Capítulo 8. D ISCUSIÓN Y C ONCLUSIONES
8.6. A modo de cierre
3.3.3. Características esenciales de las Comunidades Profesionales de
3.3.3.2. Los aportes de Shirley Hord: cinco ¿nuevas? dimensiones
Shirley Hord (1994, 1997) alegaba que para ese entonces la literatura ya explicitaba con claridad cómo es y cómo funciona una CPA. Basándose principalmente en los postulados teóricos de Louis y Kruse (1995a), la autora presenta un listado que, aun guardando muchas similitudes con el marco anterior, parece asumir un enfoque más de proceso que de cualidades descriptivas. Esto no es casual, hay que recordar que el centro de investigación con sede en Texas llevó adelante un importante proyecto de asesoría para
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desarrollar CPA en las escuelas y por tanto un planteo de esta índole adquiere más sentido en dicho contexto.
Las dos primeras dimensiones que presenta la autora son casi réplicas que avalan y apoyan las cualidades elaboradas anteriormente por los profesores de la Universidad de Wisconsin. Las últimas tres, en cambio, parecen ser producto de su propia experiencia en el tema.
1. Valores y visiones compartidas. Compartir una visión no consiste en acordar
con una cierta idea, implica en cambio poseer una imagen mental de lo que se considera prioritario para la organización (Hord, 1997). El desarrollo de una visión común debe servir para guiar posteriormente todas las acciones del profesorado y otros miembros de la comunidad escolar (Hord y Hirsh, 2008). Sostener altas expectativas de logro para el alumnado se vuelve una tarea
insoslayable, para la cual resulta trascendental determinar objetivos comunes
en beneficio de todos los estudiantes. Hord (2004b) afirmaba así que sin valores y metas compartidas no puede existir un verdadero sentido de “comunidad”.
2. Práctica personal compartida. Cuando Louis y Kruse (1995b) mencionaban a la desprivatización de la práctica aludían plausiblemente a lo mismo que Hord (1997) denominaba “práctica personal compartida” (shared personal practice).
Compartir el aula de clase se torna así nuevamente en un rasgo esencial de este modelo que invita al profesorado a revisar y criticar constructivamente la labor de sus colegas. No se trata, sin embargo, de una práctica evaluativa sino de un proceso que a veces aparece también representado bajo el título de “colegas ayudando a colegas” (peers helping peers). Al igual que señalaban los otros investigadores, se trata de impulsar prácticas tales como las observaciones de clase con sus pertinentes sesiones de devolución y retroalimentación para mejorar la calidad de la enseñanza entre colegas (Hord, 2004b). Este tipo de experiencias requieren, evidentemente, de elevados niveles de confianza y respeto entre los profesores y por ello las autoras sugerían que esta debe ser la última dimensión a estimular al desarrollar una CPA (Hord y Hirsh, 2008).
3. Liderazgo compartido y de apoyo (supportive and shared leadership). Desde una perspectiva de desarrollo, Hord (1997) explicaba que el líder de una CPA debe facilitar la participación e invitar a la toma de decisiones compartiendo el liderazgo, el poder y la autoridad. Asimismo, el líder debe asumirse como un aprendiz y participar de diferentes instancias de formación, dando así ejemplo de la necesidad del aprendizaje constante y la colaboración con los otros.
143 Reconocer cuándo otras personas están ya preparadas para asumir roles de liderazgo resulta también una estrategia clave para una CPA. Se sobrentiende en este sentido que se trata de un liderazgo distribuido que debe estar atento a incrementar el profesionalismo del equipo docente mediante estructuras y actividades que permitan a diferentes profesionales el desarrollo de sus capacidades de liderazgo (Hord, 2004b).
4. Aprendizaje colectivo. Aun cuando este rasgo presenta ciertas similitudes con la idea previa de “diálogo reflexivo” (Louis y Kruse, 1995b), en este caso el término agrega algunos indicadores que avanzan sobre la idea de las conversaciones grupales. Hord (1997) explicaba, en primer lugar, que los intercambios entre el profesorado deben estar dirigidos a generar nuevas ideas y conocimientos para resolver problemas de manera conjunta. Agregaba, por otra parte, la importancia de especificar qué es lo que la comunidad necesita aprender y cómo debe aprenderlo, para luego desarrollar ese aprendizaje a través del centro, distrito, red o cualquier otra unidad organizacional, pero siempre garantizando una coherencia entre las necesidades de aprendizaje de los estudiantes y las necesidades de formación del profesorado. Algunos años más tarde, esta dimensión apareció representada bajo el nombre de “creatividad colectiva” (collective creativity) puesto que la aplicación y transferencia de los nuevos saberes a la práctica es una parte también fundamental del aprendizaje docente.
5. Condiciones de apoyo. Aun cuando se habían identificado también estas condiciones en el anterior estudio, aquí aparecen como un elemento clave para conceptualizar este modelo. En concreto, las condiciones de apoyo determinan cuándo y cómo se reúnen los profesores de forma regular para aprender, resolver problemas o tomar decisiones conjuntamente. Estas condiciones pueden dividirse en dos: (a) las condiciones físicas o estructurales y (b) las capacidades o cualidades de las personas involucradas. Se trata de promover un clima que favorezca el aprendizaje colectivo mediante estructuras tales como tiempos y espacios para poder encontrarse, la proximidad física entre el profesorado, el establecimiento de roles interdependientes, estructuras de comunicación eficaces y otras cuestiones que facilitan el acercamiento entre los docentes. Entre las capacidades humanas figuran la predisposición de las personas hacia el aprendizaje y el trabajo colaborativo, altos niveles de confianza y respeto, un liderazgo que apoye dicha sociabilización y el auge de nuevos líderes en la institución, así como también la motivación y el compromiso de cara a la mejora constante de los procesos de aprendizaje del alumnado y del centro en su conjunto
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(Hord, 1997). Posteriormente y a medida que se avanzaba en el trabajo con los centros, se detectó también que los padres y otros miembros de la comunidad también podían favorecer y contribuir al desarrollo de la CPA.