• No se han encontrado resultados

Capítulo 8. D ISCUSIÓN Y C ONCLUSIONES

8.6. A modo de cierre

3.2.3. La investigación desde Texas: Un paso hacia el aprendizaje

de más de nueve años de duración en el marco del Southwest Educational Development Laboratory (SEDL) en Austin, Texas. Todo comenzó en 1992, año en el cual algunos de los investigadores de este equipo fueron anoticiados de la existencia de una escuela que se destacaba por su clima escolar y sus resultados educativos. En dicho centro, el plantel docente se autoconsideraba una comunidad de aprendices en tanto aprendían de manera conjunta profesores, padres y alumnos. Algunos investigadores empezaron

117 por investigar dicha escuela durante cuatro años, aun cuando no eran todavía conscientes del término “comunidad profesional de aprendizaje” (profesional learning community).

En el año 1995 se comenzó a considerar la posibilidad de incentivar a otros centros a que trabajasen como una comunidad de aprendices, y se comenzó a investigar lo que en su momento estos autores denominaron “comunidades de indagación y mejora continua” (communities of continuous inquiry and improvement). Se empezó a abordar una revisión de la literatura (Hord, 1997) en la cual se encontró que existían otros centros que estaban “florenciendo” desde un liderazgo democrático y un desarrollo profesional docente continuo, y que solían recibir el nombre de Comunidad Profesional de Aprendizaje (Professional Learning Community).

El proyecto de investigación se denominó finalmente Creating Communities of Continuous Inquiry and Improvement (CCCII) y se trabajó en los estados de Arkansas, Louisiana, Nuevo México, Oklahoma y Texas. Se procuró encontrar al menos un centro en cada estado que cumpliera con las cinco características que se habían localizado a partir de la revisión de la literatura como indicadores de la presencia de una CPA: liderazgo compartido y de apoyo (supportive and shared leadership), visión y valores compartidos (shared values and visión), aprendizaje colectivo (collective learning) y la aplicación del mismo, las condiciones de apoyo (supportive conditions) y la práctica personal compartida (shared personal practice). Interesaba conocer a directores y docentes implicados, sobre todo para comprender cómo sostenían dicho modelo. Sin embargo, esto no permitió entender en profundidad cómo se habían creado originalmente las CPA, por eso el siguiente paso fue estudiar escuelas que estuvieran en pleno proceso de desarrollo para poder incluso apoyarlas desde la universidad.

Así fue como en el año 1997 se inauguró un proyecto de tres años de duración cuyo objetivo era entender mejor cómo las escuelas pueden efectivamente convertirse en CPA. Se conformó así un equipo que trabajó en 22 escuelas que pretendían transformarse en una CPA. La idea era entonces registrar dicha transformación y comprender mejor el proceso de cambio.

Desde los inicios de la investigación, Shirley Hord y su equipo notaron que no era posible partir de una definición universal para el concepto de CPA. Aun así y sobre la base de una revisión bibliográfica amplia, identificaron que una CPA era aquella escuela en la que el staff profesional operaba de manera conjunta sobre la base de las cinco dimensiones: el liderazgo compartido y de apoyo, la visión y los valores compartidos, el aprendizaje colectivo y su aplicación, las condiciones de apoyo, y la práctica personal compartida (Hord, 1997; Hipp y Huffman, 2007). Hord afirmaba también que la CPA

118

podía considerarse como un enfoque muy potente para el desarrollo profesional y por tanto, como una poderosa estrategia para el cambio educativo y la mejora escolar. Hord (1997) alegaba que podía hablarse de CPA ante un conjunto de profesionales que estuvieran aprendiendo de forma conjunta para dirigir los esfuerzos hacia la mejora del aprendizaje del alumnado. En este caso y en contraste con las dos investigaciones anteriores, puede vislumbrarse que aquí aparece de forma muy explícita y en un lugar central el tema del aprendizaje docente. Desde este enfoque, dicho aprendizaje se concibe como medio y fin de una CPA y está directamente relacionado con la mejora de la institución y el rendimiento de los estudiantes.

Años más tarde, otra de las principales investigadoras implicadas en este estudio, Melanie Morrissey (2000) consideraba que el concepto se define por sí mismo. En esta línea, se trataría de una escuela que compromete a todo su equipo de profesionales a que se reúnan para aprender en el marco de una comunidad autogenerada y con altos niveles de apoyo (Morrissey, 2000, p. 4). En relación a ello, la autora explica que el aprendizaje de los docentes y directivos adopta un matiz más complejo, enriquecedor y profundo en un contexto de interacción social en el que los participantes examinan sus ideas, desafían sus inferencias e interpretaciones, y procesan nueva información de manera conjunta. De esta manera, emergen múltiples fuentes de conocimiento y experiencia que expanden la capacidad de aprendizaje de todo el centro. La CPA propicia así un marco mucho más estimulante y productivo para el aprendizaje profesional y, en consecuencia, para la mejora escolar.

En esta misma dirección, Shirley Hord y Stephanie Hirsch (2008) estipulaban que el poder de las CPA reside precisamente en su capacidad por aumentar el conocimiento y mejorar la práctica de todo el centro al mismo tiempo. Según las autoras, las CPA más exitosas son aquellas que atienden a sus componentes esenciales:

Comunidad: Para fomentar el aprendizaje de todos los adultos en un centro deben contemplarse procesos y estructuras adecuadas a tal fin. Resulta clave comprender cómo se organiza y estructura el aprendizaje de modo que los educadores puedan mejorar sus conocimientos y habilidades en su lugar de trabajo.

Profesional: ¿Quién debe participar en una CPA? Según estos investigadores, aquellos profesionales que son directamente responsables de la instrucción efectiva de los estudiantes, incluyendo directivos, docentes, auxiliares, psicólogos, bibliotecarios y otros. En este sentido y para distanciarse del concepto de “comunidad de aprendizaje” que suele aludir a tanto docentes como alumnos (o incluso a los padres) dentro de un centro, las autoras aclaran

119 que las CPA, en cambio, refieren exclusivamente a los profesionales del centro y, en algunos casos, a quienes trabajan a nivel de distrito. En otras palabras, las CPA están conformadas por aquellos individuos que deben responder por los resultados de aprendizaje de los estudiantes y por lo tanto el foco está puesto en todo aquel profesional del centro que esté vinculado a los procesos de enseñanza.

Aprendizaje: Los investigadores proponen un mecanismo muy concreto para estipular los contenidos del aprendizaje docente. Primero, alegan, se deben estipular las necesidades de mejora del aprendizaje de los estudiantes y en función de eso, determinar cuáles son las habilidades, competencias y conocimientos necesarios para apoyar y sostener una práctica más eficaz en ese sentido. El aprendizaje de los adultos está así directa y explícitamente enfocado a la mejora del aprendizaje de los estudiantes.

Entre los principales aportes de esta ambiciosa investigación, el lugar que ocupa el aprendizaje es sin dudas de notable trascendencia. Aquí, el aprendizaje del profesorado se comienza a considerar una pieza clave al interior de este enfoque, en estrecha relación con la mejora de los procesos de aprendizaje de los estudiantes. No es casual que estos mismos investigadores hablen de “comunidades de indagación y mejora continua” como sinónimo de CPA. Con ello se sobrentiende que el elemento sobresaliente de este enfoque es la capacidad de reflexión, indagación y aprendizaje del profesorado y su incidencia en la mejora de los centros.

De alguna manera, este proyecto avanzó por sobre lo que se había investigado previamente. Las dos investigaciones previas detectaron estrategias y factores fundamentales en el marco de una reforma a gran escala, generando así una base teórica sólida sobre la cultura y estructura de una CPA (aunque no la denominasen de esa manera). En cambio, Hord y el resto del equipo se adentraron más en las especificidades de los intercambios entre los docentes.

3.2.4. La investigación inglesa: la CPA desde una mirada más

Documento similar