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La escritura y el poder

In document Auroux Silvain La Filosofia Del Lenguaje (página 50-52)

Si el lenguaje está presente en todas las sociedades humanas y es, de algún modo, coextensivo con su existencia, la escritura, en cambio, sólo ocurre en algunas1. Como lo hacía notar Rousseau: "El arte de escribir no tiene nada que ver con el de hablar. Obedece a necesidades de una natura- leza diferente que surgen, más temprano o más tarde, según circunstancias completamente independientes de la duración de los pueblos y que po- drían no haber ocurrido en naciones muy antiguas." (Essai sur I'origine

des langues, cap. V). Lévi-Strauss ha identificado estas necesidades y cir-

cunstancias con el surgimiento de nuevas formas de poder:

... el único fenómeno que parece siempre y en todos lados estar ligado a la aparición de la escritura, no solamente en el Mediterráneo oriental, sino en la China protohistórica e, incluso, en las regiones de América en las que apa- recieron esbozos de escritura antes de la conquista, es la constitución de so- ciedades jerárquicas compuestas de amos y esclavos, sociedades que utilizan

1. Dejaremos de lado la cuestión fáctica de saber si ha existido monogenetismo o poli- genetismo en los sistemas de escritura. El enfoque evolutivo de Gelb deja entrever la posi- bilidad del monogenetismo a partir del sistema pictográfico protosumerio.

una parte de su población para trabajar en beneficio de la otra parte (G. Charbonnier, Entretiens avec Lévi-Strauss, París, UGE, 1961: 32).

Una célebre anécdota, relatada en el capítulo XXVIII de Tristes Tró-

picos (1970), revelaría los estrechos lazos del poder y la escritura, porque

la escritura no reviste otra función que la de manifestar el poder. El episo- dio tuvo lugar con los Nambikwara, que no tienen un sistema de escritura y poseen muy pocos elementos gráficos en su cultura. Un día el etnólogo, que vivía y trabajaba entre ellos desde hacía algún tiempo, les distribuyó lápices y papeles, es decir, los instrumentos que él utilizaba para registrar sus informaciones y que representaban, entonces, a los ojos de los indígenas las marcas de su estatus. Solamente el jefe hará un uso social de estos nuevos medios. El disponía de un anotador sobre el que trazaba líneas sinuosas cuan- do colaboraba con el etnólogo; dicho de otro modo, lo imitaba. Cuando se trataba de repartir los regalos ofrecidos por los europeos, sacaba de su cuéva- no un papel en donde parecía buscar la lista de los objetos a asignar a cada uno. "Solo, sin duda, había comprendido la función de la escritura", concluye Lévi-Strauss. ¡Excepto que no sabía escribir y que sólo utilizaba una imagen muerta de la escritura, desprovista de todo interés específico!

Es indiscutible que la escritura sólo aparece (y perdura) en las socie- dades fuertemente jerarquizadas y mantiene, desde el origen (y especial- mente en éste) relaciones estrechas con las diversas instancias de poder que se dan en las sociedades humanas. Sin embargo, Lévi-Strauss provoca alguna confusión cuando sostiene que "la escritura misma nos parece es- tar asociada de forma permanente, en sus orígenes, tan solo a las socieda- des basadas en la explotación del hombre por el hombre" (Entretiens avec

Lévi-Strauss, loc. cit.: 33). Retoma una tradición de desvalorización de la

escritura que tiene su fuente moderna en Rousseau y sólo puede compren- derse si se admite un estado originario en el cual reina la transparencia en los lazos inmediatos entre los hombres, que se apoyaría forzosamente so- bre el cara a cara de la oralidad: "Toda lengua mediante la cual no se pue- da hacer oir al pueblo reunido es una lengua servil; es imposible que un pueblo permanezca libre y hable en esta lengua" (Essai sur I'origine des

langues, cap. XX).

Podemos representar en la tabla siguiente una serie de lazos posi- bles entre las instancias de poder y los dominios de funcionamiento de la escritura:

La selección de las instancias mencionadas es globalmente "genéti- ca": formas arquetípicas en la parte superior de la tabla, formas "moder- nas" en la parte inferior. Se podría, seguramente, imaginar otra tipología del poder con otras filiaciones. Hemos colocado en bastardilla los elemen- tos que necesitan de la forma escrita. Se ve que aparecen primitivamente en la esfera económica; la escritura está inicialmente ligada al recuento y al reparto de bienes. De todas formas, es necesario ser prudentes. Han existido vastas organizaciones socioeconómicas que no poseían sistemas de escritura stricto sensu; es el caso de la sociedad incaica, que parece ha- ber utilizado sistemas de cuerdas con nudos para contar (quipus). El gra- fismo tiene una extensión más vasta: notación para las estaciones, las et- nias (en los amerindios), la simbolización de ciertos proverbios (indios Ojibwa, Ewe de Togo, cf. Gelb: 54). Es clara su relación con la organiza- ción social y la institución de nuevas formas de estabilidad y de conserva- ción. Pero el surgimiento del grafismo parece menos económico que reli- gioso y estético (manos pintadas sobre las paredes de cavernas y, más ge- neralmente, todas las formas de pinturas parietales; marcas gráficas sobre objetos familiares, etc.). Sólo ulteriormente adquiere otras funciones, en las que encuentra sus límites. Dicho de otro modo, la escritura es una res- puesta específica a una serie de problemas técnicos surgidos mucho antes que ella y parcialmente solucionados por las técnicas gráficas de sus pre- cursores. Sería un análisis demasiado superficial ligarla simplemente a la opresión. La escritura cambia la naturaleza de los lazos sociales de una forma cualitativa y, porque hace posible la escritura de la ley tanto como de la ciencia (véase más adelante acerca de la razón gráfica), permite el surgimiento de nuevas formas de libertad humana.

In document Auroux Silvain La Filosofia Del Lenguaje (página 50-52)

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