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Capítulo 8. D ISCUSIÓN Y C ONCLUSIONES

8.6. A modo de cierre

4.2.1. Principales lineamientos y pautas de acción

En la descripción de un caso que relata el desarrollo de una CPA cuando ésta todavía no era denominada como tal, Boyd y Hord (1994) ofrecen algunas ideas interesantes sobre los procesos que condujeron a tal fin. A continuación se enunciarán brevemente algunas de ellas:

 El director abogó por un enfoque centrado en las personas, solía decir que no

iba a ser posible valorar positivamente al alumnado si el profesorado no se sentía previamente honrado por el equipo directivo.

 Se priorizó el desarrollo profesional de los docentes y todos los recursos fueron

reencauzados en esa dirección. Se estimuló a los profesores a visitar otras escuelas, a leer libros y artículos, a asistir a conferencias y a compartir sus experiencias en discusiones dentro del horario escolar.

 El profesorado fue estimulado a identificar los problemas del alumnado, a

analizarlos y resolverlos.

 Se organizaron salidas recreativas para que los docentes estrecharan los lazos

entre sí.

 Nuevos canales de comunicación fueron diseñados para que la información

circule de manera más eficiente a profesores, padres y alumnos.

 Se realizaron cursos sobre resolución de conflictos y mediación entre pares para

mejorar el clima escolar.

Sumado a ello y como fruto de sus investigaciones, Hord (1997) señala también otros procedimientos o estrategias a considerar frente al desarrollo de una CPA. La autora privilegiaba, fundamentalmente, al desarrollo profesional como punto de partida. Alegaba que a menudo los talleres o seminarios de formación externos al centro no resultan eficaces en tanto suelen ser propuestas descontextualizadas que no ofrecen luego posibilidad de seguimiento para generar un impacto sustancial en la práctica de

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enseñanza. La necesidad de ofrecer instancias de discusión, observación y reflexión sobre la práctica son estrategias básicas e inherentes a todo esfuerzo por construir una comunidades en donde el aprendizaje profesional sea la verdadera impronta.

Por ello defendía la necesidad e implementar grupos de estudio, mediante los cuales se invitaba a los profesores a leer un o selecciones de varios textos para luego encontrarse a discutir sus implicaciones y aplicaciones en determinados escenarios. Las redes entre profesores y los grupos de estudio son un mecanismo que favorece el desarrollo de una colaboración que incida en las creencias de los profesores. Por otra parte se destacaba el desarrollo de propuestas de investigación-acción. Algunos autores defienden la idea de que la investigación acción es una forma de estimular el desarrollo de CPA (Gordon, 2008). La investigación-acción permite a los profesores obtener una visión concreta de aquello que sucede en la escuela, reflexionando y diseñando estrategias para mejorarla en un ciclo de retroalimentación constante.

Los procesos destacados por Hord se condicen también con las propuestas que sugieren Bolam y otros (2005) en relación a los procesos más relevantes de desarrollo de una CPA. Los investigadores ingleses también rescatan la importancia de centrarse en los procesos de aprendizaje del profesorado de diferentes maneras:

1. Brindar oportunidades de formación específicas.

2. Ofrecer instancias de aprendizaje focalizadas en tareas como el aprendizaje experimental, la práctica reflexiva, la resolución de problemas, etc.

3. Fomentar prácticas de coaching, investigación-acción, becas de estudio, etc. 4. Impulsar la autoevaluación y la indagación sobre la práctica como fuente de

aprendizaje.

5. Facilitar la transferencia de aprendizajes individuales a grupos colectivos.

Los cuatro procesos que operan en la construcción de una CPA fueron demarcados por estos investigadores, tal como se señaló en el capítulo anterior, en cuatro dimensiones fundamentales. Ellos eran (a) la optimización de recursos y estructuras que potencien la toma de decisiones compartidas, la colaboración y el desarrollo profesional. Por otro lado, se señalaba (b) la promoción de un aprendizaje profesional tanto individual como colectivo. Algunas de las “buenas prácticas” identificadas en ese sentido consistían en asegurarse de que las reuniones se centraran o en discusiones sobre trabajos o elaboraciones del alumnado para evaluar sus progresos, o bien para fomentar instancias en las que un profesor enseñase al resto. Los otros dos procesos consistían en (c) evaluar los progresos y el desarrollo de la CPA y (d) el liderazgo y la gestión del centro.

159 Por su considerable relevancia en éste y otros estudios, la incidencia del liderazgo será retomada más adelante.

Desde una perspectiva más focalizada en el aprendizaje docente a partir de los espacios colaborativos, Lieberman y Miller (2007) vinculan al proceso de implementación de una CPA con el desarrollo de ciertas capacidades por parte del profesorado. Entre ellas, figuran:

La capacidad de mantener conversaciones honestas. Frente a la constitución de una CPA, los docentes deben desarrollar habilidades que les permitan sostener intercambios abiertos, transparentes y honestos con sus colegas. Esto conlleva construir lazos de confianza que habiliten procesos der reflexión conjunta sobre la práctica, a la vez que aceptar retroalimentaciones por parte de otros profesores. Las conversaciones honestas están focalizadas en resolver verdaderos problemas, afrontando desafíos y desacuerdos en un contexto que implica asumir responsabilidades sin culpabilizar a nadie.

La capacidad de gestionar conocimiento. El profesorado va adoptando competencias para clarificar sus propios conocimientos tácitos e implícitos. Esta autoconsciencia es clave a la hora de cuestionar viejos saberes en orden a generar nuevos conocimientos.

La capacidad de conectar el aprendizaje profesional con la práctica de aula y el aprendizaje del alumnado. Lo primero es mantener altas expectativas de logro para todo el alumnado. Posteriormente, definir cuáles son los procesos de enseñanza mejor alienados con dicho objetivo para construir, sobre dicha base, un proceso de formación acorde a las necesidades del alumnado.

La capacidad de “ser (y hacerse) público”. En estrecha concordancia con los postulados de Louis y Kruse (1995b), el proceso de desarrollo de una CPA no puede obviar el compartir la propia práctica con los colegas. Se trata de exponer abiertamente los problemas que acontecen en el seno de la enseñanza a través de instancias de observación entre pares guiados por protocolos colectivamente constituidos.

La capacidad de redefinir los roles docentes. El liderazgo docente es una característica que emana de una CPA pero que, a la vez, se concibe como una práctica necesaria para su correcta implementación. Cuando los profesores intercambian experiencias, construyen teoría de forma conjunta y desarrollan repertorios comunes para la práctica de enseñanza, están madurando sus capacidades de liderazgo no solo dentro sino también fuera del aula (Lieberman y Miller, 2007).

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