primera infancia: construir unos

cimientos sólidos para romper el ciclo

intergeneracional de la privación

El periodo de cimentación es la primera infan- cia, una ventana de oportunidad para resolver la desigualdad precoz y lograr un desarrollo social y económico inclusivo y sostenible (cuadro 3.1). La población mundial de niños menores de 5 años asciende a 659 millones (9,1% del total).

GRáFICo 3.1

Cuando se realizan las inversiones en capacidades vitales en una etapa más temprana, las perspectivas futuras son mejores

Capacidades

Juventud Edad adulta Vejez

Muestra que cuando las personas no logran superar las vulnerabilidades en un período sensible, es probable que sus capacidades acaben situándose en una trayectoria inferior. Las intervenciones posteriores pueden ayudar a las personas a recuperarse, aunque por lo general solo parcialmente, y a seguir una trayectoria superior.

- Falta de protección social - Falta de cuidados

- Mayor incidencia de discapacidades - Empleos de baja calidad

- Falta de protección social - Falta de oportunidades de empleo

- Poca accesibilidad y calidad en la enseñanza - Violencia, conflictos - Negligencia en el cuidado - Nutrición deficiente y falta de atención prenatal y posnatal - Estimulación deficiente Etapa prenatal y primera infancia

Representa el potencial de las capacidades de las personas desarrollado al máximo; esta es la trayectoria de capacidades asociadas con el ciclo de vida que las personas podrían lograr si fueran capaces de gestionar de forma adecuada las vulnerabilidades a las que están expuestas durante los períodos sensibles de su vida.

Las regiones con mayor proporción de niños en la población total son África Subsahariana (16,2%), los Estados Árabes (12%) y Asia Meridional (10,5%; gráfico 3.2). Para el año 2050, se espera que la proporción mundial caiga hasta el 7,9%, registrándose la mayor

caída en Asia Meridional (hasta el 6,9%). En el año 2050, tan solo los Estados Árabes y África Subsahariana tendrán una proporción de niños menores de 5 años por encima de la media.10

Mediante el suministro de atención médica básica, una nutrición adecuada y la crianza y

GRáFICo 3.2

Las regiones con mayor proporción de niños menores de 5 años en la población total son África Subsahariana, los Estados Árabes y Asia Meridional

Proporción de niños menores de 5 años en la población total (%) 0 5 10 15 20 Mundo Asia Meridional Estados Árabes 1970 2050 2010 Asia Oriental y

el Pacífico Europa y Asia Central América Latina y el Caribe SubsaharianaÁfrica desarrolladosPaíses

Fuente: Cálculos de la Oficina del Informe sobre Desarrollo Humano basados en Lutz y KC (2013).

CONtrIbuCIóN ESPECIAL James Heckman, Premio Nobel y profesor de Economía en la Universidad de Chicago

Desarrollo humano y desarrollo en la primera infancia

La investigación reciente sobre economía, psicología y neurociencia del desa- rrollo humano está empezando a converger en un conocimiento más profundo de cómo nos convertimos en lo que somos. Este informe proporciona unas directrices sobre cómo este conocimiento debe orientar a la política pública. Las capacidades múltiples generan vidas prósperas. Los responsables de la política pública deben superar el enfoque unidimensional de medición del desarrollo humano mediante una puntuación en pruebas de rendimiento, como el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos, y examinar una serie mucho más amplia de aptitudes vitales esenciales.

Los primeros años son importantes para crear capacidades humanas. Los responsables de las políticas deben actuar tomando como base el cono- cimiento de que las habilidades engendran habilidades, que las vidas prós- peras se asientan en sólidos cimientos y que las deficiencias sustanciales de habilidades surgen antes de que los niños empiecen la escuela. Este informe proporciona orientación sobre estrategias eficaces de desarrollo humano, que empiezan en el vientre materno y continúan hasta la vejez.

Las inversiones en desarrollo en la primera infancia pueden desempe- ñar un importante papel para reducir el protagonismo que tiene la casua- lidad del nacimiento en la determinación de los resultados de la vida. Las inversiones más productivas fomentan la crianza, el apego y las interaccio- nes entre padres e hijos. Una buena crianza es mucho más importante que el dinero. Un niño económicamente favorecido sometido a una crianza de baja calidad se encuentra en mayor desventaja que un niño económicamen- te desfavorecido con un progenitor que le cuida y le orienta con sensatez.

La nueva ciencia de la primera infancia demuestra que lo que es so- cialmente justo puede ser económicamente eficiente. Los suplementos de alta calidad a la vida familiar que fomentan las interacciones beneficiosas entre padres e hijos y estimulan a los niños tienen un elevado rendimiento económico que se amortiza por sí solo. Un desarrollo de calidad en la pri- mera infancia puede ser un importante factor para el éxito de la estrategia nacional de desarrollo económico.

la estimulación en un entorno de cariño, las intervenciones en el desarrollo en la primera infancia ayudan a asegurar el progreso de los niños en la escuela primaria, la continuación en la escuela secundaria y una transición a la edad adulta e incorporación a la fuerza de trabajo satisfactorias.11

Lo que ocurre en los primeros años de vida afecta al desarrollo de los circuitos del cerebro, las interacciones genético-ambientales y la programación de los sistemas inmunológico, neurológico y endocrino del cuerpo. Esto tiene implicaciones en las posteriores trayectorias de

desarrollo humano.12 Tanto la estructura de

las habilidades (capacidades de adaptación y competencias cognitivas y no cognitivas) como el proceso de formación de habilidades están fuertemente influenciados por los circuitos neu- ronales que se desarrollan como resultado de las interacciones dinámicas entre los genes y los entornos y experiencias de los primeros años de vida. En otras palabras, el entorno puede afectar a las personas de manera diferente dependiendo

de su dotación genética, y la misma dotación genética produce distintos resultados en función del entorno. Esta interacción sigue unas normas jerárquicas en una secuencia de acontecimientos, de forma que los logros posteriores se desarrollan sobre las bases establecidas anteriormente.

Las competencias cognitivas, sociales, emo- cionales y lingüísticas son interdependientes, puesto que todas vienen determinadas por las experiencias anteriores y todas contribuyen a la formación de capacidades durante el ciclo de vida (gráfico 3.3).14 Como consecuencia, las

tensiones en los primeros años —por ejemplo la privación socioeconómica, la negligencia en los cuidados y la crianza severa o cruel— tienden asociarse a con dificultades en la edad adulta, incluida la incidencia de enfermedades crónicas. Algunos estudios de Nueva Zelanda y los Estados Unidos han relacionado el abuso infantil y otras adversidades con una serie de problemas de salud, entre ellos la arteriopatía coronaria, la hipertensión arterial, la diabe- tes tipo 2, la obesidad y el cáncer, así como

GRáFICo 3.3

Las competencias cognitivas, sociales, emocionales y lingüísticas son interdependientes, puesto que todas vienen determinadas por las experiencias anteriores y todas contribuyen a la formación de capacidades durante el ciclo de vida

(Sentarse correctamente; prestar atención; participar en el aprendizaje; estar dispuesto a experimentar)

(Menos días de escuela perdidos: capacidad para concentrarse)

(El niño entiende y controla mejor su entorno) Resultados

Mayor productividad, mayores ingresos, mejora de la salud, más inversión familiar, más movilidad, menos costes sociales

Habilidades sociales y cognitivas

Habilidades sociales/emocionales

Salud

Habilidades cognitivas

Habilidades cognitivas

Produce mejores prácticas sanitarias; produce más motivación;

tiene una mejor percepción de las recompensas Habilidades cognitivas

problemas mentales y comportamentales como la depresión, el alcoholismo, el tabaquismo y el abuso de otras sustancias.15

Los bebés y los niños pequeños de todo el mundo, que están expuestos a innumerables riesgos, son extremadamente vulnerables a los efectos de un acceso inadecuado a la atención médica, a la educación, al agua potable o a un

saneamiento y una alimentación adecuados.16

Cuanto más prolongada es la exposición a condiciones difíciles o privaciones, mayor es la carga en el sistema corporal de respuesta al estrés.17

Es un error suponer que las capacidades son fijas. Las capacidades múltiples, tanto cogniti- vas como no cognitivas, se desarrollan conti- nuamente desde los primeros años a través de una variedad de situaciones de aprendizaje que fomentan la profundización del aprendizaje y el desempeño futuros. Muchos de estos proce- sos interactúan.18 Por ejemplo, la motivación

académica no solo estimula los resultados de aprendizaje, sino que también es probable que reduzca el consumo de drogas y alcohol, que están asociados a la delincuencia. Los rasgos de la personalidad potenciados, como por ejemplo la motivación académica, pueden fomentar el aprendizaje, que a su vez estimula los logros. En la otra dirección, los comportamientos agresivos, antisociales o contrarios a las normas pueden llevar a la delincuencia o a malos resul- tados laborales.19

Con demasiada frecuencia, la pobreza per- turba el transcurso normal del desarrollo en la primera infancia; más de uno de cada cinco ni- ños en los países en desarrollo vive en la pobreza absoluta y es vulnerable a la malnutrición.20 En

los países en desarrollo (donde vive el 92% de los niños), 7 de cada 100 no superarán los 5 años, 50 no constarán en los registros de naci- miento, 68 no recibirán educación en la primera infancia, 17 nunca se matricularán en la escuela primaria, 30 sufrirán retraso en el crecimiento y 25 vivirán en la pobreza.21 La inadecuación de la

alimentación, las instalaciones de saneamiento y la higiene aumenta el riesgo de infecciones y retraso en el crecimiento: cerca de 156 millones de niños presentan un retraso en el crecimiento a consecuencia de la desnutrición y las infeccio- nes.22 La desnutrición contribuye al 35% de las

muertes por sarampión, malaria, neumonía y diarrea.23 La repercusión es mayor si la privación

se produce en la primera infancia.24 Los niños

también resultan afectados si sus madres son pobres, tienen un bajo nivel de educación o sufren depresión o un elevado nivel de estrés, quizá como consecuencia de la violencia, la precariedad de la vivienda o la falta de servicios.

Muchos niños pobres, al carecer de nutrición básica, atención médica y estimulación para fomentar el crecimiento saludable, empiezan la escuela sin estar preparados para aprender, ob- tienen malos resultados en clase, repiten curso y es probable que abandonen los estudios. En el caso de los niños que sobreviven, la pobreza y la desnutrición durante los años de preescolar son responsables de la posterior pérdida de más de dos cursos escolares. Incluso a la edad de 6 años, o en el momento de empezar el colegio, un niño pobre puede encontrarse ya en desventaja (gráfico 3.4).25 Las carencias en las habilidades

empiezan pronto. Por ejemplo, la acumulación de palabras comienza muy pronto en la vida. En los Estados Unidos, las habilidades verbales de los niños de distintos entornos socioeconó- micos difieren marcadamente a los 36 meses de edad, y las diferencias, o trayectorias, de las habilidades verbales siguen presentes a la edad de 9 años (cuadro 3.1).26 Los que proceden de

entornos pobres aprenden más lentamente si sus padres han recibido poca educación. En Colombia y México, la fluidez semántica verbal está estrechamente relacionada con la educa- ción de los padres.27

Una buena interacción entre los adultos y el niño en los primeros años constituye un estí- mulo esencial para el desarrollo del cerebro y no

depende necesariamente del dinero.28 De he-

cho, la comunicación de los padres con los hijos y su sensibilidad a las necesidades emocionales de estos últimos pueden limitar los efectos de un nivel socioeconómico bajo en el desarrollo cognitivo y socioemocional del niño.29

Las crisis económicas también pueden per- turbar el desarrollo educativo de los niños, especialmente cuando los padres pierden su trabajo. La crisis indonesia de 1998 provocó un descenso de entre 5 y 8 puntos porcentuales de la matriculación de los niños de 13 y 14 años30 ,

y las crisis en los países postsoviéticos y centroa- siáticos redujeron la matriculación entre 3 y 12 puntos porcentuales.31

Cuando disminuye el rendimiento educa- tivo, las vulnerabilidades se transmiten entre 66 | INFORME SOBRE DESARROLLO HUMANO 2014

generaciones limitando las futuras oportuni-

dades de aprendizaje y empleo de los niños.32

La pobreza y la desnutrición durante los años de preescolar se asocian a más de un 30% de pérdida de ingresos.33 Las condiciones vividas

hasta los 18 años, incluidas las vulnerabilidades estructurales como la pobreza y la desigualdad grupal, contribuyen a cerca del 50% de la des- igualdad de ingresos durante toda la vida.34

La violencia, el abandono y el conflicto también perjudican el desarrollo en la primera infancia. Los niños de la Franja de Gaza tienen tres veces más problemas emocionales y com- portamentales que los niños canadienses de clase media.35 Y los niños que presencian cómo

su madre es maltratada por su pareja tienen más probabilidades que otros de convertirse en víc- timas o agresores siendo adultos.36

Los niños con discapacidad y los que son vulnerables desde el punto de vista psicológico

o cognitivo37—los que viven en comunidades

donde proliferan el desempleo y el abuso de sus- tancias— o los que son abandonados, víctimas de la trata u obligados a trabajar fuera de casa corren un riesgo especial de abuso sexual.38 Los

niños criados en instituciones también pueden

sufrir una profunda privación que perjudique al desarrollo del cerebro.39 Incluso las escuelas

pueden ser una fuente de inseguridad. En efec- to, cuando los padres temen por la seguridad física y sexual de sus hijas, es probable que las saquen de la escuela.40

La mitigación de los peores efectos de la pobreza y la privación, y la ruptura del ciclo intergeneracional de la pobreza brindan a los niños mejores oportunidades.

Abrirse camino a través de las

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